Tuesday, December 31, 2013

De Escraches, mítines de Repudio y otras infamias del 2013

Se nos ha ido otro año y como es costumbre la familia se reúne para celebrar junta el arribo del nuevo. Momento propicio para conversar lo que logramos, perdimos, rodeados de amigos y familia, o quizás de manera más silenciosa y reflexiva, escrachándolo sobre el papel o en el teclado de la computadora. Así lo hago hoy en este post que quise publicar algunos días atrás. Pero de alguna forma, y porque lo positivo pasa casi inadvertido por la vida, y solo esas pequeñas y agudas infamias reclaman memoria, he decidido escribir sobre ellas, las infamias, las que no se olvidan y no deben ser olvidadas. Algunas, no todas. No espero decirlo todo, ni mucho menos, solo desbrozar unas pocas ideas. Nada más.
Escraches
Y ya que hablamos de “escraches” hay que ponerlo ahí, encabezando la lista de infamias, como encabezó el año desde el inicio en España. Los escraches no es un invento español, es mas criollo, castrista, pero con su pasado en la Alemania de Hitler, que es su ancestral origen. Lo hemos estado sufriendo los cubanos desde que Fidel Castro nos dijo que no le importaba el poder, para meses después demostrar que sí importaba y se quedarse con él, tanto que aún no lo abandona. Solo que al “escrache” el castrismo, que es mucho menos sutil e intelectual en estas lides, le llamó y llama “mítines de repudio”. Pero en las dos orillas se trata de lo mismo: el ejercicio descarado de la violencia y el acoso a la vida privada del “escrachado” o “repudiado”.  El paralelismo demuestra que las izquierdas, que son las gestoras y las aplaudidoras de estos engendros fascistas, son poco originales y revuelven con la misma paleta el estiércol.
Mítines de Repudio
Bueno, ¿qué de nuevo decir? Ya todo está dicho, o casi todo.
¿Lo nuevo? Bueno, que en Cuba nadie le hace un “escrache” a ninguno de los políticos que ordenan un desalojo, que allí sí tienen nombre y se conocen con puntualidad, y que también ocurren para aquellos despistados que no lo sepan o quieran hacerse los “chivos con tontera”. Pero no, allí las víctimas de los desalojos son reprimidos en el mismo lugar del desalojo, y pobre si alguno trata de levantar un poquito la voz y sacar un cartelito cerca de una de las casas de los ordenadores de “escraches”.
Los mítines de repudio son estos “escraches revolucionarios” para demostrar “que no se le teme a las ideas diferentes” a las castristas… cuando la realidad es lo contrario, porque se les teme. De todas formas, y a pesar del raulismo, las “reformas” que no lo son y todo el resto de las tonterías de las que habla la prensa internacional, esos siguen existiendo. Los más relevantes ocurrieron hace sólo un par de semanas atrás durante la celebración del Día de los Derechos Humanos, cuando el dictador en jefe le daba la mano al Presidente electo de los Estados Unidos en Suráfrica. Esto casi ni lo publico la prensa internacional. Pero qué le vamos a pedir a ellos, están en Cuba para reportar cada vez que el viejo sátrapa publica su inevitable foto para recordar que aún está vivo. Hecho casi una momia, pero vivo.
Suicidio de Antonio Villarreal
Sólo unos días atrás se ha conocido el suicidio del opositor Antonio Villarreal Acosta. Mas que un suicidio es un crimen. Villarreal es la última de las conocidas víctimas del castrismo, que es el autor principal de su muerte. La Iglesia Catolica Cubana, de la que no se ha oído hablar con respecto a esta muerte, también tiene condimentos en este caldo. Pero en esto el exilio no escapa tampoco. Ahora se le rinde homenaje pero, me pregunto, ¿dónde estaban los que hoy le rinden tributo cuando Villarreal necesitaba de una mano que detuviera la suya?
La muerte del miembro del Grupo de los 75 demuestra una cosa: estamos solos. Los cubanos estamos solos frente a nosotros mismos. Frente a la injusticia y también frente a la necesaria solidaridad, que ya no existe. Esa también ha sido otra de las víctimas del castrismo. Ironía de la historia: tratando de “construir” la sociedad “comunista” crearon la sociedad alienada, egoísta, donde a nadie le importa un rábano el prójimo y su desventura. Ese es “el hombre nuevo”.
Papa Francisco
Aunque parezca inconcebible, al menos para mí, tengo que incluir a su Santidad en esta lista y por razones de principios. Diciembre ha revelado la concepción estatalizadora de la doctrina económica del Papa, por desgracia. Y es una verdadera infamia. Este no es el espacio para debatirla, por lo menos ahora, pero es totalmente errada. Hoy mismo los jerarcas castristas deben estar levantando sus copas de champan saludando por la Evangelii Gaudium del muy popular Papa. Castro debe estar aplaudiendo a morir – si ocurriera su muerte de esta aplaudiéndola seria la única forma en que yo le agradecería al Papa su Exhortación Apostólica. Desgraciadamente con esta Evangelii su Santidad casi está santificando lo que ha destruido a Cuba en manos de Fidel Castro: la estatalización de la economía y la vida del ciudadano común. Vale conocer esta doctrina económica papista, como también vale conocer las consecuencias que puede provocar en un país… visitando Cuba.
Ahí lo dejo.
La Ley del Aborto en España
Pues el regreso al Medioevo, casi hasta con Inquisición incluida. Esto es lo que significa la nueva-vieja ley del aborto en España. Y no es que yo esté a favor del aborto – para ponerlo ya de principio aquí, porque soy católico. No soy pro-aborto, pero tampoco soy pro-estado. Prohibir el aborto no es eliminarlo, es sencillamente eliminar la responsabilidad que todo ser humano tiene de enfrentar el nacimiento de una nueva vida. Se le quita al ciudadano común, a la madre y al padre, a los dos, la responsabilidad y el estado se la echa encima. Eso es lo que significa esta ley que, además, no provocará ninguna disminución de este fenómeno. Si algo deben conocer los políticos, y especialmente en España, es que las prohibiciones NUNCA han eliminado ninguno de los fenómenos prohibidos por esas leyes, y sí todo lo contrario.
Lo que ha hecho el PP en España es solo satisfacer al núcleo ortodoxo de su partido. Nada más. La verdadera solución a este “problema” pasa por mecanismos educativos a las personas. No pertenece a la esfera estatal lo que es, esencialmente, personal.
Venta de “Navidades” en Cuba
Leía recientemente que el obispo de Guantánamo “saludaba” la venta de letreros lumínicos que decía “Feliz Navidad” en las tiendas estatales cubanas. Entiéndase las tiendas por divisas. Y pedía que se “vendieran” nacimientos en esas tiendas. ¿Realmente?
¿Es esta la propuesta social del obispado cubano?
No exagero con incluir esto en este post. El obispo lo dijo en su alocución de radio por Navidad. Me pregunto si el obispo incluyó una petición para la eliminación de esos “escraches” de los que ya le hablaba con anterioridad.
Si esta es la forma en que la iglesia católica cubana enfrenta al régimen dictatorial en Cuba, pobre del cubano. Está sencillamente solo… aunque esto ya todos lo sabemos.
Dictadura saluda la Democracia y viceversa
El dictador cubano le pidió en la última sesión de la Asamblea Nacional, esa que llaman parlamento cubano y que estuvo “debatiendo” por horas el dilema de las ollas arroceras, un diálogo a Obama. Le dijo que lo sostuvieran en condición de igualdad. Entiéndase: el Dictador aceptaba la democracia americana a cambio de que Obama aceptara la dictadura de Cuba.
Es para reírse si este mundo no estuviera patas arriba. Pero así mismo fué. Y todo esto en un “parlamento” que es para morirse de la vergüenza, de la risa, y de lo que a usted se le ocurra. Pero ahí está. Condiciones de igualdades donde no existe ninguna. Le pidió a Obama que aceptara los “escraches” cubanos. La falta de elecciones democráticas. La represión a los disidentes... etc.
No hay que abundar más en esto. Pero como este mundo está al revés este trabalenguas castrista pasó más inadvertido que la idiotez del saludo entre el Presidente Electo (Obama) y el Dictador de Dedo (Castro) en el funeral de Mandela. Y esto último, a pesar de que muchos me lo critiquen, no lo incluyo en el listado de infamias. Los saludos en la historia han sido intrascendentes. Pura etiqueta y formalismo, nada más. Es que los cubanos somos, a veces, muchas veces, PATETICOS. Le damos importancia a gestos insignificantes, mientras lo esencial nos pasa por delante y ni nos damos cuenta.
Así somos.
Y estas son algunas de las infamias de que les hablaba. No están todas, pero lo esencial esta aquí. De todas formas, y antes de terminar quisiera desearles Feliz Año Nuevo… para TODOS los que me leen.

