Thursday, July 17, 2014

El regreso de las Matrioskas

No, no se trata de la conocida muñeca rusa, cuyo origen se remonta a 1890 y, aparentemente, inspirada en un antiguo juego de muñecas japonés. El fin de semana nos, ¿sorprendió?, vamos a decir tropezamos con la visita de Vladimir Putin a Cuba. Esta vez, a diferencia de otras, los rituales oficiales se vieron cambiar.
No hubo la coreografiada ceremonia de bienvenida en el aeropuerto, con el “flamante presidente” de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba de la época soviética de Fidel Castro. Ni el recorrido de banderitas y pueblo de los tiempos de Brezhnev, o del Gorbachov del 89. No se realizó la recepción solemne e imposición de la medalla “José Marti” en aquel palacio que está detrás, a la espalda del Apóstol, en aquella otra plaza.
Acorde con los tiempos… “y las reformas”, lo recibió Diaz-Canel con una sobria bienvenida y un apretón de mano, y el mas homófobo de los presidentes-visitantes se trasladó a darle un muy viejo guiño a su época de jefe de la KGB: visitar el monumento del soldado soviético.
Vamos, en la neolengua Orwelliana, al soldado invasor soviético.
De la visita de Putin, de sus preámbulos y acuerdos finales se ha hablado y conjeturado mucho. Desde la condonación del 90% de la deuda cubana de la era pre-Putin, hasta la supuesta reactivación del centro de espionaje en Lourdes.
Conjeturas aparate, la visita caribeña del ruso es más simbólica que otra cosa. La deuda cubana no iba a ser pagada por el gobierno de Cuba. Eso lo sabia Putin, así que lo que hizo fue algo muy práctico: borron y cuenta nueva. Algo han aprendido de su contraparte americana.
Veremos si la cuenta “nueva” la pagan los endeudados en el futuro.
Del espionaje de Lourdes hay muchas preguntas que hacer.
¿Fue realmente desmantelado ese centro? Y si lo fue, ¿cómo saberlo? ¿Qué pasó y ha pasado con el equipamiento de ese lugar?
En algún momento se dijo que se lo habían llevado los rusos pos-Gorgachov. ¿Ocurrió asi?
¿Se llevaron hasta las persianas y los marcos de las puertas y ventanas, como hicieron los “colaboradores” de la era soviética en La Habana en aquellos edificios estilo caja de sardinas?
Muchas preguntas, pero pocas respuestas se pueden dar. Sin embargo, de esta visita se puede sacar una muy buena conclusión. Y es aquí donde las famosas, y muy turísticas muñecas rusas, nos pueden ayudar.
El retorno del aliado ha demostrado que las “reformas raulistas”, con titulares  esporádicos en los diarios occidentales, no abarcan los predios del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país. Al menos, formalmente, es de allí donde debe partir las directivas de la política exterior. ¿O no?
Putin hace ya bastante rato salió de la antigua muñeca pre-Gorbachoviana para retornar a lo que fue: el jefe de la KGB, “capo di tutti capi”. Los negocios rusos de Ucrania lo han demostrado con creces.
En el caso cubano, el apretón de mano, las sonrisas melosas y las bromas amelcochadas de Raúl Castro ante el oso ruso han venido a reafirmar que Cuba sigue siendo lo que fue con Fidel Castro desde Nikita Khrushchev: el satélite caribeño de siempre.
Matrioska Rusa y Matrioska cubana. Diferentes tamaños y propósitos, pero la misma esencia y la misma carencia absoluta de reformas. Emperador ruso-romano y su acólito, el cubano gobernador, con la sonrisa halagadora ante la visita de su “majestad” a la Galia caribeña.
La política exterior cubana no deja de ser la misma, y nadie cuestiona su vejez, su peligrosidad, y su desagradable tufillo de la época en que los cohetes nucleares viajaban a ocultas en los navios sovieticos para ser instalados en sus silos en Cuba.
La alineación sigue siendo la que el gobernador originario de la Galia caribeña diseñó para el país… ¿para siempre?

1 comments:

Anonymous said...

Interesante. La antigua base de Lourdes es desde hace bastante tiempo la UCI "Universidad de Ciencias Informáticas" en el Guajay creo. Donde se "forman" las nuevas generaciones de ciberactivistas oficialistas en la Isla. Saludos.