Thursday, June 19, 2014

Los ‘actores’ de distracción

Hace días las redes y los sitios sobre Cuba han insistido, una vez más, sobre las últimas declaraciones de Silvio Rodríguez - no las voy a repetir, lo siento, búsquenla en internet. Ha ocurrido en más de una ocasión con este “trovagador”, suerte de trovero que ha re-encontrado el “trillito’ que conduce diligentemente al propagandista de aquel régimen senil. Pero no es el único caso, ni siquiera el penúltimo.
Ocurre con programática frecuencia. Alguien, de un perfil mediático y cercano a los vértigos del poder en Cuba, o con cualidad convocadora de prensa pero de seguro pedigrí castrista, lanza algunas palabras “inconvenientes”, “descubre el agua tibia”, confirma lo que todos conocemos y nadie se atreve a decir, hasta que el ‘actor” de distracción las lanza al ciberespacio.
Y se dispersa. Todo el mundo no deja de hablar, y repetir. Las reseñan la prensa oficial, ya de por sí una fuente soberanamente sospechosa para creer en la honestidad de las palabras, y en la virtud de su elocuencia. Y las refieren, critican y vindican las ‘otras partes’: amigos y enemigos, para evocar alguna vieja canción de ese ya conocido mal-‘actor’ de distracción de sobrenombre Silvio.

Generalmente estos 'actores' pierden sus nombres, queda sólo su sombra.
Ha ocurrido con Mariela Castro, o Carlos Varela y algún otro corifeo del género. Y las palabras fluyen. La tinta cibernética llena los posts en sitios del exilio y de la ‘prensa’ oficial y oficiosa. Se olvidan los hechos reales, los verdaderos actores del problema en Cuba.
Las palabras del actor de distracción se han convertido en la noticia, en su centro, en el corazón del dilema… aunque no lo sea.
A estas alturas nadie puede dudar de que lo dicho por Silvio no ha sido cerebralmente consultado, o sabiamente ‘susurrado’ por alguna voz en algún pasillo del Ministerio de Cultura, o en los salones donde se cuece el pseudo-arte. Alguna palabra desató esos labios. Algún guiño alcanzó al ‘actor’ del momento. Esta serpiente ha soñado demasiado con muchas de ellas para poder desatar su lengua por sí misma, o tener el valor suficiente de levantarse sobre su propia vergüenza.
Hace mucho tiempo este espécimen bífido dejo esa vergüenza en malos versos, y los tendió como una alfombra de alabanzas en alguna oficina del Palacio refrigerado detrás de la estatua del Apóstol.
Y aquí está, sirviéndonos en lo que sí sabe hacer muy bien: distraernos… de lo importante

1 comments:

Mario Riva said...

Te felicito. No tengo nada que agregar. Muy buen artículo