Sunday, December 29, 2013

Juan Formell y las Trufas

“Yo no tengo nada que ver con un hecho político. El mío es musical y cultural”
No lo he dicho yo, esto lo dijo recientemente Juan Formell en una entrevista a la cadena Russia Today. Por supuesto, más vale una foto, una imagen que mil palabras, y la foto que encabeza este post tiene la fuerza de todo lo que pueda yo decir, y mucho más. Aquí vemos a este señor que dice que “La música es la música y la política es la política”, y trata de escabullirse de cualquier tipo de compromiso con su pueblo, con una actitud moral y coherente, pero – y sobre todo – con la historia de sí mismo, su historia.
Para ningún cubano es un secreto que Formell ha estado en cada motín culturoso reclamado por las autoridades políticas del gobierno de Cuba. No hablo de mitin, digo motín en la aserción exacta de la palabra: una rebelión contra el orden establecido de la cultura, porque eso es de lo que se trata, a eso ha quedado el “hecho cultural” en la Cuba de hoy. Formell ha acudido como el sereno corderito al matadero moral, ha tocado su zandunguita y, de vez en cuando, ha renegado de no querer “ningún Grammy” en esas plazas, que no le interesa, él está por encima de ellos… para acto seguido salir corriendo a alcanzar el avión hacia Miami.
Es simplemente Patético. Pero, aún por muy conocido, aún porque todos los cubanos lo sepamos,  hay que volverlo a recordar, porque mañana gentuza como esta que dice que lo “suyo” es un “hecho cultural”, y no ha tenido nada que ver con los “hechos políticos” hay que reclamarles una condena moral justa, por la carga de ignominia, complicidad y desvergüenza que ha paleado sobre lo que verdaderamente significa cultura, y sobre el nombre de otros que han asumido su carga de civilidad al costo de sus propias vidas.
Los artistas, la intelectualidad, son la conciencia de todo pueblo, y de toda sociedad. Y cuando esa “conciencia” medra con el abuso, cierra los ojos y mira hacia otro lado, o sencillamente, como hace este personaje, trata de re-escribir su propia historia para engañar a bobos, hay que recordarle una y otra vez, que esa sociedad a la que ayudó a destruir le pasará en algún momento su cuenta, al menos y, posiblemente, como se debe merecer un esperpento hipócrita como este: con el olvido a “su hecho cultural”. La cultura vive, se nutre de la memoria artística, es esencialmente ella, bien le valdría recordárselo él mismo.
Desgraciadamente, el “hecho cultural” que hoy se vive en Cuba es un hecho de oportunismo, que es esencialmente político. Cerrar los ojos, tratar de hablar trabalenguas, o sencillamente enredarse en su propio lenguaje es lo típico de los elementos subculturales que componen la “cultura socialista” del momento. Póngale usted los nombres, hay muchos.
Hubo épocas en que el país podía darse el lujo de exhibir artistas íntegros. Hombres y mujeres, escritores, músicos, pintores, artistas todos que vieron cerradas las puertas por comprometerse dignamente a favor de la libertad, la independencia de pensamiento, la coherencia. Esos tiempos hace rato pasaron ya. Hoy queda el subproducto de aquello, los restos. Esta hemorragia de “trovadores” que tocan las cuerdas de alguna guitarra enchufada a una ideología, o a lo que queda de ella, porque ya ni eso es ideología.
Tanto a Formell, como a los Varela, y a estas excrecencias culturosas, que no culturales, que dicen la “cultura es cultura” y tratan de excretarse del hecho social tenemos que recordarle, una y otra vez, a Beethoven, más de dos siglos atrás y su honorable y patriótica actitud al romper la página que daba nombre a su Sinfonia Nro 3, “Eroica”, dedicada a Napoleón, el mismo día que aquel en quien vió engendrado el espíritu de  la revolución francesa se autoproclamó emperador, traicionando sus propias palabras, sus propios principios e ideas.
Beethoven debería ser la palabra que debiéramos gritarle a Juan Formell cada vez que dice que lo suyo “no es la política”. Beethoven deberíamos decirle cada vez que abandona apresuradamente uno de esos motines culturosos para saltar a Miami a ganar algunos dólares. Beethoven deberíamos decirle cada vez que se hace sonriente fotos con personajes como este que encabeza el post, el miembro “demeritado” de la raza negra en la dictadura más larga de América. Beethoven cada vez que se calla, y acude como corderito a tocar en una de esas plazas al llamado de sus empleadores. Beethoven cada vez que comete su propio suicidio como ser digno.
El deber sagrado de un artista es ser, en primer lugar, un buen ciudadano de su país. Y el deber de todo ciudadano es ser un hombre honesto, coherente y virtuoso. La cultura no sirve para un individuo encerrado en su campana. La cultura está frente al país, es el reflejo de ese país, le sirve y se levanta desde sus raíces. Yo no sé si este trabalenguas escatológico de Juan Formell se desprende de algún estado personal de drogodependencia, cuestión que en algunas ocasiones ha estado en el rumor popular en Cuba con respecto a su persona, digámoslo de una vez.
Lo bien cierto que a lo primero que me recuerda es a aquella entrevista a Stevenson por la televisión cubana, donde el multicampeón nos zarandeó con aquello de “la técnica es la técnica y sin la técnica no hay técnica”. Risible, pero cierto. Dejemos a Stevenson, el pobre murió casi totalmente olvidado. Pero ya que Formell se atreve a este galimatías deberíamos hacerle algunas preguntas. Se las merece.
Si lo tuyo es el “hecho cultural”, ¿qué haces en cuanto motín político-culturoso convocado por el régimen de Castro?
Si lo tuyo no es política, ¿entonces como se entiende que hables de política, critiques a músicos y artistas que no temen hablar, aún al costo de equivocarse, sobre la triste situación de Cuba?
O, mucho más, ¿Cómo te atreves a acudir a marchas políticas levantando banderitas donde se lanzan consignas, se apoyan campañas contra espías presos, incluso en plazas tan profundamente comprometidas con la significación política en La Habana, como la que se encuentra frente a la Oficina de intereses de Estados Unidos?
Eso es POLITICA. Y que yo sepa, has ido allí de día a solicitar visas para visitar Miami, y de paso dar dos o tres declaraciones cínicas en aquel lugar, y en la noche has estado tocando al reclamo de tus empleadores frente a esa oficina de visado.
Has hablado del embargo, has ofendido con bochornosas declaraciones a otros artistas, y aún tienes la cobardía de tratar de esconderte como el avestruz debajo de la arena. Se entiende, como el mismo avestruz, sólo la cabeza. Es realmente patético.
Sin embargo, a lo que más te me pareces, Formell, no es a esos lejanos animalitos de Australia, sino a los cerdos. Y no a los que el cubano cría pacientemente dándole salcocho y restrojos, engordándolos pacientemente para celebrar la Navidad. Sino a los otros, a esos que por allá, por la refinada Europa cuidan pacientemente y los entrenan para la búsqueda de la codiciada trufa, ese deleite culinario, exquisito, altamente cotizado y precioso en el mercado. Eres como esos cerdos que hunden su calloso hocico en el fango, buscando el apetitoso manjar… solo que, a las trufas todo el mundo las conoce, y las recuerda. Los cerdos solo acaparan el fango.

