Saturday, January 25, 2014

Coloniaje Espiritual



¿Vió las imágenes del video de la Protesta de los Cuentapropistas en Holguín? ¿Escuchó el audio, lo que dicen en esos escasos 3 minutos de video?
Si no lo ha hecho le recomiendo lo haga. Mas allá del debate que en las redes se ha extendido sobre las manipulaciones del oficialismo para negarlo, las mentiras ofrecidas - ¿se sorprende alguien al respecto? – y la rara demostración de voluntad por parte de los que la hicieron, hay un aspecto que ha escapado a casi todos los que la han visto, y está en esos escasos tres minutos de video.
Vemos y oímos como los organizadores, porque había una cierta organización y un cierto conocimiento por parte de las autoridades de que podía ocurrir aquel hecho - lo demuestra la existencia de esas imágenes y la rapidez con que la policía acordonó todo el parque de Holguín -, pero no nos apartemos del tema. Vemos y oímos a los organizadores y ejecutores de la protesta avanzar con una bandera cubana. Los escuchamos después discutir con la policía allí, frente a la sede del gobierno provincial, y entonces presenciamos el acto que más acaparó mi atención: la golpiza propinada al portador de la bandera delante de la mirada congelada de todos.
¡Y nadie movió un dedo!
Hay una voz en off de alguien que exclama: “ese blanquito ha cogido piñazos”. Es esa voz de la corriente popular narrativa que lo dice como si estuviera narrando un evento deportivo… desde las gradas.
Más de 150 personas en el lugar, un equipo fílmico del evento con voz narrativa de fondo… y nadie, absolutamente nadie, movió un dedo.
Hace unos días la muy popular bloguera Yoani Sánchez, muy a propósito, tuiteaba que alguien había preguntado en algún lugar: ¿Para qué Protestar?
No viene al caso cual fue la circunstancia, el motivo, lo que provoco esa pregunta. Existió, y existe en toda Cuba. Muchos cubanos, si no la mayoría, la repiten cotidianamente. Hay otra frase desmoralizante que repite mucho el cubano de la calle: “esto no hay quien lo arregle, pero tampoco quien lo tumbe”.
Puede parecer sorprende para cualquier otro pueblo. Incluso para Venezuela donde la oposición protesta diariamente en cualquier lugar, no sólo mediáticamente en las redes. Pero no es un hecho sorprendente en Cuba.
56 años de dictadura y en Cuba la voluntad rebelde que clamaba Martí en “Vindicación de Cuba” como esencia de la cubanía no existe. O aparentemente. Trato de no otorgarle valor absoluto a ninguna categoría porque siempre dejo margen para la esperanza.
Esta ausencia, incapacidad sicológica, estado semi-paralizante de la mente es lo que yo defino como coloniaje espiritual. Una especie de pánico a ayudar al prójimo como un reflejo voluntario de autodefensa… precisamente refrenando nuestra voluntad a la rebeldía ante el abuso.
Cuba nunca fue así. Los cubanos siempre hemos sido por tradición rebeldes, luchadores, generosos en extender la mano rápida a la ayuda ante la desgracia del prójimo, pero nos la dejamos arrebatar un día de enero hace ya 56 años atrás. Y hoy esto peligra de convertirse en tradición moral, espiritual, en conciencia colectiva. No es un absolutismo de mi parte. Lo hemos visto cuando maltratan a simples mujeres, y las arrastraban por solo levantar una flor. Y esto no tiene nada que ver con ideología, ni con partidos ni política, es esencialmente un accionar humano. Corresponde a la conciencia individual, a nuestro comportamiento como hombres y seres racionales.
O ¿es que ya no lo somos?
La nueva conciencia cubana, esa que declaró un día crear el “hombre nuevo” ¿exorciza la rebeldía del patrimonio espiritual cubano?
Y es que la ideología que han intentado sembrar en la población cubana se acerca más a una religión que a pensamiento racional. Y de la peor clase, hay que decirlo. Apela a la fe ciega, automática, inmovilista, no a la razón. Apela al accionar feroz dogmático, no a la racionalidad que encierra en sí misma criticismo. Es dogma, puro sofisma represor.
Hemos sido colonizados espiritualmente desde entonces. No nos pertenecemos. No podemos expresar solidaridad espiritual contra el abusador y en apoyo de la víctima.
Y ¿saben qué? Eso es fascismo.
Cuando cayó la Alemania hitleriana en 1945, millones de alemanes quedaron anonadados con la magnitud de su crimen. Y es justo decirlo, muchos fueron cómplices e, incluso, lo cometieron a ciegas, con la voluntad colonizada. ¿Cuántos libros, artículos de prensa, estudios históricos y sicológicos no se han hecho del suceso desde entonces?
¿Qué pasará mañana cuando no exista la dictadura en Cuba? Los cubanos que vieron esa golpiza, aún después de acudir a protestar junto con el abanderado, ¿les pasará lo mismo? ¿Sentirán vergüenza de su inacción frente al abuso?
Y los represores, esos que golpean salvajemente frente a una bandera de su propio país levantada como un escudo, ¿se sentirán culpables y pedirán perdón por el crimen?

Triste. Desolador. ¡Descojonante! 

2 comments:

Anonymous said...

Daño antropológico.


Teresa Cruz

José M. López Sierra said...

Saludos Compañero,

Desde que la Organización de Naciones Unidas (ONU) determinó en el 1960 que el coloniaje es un crimen en contra de la humanidad, no hay más necesidad para consultas o plebiscitos. La solución es entregarle a Puerto Rico su soberanía.

Pero como el Gobierno de Estados Unidos (EEUU) no quiere hacer eso, ha ignorado las 33 resoluciones de la ONU pidiéndole exactamente eso. EEUU para engañar al mundo que le interesa descolonizar a Puerto Rico, continúa proponiendo plebiscitos para saber lo que quiere los puertorriqueños. Aunque 100% de los puertorriqueños queramos seguir siendo una colonia de Estados Unidos, todavía estaríamos obligado a tomar nuestra soberanía para después decidir que queremos hacer.

Lo único que sirve estos plebiscitos es para que EEUU divida a los puertorriqueños. Un puertorriqueño no nos invadió para hacernos una colonia. ¿Cuándo nos daremos cuenta que tenemos que unirnos?

¡Por eso es que tenemos que protestar pacíficamente por lo menos 3 veces al año hasta que lograr la descolonización de Puerto Rico!

José M López Sierra
www.TodosUnidosDescolonizarPR.blogspot.com