Sunday, January 26, 2014

¿A qué van los Presidentes a una Dictadura?

Dos razones concretas reúnen una manada de presidentes democráticamente electos en un país en dictadura, Cuba. La primera y más importante de ellas es, precisamente, la razón del evento: el CELAC. Este organismo fue creado por Chávez para “segundear” la OEA, tener el mismo mecanismo regional avalado por las Naciones Unidas donde dos importantes democracias no estuvieran: Estados Unidos y Canadá, porque eran indeseables para el caudillo. Era también su forma de ser el “rey de reyes”. Siendo Venezuela el emporio del “oro negro” Chávez se podía – y sentía que se podía – dar el privilegio de repartir limosnas, dádivas y crear su propio circulo de “amistades” peligrosas para Estados Unidos y, a la vez, su claque.
Así es que, cuando llega Cuba a la presidencia de este organismo, todos los presidentes se apresuran a acudir a la cita… no para reunirse con el dictador de turno, que es y siempre lo ha sido una marioneta de trapo, en manos de su hermano primero y hoy en manos de Venezuela. Aquí, digámoslo sin ambages, lo que subsiste es una unión marital de interdependencias entre Cuba y Venezuela, donde la papel más “activo" se diluye en ocasiones entre una y otra parte.
Todos los países de la región, con la excepción de Panamá y Chile, acuden en tropel tratando de renovar sus vínculos con el preciado líquido venezolano, y las apetitosas dádivas chavistas, hoy maduristas. No nos engañemos al respecto. Es una cumbre del chavismo sin Chávez. En el caso de los ausentes, Chile tiene una comprensible ausencia. Piñeira ya abandona el poder y no tiene ninguna razón porqué guardar las apariencias de soportar al matrimonio homosexual, y Bachelet ya sufrió el bochorno una vez con su visita a Cuba de oír declaraciones indiscretas de Fidel Castro. Por tanto, no van. ¡Un tanto por ellos!
Con Panamá la justificación alegada es el caso del barco norcoreano, pero bien puede ser que no le interesara acudir. Panamá tiene buenos negocios con el canal y, aunque en una provisional crisis con su ampliación, lo cierto es que no necesita perentoriamente meter la mano en el bolsillo de Maduro.
El resto de América Latina esta huérfana de recursos financieros y es Maduro-dependiente, acude en tropel para ver al verdadero anfitrión vías su “partner-in-love”: necesitan más que nunca su tesoro.
La segunda razón de la asistencia la tenemos en que una gran parte de estos políticos latinoamericanos sufren la misma pesadilla populista castrista y, por tanto, acudir a la ceremonia matrimonial de la CELAC es parte de su velo ideológico. Correa, Evo Morales, agréguele usted los etcéteras, todos acuden para batir palmas ante el altar ideológico de estos desastres sociales y tratar de recoger zumo financiero de su visita.
De los dirigentes de organismos regionales e internacionales como Insulza y Ban Ki-Moon,  ¿qué decir?
Insulza no pinta en este continente para nada, vamos a dejarnos ya de hipocresía política. La OEA es un organismo que hace mucho tiempo no agrega absolutamente nada al coro de naciones, y con la aparición de Chávez-CELAC cada día ha agregado menos. Hoy la triste realidad es que los países “aislados” del hemisferio occidental son los dos gigantes de Norteamérica: Estados Unidos y Canadá. Y es por su mismísima culpa, pero eso sería el tema de otro análisis. Lo dejo ahí.
Ban Ki-Moon pues se pasea turísticamente por el mundo, dice sus palabritas y trata de recordarle a todos los países que visita que la ONU necesita de fondos, siempre están apurados de ellos, el gigante burocrático izquierdo-esquizoide se ve constantemente en apuros financieros. Y aquí Maduro también juega un papel fundamental.
Por último no quisiera terminar sin abordar algo que dice Carlos Alberto Montaner en un post sobre la Cumbre del CELAC, o el Barranco de la Democracia como yo le llamo. En él nos dice que “uno de los rasgos más desagradables de muchos políticos latinoamericanos es la hipocresía”. Si, es cierto, pero se equivoca también. Debería haber dicho: uno de los rasgos de TODOS los políticos latinoamericanos y del mundo entero es la hipocresía.
Dejémonos de boberías y medias tintas, aquí todo el mundo se ha burlado alguna vez de las Cartas Iberoamericanas, de las Declaraciones de ¿principios? de la ONU, de lo firmado y apoyado en la UNESCO, y agréguele usted el nombre de la organización regional que quiera. El problema no está en la hipocresía de los políticos, el problema está en que esos organismos internacionales no funcionan, hay miles de razones para ello y no puedo abordarlas aqui. Y es así que Ban Ki-Moon se apresta a acudir a Cuba con un gobierno dictatorial que ha firmado los acuerdos de la ONU, muchos, todos, no importa cuáles. Un gobierno que los incumple cada vez que le da la gana, y nadie dice nada. Que forma el brete en cuanta reunión regional e internacional de estos organismos pluralistas se celebran, y tampoco pasa nada.
Ban Ki-Moon es, simple y llanamente, un apaga-fuegos que le pasa la mano a una de las últimas dictaduras con carisma mediático en la izquierda que la aplaude, y la aúpa porque es su único aliento para el aplauso, aunque sea patético. No se debe olvidar, además, que las dictaduras son las más honradas violadoras de todos los acuerdos internacionales frente al pálido rol de las Democracias, que pasan muchos apuros para violar alguno frente al coro de aplaudidores automáticos que tenemos en el seno de esas organizaciones mundiales.
Un último detalle antes de terminar, y es una razón mas para que estos presidentes y estos dirigentes internacionales se sientan con la “moral” de visitar una Dictadura. Esa razón es el pueblo de Cuba, que ha sufrido 56 años de dictadura sin rechistar, sin levantar un dedo sobre sus tiranos, apagándose en descontento y en escapismo. No se le puede pedir a los demás la rebeldía que, por sí misma, no se tiene.
¡Fin de la Historia!

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