Thursday, December 26, 2013

El Palestino

¿Se han preguntado alguna vez por qué los cubanos nos hemos dejado gobernar por un extranjero? No, no equivoco el término, ni el país, ni el género. Si se ponen a examinar los detalles íntimos de quien fue el dictador, el número uno, por alrededor de 50 años - hablo de Fidel Castro, para los despistados -, tenemos obligatoriamente que llegar a esta loca conclusión. Piénsenlo por sí mismos.
A los cubanos nos gusta la guaracha, la música con ritmo y zandunga, por eso nos gustó y nos sigue gustando la salsa, el son, Celia Cruz, el movimiento acompasado de las caderas de una esplendoroza mulata. Pero a Fidel Castro no le gusta nada de eso. De música nunca pudo nombrar a nadie, o casi nadie. Alguna vez dijo que le gustaba Sara González, lo cual significa que solo le gustaba los himnos y las trovas políticas, que es precisamente lo contrario de ser cubano.
Cuando al cubano le empiezan a recitar razones, justificaciones, políticas y llanto lo primero que dice es: "asere, deja la trova". Pero el sr Castro solo sabe dar "la trova"... de lo mismo. Ya saben: los americanos, el embargo, las invasiones yanquis, etc.
He ahí la otra diferencia. A los cubanos nos gusta lo americano. El chiclet, las peliculas de acción y el sonido monocorde del ingles. Y mucho Marilyn Monroe o alguien de esta curvatura geofisica - los pescaditos flacos, nananina. A Castro desde que se subio al poder lo único que ha hecho es odiar lo americano. Nada de peliculitas entretenidas y meneos curvilíneos de holywood, eso es "diversionismo ideologico". Bueno, a los cubanos nos encanta el "diversionismo", y la ideologia que se vaya pal carajo. Todo esto lo que ha hecho es que el pueblo de Cuba cada dia quiera estar mas cerca de eso mismo que él odia.
Al cubano le gusta vestir bien, perfumarse, estar "en la onda", ponerse la "última coba" para encontrar la "jeba" en el parque, la esquina o ir al cine. No para ver la pelicula de la pantalla gigante, sino para "hacer la pelicula" en el asiento, con la "jeba". Somos tan petimetres que en el siglo XIX hubo un idiota americano que llego a burlarse de nuestros ex-mambises en yanquilandia, y se atrevió a llamarles "dandies" y "petimetres", lo que le valio una muy buena y soberana reprimenda poética de Marti recordándole, con mucha jacundia y criolla sazón, que esos petimetres y dandies tenían los cojones en Cuba de enfrentarse con machetes a una tropa de arcabuzes españoles. ?Acaso él tambien?
Bueno, pues el sr Castro solo le ha gustado el color aburrido de la militaridad, el verde-olivo que quiso instalar como moda en Cuba, y a nadie gustó. ¿No les parece extraño que a un cubano solo le guste ese insípido color?
Somos lo contrario. Coloridos y colorantes con todo. Somos el reverso del aburrimiento y la monotonía. Lo militar nos aburre, nos repulsa precisamente por su monocordia. Al cubano la ordenanza le envenena el carácter, le asquea, lo manda como un cohete a bailar zandunga con un buen trago de ron y un buen acorde musical.
Y para "ponerle la tapa al pomo" a algunos de esos uniformados, especialmente a los policias, no los llamamos cubanos, les decimos PALESTINOS
Somos desorganizados por naturaleza, y gracias a Dios. Pero Castro no. Este, según testimonios de sublimes intelectuales y oficiales desgajados de su entorno, este tipo es ese alemanito puntilloso y detallado al que no se le puede "darle agua" a los papeles de su escritorio o de su Mercedes Benz. Por cierto, no tenemos Merecedes Benz... el tipo los prohibió. Y él tampoco es oriundo de donde vive. Es tambien PALESTINO.
El cubano es dicharachero, bromista hasta en la muerte, burlador empedernido hasta de su propia imagen en el espejo, carcajeador y optimista por gracia divina. No esperen eso de este elemento extranjerizante de apellido Castro.
Ni se ríe, ni le gustan las burlas, y el humor le está prohibido. Por eso desterró la bachata, el humor que como azúcar nos corre por las venas. Condenó artistas bromeadores, y chanceadores televisivos. La televisión cubana se volvió un periódico gris gracias a su humor salado y amargo. No conoce de burla que no tenga una seriedad almidonada y tiesa, y mirarse en el espejo no puede, a temor de que la imagen le saque la lengua como burla. Es un ser que, al parecer, Dios le negó la risa.
Perdóname, Dios, no quiero cargarte la culpa.
El cubano es opinador, dicharachero, gritador y pachanguista. No le gusta ser casuelero, ni meterse en los negocios de los calderos y la cocina. Pero este señor hasta eso ha tratado de inmiscuirse en nuestras vidas. Imponer recetas, calderos, ollas arroceras, faldas verde olivos y ordenanza casuelera. Más que un gobierno de hombres y mujeres, su sociedad parece conformada con esos útiles necesarios para nuestra comida porque, casi de facto, las mujeres las quiso ideologizar en la cocina.
Los cubanos amamos la familia, hacemos el culto sublime a los amigos, y el vecino lo incorporamos a nuestra parentela cercana, es mas que vecino, ese átomo necesario a nuestra casa, nuestro hogar, nuestro entorno afectivo.
¿Y Castro qué?
Bueno, respóndanse. Ni familia tiene. Herrmanos, hijos, amigos, vecinos y parentela los ha ido abandonando y a él poco le ha importado. No los quiere. A algunos los ha mandado a la cárcel, y a otros ni mencionarlos puede.. porque también cogieron su lancha para el lugar odiado. Es un ser avinagrado. No conoce de la fraternidad y el culto a la amistad. Nació privado de ese sentimiento gregario natural de nuestro instinto humano. Ahí lo tienen. Un hombre solo, al que nadie quiere y no quiere a nadie.
Ah, no. Un momento. Lo "quieren"... en el extranjero. Algunos de izquierda, esos que lo necesitan en otros puntos geográficos fuera de la frontera líquida cubana. Amigos de necesidad, no de sentimientos. Amigos de ideología, cerebralizados. Es el cerebro lo que funciona en esas amistades, no el órgano vibrante de las emociones y sentimientos, por si lo preguntan. Esos lo quieren "muchísimo"... especialmente para emborronar algunas cuartillas en los periódicos del mundo cuando necesitan emborronarlas. Incidentalmente, muy pocas se esas cuartillas aparecen publicadas íntegramente en los diarioss de sus gobernados. ¿Por qué será?
Pues ahí lo tienen. Un extranjero. Un Palestino. Un bicho exógeno que se ha enquistado en nuestra tierra con la condición de virus doloso que no cesa de envenenarla. Quizás sea eso lo que ha llevado a destruirla, y a levantar un muro de odios y divisiones dentro de ella. Este palestino vive encerrado en su viejo rencor, se ha avinagrado en él, y consumido. Hoy es ese pepinillo agrio y huesudo, arrugado y salado. Demasiado viejo para ser consumido. Demasiado rancio para ser degustado.
Palestino.

Wednesday, December 25, 2013

Homo Cubanicus

Era 1947 y una de las últimas heridas infames dadas a la naturaleza, y también al hombre, se le ocurrió “al padrecito”- como entonces se le llamaba a Stalin - convertir las zonas alrededor del Mar Aral en el triguero soviético-mundial socialista. Comenzó así el desvió, a través de canales de irrigación, del agua potable que alimentaba aquel inmenso lago convertido en mar, que constituía uno de los más grandes lagos del mundo. Como todo lo que tocó Stalin también esto terminó en tragedia, los intentos de crear el mayor granero de la historia soviética se transformó en el desastre ecológico más grande del planeta. Así está reconocido a nivel mundial por las agencias internacionales encargadas del medio ambiente.
La historia del canal Mar Blanco-Báltico en los inicios de la era stalinista y del comienzo de la tragedia del Mar Aral demuestra el círculo inevitable que toda locura presenta en las mentes perturbadas de los dictadores. Pero estas dos historias no me vienen a la memoria por obra y gracia del espíritu santo, sino por las palabras del señor Oscar García Martínez en Cuba, que dice es el director de la oficina de “manejo costero” del Centro de Servicios Ambientales sobre la pérdida de las arenas de Varadero.
Yo no sé si el sr García Martínez tiene corta memoria, o padece de amnesia. Tampoco sé dónde, cuando y cómo crearon esta oficina de “manejos costeros”. Quizás sea de la época “post-fidelista”. ¡Quién sabe!
De todas formas, eso es intrascendente. Yo fui a Varadero desde que tenía meses. Me llevaban mis padres porque un primo vivía allí, en una de esas casitas que construyeron para pescadores en la 4ta avenida de Varadero. Ibamos todos los años mis padres y yo (ver foto del post) y disfrutábamos de dos semanas. Eramos en eso “privilegiados”, en cierta medida, aunque no podíamos gastar en hoteles porque entonces ya mi padre no era maestro y se mal ganaba la vida en un almacén, donde lo habían arrinconado esos empleadores del sr García Martínez. Pero no importaba, íbamos una, dos semanas. Era un tiempo de felicidad en el medio de tanta tragedia.
Recuerdo de Varadero sus arenas blancas, sus aguas verde-azules transparentes, los bancos enormes de arena, como uno caminaba y se perdía en la distancia de la playa por la enorme bancada de arena que cubría el fondo de sus largos kilómetros de agua. Las coníferas que servían de cobertor agradable del hirviente sol. Las conchas hermosas que en las mañanas amanecían sobre la arena blanquísima, fina que se escurría entre los dedos, casi polvo, que se desvanecía en el aire cálido y oloroso.
Lo más hermoso de Varadero eran sus arenas y el agua turquesa, límpida como un espejo. Ni un asomo de roca, ni un asomo de algas. Una línea inmensa de mar como trazado por la mano de Dios.
Pero un día alguien dijo que los pinos, las coníferas que cubrían toda aquella línea paradisíaca de mar, era un error de la naturaleza. ¿Un error de Dios? ¿Acaso algo creacional puede ser errado?
Alguien lo dijo, y un buen día, al final del verano, se aparecieron las brigadas y desraizaron todas las coníferas y en su lugar, pues, no plantaron nada. Varadero era como una sábana blanca ante los elementos, desnuda. Y aparecieron unos barcos en la profundidad robándole la arena de la profundidad a la playa. Yo me recuerdo, y era un niño. Veía aquellos barcos allí, frente a la calle 20 y le preguntaba a mi padre que hacían, ¿pescar?
No, extraer arena, robar de la mano de Dios el regalo sagrado a aquella paradisíaca playa. ¿Y los pinos? ¿Por qué se habían robado los pinos?
Porque dicen echa a perder la arena”. Esa era la respuesta que alguien dio en aquel entonces. Una voz anónima. Alguien. El nombre puede ser uno de esos que ayer existe y ocupaba un cargo de director de alguna oficina de “¿manejos playeros?”, como la de este sr García Martínez, y hoy es… algún otro, como será mañana cualquiera. Un nombre temporal en una dictadura demasiado larga. Ya se sabe: en las dictaduras los nombres de sus empleados son temporales frente a la eternidad de sus empleadores.
Nadie le aclaró a ese director de ayer, oficialidad “científica”, o decreto divino de alguien en las alturas palaciegas, que los pinos protegían la mano arenosa de la playa y ante su ausencia, las mareas le robaban la arena a la orilla para reponer la que los hombres le robaban en sus profundidades a la naturaleza. La vida que palpita como gracia divina siempre busca un balance.
Así de sencillo.
Pero hoy se nos aparece este tipo diciendo que “debido a la erosión intensa asociada a la elevación del nivel del mar”... BLA BLA BLA. Ya nadie “recuerda” los buldóceres tumbando los pinos, los barcos robando arena, los meses y años con la franja de playa desnuda. El “malo de la película” ahora es el imperialismo que causa en el planeta el desastre ecológico, la elevación del nivel del mar. Póngale usted lo que ya conoce.
Me pregunto, ¿fue el imperialismo quien envió aquellos buldóceres en una playa cubana durante el gobierno de Fidel Castro? ¿Fueron barcos imperialistas los que extraían arena a la distancia de tres brazadas cuando yo me bañaba con mi padre en Varadero?
Lo cierto es que, desde entonces, Varadero ya no es la misma. Su arena no es aquel polvo dorado que yo conocí cuando pequeño, y las rocas y las algas aparecen cada vez con más frecuencia en la paradisíaca franja playera.

