Wednesday, July 2, 2014

Eric Schmidt y la pintoresca Habana

Visto así, desde la altura acristalada, como una postal turística, atrapada quizás desde la cómoda frialdad del visitante y de la habitación refrigerada del hotel habanero, el Almendares no es ese río pestilente que atraviesa el oeste de la capital cubana y cuyo ecosistema ha sido destruido por los desechos de las fábricas colindantes a su entorno.
No lo fue para Eric Schmidt en su visita a Cuba donde nos las describe en su colorida estampa, atrapada en su historia, en sus propias palabras. Tampoco él, sin embargo, demostró mucha sensibilidad para huir de ese versallesco lugar común al tomar las mismas imágenes turísticas que nos regalan las agencias de turismo neocoloniales que podemos encontrar en Canadá, por ejemplo, o las estampas folletinescas del castrismo turístico.
Más allá de su enorme talento, de su visión global para una internet abierta y accesible a todos, el señor Schmidt parece abandonarse a la visión pobre del hombre de negocios del primer mundo en un país desconocido del tercero.
Automóviles lustrosos, postales de colores brillantes. Tampoco pareció escaparse del montón y asumir una inteligencia social superior.
¡Cuánto talento probado en sus conocimientos tecnológicos!
¡Cuánta inteligencia malgastada en su sensibilidad social!
Nota: Las dos fotos forman parte del grupo de cinco que Erich Schmidt compartió en su perfil en la red social Google+

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