Monday, June 30, 2014

Atrapada en su Historia

A continuación presento la traducción del escrito de Eric Schmidt sobre su viaje a La Habana que publiqué anteriormente en su original en inglés:
Atrapada en su Historia
Atrapada en su historia, la bella Habana recuerda el grandor desvanecido de la Argentina y una de esas películas de automóviles de Dick Tracy. Con el propósito de promover una internet libre y abierta, Jared Cohen y yo, y otros dos colegas, viajamos a La Habana con visa de negocios (hablaré de esto más adelante). Mientras aterrizábamos en el aeropuerto de La Habana, el primer avión que Ud. ve es uno de la Aerolínea de Angola. Los cubanos, modernos y muy bien educados, definen la experiencia con una calidez que sólo las culturas latinas expresan: música, comida y entretenimiento tremendos. (muchos de los cuales no pudimos probar, mas sobre el visado en un minuto). Bajo el hermano menor de Fidel Castro, Raúl (el nombre esta errado en el original, Raoul), las difíciles condiciones económicas trajeron muchos pequeños pasos liberalizadores en los últimos años. Existen ahora 187 profesiones donde el empleo privado es permitido (otras labores privadas no se permiten), y autos y apartamentos están comenzando a ser comercializados con restricciones.
Las dos partes más exitosas de la Revolución, como ellos le llaman, son la salud pública universal y gratuita para todos los ciudadanos con muy buenos médicos, y la clara mayoría de mujeres en puestos ejecutivos y de dirección en el país. Casi todos los líderes con que nos reunimos fueron féminas, y una de sus bromas fue que la Revolución prometió igualdad, a los hombres “machos” no les gustó pero “se acostumbraron a eso”, dicho con una amplia sonrisa. La parte menos exitosa de la Revolución ha sido el desarrollo económico (nada sorprendente aquí) y al menos nos pareció que la caída del turismo y algunos problemas recientes con la agricultura han hecho las cosas de alguna forma peores. El tema más amplio de conversación en el país es la constante especulación de qué es lo que el Gobierno hará a continuación y cuál será el curso y el camino de la liberalización. Nos dijeron que hay una lucha entre los líderes más liberales y conservadores bajo Castro, y alguien dijo que el Ejército está cada vez más involucrado en el desarrollo económico. Un grupo de personas nos dijo que el posible modelo de Cuba sería más como el China y Vietnam que como el de Venezuela o México.
El embargo, codificado en 1996 como Ley Helms-Burton, define todo para Cuba y los Estados Unidos (los cubanos le llaman “bloqueo” y una pancarta publicitaria lo describe como genocida). El gobierno de los Estados Unidos clasifica a Cuba como un “estado que soporta el terrorismo” en la misma clasificación donde están Corea del Norte, Irán y Sudan del Norte. Los viajes al país están controlados en los Estados Unidos por una oficina llamada OFAC y bajo nuestra licencia no nos era permitido nada excepto encuentros de negocios donde nuestra habitación de hotel tenía que costar no más de $100 dólares por noche y un total de gastos de viáticos de $188.00. No es sorpresa, por tanto, encontrar tantas habitaciones en la Habana que cuestan $99 dólares. Estas políticas desafían la razón: hay docenas de países que llamamos nuestros aliados, y a los cuales somos libres de viajar, que representan muchas peores amenazas y preocupaciones para los Estados Unidos que lo que Cuba representa en esta década. Los cubanos creen que esto es en gran medida una cuestión de política interna de la Florida, y que los jóvenes cubanoamericanos apoyan una normalización de las relaciones  a la par con la comunidad de negocios de los Estados Unidos.
Si Cuba está atrapada en la década del 50, internet en Cuba está atrapada en la década de los 90. Alrededor del 20-25% de los cubanos tienen líneas telefónicas, muchos de ellas líneas de conexión terrestre y la infraestructura de telefonía celular es muy primitiva. Aproximadamente el 3-4% de los cubanos tiene acceso a internet a través de los cibercafés y algunas universidades. Internet está muy censurado y la infraestructura, que nosotros recorrimos, está hecha con componentes chinos. El “bloqueo” no tiene ningún sentido para los intereses estadounidenses: Si Ud. desea que el país se modernice, la mejor manera es empoderar a los ciudadanos con los teléfonos inteligentes (no hay casi ninguno en la actualidad) y fomentar la libertad de expresión y poner las herramientas de información directamente en las manos de los cubanos. El resultado del “bloqueo” es que la infraestructura asiática será muy difícil de desplazar. La comunidad técnica utiliza versiones sin licencia de Windows (Estados Unidos no permite comprar licencias) y Debian GNU/Linux sobre hardware de Asia y usando Firefox. Una muy pequeña comunidad existe alrededor de Android libre y se espera que eventualmente crezca. Como las firmas estadounidenses no pueden operar en Cuba, su internet está más determinada por los estrechos intereses cubanos que por las plataformas abiertas y globales.
Nos enteramos de que la juventud cubana está montando redes informales de wifi-routers, y miles se conectan a estas redes de intercambio de archivos y mensajes privados. Memorias USB forman una especie de “internet furtiva” (sneakernet), donde se comparte información actualizada pero sin ningún tipo de acceso real a internet.
Las restricciones de información tienen aún menos sentido cuando Ud. descubre que Cuba importa gran cantidad de alimentos de los Estados Unidos dentro de los términos de “comercio compasivo”. Las importaciones de alimentos de Cuba son importantes, pero también lo es la importación de herramientas para el desarrollo de una economía del conocimiento.

Cuando se camina alrededor de la Habana Vieja, se puede ver las hermosísimas fachadas restauradas que evocan el rol importante de La Habana de las décadas del 40 y 50. Los lustrosos y coloridos automóviles norteamericanos de los 50s, convertidos a diesel y reparados por mecánicos cubanos, dan una muestra de lo que Cuba debió haber sido antes de la revolución.  Caminando a su alrededor es posible imaginar una nueva Cuba, quizás un Cuba líder en Latinoamérica en áreas como la educación, la cultura y los negocios. Cuba tendrá que abrir su política económica y de negocios, y los Estados Unidos tendrán que superar nuestra historia y abrir el embargo. Ambos países tienen que hacer algo que es difícil de hacer políticamente, pero valdrá la pena.

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