Pobre Varadero… también victima de la etimología castro-comunista del homo cubanicus.

Saturday, December 21, 2013

A las Dictaduras no se les respeta

Raúl Castro acaba de repetir su sermon, el mismo que el hermano repitió por 50 años. No sabemos si es un guión censurado por Castro I, o si es solo lo mismo de lo mismo. Ya ni eso interesa ni es importante. Lo que ha dicho claramente, y ha pedido con desesperación, son relaciones bilaterales en condiciones de igualdad con los Estados Unidos Es decir, que ellos aceptan la Democracia de Ese pais, y en respuesta que el gobierno americano respete una Dictadura.
Pero las igualdades no existen, como tampoco puede existir ningun respeto por las Dictaduras y sus Dictadores. Asi de sencillo.
No se puede respetar un régimen que reprime la diferencia, que viola sus propias establecidas leyes con progromos fascistas, que impide salvajemente la libre circulación de todos sus ciudadanos cualesquiera sea ssus creencias politicas, religiosas, sus inclinaciones sexuales y sus derechos individuales.
No se puede respetar un régimen que no admite la opinión diferente, la libre asociación de personas, la pertenencia a un partido o a un grupo religioso o social diferente al establecido por la oficialidad, las leyes discriminatorias creadas, refrendadas e impuestas por la acción criminosa de un solo hombre.
No se puede respetar al que lanza a grupos de delincuentes, personas salvajes e histéricas contra mujeres indefensas levantando una flor, solo por exigir que se cumplan las obligaciones internacionales que ese mismo régimen tuvo la hipocrecia de firmar para nunca cumplir ante la comunidad internacional de naciones.
No se puede repetar al que encerró en campos de concentración a homosexuales, religiosos, disidentes políticos, al que persiguió la religión y a los que acosaron las iglesias y templos por decenios e hizo de Dios un proscrito en nuestros propios hogares.
No se puede respetar al que intentó despojarnos de la filiacion natural que todo cubano tiene con su Patria, subordinándola a mediocres sentimientos de fidelidad a un falso profeta, exógenas ideologías y partidismos asquerosos. La Patria no es potestad de Nadie y es indivisible de la condición de cubania de cada uno de nosotros, no importa color, sexo, religión, pertenencia politica, filosófica e ideológica. La Patria es de Todos, diciéndolo con la única voz que es la de todos los cubanos: la de Martí.
No se puede respetar al que dividió la familia, y la divide, y sembró odios, y los sigue sembrando. Al que intimida con amenazas veladas y pide a artistas e intelectuales, que son la conciencia cívica de toda nación moderna, ser serviles ovejas al servicio de una ideologia fracasada, que ha llevado al país a la miseria total, destruido la industria, ha creado comunidades fantasmas de nuestros pueblos y de nuestra gente, ha hecho del país un cuartel.
No se puede respetar al que miente, e impone mecanismos de vigilancia para coartar la libetad individual y colectiva.
No se puede respetar al que no cree en elecciones y se escoge a sí mismo el líder supremo de todo, como si creido de ser Dios sin serlo, ahora quiere que sea respetado aún no siéndolo. No se respeta a quien no respeta, así de sencillo.
Hoy mas que nunca antes ningún cubano cree en ese mito que llamaron algún dia "revolucion cubana" y que es simplemente una sangrienta dictadura.
No se reapeta al que no quiere oir la voz de una nacion dividida gracias a la conjunción de odios de los que hoy piden respeto. Los odios no generan el respeto, sino la mas rotunda condena, y el mas profundo rechazo.
A Cuba nadie la amenaza más allá de sus propios tiranos del que cada cubano conoce sus nombres: Raul Castro, y su infiel hermano mayor.
El pueblo cubano, un dia de enero hace ya unos cuantos decenios, creyó en la palabra de un hombre con un nombre que inspiraba fidelidad. La palabra de ese hombre se convirtió en mentira, y la fidelidad desapareció en cada una de las infidelidades políticas, ideológicas y filosóficas.
Hoy Cuba es la sombra de lo que fue, y su pueblo camina dividido por las tierras del mundo. Somos como los judios de Egipto buscando la tierra prometida en tiempo de Moises, pero sin una guia que seguir, sin un camino que tomar. Todo ha sido destruido, cezgado, derrumbado, dividido en pedazos y los principios que el dictador Castro pide se respeten, es la palabra mentirosa del verdugo cuando conoce que tiene el hacha a centímetros de la estrecha porción de la geografía física de su cuerpo que separa sus hombros de su cabeza arrogante.
No se respeta al verdugo, ni al cómplice ni al cobarde, pero mucho menos se respeta a quien por demasiado tiempo ha dejado de respetar la condicioó sagrada e intocable del ser humano, se ha erigido sobre los demás sin merecerlo y ha tratado de reemplazar a Dios con una doctrina abominable, huérfana de seguidores de corazón, infértil y árida en su alma impura.
Ni a usted, señor Castro, ni a su hermano, ni a los que quieren seguir teniendo el alma de una nación atada a los intereses personales de una familia se les respeta ni se les puede respetar.
Que Dios le perdone todos sus pecados, crímenes y blasfemias, pero yo no los puedo perdonar, mucho menos sentir el menor de los respetos.

