Thursday, July 24, 2014

Hamas y el muro de los gemidos

La imagen representa el paradigma del “sufrimiento” palestino en Gaza, no queda dudas. Nadie puede sentirse indiferente al dolor humano, especialmente las dolorosas lamentaciones de una madre. La literatura, el cine, el arte en general lo tiene como un ícono de referencia al dolor.
Y así se transmite, día tras día, desde el oriente cercano la imagen y el lamento  de mujeres ante hijos, parientes, amigos, conocidos, palestinos. La metralla y las bombas terminan vidas, los lamentos las adornan con un dolor mediático.
Pero en el otro lado está Hamas, un grupo incivil de terroristas que apuntan hacia el otro lado del conflicto con las mismas armas. ¿Quién se las dió? ¿Quién se las vende? ¿Qué organismo internacional condena esas sucias transacciones de muerte?
Israel es así blanco de dos agresiones. La de los terroristas, y la mediática.
No confundir aquí. Los civiles son los que pierden de las dos partes. Especialmente los civiles palestinos porque son usados por este grupo terrorista como escudos, instrumentos y muro de lamentaciones. Las mujeres gimen su dolor, la prensa lo anota, las imágenes se difunden. Se generó el mito.
Y así se olvida que detrás están los cohetes de Hamas, la inestabilidad y la negación intransigente de un grupo extremista a la paz y la convivencia civilizada. Un grupo de terroristas ha secuestrado a un pueblo.
¿Qué haría Ud. si lo atacaran con cohetes desde una posta médica, o de un edificio de viviendas?
¿Qué haría si un niño de 9 años se le acerca, en una posta militar donde Ud. está cumpliendo un servicio de guardia, y le explota su carga mortal en sus manos?
No son preguntas sencillas. Tampoco son sencillas las respuestas
Del otro lado.
Del lado de los oportunismos políticos, países como Venezuela, Cuba, China, Arabia Saudita y Rusia, muy lejanos de respetar los derechos de sus propios ciudadanos, condenan el conflicto sólo de un lado, olvidándose interesadamente del grupo extremista en el otro.
Levantan en sus manos esta fotografía de mujeres gimiendo, lamentándose con sus gritos.
Cuba se “olvida” que aposta batallones de paramilitares para agredir a mujeres con una flor. Rusia mira hacia otro lado cuando le mencionan a las Pussy Riot o a las represiones violentas homofóbicas de su propio Primer Ministro Putin. Arabia Saudita no deja ni manejar a sus mujeres en sus calles. Y Venezuela encarcela a Maria Afiuni, entre tantos, sin dejarle resquicios a su defensa.
Estos gobiernos, y muchos que como ellos condenan a Israel, utilizan los organismos internacionales que desprecian cuando se les condena sus limitaciones democráticas, o sus agresiones descaradas a los derechos humanos de sus propios ciudadanos. Hoy gritan de espanto ante Gaza.
El gobierno cubano “lamenta las muertes de civiles” olvidándose que allá, en Cuba, en la Universidad de Santa Clara, colaboraban con los extremistas palestinos dándoles entrenamiento militar a sus estudiantes. Lejos de la céntrica Habana, donde la prensa no podía capturar sus rostros y su presencia.
¡No se engañen a sí mismos!
No lo hacen por las víctimas inocentes, lo hacen por los terroristas que comenzaron el conflicto sangriento. No tratan de parar las manos del agresor escondido en los túneles, debajo de asentamientos civiles. La inmensa mayoría de esos mismos “civiles”, con mucha probabilidad, iban vestidos de Hamas minutos antes de que el cohete israelí destruyera ese túnel y ahora, con liturgia mediática, se agregan al muro de lamentaciones de estas mujeres.
No se puede olvidar que la astucia es la más extraordinaria mezcla de instinto, creatividad, audacia y oportunismo.
Sí, puede parecer terrible hablar estas verdades. Nunca son fáciles.
No se puede entender que el organismo mundial que debiera garantizar la paz para ambas partes, sólo le importe la de una, pero las bombas, cohetes y metrallas deben cesar en Gaza, y en Israel.
Hamas debe ser destruido, y los primeros que tienen que tomar el poder absoluto en su propia destrucción es el mismo pueblo palestino.
Ni las bombas, ni Israel, ni las Naciones Unidas, ni los gobiernos occidentales detendrán este conflicto hasta el mismo día en que las propias víctimas se hagan cargo de sus victimarios: Hamas.
Pero mientras, seguiremos viendo este muro de lamentos… televisado.
¡Una vergüenza para el mundo civilizado!

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