Saturday, July 12, 2014

La estrategia de la pobreza

Un reciente escrito aparecido en “The Prince George Citizen”, con la autoría de Andrea Rodríguez, cita las palabras de Phillip Peters, presidente del “Centro de Investigación sobre Cuba” con sede en Virginia, Estados Unidos, sobre la pobre venta de automóviles en Cuba. Los criterios de este “experto” sobre temas cubanos, sirve de piedra angular para un artículo aparecido en ese medio de prensa sobre la venta de automóviles en Cuba.
Como se sabe, después de más de medio siglo de prohibición, el gobierno de Castro “liberó” la venta de autos sin necesidad de ningún permiso especial gubernamental, pero con los precios multiplicados en un 400% del valor normal en el mercado mundial, muy pocos  cubanos pueden permitirse acceder al tan soñado artículo.
Una vez más, sueños y realidades se han alejado de Cuba.
Según Phillip Peters, y lo cito:
"At those prices, they obviously didn't want to sell many cars. And they're not (TRADUCCION: A esos precios, es obvio que ellos (gobierno cubano) no desean vender muchos autos. Y no lo han hecho).”
Según el “experto” norteamericano:
"I think there's only one explanation ... the government does not want to use its foreign exchange reserves to import cars for a retail market (TRADUCCION: Creo que sólo hay una explicación… El gobierno  cubano no quiere usar sus reservas de divisa en importar autos para venderlos en el mercado nacional).”
La explicación, muy convincente, del “experto cubanólogo” puede parecer lógica… si conociera la “lógica” (in)natural del castrismo. La realidad es un poco más pedestre.
La realidad, y esto es sólo un botón de muestra de la filosofía política de más de 50 años de castrismo, es que la alta oficialidad del gobierno cubano no desea al nacional en una posición de solvencia. Ser rico ha sido, por décadas en Cuba, estigma para la política oficial del gobierno… porque la riqueza personal independiza al ciudadano del gobierno.
Para decirlo en sus justas palabras: convierte al cubano en lo que debe ser, un ciudadano.
Y el gobierno no desea al cubano independiente. Mucho menos investirlo con sus atributos de ciudadano normal, dueño de su propia vida.
El castrismo, como también el chavismo y el madurismo en Venezuela, quiere al nacional ahogado en la necesidad de la sobrevivencia diaria. Es la forma más “eficiente” de tener atada una voluntad, y que el hombre común no pueda vivir ajeno, independiente del poder omnímodo del estado, a quien ve como el “padre” nutricio.
Esa mentalidad “paternalista” – que no lo es – es sólo la estrategia de la pobreza que tanto el gobierno militar cubano, primero con Fidel Castro, y ahora con su hermano menor Raúl, ha diseñado para la sociedad en su totalidad.
Y es así como se enmarca también el que se hayan encaprichado, por tantos años, en no “liberar” los servicios y el comercio a la propiedad privada, y que hoy le pongan tanto freno, tantos impuestos e inspecciones, a pesar de que “liberalizan” este sector a manos privadas, los supertimbiriches.
Ahogar al ciudadano independiente, tenerlo como ese simple y agobiado peón de ajedrez al que se puede manipular al antojo oficial, agregarlo automáticamente a las manifestaciones políticas diseñadas para el momento, utilizarlo y excluirlo cuando es necesario.
Sometida a la marginalidad de la pobreza como estrategia de gobierno, ha vivido la sociedad cubana por más de 50 años. Excluida del poder, marginada de la vida política nacional e internacional, amurallada por las necesidades perentorias del malvivir diario.
Es esa, y no otra, la conclusión que debiera haber llegado un llamado “experto” en Cuba, si realmente lo es, como dice serlo Phillip Peters, pero desafortunadamente para el señor Peters, los verdaderos expertos de la calamidad cubana viven en su propio país, y no tienen acceso a sus palabras por ningún medio posible.
La carencia de información es también parte de la estrategia de la pobreza del gobierno de los hermanos Castro.
Ni autos ni riquezas, pobreza como estrategia de poder.

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