Dennis Rodman… y la cáscara de un plátano

Es Corea del Norte, un país un poco más loco que Cuba y Venezuela. Un país donde miles, millones, nos e sabe cuántos viven en campos de concentración, muriendo de hambre, en un holocausto silencioso que todo el mundo conoce, y desconoce. Hay personas que no les importa esto, o al menos, desvían un poquito la mirada y pretenden hacer ver que desconocen, o que no hay cifras exactas, o que las estadísticas se desconocen por algún accidente. Para estas personas el desconocimiento de las cifras, las estadísticas o los hechos exactos es un problema que los desconectan del lado humano, esencial, del problema. Le ocurrió a muchos cuando el holocausto judío. Existían miles, millones muriendo a diario en aquellos centros donde el crimen se industrializo mas allá de las fantasías telúricas del poeta italiano Dante.
Y así pasa con Corea.
Entonces se nos aparece un antiguo jugador de la NBA, millonario, de nombre Dennis Rodman y descubre el “paraíso perdido” que es Corea del Norte. Si, la misma que Amnistía Internacional ha publicado un mapa de los campos de concentración-exterminio de Kim Jong Un. Para Rodman este coreano cara de melón es super. Se burla de figuras americanas de la farándula como Puff Daddy o el propio Presidente Obama porque Kim es “mejor”, mucho más grande, poderoso, cubierto por un sequito de 50 y 60 hombres que le sirven dondequiera que va. Y no se preocupa, por su propia sanidad mental, de pensar dos veces lo que dice de este emperador de marioneta del Este asiático. Describe con embeleso como vive Kim Jong Un, su entorno:
“Todo allí es de siete estrellas. No puedes encontrar una mota de polvo en el suelo o en la pared. Su gente se desvive por hacerle feliz. Nunca he visto nada parecido. Kim Jong-un entra en una habitación y todos se levantan, sus hermanos, sus amigos, y aplauden. Lo hacen por respeto y no les importa hacerlo. Uno pensaría que este chaval es un idiota pero no lo es”
No, señor Rodman, nadie cree que Kim es idiota, aunque no es extremadamente inteligente, ni muy brillante tampoco. Solo dispone de la necesaria maquinaria como para que le hagan feliz su gente, para que se levanten y aplaudan, para que se sienta superior y fuerte. La fortaleza no la define la condición de ser servido, sino de servir bien a los demás.
De todas formas, ¿no les resulta familiar la descripción de Rodman a los cubanos?
Si perturbadora puede ser la descripción que este ex jugador de la NBA, devenido millonario, hace del entorno de Kim Jong Un, mas profundamente perturbadora nos puede parecer si nos remontamos a los clásicos, y especialmente a Suetonio cuando nos describe en “Los Doce Cesares” a Cayo Julio César Augusto Germánico, mejor conocido por todos como Calígula. Dice Suetonio de la llegada de este emperador devenido loco a Roma:
“Tal fue el regocijo público, que en menos de tres meses se degollaron, según dicen, más de ciento sesenta mil víctimas. Habiendo ido Cayo pocos días después a visitar las islas de la Campania, se hicieron votos públicos por su regreso: con tanto apresuramiento se aprovechaba cualquier coyuntura para mostrarle el tierno interés que tenían por su conservación. Por el mismo tiempo cayó enfermo, y todo el pueblo pasó la noche en derredor del palacio, y hubo romanos que, a precio de su restablecimiento, hicieron voto de combatir en la arena y de inmolarse a los dioses como víctimas expiatorias. A este inmenso cariño de los ciudadanos uníase el notable amor de los mismos extranjeros. “
Salvando distancias, épocas y lugares, y también los nombres, las palabras de Rodman y las de Suetonio se alinean de forma alarmante, no en el proceso de describir lo que es un criminal levantado a la estatura de la primera magistratura de un país, sino en esa insana fascinación que una persona del siglo XXI - con el dinero suficiente en su bolsillo para viajar y conocer el mundo, comparar, recorrer las disimiles latitudes de este planeta -  tiene con alguien de la estatura moral de un Calígula moderno. Porque eso es lo que es Kim Jong Un, no les quede la menor duda.
¿De qué tipo de humanidad estamos hablando? ¿Por qué personas como Rodman, que no puede ser ningún tonto, a no ser que esconda muy astutamente los síntomas de la disfasia, pueden admirar a un engendro loco como Kim Jong Un?
Pero, ¡qué digo Rodman!, ¿y Sean Penn con Hugo Chávez y Fidel Castro? O actores negros como Danny Glover, o la escritora afroamericana Alice Walker, o Susan Sarandon y Robert Redford. Todos ellos hablan de “las maravillas” de lugares como Cuba y Venezuela y regresan horondos a sus hermosas mansiones en la costa rocosa y arenosa de Malibu, o se pasean por las boutiques famosas de la 5ta Avenida en New York, con sus carteras cargadas de dólares y crédito, mientras arrastran como grillos a cuestas essa palabras elogiosas de la pobreza ajena causada por la falta de libertad.
¿De qué padecen estos personajes, esta farándula?
A veces me he peguntado si, de cierta forma, todos ellos tienen algún síntoma de autismo, o quizás padezcan de esa disfasia que les hablaba, como creo la tiene Dennis Rodman. La disfasia no solamente es un trastorno del lenguaje caracterizado por dificultad para hablar, y expresarse, es sobre todo la dificultad para comprender el discurso hablado. Me pregunto si es esto último lo que les sucede a estos seguidores de Rodman. O si es simple oportunismo, alguna semilla oculta de colonialismo ancestral. Porque Sean Penn condena las expresiones públicas de homofobia en camino a la alfombra roja de Hollywood durante los Oscares, pero tuerce levemente la cabeza a la historia homofóbica de sus admirados en el Caribe.
La coherencia es la única virtud que puede hacer la diferencia. No se puede pedir para otros lo que no se quiere para sí mismo, otra cosa es pura hipocresía, oportunismo social hecho tabloide, que es la que padecen estos personajes. En el caso de Rodman, además, parece que la fascinación también tiene un componente de debilidad personal. El, sencillamente, desearía ser Kim Jong Un y tener una corte de esclavos “que se levanten y aplaudan” o se “inmolen a los dioses”, todo es lo mismo, no importa se escoja un lenguaje menos literario o se escoja a Suetonio. Esta es la mirada de un diminuto personaje que, de pronto, se reconoce muy pequeñito ante ese enano panzudo que es alabado por una corte de autómatas. Porque de eso es de lo que se trata.
Para Rodman no hay estatura posible si no se es servido por una cohorte de aduladores, porque él mismo es un ser débil. Sólo los débiles, los que no son capaces de valerse por sí mismos y caminar con sus propios pies, y sostener una argumentada discusión decente con el resto de sus contemporáneos, de oír y ser escuchado, de debatir y compartir alguna opinión, de convivir con la diferencia y hacerla también, sólo esos débiles son los únicos que se rodean de una cohorte de repetidores y servidores. El hombre que es fuerte no necesita reinventarse cada día frente al resto del planeta, se vale a sí mismo, se reafirma él, no hace que lo reafirme nadie. El totalitarismo no es una condición, un estado de fuerza, sino de una condición y un estado de debilidad. Se ejerce el poder absoluto porque no se sobrevive la competencia del resto de las inteligencias que le rodean, y por eso necesita aplastar cualquier diferencia. Ah, y los aplausos no son la mejor medida de la felicidad o la complacencia de ningún pueblo, o conjunto humano.

También los monos aplauden y se inclinan… para recoger la cáscara de algún plátano que alguien dejo caer a su paso.

Thursday, December 19, 2013

Raulismo a Cuentagotas

Ya la prensa internacional tiene su zafra cubana: sacó un escritico Zaratustra Castro y el otro personaje acaba de “liberar” las ventas de autos en Cuba. Y aquí lo vemos, Washington Post, AFP, Globe and Mail, BBC, Times y todo el resto de la prensa occidental que nunca reporta nada o casi nada, que se olvida de las detenciones y atropellos en las jornadas de los Derechos Humanos en el país. Pero aquí están, toditos, repitiendo lo que dice Fidel Castro que Raúl Castro le dijo a Obama, y hay que creer que la palabra de este individuo, que ha mentido a media humanidad y a todo su país por demasiado tiempo, va a seguir siendo referencia.
Pero así las cosas, resulta muy útil este “reformismo” a cuentagotas que genera el aluvión de noticias y cables alrededor del mundo para repetir un aperturismo que no existe. Es muy útil, además, luego de las detenciones y la escalada de violencia que generó el Día de los Derechos Humanos en Cuba. Y no es que no me alegre que los cubanos tengan acceso a lo que es una práctica normal en todo el mundo, pero el juego de oportunismo que esta dictadura ha tenido y tiene ninguna otra lo ha tenido en ninguna época o lugar. 

Así ahora la prensa internacional  se encargará de borrar la memoria, los conocidos intelectuales que se prestan para danzar al ritmo del régimen, Ramonet incluido - en estos días de visita por casa de Zaratustra, quizás para generar otras cien horas de tonteras Made in Alzheimer - y el resto para catequizar la continuación de la engañifa. La intelectualidad de izquierda le ha hecho la segundona al oportunismo de Castro, y la prensa occidental vive de esta búsqueda y captura que el dictador ha sabido cultivar con embelezada astucia.
La medida “aperturista”, además, se instala como cuña astuta para re-embolsar algunos dólares a la cartera magra de ese régimen que clama por dólares, como clamó por el saludo de Obama en Pretoria. Es la misma jugada de siempre, ahora no faltará el primo, el hermano, el hijo o el padre que le pida a su parentela en Miami, Madrid o Londres por unos dólares para comprarse un carrito. Estos personajes que detentan el poder en Cuba siempre han jugado con el oportunismo sentimental y humano, con esa dolosa caridad que todo cubano sentimos por el que quedó atrás, allá, en medio de la incertidumbre y el pan magro.
No faltará, y se lo aseguro, ese milicianito que siempre acude a los actos de repudio para gritar que “Mueran las Damas de Blanco” o “Pin Pon fuera, abajo la gusanera”, y ahora se apresure a pedirle al “gusano” parentesco de turno unos pocos dólares para luchar su carro. Castro I siempre jugó a esta baraja con el bolsillo de los exiliados, emigrantes y todos los cubanos. Nos han convertido en apéndices financieros de una dictadura que no quiere irse del poder ni aún después de muertos los tiranos.
Y aquí estamos, jugando al cuento de la buena pipa, y al son de los reportes de prensa del New York Times, CNN y el resto del planeta.
A nadie le interesa Cuba, mas allá de estos titulares engañosos, mas allá de este gotero infinito hacia el reciclaje de la misma estructura totalitaria. Más de lo mismo… pero a cuentagotas.

