Saturday, April 12, 2014

Si de Alan Gross se trata…

Es curioso, pero le he dedicado muy poco espacio a Alan Gross desde que fue detenido en La Habana. Rectificar es de sabios, así que trataré de enmendar este ‘olvido’… voluntario.
Imaginemos que Alan Ross no fue un descuido de la USIA ni del gobierno de los Estados Unidos. Imaginemos que el pobre judío apresado en La Habana no fue una víctima de la ingenuidad norteamericana, ni de la arrogancia de su sistema de espionaje al considerar a los cubanos esos “pequeños enanos” que no lograrían atrapar a su inefable agente encubierto.
Imaginemos que Alan Ross es el fruto de uno de esos colaboracionistas castristas, espías en las altas esferas de los organismos del gobierno de los Estados Unidos, después de todo no debemos olvidar que Ana Belén Montes existió, y muchos otros antes y después han existido como ella. Lo de la Belén es un accidente más en la historia del colaboracionismo norteamericano con la dictadura cubana.
Imaginemos, pues, que esa “pobre víctima” con su equipamiento electrónico sofisticado, para los estándares cubanos, fue una provocación montada por uno de esos topos castristas en la USIA. Quizás el mismo que le contrató para sus programas en Cuba, o quizás quien le sugirió a la parte contratante su inclusión en la lista. Y así lo envió, carnada en mano, traspasó las fronteras cubanas con el equipamiento ‘peligroso’ para la comunidad judía… para ser atrapado “con las manos en la masa”.
Me explico, sólo así puede entenderse que lo hayan dejado traspasar los chequeos del aeropuerto sin que le hayan requisado su preciado equipaje. ¿O no?
¿No es significativo que hayan contratado y enviado un miembro de la comunidad judía para su auto-provocación con la comunidad judía de La Habana?
Para nadie es un secreto, a voces o en silencio, que esa comunidad representa el poder detrás del poder en los Estados Unidos. ¿Era la intención de esa mano colaboracionista crear una crisis con la comunidad más poderosa en el ‘imperio’? ¿No era esta la forma más ingeniosa de crearle un drama que provocara una decisión sobre los cinco espías cubanos encarcelados en Estados Unidos, y quizás también una decisión que llevara a reconsiderar el embargo y otras medidas a favor de la dictadura en Cuba?
Son preguntas que no las he oído hacer y tienen todo el sentido para ser hechas. No es un secreto que el castrismo tiene presencia en las instituciones americanas, y que ha logrado introducir su oído, su voz y sus acciones encubiertas. Lo han dicho muchos. ¿Serán estas sus intenciones?
Imaginémonos más. Pensemos que Alan Gross no fue esa inocente víctima. Dejemos atrás la victimología que su abogado, su esposa y algunas partes interesadas nos dibujan, y pensemos si todo esto no responde mas a un esquema previamente trazado con objetividad entre autoridades castristas, colaboracionistas en la USIA y otras instancias del gobierno americano y autoridades engañadas de ese gobierno y el propio Gross.
Pensemos, por ejemplo, ¿por qué cancelaron el proyecto “Zunzuneo” tan de moda por estos días? ¿Cómo es que los documentos llegaron a manos de la AP? ¿Por qué ahora? ¿Por qué ahora Alan Ross decide ir a “huelga de hambre”?
¿Coincidencias?
El cubano es muy dado a caer en el estado de paranoia castrista. Vemos castrismo, espías castristas y colaboracionismo por doquiera nos mueve nuestro esqueleto en este mundo… porque hemos vivido por mucho tiempo en una sociedad paranoica, prefabricada de esa manera por el mismo enemigo que vemos por doquier.
¿Son estas conjeturas una paranoia prefabricada, auto inducidas, o es solo una simple y accidentada coincidencia?
Desgraciadamente, las coincidencias no existen en la historia, siempre han tenido su causalidad en grupos humanos, intereses partidistas, filosofías enfermas e incluso ideologías de todo tipo y espectro social. Sencillamente, no existen.
Así, si de Alan Gross se trata… ¿es esto solo simples conjeturas, paranoia, coincidencias o un fantasioso capítulo en nuestro libro de desgracias cubanas?
No lo sé, pero es bueno a veces hacerse todo tipo de preguntas, y cuestionárselo todo. Al menos sirve como un mero ejercicio para la inteligencia.

3 comments:

Anonymous said...

Alan Gross.

Juan Martin Lorenzo said...
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Juan Martin Lorenzo said...

Gracias por la rectificación. Aunque parezca risible, escribi Alan Ross y en las etiquetas lo escribi correctamente. Fue, esencialmente, un error mental mio de 'traduccion' -para llamarlo de algun modo - por el significado del apellido original. Mil Gracias por recordármelo. Rectificado el post

Juan Martin Lorenzo