Friday, July 4, 2014

Los cinco errores de Eric Schmidt

No voy a hacer un análisis detallado de la estampa tropicalista escrita por el Director Ejecutivo de la compañía mas grande de Internet en el mundo, sin embargo, me parece importante señalar unos pocos errores claves cometidos por el sr Schmidt, en el recuento de su viaje a Cuba.
Son unos pocos: cinco.
PRIMERO: Equivocarse con el nombre de Raúl Castro
No es “Raoul”, Sr. Schmidt, es Raúl Castro.
Puede parecer un error banal y pequeño, pero que el Director Ejecutivo de una de las más grandes compañías de internet – si no la mayor -, “buscador” incluido, no haya dedicado un minuto a buscar el nombre correcto del “presidente” del país que visita es, más que ridículo, trágico. ¿No tenía acceso a internet Eric Schmidt en el momento que redactaba su nota en Google+?
Este simple detalle muestra el grado de superficialidad y, quizás, ingenuidad política que un gran directivo, con talento más que reconocido en el área tecnológica, tiene a la hora de enfrentar un viaje de ¿negocios? ¿exploración? ¿reconocimiento? No está aún muy claro cuál era el objetivo del viaje del Sr. Schmidt.
Lo que sí demuestra es que no dedicó un minuto, previo a su viaje a La Habana, en prepararse con información del país, lugar, problemas locales, políticos y sociales, autoridades locales, geografía y problemática actual.
¿No tenía el sr Schmidt un teléfono inteligente, aun en sus 2 o 3 aburridas horas de viaje en avión? ¿O una computadora portable?
¿El gobierno de Estados Unidos le interrumpió la conexión en su oficina o en su casa en el momento de la coordinación de ese viaje a La Habana?
Son solo preguntas.
SEGUNDO: Publicar un foto reportaje al estilo de una “estampa tropicalista” Made in Hollywood
Que un simple mortal vaya a Cuba, se tome unas pocas fotos en el Capitolio Nacional, hoy devenido un dinosaurio arquitectónico, sin ninguna utilidad, o quizás rodeado de la conocida pandilla de mulatas con una botella de ron y un tabaco cubano, pues no tiene ninguna importancia.
Ocurre todos los días.
Lo que no ocurre todos los días es que uno de los hombres más importantes en el sector tecnológico de internet vaya a La Habana, y sólo se le ocurra compartir 5 fotos que muestran más aquella conocida “estampa criolla”, Made in Hollywood, que nos regalaba la conocida Carmen Miranda, frutas tropicales en la cabeza incluidas.
¿Dónde tenía su sensibilidad social, y humana, el señor Schmidt?
Mas importante, ¿dónde tenía puesta su cabeza?
Conozco, porque vivo en Canadá, la fascinación casi rayana con la banalidad que el norteamericano común, medio, tiene por los antiguos autos americanos de la década del 50. Al Sr. Schmidt se le descubre con solo leer las primeras líneas de su reporte “tropicalista”, cuando nos habla del “grandor descolorido (o desvanecido) de la Argentina”, refiriéndose a La Habana, y no puede evitar y hablar, acto seguido, de las películas de automóviles de Dick Tracy.
Pero, ¿es el Sr. Schmidt un americano “medio”?
No, no lo es. El talento personal, la cultura tecnológica, el acceso que tiene a todos los niveles de decisiones y de poder por ser quien es no le permite “resbalar”, caer en esta categoría de “ciudadano medio”.
Y, por lo tanto, debió prever, y conocer, que es de muy mal gusto, y de una tontería rayana en la mediocridad, publicar esas fotos, o al menos solo esas fotos… porque demuestra que vio La Habana desde un solo lado: el del poder, que lo guió con mano segura.
TERCERO: Igualdad y Empoderamiento femenino en Cuba
La anécdota de las citas con “rositas” es para morirse de la risa. Y aquí hay dos tonterías, para decirlo con suavidad y diplomacia, cometidas por el Sr. Director Ejecutivo.
Lo primero es que demuestra ignorancia y superficialidad al creer que lo que vio es lo que existe: muchas mujeres en cargos ejecutivos de primer orden.
¡Patético!
Me remito al punto PRIMERO: no buscó en “Google”, su compañía, su “buscador”, su negocio, quienes son los que ostentan los principales cargos directivos en el país que visita. ¡Por Dios!, ¡qué tontería!
Y segundo: candidez, ingenuidad, bobada. ¿No se le ocurre que en un país, donde la sicología de la conspiración transpira por cada milímetro del cuerpo gubernamental, lo más lógico era que le mostraran el rostro delicado, bonito y amable de una mujer?