Sunday, December 15, 2013

Palabras de Paya Acevedo: de una soberana Idiotez a un indescriptible e inaceptable Bochorno

He leído el post publicado por Joan Antoni Guerrero en su blog sobre las palabras de Oswaldo Paya Acevedo, hijo del prominente fallecido líder del MCL Oswaldo Paya, referido a los homosexuales. No las voy a repetir aquí ni a reproducir, cualquiera que desee conocerlas les pido accedan al link que les ofrezco al final del post. Cuando las leí quise creer que era un malentendido, que había alguna maniobra oscura detrás de todo eso, pero ahora acabo de leer la nota que Jorge Luis Llanes Naranjo dejo en un post en su blog y veo que no, que no es casual, que no fue un accidente o alguna maniobra oscura, que las palabras existieron y fueron borradas del muro de Facebook del joven hijo de Paya.
¡Qué pena!
Pero lo más penoso es que no ha habido ninguna disculpa, ninguna palabra para explicar todo el incidente. Han borrado las palabras, han querido re-escribir una historia. Me pregunto, ¿no es el MCL quien critica el intento por parte del gobierno de Castro de re-escribir la historia de Cuba?
Si esto es así, ¿qué palabras justificativas pueden alegar? Me pregunto incidentalmente¿su condición de católico? ¿Es esto lo que los retoños de Paya van a brindar como herencia al movimiento cívico que fundó su padre? ¿Qué diría Paya padre si estuviera vivo? ¿Qué comentarios agregaría Rosa María Paya sobre las palabras de su hermano, ella que ha criticado el uso del nombre de su padre por otros?
Aquí no hay espacio para el silencio.
Si esta es la posición personal de Paya Acevedo junior sobre la homosexualidad debería, al menos, tener el pudor, la vergüenza y el valor de CALLARSE, y no echar por tierra la labor de su padre con semejante idiotez. Y, volviendo a la nota de Jorge Luis Llanes en su blog Superpolítico, ¿cuando el representante del MCL va a decir algunas palabras sobre tamaño entuerto?
La posición personal de alguien con respecto a las minorías son opiniones personales, se entiende. Como se entiende también que todo el mundo es libre de cometer entuertos, en buen cubano, estar un día con el comemierda de turno y meter la pata. Pero que el hijo de un prominente disidente que toda su vida ha luchado por la libertad de Cuba, por la Libertad de Todos, y el derecho de Todos, hable semejante idiotez y no sea capaz él, ni nadie de su círculo cercano, ni tan siquiera del movimiento fundado por Oswaldo Paya padre de ofrecer una disculpa y dar la cara, con dignidad, al entuerto, es grave y bochornoso. Ya el hecho de borrar las palabras sin decir nada es, sinceramente, imperdonable.
Lo menos que se puede decir sobre el incidente es que más que una idiotez de un momento, mas que una metedura de pata y una liviandad ingenua, esto se ha convertido en esa bolita de nieve que ha crecido para convertirse en un incidente inaceptable y bochornoso. Un incidente que puede marcar para siempre al nombre de Paya, y a su movimiento.

A los que le tocan responder estas preguntas ahora es el momento en que tienen que tomar la palabra…Mañana será ya muy tarde.

Links útiles al post:

Saturday, December 14, 2013

Como una Teta

"Divide y vencerás" es la muy famosa frase atribuida a Julio César y que Nicolás Maquiavelo inmortalizó en uno de sus mas conocidos ensayos. Desde entonces, esta fórmula de emperador romano se ha multiplicado en cada intento totalitario de someter legiones de hombres para convertirlos en útiles clavijas de una maquinaria social encargada de sostener un nombre en el poder.
Reyes, emperadores, caudillos tropicales, bonzos georgianos, dictadores de todos los signos políticos, todos los colores y todas las supuestas "creencias" sociales la han usado. En Cuba el "divide y vencerás" nos entro por la puerta de la casa sin permiso. Se nos sento a la mesa en la figura de algún hermano, algún padre, algún hijo. Se nos convirtió en el vecino que hasta ayer nos ofrecía el "Buenos Días" y compartía una taza de café. Y nos lanzo la familia a la diáspora, o al desván de los útiles inservibles, dividida, desunida. Padres e hijos separados geográficamente, ordenados a ignorarse o destruirse, con el espíritu roto, las afecciones fragmentadas, y la nostalgia por la mesa servida en común abrazándonos como una hoguera encendida. Y aqui estamos, aún enclavados en ese estadio inicial.
¿Qué nos separo? Fidel Castro, dirán todos, o casi todos. Apuntaran con el dedo al caudillo impostor, al encantador de palabras. Pero la mitología castrista es precisamente eso, "mythos", un acto de palabra ritualizado, y para que exista tenemos que existir nosotros, los sujetos de ese mito. Sin la conocida serpiente no puede existir el popular encantador. Así de sencillo.
A este hombre lo dejamos entrar en casa. Le abrimos voluntariamente las puertas. Le dimos nuestras llaves y documentos más importantes. Lo hicimos dueño de nuestros más íntimos pensamientos, secretos y mociones. Le entregamos nuestra voz y nos sentamos a esperar, eternamente, en la silla de la paciencia. Conservamos, únicamente, ese instinto ancestral de la succion... A una también ancestral teta.
Los seres humanos cuando nacen sólo tienen un instinto involuntario a contar, el mamar de la teta materna el preciado líquido que nuestra madre nos ofrece amorosamente como recompensa a nuestro reclamo. Nada más. La boca social cubana se transformo en eso, sin la amorosa espiritualidad a cambio. Fuimos y somos generaciones de autómatas succionadores de leyes, ritos, consignas y "milagros" sociales... que nunca se hicieron realidad.
Esa teta suministro la leche emponzoñada de odios, división y violencia y en consecuencia hoy tenemos un pueblo zombi, alucinador, que sueña con algún cambio esperándolo de esa misma teta, como simples succionadores enanos, hormigas que arrastran con resignación freudiana un destino eterno. Solo aspiran a mamar o escapar, se suman a un simple ejercicio de autoengaño ignorando que victimarios como se comportan hoy mañana serán los próximos victimizados para seguir autoalimentanto a la misma teta. Más que engañados, nos hemos convertidos en nuestros propios engañadores. Y así seguimos agarrados a la misma teta, sin ninguna voluntad por soltar ese agarre mortal.
Algunos llamaron a este instinto involuntario social "paternalismo", pero yo no lo puedo creer así, no quiero. La afectividad que esa palabra demuestra está ausente de aquel acto de usurpación de la personalidad jurídica, social y política que el cubano hoy demuestra en su relación con la teta ancestral del estado. En Cuba no sufrimos de paternalismo, sufrimos de inanición social. Somos ese bebé indefenso que sólo intenta mover los labios sin palabras para encontrar la teta, y si no la encuentra comienza a llorar en silencio: que si la ONU no acusa a Cuba, que si Amnistía Internacional no ayuda a los cubanos, que si la prensa occidental no publica nuestro silencio, que si Obama saluda a Castro, que si esto, que si aquello. Las lágrimas recorren ríos de lamentos.
Somos un niño en brazos con deseos de mamar la teta. No hemos crecido de ese estadio inicial. No nos levantamos sobre nuestros pies. No levantamos nustra voz cuando el vecino nos quiere gritar o cuando le gritan a él. No decimos, como lo hacia mi abuela cuando era niño, que la política era una casaca que tenía que dejarse colgada en la puerta de nuestra casa, y sentarse a la mesa a comer nuestra comida, todos juntos, con nuestras propias manos. 

No, hoy queremos a legiones de otros que vengan a hacer lo que a nosotros nos toca, pero esos otros no vendrán nunca porque no les toca. Lo que nos retorna ese origen ancestral: dejar de ser ese bebe que pide mamar a la misma teta, involuntariamente. Dejar de ser simples espectadores para convertirnos en el espectáculo. No hay otra forma. No hay otro camino. No habrá, en cambio, ninguna otra teta esperándonos con delectación, provista de milagros para nuestra boca sedienta.

