Tuesday, June 24, 2014

Ofensiva "revolucionaria" de retorno

Al parecer las revoluciones necesitan un ciclo de vida de 60 años, o en ese curioso entorno, para auto convencerse de que no son ni muy “revolucionarias” ni muy productivas para su pueblo, y que lo único que alcanzan a lograr a plenitud es la destrucción de todo.
Comienzan destruyendo, y terminan retornando al punto de destrucción, sin pedir disculpas a sus víctimas, y tratando de que la sociedad olvide, tratando de re-escribir la historia como si nada hubiera sucedido y el retorno fuese una dádiva bondadosa de su altruismo.
¡Puro cinismo!
Hoy retorna la que un día fue llamada “revolución cubana” a ese punto de retorno. Los mismos que, 46 años atrás, confiscaron los últimos vestigios de la pequeña propiedad en Cuba pretenden borrar las huellas de su destrucción, su crimen, con la misma dádiva bondadosa de altruismo “revolucionario” con que Robespierre firmaba, desde la "altura" de su despacho, las fervientes y encendidas actas de las reformas de la revolución francesa, mientras su mirada perdida no reparaba en la próxima víctima de la guillotina en la plaza.
Para los Robespierres cubanos, las víctimas siguen estando en la plaza, bajo la guillotina. Nada ha cambiado.
El gobierno “revolucionario” le otorga la próxima dádiva de su sexagésimo capítulo al pueblo de Cuba, una nueva “reforma”: entregará a formas de gestión privada los establecimientos de servicios gastronómicos, personales y técnicos… que confiscó sin retribución un día de marzo de 1968, 46 años atrás.
El retorno de la historia.
Aquel día de marzo el mismo periódico (suerte de periódico) que hoy publica esta “bondadosa” dádiva informaba de la confiscación de  55.636 pequeños negocios. En detalle:
  • 11.878 comercios de víveres (bodegas)
  •  3.130 carnicerías
  •  3.198 bares
  •  8.101 establecimientos de comida (restaurantes, friterías, cafeterías, etc.)
  •  6.653 lavanderías, 3.643 barberías
  •  1.188 reparadoras de calzado
  •  4.544 talleres de mecánica automotriz
  •  1.598 artesanías
  • 3.345 carpinterías.
Hoy, ¿dónde están sus dueños?
¿Qué hará el gobierno “revolucionario” para enmendarles sus vidas, sus pequeñas inversiones a aquellos propietarios a quienes se las robo?
¿Dónde está la mínima decencia de una disculpa, una palabra de desagravio a aquel robo, y la retribución imprescindible?
No existe. Nadie habla de esto. Es “borrón y cuenta nueva”. Re-escribir la historia y olvidar. Todo transcurre con el cinismo de los que han destruido un país con aventuras locas y no tienen la decencia de reconocerlas.
En algo no han cambiado: en su cinismo.
Hoy, los cubanos que retomen esos locales, si aún existen, ¿se acordarán de los que fueron sus originales dueños?
¿Les importarán?
Es triste el camino de retorno que se perfila en Cuba: entre el cinismo de los mismos culpables de la destrucción, el olvido desinteresado de los nuevos “supertimbiricheros” y los que, posiblemente muy pocos, quedan de aquel marzo negro de 1968.
Para estos últimos no habrá disculpa posible de parte de los confiscadores que logre retribuirles sus vidas. No tienen lo que era suyo por derecho y hoy posiblemente será de algún otro, y una vez más se verán imposibilitados de recuperar lo que ante cualquier ley humana les pertenece… pero aún siguen sin tener ese derecho.

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