A fin de cuentas, se hace muy difícil para un hombre el ser descortés con una mujer, aun para decir la verdad. Y esa fue la astucia del castrismo que el Sr. Schmidt cuenta, cándidamente, en uno de los momentos más patéticos del reporte.
Carnada, señor Ejecutivo. Jugaron al ratón y al gato con Ud.… ¡y no se dio cuenta!
CUARTO: Confundir modernidad y modernización tecnológica con democratización y libertad
Hay un momento del reporte de Schmidt donde se dice, y cito:
“Si Ud. desea que el país se modernice, la mejor manera es empoderar a los ciudadanos con los teléfonos inteligentes (no hay casi ninguno en la actualidad) y fomentar la libertad de expresión y poner las herramientas de información directamente en las manos de los cubanos”
Sí, los cubanos necesitan eso. Y en realidad hay un grupo creciente de cubanos que comienzan a acceder a ese tipo de tecnología. Pero un país moderno no significa un país libre, y el mejor ejemplo es China, que conoce Eric Schmidt tan bien, donde una mayoría abrumadora vive en la pobreza y el atraso, mientras una elite rica controla el poder, y también controla a la otra elite que no está en el poder pero disfruta un estándar de vida cómodo, y no hace nada para cambiar la situación.
Así que, modernidad no constituyó en China libertad. Y en el gigante asiático hay teléfonos inteligentes – es allí donde Apple construye nuestros iPhone, sobre los cadáveres de decenas de chinos, por cierto. ¿Lo sabía, Sr. Schmidt?
Yo creo que Ud lo sabe, pero calla.
Y otro ejemplo también lo es Vietnam, que también menciona en el reporte.
Estos dos países asiáticos tienen acceso a las redes, a internet, a Google Analytics, a Twitter y Weibo, a Facebook y a muchas otras facilidades que Google, y otras compañias como ella, le otorgan.
¿Son libres?
Pregúntele a los que hoy están bajo arresto por pedir libertades civiles, derechos humanos y libertad plena de información en esos países.
Modernidad y modernización tecnológica no es democracia ni libertad.
QUINTO: Otorgarle a la tecnología un papel liberalizador
Una parte importante del “Reporte Cuba” de Eric Schmidt está dedicado a la tecnología. En mi opinión, este fue el objetivo de su visita a Cuba.
Creo, y decididamente no pienso que me equivoco, que los directivos de Google fueron a La Habana en misión de exploración. Observar de cerca una de las zonas de silencio de internet. ¿Tendrá eso que ver con el proyecto de los globos que tiene en mente Google para facilitar el acceso a internet en esos lugares?
Puede ser. Yo firmemente creo esa fue la razón de su visita. Y si es así, déjenme decirles, yo le perdonaría todos los errores cometidos, y de corazón lo digo. Pero, más allá de esta conjetura, creo que al Sr. Schmidt lo atrapó su propia historia como tecnócrata.
Los avances y las innovaciones en el sector tecnológico nos han acercado a todos. Vivimos en un mundo interconectado, donde la información se comparte en minutos, y donde cada día desaparecen las fronteras visibles de naciones, culturas, religiones y tradiciones. Para bien y para mal, nada se obtiene con total impunidad.
Todo eso es cierto.
Pero la tecnología es solo un instrumento… que puede ser utilizado para el bien, o también para el mal. Para liberarnos, pero también para oprimirnos… todo depende de quién lo use y con qué propósito lo use.
Eric Schmidt pone en lo alto de la cumbre de la liberalización de Cuba, la tecnología. Solo ve el lado colorido, bueno, de la tecnología. Lo siento, Sr. Schmidt, pero yo no lo creo así. Yo también trabajo en el sector tecnológico, pero lo que hace al hombre libre no es un teléfono móvil, ni el acceso a la información, ni la posibilidad de acceder a Google Analytics.
El hombre se hace libre con su voluntad personal de serlo: no hay otro camino.
La tecnología ayuda a la intercomunicación de los hombres, pero es la voluntad de ellos de enfrentar su destino la que los puede hacer libres, y esto no es puro tópico, o banal palabrería. Es la realidad. Desde que el hombre descubrió que con una piedra podía vencer a un animal superior la utilizó, a voluntad, para hacerlo.
Hoy sucede igual… con teléfonos inteligentes o sin ellos.
Desgraciadamente, Eric Schmidt quedó atrapado en su historia… como tecnócrata.

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