Monday, December 9, 2013

Mandela y los sofismas de la amistad con Castro

Se nos ha muerto Mandela, y el mundo libre ylos políticos de todos los lados y rincones del planeta se apuran en reclamarle un sitio en su funeral, recordar viejas historias y asegurar unas palabras de despedidas a quien, sin ninguna duda, será un nombre imprescindible en la historia de África.
Este Mandela que hoy todo el mundo libre, y unos escasos dictadores alaban, también tiene entre su hoja de servicio a la humanidad haberse confesado amigo de Fidel Castro, de haberse sentido "inspirado" en la revolución cubana (las minúsculas es porque se lo merece). Estos "buenos servicios" de Mandela son convenientemente olvidados por los demócratas, que siempre tienen mala memoria para todo lo inconveniente. De todas formas para alla vuelan… como moscas.
Ah, bueno, a su favor solo podemos decir que Mandela no es el único que se ha confesado amigo del dictador cubano. También lo hizo Pierre Trudeau. Y su hijito, ahora miembro del parlamento de una democracia como la de Canadá también lo cuenta entre sus "amistades". Sin embargo, el retoño que es Justin Trudeau puede alegar en su olvido voluntario de confesarse amigo de un dictador que, quizás, en ese momento estaba bajo la influencia de la marihuana que habia fumado en los pasillos del parlamento canadiense.
Bueno, no nos asombremos mucho, quizás en las próximas horas hasta el Mayor de Toronto Rob Ford se confesara "amigo" de Fidel Castro... bajo la influencia del crack cocaina. Todo es posible en este país congelado y aburrido. Quizás con eso se cumple el famoso sofisma matemático que el cero a la izquierda se ignora, mientras lo que queda en el lado derecho es imprescindible, esencial en el universo aritmético.
Pero volviendo al calculo político. Hoy se nos habla azucaradamente de Mandela. Nos venden un caramelo que aun me sabe agridulce hasta en las palabras insípidas del Primer Ministro Harper. Se olvida que, curiosamente, el Mandela de la juventud compartió las mismas raíces violentas, terroristas y comunistas del caudillo castrista. Sin embargo, los largos años en la carcel lo hizo cambiar... ¿realmente?
Me pregunto si esos 27 años le hicieron cambiar, o fue la conveniencia política, la astucia ideológica, el cálculo racional de una mente que se abrió a la libertad en un mundo donde ya el comunismo era un cadáver político. Sin embargo, a pesar de todo lo que Carlos Alberto Montaner nos diga, o cualquier otro analista nos quiera demostrar con el sombrero de mago en las manos,  Mandela siguió haciendo, voluntariamente, un culto a la amistad con Castro, y en mas de una ocasión dijo que la "revolución cubana" era una fuente de "inspiración". ¿Divina o Terrorista?, me pregunto.
Por cierto, nadie le pidio a Mandela que lo repitiera tantas veces, ni que declamara estos poemitas a una dictadura. Nadie me puede alegar que esto no revela algo mas allá de una simple "acción de gracias" por el papel "redentor"  de Castro en la subida de Mandela al poder. ¿Comunidad ideológica aun después de tantos años y a pesar de haber abandonado Mandela la silla presidencial por voluntad también propia?
Mi pregunta entonces es, ¿abandonó el poder por convicción, por creer en la democracia?
¿O lo hizo por cansancio, porque la labor de reconciliación en un país tan complejo como Suráfrica estaba mas allá de sus propias posibilidades? ¿O lo hizo porque reconoció, en su interior, que no habría ningún futuro alentador en mantenerse en el poder y mancillar por sí mismo la estrella que se había forjado durante 27 duros años de cárcel? 
En el camino al poder mientras no se cansaba de elogiar su amistad con Castro tampoco se limito y abrazo al blanco de Klerk. Las alianzas son, en ocasiones, delirantes en la historia. Casi por transitividad Castro y de Klerk se abrazaron a través de Mandela. Lo cual no es tan delirante si se recuerda que Manuel Fraga se decía "amigo" de Castro, y el dictador de la derecha de España, Franco, tenía una relación amorosa con la revolución dictatorial castrista. ¿Estamos viviendo una aritmética del cero a la izquierda con respecto a Fidel Castro entre estos políticos?
Son preguntas que surgen y que acosan los recuerdos que tengo sobre Mandela. La historia de africa, sin embargo, no cambio mucho. No ha desaparecido del todo las segregaciones. No son tan publicas y tan onerosas, y los presidentes negros se han sucedido en aquel pais como era de suceder. La inmensa mayoría surafricana es negra. Sin embargo, el pais atraviesa una aguda crisis, y las tribus negras siguen viviendo en ese país en la ingrata miseria.
Mientras, Mandela envejeció muy rápido. En realidad cuando salió de la cárcel ya era viejo, y quizás los tantos años en ella le habían limado los odios. Tiempo al tiempo, me digo. ¿Quizás hubiera ocurrido lo mismo si Batista no hubiera liberado a Castro tan rápidamente? ¿Hubiera conocido Cuba un Castro estilo Mandela?
No lo creo. Las dos personalidades son tan distintas y han transcurrido por dos caminos tan diferentes. Así y todo, hoy se nos ha muerto el surafricano y el mundo se apura en vaciar la copa de vino en su honra. Yo, por lo pronto, me la apuro en brindar por mi familia. Ni Mandela, ni mucho menos Castro colman mis expectativas como para un brindis festivo. De todas formas aun me sigo preguntando cuáles serán los imbéciles que levantarán la copa por el decrépito dictador de mi país. Tiempo al tiempo.

