Monday, February 3, 2014

Jean-François Revel y las mascaradas en Cuba

Llegué de la mano de Vargas Llosa a este librito de Jean-François Revel, “La Gran Mascarada, y es que – lo confieso – no soy un lector ordenado. Bueno, no me gusta ser ordenado en muchas cosas, confesión aparte. El orden implica una cierta militarización inconsciente del pensamiento y la acción, algo que sencillamente desprecio. Pero volviendo a Revel, tengo que confesar que el libro me fascinó, a pesar de que en cuanto a mencionar a Cuba a veces se perfila por lo esquemático, pero esto se lo podemos perdonar por la lucidez en lo que a pensamiento nos ofrece.
Y leyéndolo, fascinado, alcancé ese momento del libro en el Capítulo VI donde nos dice las siguientes palabras:
“En toda sociedad, incluidas las sociedades democráticas, hay una proporción importante de hombres y mujeres que odian la libertad – y, por tanto, la verdad-. La aspiración a vivir en un sistema tiránico, ya sea para ser partícipe del ejercicio de dicha tiranía, ya sea, lo que es más curioso, para sufrirla”
Y entonces me detuve, estupefacto. ¿Cómo entender sus palabras? ¿Cómo entender que en toda sociedad “hay hombres y mujeres que odian la libertad… para sufrirla”?
Que existan los que odien la libertad para participar “del ejercicio de dicha tiranía” es cierto, existe, y lo vemos en Cuba. ¿Tengo que poner nombres? Pero… ¿para sufrirla?
Y entonces me viene a la memoria aquellas imágenes fotográficas de la plaza cívica – me niego a llamarla “de la revolución”, las revoluciones no se hacen para quitarles a los hombres la libertad – cuando miles de cubanos, ¿un millón?, no sé, puede ser, ¡quién sabe!, gritaban enardecidos frente a la voz de aquel barbudo demente que preguntaba afirmativamente “Elecciones, ¿para qué?
¿Alguno se acuerda?
Yo no puedo reclamar memoria, no había nacido. Mis padres no estaban allí. No en aquella plaza, ni en ninguna batiendo palmas a este trapacero de mentiras, harapero de mierda, que nos vendió el totalitarismo esquizoide, el festín represivo, el pastel de vigilancia colectiva, la sospecha, la conspiración, el silencio.
Fueron otros, pero muchos, muchos. ¿Una mayoría ferviente y febril? Sí, quizás, tal vez. ¿Por qué negarlo? Fue una suerte de amnesia colectiva, una parálisis espiritual que invadió el espíritu batallador criollo y nos convirtió en un colono servil de una potencia espiritual extranjera.
Y así hemos estado, sufriendo la falta de libertad. ¡Disfrutándola!
De la cama, con los zapatos gastados, caminando a un trabajo de salario frugal, para retornar a una mesa mal servida y que, cuando lo está, se la debemos al bolsillo temporal de algún pariente lejano… en alguna latitud periférica del planeta, mas allá de nuestras fronteras líquidas.
Nos dice Revel:
“La genialidad del comunismo ha residido en autorizar la destrucción de la libertad en nombre de la libertad.”
¡Cuán cierto!
¡Que vivan los órganos de vigilancia! Gritaron miles, millones, muchos, casi todos.
¡Que viva la patria socialista! Gritaron miles, millones, muchos, casi todos.
¡Que vivan las nacionalizaciones, el robo, la miseria colectiva, el partido unificante, la monolítica aburrida filosofía, las prohibiciones y odios, los pelotones de fusilamiento, la vergüenza publicitada, las lapidaciones televisadas, las cárceles, los mercenarismos africanos, las mentiras y medias verdades, los periódicos disfrazados, la opinión uniforme, la verde-olivo casaca, las barbas y disfraces  siberianos, los discursos interminables, los silencios culpables!
Gritaron miles, millones, muchos, casi todos.
¿Se nos olvida? ¿Hoy se nos convierte en arrepentimiento? ¿A todos?
¿Quiénes lo siguen gritando? De verdad, no de dientes para el viento, sino oculto allá en el centro del cerebro. ¿Quiénes lo piensan y lo confirman y lo reafirman?
Quizás una minúscula tropa de viejos desmedrados, perdidos en el arrabal de memorias, con viejas casacas verdes desteñidas por el tiempo, los sudores inútiles y el uso. Otros no. Hay otros que lo gritan por necesidad de ineludible sobrevivencia.
Los generales se retiran, han tenido cadenas de casas, autos nuevos, visten la guayabera inmaculada, esa tradicional prenda cubana devenida símbolo de oportunismo y de oportuna riqueza socializada. Son los nuevos tecnócratas de la neo-república cubana. Neo-socialistas. De dirigir cuarteles ahora dirigen neo-obreros asalariados con miseria. Ricos de meretrizada ideología.
Esos, tampoco creen pero necesitan creerlo para mantener sus puños blancos aferrados al poder. Una casta pedestre de ladrones consentidos a los que nadie se atreve a tocar. Así vivimos.
El resto es miseria, fragilidad, oportunismo de vocablos. Los arrastramos, les abrimos la puerta y hasta los aplaudimos. Nos hemos acostumbrado tanto a sufrir la falta de libertad que no podemos vivir sin seguirla sufriendo.
¿Será posible este tormento?
Pues sí, lo es. Cada Mayo escuadrones de idiotas parametrizados desfilan con banderitas ante los tecnócratas-generales. Y así nadie se arrima a la protesta. Nadie lo quiere hacer. Solo sirven de testigos mudos a la parametrización. Ciervos parametrizados en un laboratorio social de represiones: Cuba. Para el cubano hoy la protesta es el acto estéril de la inanición social. Nos hemos auto-condenados sin acudir a ningún infierno.
Gritando por extinguir nuestra propia libertad nos hemos extinguido nosotros mismos… quizás para siempre.

1 comments:

Laz Red said...

memoria de ello si tengo y lo conceptualice como sindrome del castrismo que se transmuta hoy en dia en sindrome del neocastrismo. lo mas triste es que el fenomeno no solo se expande en el panteon castrista que geograficamente denominamos america latina, sino que he tenido ocasion de observar similares comportamientos en sociedades donde pareceria que la gente aprecia la libertad. basta pararse en cualquier esquina de toronto y esas conductas se manifestaran.
a fin de cuentas trudeau jr. recientemente confeso que el pais extranjero que mas admiraba era china porque se podian tomar decisiones centralizadamente y plaff ya esta!!!
sobre el asunto de tu excelente post te recomiendo leer un libro reciente de un viejo amigo que me parece imprescindible. la resena del mismo aqui: http://cubaindependiente.blogspot.ca/2014/02/un-libro-imprescindible-cuba-el.html