Monday, May 19, 2014

Desideologizando Complicidades con una Dictadura

En un nuevo intento de romper el embargo a la dictadura cubana Jeffrey Davidow, quien fuera Secretario de Estado adjunto de Asuntos del Hemisferio Occidental entre 1996 y 1998 durante la presidencia de Bill Clinton, pide una serie de medidas a la administración Obama para romper, cada vez más, mediante órdenes ejecutivas y eludiendo al Congreso, las prohibiciones que aún mantiene el embargo norteamericano al régimen de Castro, especialmente en lo que se refiere a las medidas financieras y a las relaciones económicas con empresarios norteamericanos.
Jeffrey Davidow las define como acciones que “huyen del debate ideológico” y las promueve porque, según él, promoverían aún más los “contactos directos” entre la sociedad cubana y los Estados Unidos, “promoviendo la sociedad civil”.
Desideologicemos, Mr. Davidow, entonces lo que Ud. pide en su carta. Dejémonos de hipócritas palabras y hablemos del verdadero contenido, que es acercarse al régimen de Cuba para complacer la expansión de los gobiernos populistas en América Latina, y eludir la marginalización cada vez mayor de Estados Unidos de la región. Vamos, sonreírle al lobo vestido de oveja y ganar el aplauso, por así decirlo.
Esta cortina de humo, maniobra filibustera para romper el embargo y coartada perfecta puesta en manos de la administración Obama, por parte de demócratas y republicanos, a los que solo le preocupan las necesidades inmediatas que sufre el gobierno americano ante la avalancha de los gobiernos pro-chavistas de América. No hay nada de acercarse a Cuba y mucho de acercarse al continente, a lo que fue el traspatio americano de los 50 y 60, que comenzó a perder con la Cuba de Castro y que hoy ya está fuera del alcance de la mano de la Casa Blanca.
El traspatio americano, Mr. Davidow, fue embargado.
Como comodín de fondo, y para acallar críticas agudas, acude al bodrio de ocasión y pide presionar al régimen cubano para que mejore el respeto a los derechos humanos. Las peticiones a oídos sordos nunca han dado resultados, Mr. Davidow, ¿por qué entonces las hace?
Solo por situar las cosas donde deben estar, me pregunto: ¿por qué entonces no recomienda lo mismo con el caso de Ucrania? ¿Tiene algo que ver en esto las relaciones financieras tan estrechas del hijo de Biden con ese país del antiguo eje soviético?
Al parecer, la desideologización comienza en Cuba… pero termina en Ucrania. ¡Curioso jeroglífico!
La hipocresía de la “desideologización” es esa espuria mentira disfrazada que tan bien la hemos conocido en tantos políticos americanos que han abogado por el levantamiento del embargo, y es también el eje de una ignorancia supina en los centros occidentales de poder. Ni Europa, ni Canadá, ni México han logrado de Cuba un mayor respeto a los derechos humanos a pesar de nunca haber roto relaciones con la dictadura. No lo logrará Estados Unidos si levanta las pocas cláusulas que sobreviven del embargo, especialmente las financieras, y sí lograra perpetuar cada vez mas lo que, esencialmente por principios éticos, los demócratas deberían oponerse: una dictadura.
Y olvídese de la triste ilusión de que los populistas latinoamericanos, que orbitan alrededor del petróleo chavista, aplaudirán su decisión: la tomarán como lo que es, pura debilidad de un gobierno que fue el eje primordial en la América Latina del pasado, y se lanzarán a recabar más ventajas ante lo que es, de hecho, una derrota al sueño americano: la democracia.
¿Desideologización, dijo?
Dejémonos de interesadas hipocresías, Mr. Davidow. Las relaciones consensuales con una dictadura no son otra cosa que la concesión lamentable de la derrota de una democracia ante un régimen totalitario de izquierda, y esas relaciones se tiñen de la sexualidad ideológica de la parte a la que se concede el rol activo: la dictadura.

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