Sunday, December 8, 2013

Wendy Guerra y la Generación del Café con Leche

¿Cuál es la Cuba en la que viven estos escritores cubanos? Esta es la pregunta que me hacía yo en el año 1999 una tarde en "La Moderna Poesía". Eran los días de la Feria de La Habana y recorría aquel recinto lleno de obras clásicas y unos libritos recién salidos de la imprenta de nombres cubanos como el mio. Hojeaba aquellas hojas y era esta la pregunta que me asaltaba a cada mano, a los dedos presurosos que hacían correr las páginas para encontrar esa Habana con las guaguas, esos terribles monstruos humeantes que no paraban en ninguna parada, los mercados vacios, la doble moneda corriente y la suciedad en las calles. Pero allí no estaban.
En camino a mi trabajo, sin embargo, un colega me entregaba una reciente edición de un libro de Abel Prieto, "El vuelo del gato". El conocido animalito doméstico le venía de anillo al dedo a este escribidor que llenaba páginas de una historia irreal, vacía, castrada de lo esencial. Leí el librito en un suspiro y mi amigo y yo nos hicimos esa misma pregunta. ¿De qué punto geográfico perdido en el tiempo hablaba este hombre? ¿Dónde vivia? ¿Qué calles recorria? ¿De qué Habana hablaba?
Se escapaba. Se perdía hacia atrás. Esquivaba los rincones oscuros. Escribia como los buenos escribidores en balsas, aquellos que ya habían flotado ajenos al peligro. Los Beatles, John Lennon, el pelo largo, los días de la universidad en jeans prohibidos. Nada nuevo. Aquella Habana olía a viejo, a pasado. Ya no existía porque estaba siendo demolida por esa otra angustiosa existencia que nos hacia arrastrar nuestras sombras cada día. Un libro escrito en pasado para diluir el presente.
Desde entonces supe que la literatura cubana, aquella que se escribe en la isla, está enferma de la misma enfermedad que sufre la cubania, la sociedad, el sistema político, la gente, las casas, el arte y la cultura. Los que escriben algo que merece ser leído se escapan en balsas salvavidas a otras latitudes y desde allí dibujan La Habana que yo conozco, la que me hizo sufrir y me hace sufrir cuando estoy en una tienda de libros aquí, en Toronto, viendo tanta variedad de paisajes locales. 
Hoy la literatura del inxilio cubano ha descubierto otras sobrevivencias. Vive de hablar del mundo más allá de La Habana, o de la Cuba donde pasean sus contornos humanos estos escribidores. Hablan de un racismo licuado en el racismo universal, diluyendo las fronteras, limando el filoso borde cortante del cuchillo que debiera insertar su punta en el enfermo social que es Cuba. Es como el café con leche que se hace muy dulce para calmar el amargor del mal café, o de la mala leche. Y así nos llega Wendy Guerra, a recoger la pelota de cebo de Abel Prieto.
Cuando leo lo que escribe, en libros, poesías y posts en su blog me hace recordar, de manera punzante, algo que decía Martí en su ensayo "Nuestra América" cuando habla de estos elementos "cultos" en nuestras tierras, que tratan de salir al mundo por desprecios inconfesados, temores mediocres o sencillamente oportunismos incontenibles. Decía Martí:
"El premio de los certámenes no ha de ser para la mejor oda, sino para el mejor estudio de los factores del país en que se vive"
Salta la liebre ante el pobre gato abeliano cuando recordamos que los mejores escritores cubanos de las últimas décadas han tenido que escaparse al exilio y desde allí han redescubierto La Habana, nuestra verdadera Cuba. Han sido nombres como los de Reinaldo Arenas o Guillermo Cabrera Infante, que Wendy Guerra, en su afán de vender su nuevo café con leche de racismo universal, recuerda en su blog los que nos la han devuelto a nuestra geografía cotidiana sin dulces exóticos, mientras ella, según confiesa textualmente en uno de sus posts nos dice:
"El racismo es una plaga que sigue atacando varios puntos del planeta y es por ello que esta trama no sólo ocurre en Cuba"
Entiéndase, se salta Cuba. Le da la vuelta. Se escapa bordeando los filos cortantes. Se encalla en la modernidad parisina para morir en la exótica Habana.
Es esta literatura de balsa la que ha encontrado buenos escribientes y escribidores en los pasillos del Ministerio de Cultura. Resulta interesante que, por solo citar un ejemplo, Alejo Carpentier, sobreviva gracias a los libros que hablan más fielmente de Cuba, esa ínsula particular, para lanzarlo al mundo universal, y no al revés. Títulos como "Ecue Yamba O", " El Siglo de las Luces" o "El recurso del método", e incluso un librito tan tendencioso como "Concierto Barroco". Curiosamente este señor, cuando se afrancesó en su apartamento en Paris, ceso de escribir sobre Cuba, sobre la real, y comenzó a tejer estas obritas "universales" de viajero a nuestras tierras y de vuelta a la civilización. Ditirambos de un escribidor de café con leche criollo, muy dulce para sentir el amargo, muy claro para ser auténtico. ¿Te recuerda algo, Wendy Guerra?
Se entiende que es difícil sobrevivir en una sociedad enferma. Se necesita coraje, autenticidad, ausencia de oportunismos y, sobre todo, una encomiable inclinación al suicidio personal del artista. Pero la literatura es para hacer las preguntas difíciles, aquellas que hunden en la carne enferma de la sociedad el busturí sin falsos adornos, sin diluir el brebaje en viajecitos turísticos a otros paisajes exóticos. Cabrera Infante regresó a Cuba desde Londres. Carpentier escapó La Habana desde su apartamento parisino. Arenas se enfermó de la verdadera Cuba desde Nueva York donde reconstruyó sus libros. Wendy se escapa a Paris para endulzar el café que sabe amargo en La Habana.
Triste cuadro de una literatura actual que nació vieja, cansada, hecha harapos, perdida en un laberinto de razones para la sobrevivencia en un país que quemó libros, exilió literatura, ahogó voces literarias demasiado inquisidoras y que hoy sobrevive la desolación artística con el aguado café parisino de jóvenes oportunistas que escriben diarios de viajeros para turistas de veraneo.
Dijo Heinrich Heine que "Allí donde se queman los libros, se acaban por quemar a los hombres". No habló de los que deciden, de propia voluntad, sobrevivir la hoguera licuando el amargor oscuro de sus libros. Esos le agregan recetas exóticas de Natalia Herrera, paisajes modernos parisinos y verbos sofisticados. Es la Cuba de celofán moderna encaramada en el brillante y acristalado desván turístico del hotel de cinco estrellas en la riviera tropical caribeña. "Ready to buy", para el canadiense de paso en las arenas blancas del paraíso invernal de Varadero.
Puro café con leche amanerado. Jineterismo literario. Wendy Abel Guerra Prieto. La nueva generación post-hoguera, post-holocausto. Cuba literaria 2013. ¡Bienvenido! Mr Marshall"


Saturday, December 7, 2013

Elian Gonzalez y Madre Coraje

Fue un niño de 6 años en una tormenta política después de una tragedia. La tragedia personal que representa la tragedia de un pueblo, el de Cuba. Posiblemente en aquel entonces desconocía qué pasaba a su alrededor, cuando parientes, políticos y familiares cercanos, padre y abuelas, dictadores y demócratas le halaban de una de sus manos para empujarlo por alguna puerta. El en aquellas circunstancias solo miraban el juguete que le ponían en la mano. Repetia las palabras que le envolvían en caramelos. O se dejaba envolver en una fragmento de tela que decían era una bandera. ¿No se parecía demasiado esto a alguna tragedia alemana? Basta recordar la “Madre Coraje” del alemán y comunista Bertold Brecht. Comunista por inclinación y artista por accidente. En Miami, sin embargo, a diferencia de la dramaturgia de este artista de trinchera, ninguno de las partes se supo acoger estrictamente al amor filial, a la más profunda esencia de la lectura que esa obra de Brecht nos deja cuando el telón cae, las luces se apagan y regresamos a casa con el corazón exprimido en una mano. Elián no fue aquel niño, ni tampoco las partes se limitaron a la lectura blanco-y-negra de la obra clásica del alemán. No se estaba en Alemania, y no era en un teatro donde transcurría aquella tragedia. Las fronteras entre el bien y el mal no se dilucidaban tan facilmente, no podían hacerlo. Regresó Elián a su antigua casa gracias al sistema de justicia de Estados Unidos, que defendió el derecho de todo niño a convivir con su padre… dondequiera este viviera. Después de todo, los padres, y los hijos, no tienen la culpa de haber nacido bajo el manto de una dictadura, y es absolutamente inalienable el derecho a preservar la patria potestad de todos los padres, sin exclusiones, so pena de proteger el derecho inalienable también a la libertad de elección, expresión y a la justicia dondequiera que se encuentre la persona.
Así regresó Elián a Cuba. Bombos y platillos lo esperaron, y una guardia de niños entonando el himno de nuestros mambises como cobertura perfecta a una tragedia planificada, el conocido uniforme verde-olivo con la insignia de “comandante” tomándole detrás de bambalinas las manos lo condujo por el guión ensayado de antemano, milimétricamente dibujado. Y así ha estado desde entonces. Creció rodeado de ocultos y muy visibles vigilantes en su escuela remodelada, pintada de nuevo, acordonada de un anillo de seguridad en su Cárdenas natal. El no lo supo, el era ese nino, esa victima propiciatoria. Pero sí el padre, y las abuelas, y muchos de los que le sonreían a sabiendas de que siempre habría algún ojo oportuno en cada ocasión, observándoles. Se hizo un adolescente, “Camilito”. Le otorgaron con el automatismo que se esperaba ese carnet rojo de militante de aquella organización que tenía que militar. Seguía estando el nuevo guión de "Madre Coraje" sin Brecht. Lo siguieron llevando del dedo, ahora convertido en una mano cuasi-joven, cuasi-hombre. Acostumbrado a vivir en esa burbuja ideológica que le rodeaba, le sigue rodeando, no es extraño que se haya convertido en lo que hoy vemos, el soldadito de plomo militante, este joven al que le cuelga una credencial desde la foto mientras alguien lo sigue resguardando en esa burbuja. Después de todo, ¿cuántos niños no lo hubieran sido en esas peculiares circunstancias? Muchos, todos, la mayoría. Usted es libre de pensar lo que quiera. Es libre de achacarle motes, prenombres y pronombres a este soldadito dibujado por la mano de aquel que guio, y utilizo el sistema jurídico americano para asestar un golpe al exilio de la Florida. No fue él ni Madre Coraje, ni tampoco eran los floridanos su contraparte. Aquí no hubo tragedia personal, sino colectiva… una vez más.

Por eso hoy, cuando leo esa entrevista a Elián González Brotons y el soldadito nos habla de su Fidel Castro en la forma que nos habla, y lo levanta a la estatura de un semidiós, declarándose ateo él mismo, me da lástima, pero no me causa sorpresa. Se ha convertido en lo que debía de ser, no hay nada que no se salga del pre-guión elaborado de este "Padre Coraje" que conocemos desde entonces. No se le puede pedir a nadie que camine entre los árboles, en el medio de la más tupida foresta ideológica y entonces nos hable de libertad individual, coloque los nombres de las personas, especialmente de los políticos de su país, en minúsculas y lo haga con su propia voz. Lo haría si se hubiera quedado aquella vez en Estados Unidos, con su padre. Pero lo regresaron allá, y la conocida araña tejió esa burbuja artificial en su derredor en la que muchos lo han visto crecer. El no es el victimario sino la victima, es la mosca en esa telaraña de cristal a la que no la dejan escapar. ¿Podrá alguna vez salir de ese entorno y liberarse de la tela? Entonces, ¿qué confesará? ¿Qué creencias personales, espirituales e íntimas describirá? ¿De qué se arrepentirá o se sentirá defraudado? Esa es una historia por escribir… alguna vez, sin la ayuda del alemán Brecht. Lo demás lo tenemos aquí, en esta predecible foto. ¿Hay algo más que preguntar?