Friday, July 4, 2014

Granma y su hipócrita relación con Google

Cinco días esperó el libelo oficial del gobierno cubano “Granma” para publicar un reporte sesgado sobre las impresiones compartidas por Erich Schmidt de su visita a Cuba, en su perfil en Google+. Cinco días de silencio oficial, cuando ya la prensa internacional y medios cubanos independientes habían dado publicidad, en tiempo real, a la visita de los directivos del gigante de internet.
Lo que dijo “Granma” lo podrán leer íntegro aquí, no hay absolutamente nada que ocultar, y ayudará a mostrar con evidencias lo que ocultó sobre esa visita, lo que no informó oportunamente a los cubanos, esas partes “inconvenientes”, “incómodas” del reporte de Schmidt donde expresa que “Internet está fuertemente censurado” – algo que no es una sorpresa para nadie.
Tampoco menciona otras “incomodidades” del reporte: esa “parte menos exitosa de la ‘Revolución’” que es la economía y que, para el directivo de Google, no es sorprendente.
Particularmente, y en el colmo del cinismo, “Granma” menciona:
“Desde el territorio nacional es imposible utilizar plataformas co­mo Google Analytics, una de las principales herramientas para el mo­nitoreo de páginas web ni se puede descargar su famoso navegador” Chrome, entre otros productos de la compañía”
A “Granma” le interesa el monitoreo de “Google Analytics”, a la que no puede acceder, y se olvida de los cientos de páginas que, sin ningún embargo norteamericano, sin ningún “bloqueo” extranjero, sin ninguna intervención foránea que no sea otra que la misma del gobierno castrista bloquea, censura o sencillamente desvía a otros sitios malintencionados.
¿Ejemplos?

Nada de esto tiene que ver con ningún otro bloqueo que el que ejerce el gobierno comunista sobre la información a sus propios ciudadanos.
Como mismo dice el señor Schmidt al final de su reporte: “Ambos países tendrán que hacer algo que es difícil políticamente”. Y en el caso del gobierno de Cuba lo primero que debería hacer es decir totalmente la verdad, sin silencios y sin esquivar verdades incómodas.
Tienen, además, que acabar de ofrecer información oportuna a sus ciudadanos en tiempo real, como ocurre en todo el mundo. Los cubanos son, en primer lugar, el sujeto más importante de cualquier información. Ocultarla, esquivar verdades “inconveniente para algunos” o, sencillamente, bloquear el acceso a ella es una violación de los acuerdos que ese propio gobierno ha firmado con las organizaciones internacionales, especialmente la ONU.
Aquí se cumple lo que en el habla popular siempre se dice: antes de ver la paja en el ojo ajeno hay que ver la viga en el propio.
Y sólo entonces se puede hablar con propiedad, y vergüenza.
El periódico de marras no pudo acceder a ciertos servicios de Google y terminó con un conocido cartel en su pantalla. Si hoy ese mismo “órgano de prensa” trata de averiguar sobre la libertad de información para el cubano en la isla, del cual el gobierno que ese mismo libelo representa tiene la obligación de ser garante, podría comprobar que aún existe un mismo cartel que desde hace más de 50 años persiste: “Este producto no está disponible para su país”.
Y el proveedor de ese cartel no es ningún  otro que el mismo gobierno cubano.
A continuación lo que publicó “Granma”:

El paso de Google por La Habana
La noticia no tendría nada de sorprendente en cualquier otro país del hemisferio. Pero la reciente visita a Cu­ba de cuatro altos directivos de Google —entre ellos su presidente eje­cutivo, Eric Schmidt— ha tenido un efecto viral en la red.
Y quizás no sea para menos que  personalidades como esas arriben a uno de los pocos países del mundo que no puede acceder a buena parte de los servicios de ese gigante de Internet, cuya sede está en Mountain View, California, y por tanto está sujeto a las injustas leyes del bloqueo norteamericano contra Cuba.
Desde el territorio nacional es imposible utilizar plataformas co­mo Google Analytics, una de las principales herramientas para el mo­nitoreo de páginas web ni se puede descargar su famoso navegador Chrome, entre otros productos de la compañía.
Los cubanos tampoco pueden descargar libremente las millones de aplicaciones existentes en la tienda oficial del sistema operativo Android, uno de los líderes en el nuevo mundo de los teléfonos inteligentes que cada vez se ven con más frecuencia en Cuba.
Los medios de prensa que se han hecho eco de la visita no reportan si los directivos de Google intentaron acceder a algunos de esos servicios. Schmidt no mencionó el tema en un post que escribió en su perfil de la red social Google+ sobre su visita a Cuba en compañía de Jared Cohen, Brett Perlmutter y Dan Keyserling.
Allí cuenta sus impresiones sobre el pueblo cubano, al que califica de moderno y muy bien instruido. “Los dos mayores éxitos de la Revolución, como ellos la llaman, es la atención universal de salud gratuita para todos los ciudadanos, con muy buenos médicos, y la clara mayoría de mujeres en el poder ejecutivo y a nivel empresarial en el país”, añade.
El presidente de Google critica las irracionales limitaciones que impone la Oficina de Control de Activos Ex­tranjeros (OFAC), del Departa­men­to del Tesoro, que es la encargada de otorgar licencias para cualquier transacción  con Cuba.
Schmidt también se sumó a un ca­da vez mayor número de voces al interior de Estados Unidos que de­man­­dan el fin del bloqueo contra Cuba.
“El embargo, ahora codificado en la Ley Helms Burton de 1996, define todo para los EE.UU. y Cuba (los cubanos lla­man a este “bloqueo” y una pancarta lo describió como genocidio)”, apunta.
“Estas políticas desafían el sentido común: hay docenas de países a quienes llamamos nuestros aliados y a los cuales viajamos libremente que re­pre­sentan amenazas y preocupaciones mucho peores a los EE.UU. que Cuba desde hace más de una década”.
“Los cubanos creen —agrega— que esto es en gran medida una cuestión de política interna de la Florida, y que la juventud cubano-americana apoya la normalización de las relaciones junto con la comunidad de negocios de EE.UU”.
“Ambos países tienen que hacer algo que es difícil de hacer políticamente, pero valdrá la pena”, concluye tras hacer un llamado a EE.UU. para que supere su historia y elimine el bloqueo.
Por el momento, de este periódico se intentó acceder a los servicios mencionados de Google y todavía permanecía allí el cartel: “Este producto no está disponible para su país”.

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