Sunday, February 23, 2014

Camino de la Libertad, Camino de la Esperanza

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, los cubanos llevamos 56 años apostando a la esperanza de los demás. A que Estados Unidos “intervenga” y nos traiga una “libertad” encañonada con sus tropas, así pensaron unos al principio de este desastre que se hizo llamar “revolución cubana”. Luego fue la esperanza de que se terminara la URSS, y con la Perestroika hasta los analistas internacionales navegaron en este mar de  incertidumbres. Muchas hipótesis naufragaron entonces en el intento… porque apareció Venezuela y Chávez, y los petrodólares.
Y entonces comenzó la “esperanza de Venezuela”. Hemos vivido 16 años pendientes de la salud de un régimen del cual el gobierno cubano vive como un parásito. Trafica con vidas humanas. Les pone etiquetas y precios bajos al particular, mientras se embolsilla petrodólares y revende la riqueza natural de Venezuela a precio de mercado.
Murió Chávez y la “esperanza de Venezuela” centró nuevamente el corazón y alma de cubanos, y el sinfín de especulaciones en la prensa, con temor de algunos e incertidumbre de otros. Hoy los venezolanos recorren sus calles, les ponen nombres a su libertad: nombres de estudiantes y jóvenes. Buscan un futuro, luchan por él, tienen un proyecto que se llama Venezuela, su país. ¿Dónde está el nuestro?
¿Dónde están nuestros jóvenes y nuestros estudiantes?
¿Existe un Proyecto Cuba para ellos?
Y entonces sale este tweet de Yoani Sánchez que me hace reflexionar todo esto:
Ustedes son nuestras esperanzas”, dice la bloguera cubana. Ustedes, los jóvenes de Venezuela.
¿Y por qué no los jóvenes de Cuba?
El camino de la libertad de Cuba puede comenzar en las calles de Venezuela. Sí, estoy de acuerdo, pero la esperanza, nuestra esperanza, tiene que estar en NOSOTROS, los CUBANOS. No se puede pretender que estos miles, cientos de miles, millones de venezolanos que marcharon ayer por sus calles sean nuestras esperanzas.
Decía Tennyson que “Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza”. La palabra clave aquí es empeño. ¿Lo hemos puesto?.
He discutido varias veces con cubanos sobre las causas del “adormecimiento” de Cuba, que es el adormecimiento de la juventud, porque la juventud es el motor impulsor de toda sociedad, no les quepa duda. Unos ponen unas razones, otros achacan a falta de “clases sociales vitales”, otros siguen incluyendo toda una antropología de justificaciones a la moribunda libertad de Cuba. ¿La realidad?
No tenemos proyecto. No existe un “Proyecto Cuba” en nuestros jóvenes. Existe un “Proyecto ESCAPE de CUBA”. Irse del país, eso es lo que los jóvenes entienden sobre su proyecto. En cambio, en Venezuela los jóvenes dicen que su Proyecto es Venezuela, no ningún otro país. En las marchas hay componentes de todas las clases sociales, hasta indígenas se han agregado a ellas, lo que demuestra que cuando hay un verdadero proyecto social, cuando hay “empeño” la esperanza reverdece. No es el caso Cuba.
Y es por eso que vemos ese mar de pueblo que ayer inundó Caracas, Mérida, el Táchira y todas las ciudades y pueblos de Venezuela. Los venezolanos reconocen su país como el destino de sus vidas. Ese es el camino de la Libertad, de su Libertad. Nosotros vivimos de esperanza… de la del otro. Ese “camino de la esperanza” no fructifica si no hay un empeño hacia encontrar el camino de la Libertad. Nuestra Libertad a costa de nosotros mismos.
Y entonces aparece el chico de la foto de este post. El puede ser discapacitado por alguna causa externa que no es su empeño y su voluntad, otra vez esta Tennysoniana palabra, pero no es discapacitado de corazón y temple.
Si él lo hizo, ¿por qué tú no, cubano?

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