Thursday, July 31, 2014

El “Arcoíris” que atrapó a Pinocho

La prominencia de ese órgano sensorial, la nariz, no es precisamente el símbolo seguro de la extensión de la mentira, o del tamaño de la mentira en el mentiroso, aun cuando se reincida voluntariamente en ella. Si así lo fuera, Mariela Castro, el CENESEX y el gobierno del padre de la delfina hace rato hubiera superado a Pinocho.
No hace mucho que, en este mismo blog, escribí sobre las evidentes inexactitudes, contradicciones y mentiras de la señora Castro Espín en su viaje gastronómico a Toronto, pagado con el "buen" dólar canadiense de los tontos útiles del sindicato de los trabajadores gastronómicos y del comercio, de siglas UFCWCanada. Lo pueden leer aquí.
No tuve que esperar mucho para que las mentiras, los propios "asociados" de Mariela y, por transitividad, del CENESEX, la demostraran y expusieran en "cueros destemplados.
Resulta que el grupo oficialista gay "Arcoíris" presentó una queja a la Fiscalía General para que "investigue" las causas por las que el nuevo Código del Trabajo, aprobado recientemente por la Asamblea Nacional, no prohibió la discriminación por identidad de género.
Pero, esperen, ¿no fue por esto que a Mariela Castro le pagaron un viajecito a Toronto, unos cocteles en un evento y un flamante premio de un sindicato canadiense?
¿No es así Syd Ryan?
No lo digo yo, lo desmiente "Arcoíris". Los socios de Mariela. Esos que le sirven de payasos en su conga por la ciudad de La Habana, para que le paguen a la delfina su turístico viaje al flamante evento en el WorldPride en la multiétnica Toronto.
Pide "Arcoíris" que se investigue, en sus propias palabras:
"... todas las instituciones o personas que puedan estar involucradas en ese hecho ilegal y violatorio de los principios de la Democracia Socialista."
¡Patético!
Y se lo piden a la señora Castro Espín, que recibió el premiecito por ese "nuevo" código.
Pinochos, están pidiéndole al verdugo, que ejecuta la sentencia de su padre, el dictador, que investigue su propia decisión. ¿No se dan cuenta, son estúpidos o le sirven la mentira en su propia mesa a la delfina?
¿O las tres cosas?
Pero, de resultas, con esta "denuncia" multicolor, como el florido nombre del grupo “pro-verde-olivo” gay, plantada en un blog oficialista, los mismos mentirosos desmantelan su propia mentira. La de Mariela, de ellos mismos y de la comparsa CENESEX que, por carambola, descabeza de principios al señor Syd Ryan en Toronto.
Nada, que ni un mes tuvimos que esperar para que, los propios mentirosos, se le adelantaran en extensión nasal a Pinocho... y gracias a ellos mismos.
¡Para caerse de la risa!

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