Wednesday, June 25, 2014

La Memoria Selectiva

Una carta, supuestamente escrita por Fidel Castro y enviada a Maradona, felicita al astro del futbol mundial, Lionel Messi. Suerte que tiene “el Pulga” de que el otoñal dictador cubano se acuerde de su cumpleaños, otros tan o más merecedores que él han pasado inadvertidos al recuerdo del “patriarca”, que según Evo Morales “no sabe lo que ocurre en Cuba”.
No sé a quién creer en este dúo. Evo Morales casi siempre habla demasiado lo que no debe hablar y cuando no debe hacerlo, y la memoria selectiva del caudillo caribeño es sospechosa del muy conocido marketing a que nos tiene acostumbrados a los cubanos.
Eugenio George, por ejemplo, no tuvo esa suerte. Por supuesto, era cubano, y quizás para Fidel Castro cometió el peor de todos los pecados en el altar socialista: morirse sin dejarle una memoria santificada. También, casi que adivino, como cubano al brillante director de la escuadra femenina de voleibol de la isla el viejo sibilino lo veía más como a una tuerca en la maquinaria socialista del estado cubano. Una tuerca que ya no volvería nunca más a poder ser usada.
Su funeral y sepelio transcurrieron en el más oscuro anonimato para las altas autoridades de la isla. Eugenio, el que encumbró al voleibol femenino de Cuba e hizo brillar una escuadra de morenas por más de una década. Por supuesto, contó con el talento virgen de esas morenas, pero fue él quien con su sabia dirección, y su defensa a ultranza en los momentos en que se le criticó a la escuadra amargamente alguna derrota, quien marcó la pauta entre ellas y las llevo a la gloria.
Sin Eugenio no hubiera habido “Morenas del Caribe”, y Cuba no hubiera sido por mucho tiempo la reina indiscutible de ese deporte en el mundo. Pero todo esto se olvidó el día de que Eugenio George decidió, involuntariamente, abandonar la vida.
Ni una corona de flores, ni unas modestas palabras, ni una carta en la prensa.
Nada.
Pero hoy circula esta curiosa y novedosa carta a Messi, argentino, futbolista en una de las más grandes ligas profesionales en Europa, y que todo lo que toca, habla y cuece se convierte en titular e historia.
Pienso que esta memoria selectiva del tirano tiene que ver, indiscutiblemente, con la estrella mediática del “Pulga”: garantizada las líneas y los titulares en la prensa mundial, “Fidel Castro felicita a Leonardo Messi”. Así de sencillo.
La muerte de Eugenio George no hubiera tenido esa fanfarria mediática. Cuestión de marketing noticioso. Más sabe el diablo por viejo, que por ser inevitablemente diablo.
La arrogancia y petulancia es la enfermedad infantil y senil de los dictadores en una isla del Caribe. Pero, al final de cuentas, no sé ni puedo imaginarme al “Pulga” muy cómodo con esta “suerte” que le acompaña a partir de este martes.
No, si yo fuera él no quisiera esa carta, ni esas líneas de felicitación a mi nombre (el suyo). Nadie con suficiente inteligencia y bondad en el corazón puede sentirse halagado con la memoria selectiva de un tirano.

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