Friday, July 11, 2014

Los dolorosos lamentos de Fidel Castro

¿Se ha preguntado alguna vez de qué podría estarse arrepintiendo Fidel Castro, en este momento de su vida?
Me he hecho esa pregunta varias veces, y la respuesta siempre ha sido diferente. Hoy, y después de leer una muy curiosa noticia en varios sitios sobre Cuba, tengo dos respuestas.
PRIMERA:
Pienso que hoy, de manera callada y sin publicarlo en la prensa, Castro debe estarse arrepintiendo de todos esos años en que no permitió al cubano viajar libremente. En esos años en que, con terquedad malintencionada, propia de su herencia gallega, ignorante e intolerante, mantuvo aquella “carta blanca”, aquel permiso de salida, aquella pieza de “(in)fidelidad callada”.
Hoy ya esa carta es totalmente blanca, inexistente, pertenece a un período “pre-raulista”. Los cubanos viajan, unos más que otros. Patrocinados por parientes, instituciones, asociaciones, foros democráticos, y otros males – de acuerdo a la mentalidad del viejo Castro.
Pobre viejo, ¡cuánto se estará maldiciendo su propia terquedad!
¡Cuánta bilis segregada por esa boca desdentada!
Lo que tantas veces se le abofeteó políticamente en la prensa, en las redes sociales y en el mundo espiritual, hoy no existe… y ¡nada ha pasado!
¡Nada pasó!
Mucho más. Ayudó a que muchos que creían de buena fe en rostros, oposiciones y palabras se volvieran escépticos de esos mismos rostros, de esas mismas oposiciones, de esas mismas palabras.
Lo que no le facturó la cárcel en la “Primavera Negra del 2003”, se lo regaló la suspensión de la “carta blanca”. Disidentes van, disidentes vienen. Opositores van, opositores vienen. Blogueros van, blogueros vienen.
Y, ¡válgame Dios!, no critico a nadie puntual. Solo lean cotidianamente las noticias, respóndanse ustedes mismos. Pongan ustedes los nombres.
Esta semana, para solo poner un ejemplo, leí en “CubaEncuentro” un escrito sobre la “Formación para líderes cubanos sobre la transición española”. ¡El mejor chiste de la semana!
En una parte del artículo se dice:
“… este tipo de talleres son ‘esenciales’ para que los ‘demócratas cubanos’ aprendan a llevar a cabo una transición…”
A ver. ¿Carlos Manuel de Céspedes asistió a algún foro para ‘aprender la transición’?
¿Y Martí?
Desde nuestras guerras de independencia hasta este dichoso foro español, saque usted su pluma o su lápiz y apunte nombres de opositores, luchadores por la libertad de Cuba, demócratas cubanos. “Se le hará larga la lista”, así que acopie paciencia y un buen bloc de notas.
¡Quién lo diría, Fidel Castro!
¿No te arrepientes de eso?
SEGUNDO:
El mejor aliado que ha tenido el “raulato” (generalato, castrato) para deshacerse de “indeseables” cubanos en la isla, ¿adivinen quién fue?
La alta jerarquía de la Iglesia Católica. Pero no aquella que tenía como Obispo de Santiago a Monseñor Pedro Meurice, que evidentemente fue la mano espiritual que movió la pluma de la jerarquía católica en su famosa Carta Pastoral de principios de los 90.
No, la Iglesia de aquel obispo redentor que hizo temblar a Santiago en presencia de Juan Pablo II, no es la Iglesia de la que hablo. Monseñor Meurice tuvo que jubilarse, y fallecer, desgraciadamente para los buenos católicos y para Cuba, y así tener el raulismo su aliado “feliz”… para deshacerse de “indeseables” opositores.
Todos enviados a España.
Curiosa la historia, ¿verdad?
Esta vez no fue como en el 71 cuando Castro embarcó hacia Canadá y España a los padres de la Iglesia Católica Cubana, por molestos. Esta vez fueron los “padres de la iglesia” los que embarcaron para España a los “molestos de Castro II”.
¡Cuánto te tienes que estar arrepintiendo, Fidel Castro!
¿Te das cuenta?
Y estas son mis dos respuestas de hoy.
Pobre Cuba.

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