Saturday, December 7, 2013

Elian Gonzalez y Madre Coraje

Fue un niño de 6 años en una tormenta política después de una tragedia. La tragedia personal que representa la tragedia de un pueblo, el de Cuba. Posiblemente en aquel entonces desconocía qué pasaba a su alrededor, cuando parientes, políticos y familiares cercanos, padre y abuelas, dictadores y demócratas le halaban de una de sus manos para empujarlo por alguna puerta. El en aquellas circunstancias solo miraban el juguete que le ponían en la mano. Repetia las palabras que le envolvían en caramelos. O se dejaba envolver en una fragmento de tela que decían era una bandera. ¿No se parecía demasiado esto a alguna tragedia alemana? Basta recordar la “Madre Coraje” del alemán y comunista Bertold Brecht. Comunista por inclinación y artista por accidente. En Miami, sin embargo, a diferencia de la dramaturgia de este artista de trinchera, ninguno de las partes se supo acoger estrictamente al amor filial, a la más profunda esencia de la lectura que esa obra de Brecht nos deja cuando el telón cae, las luces se apagan y regresamos a casa con el corazón exprimido en una mano. Elián no fue aquel niño, ni tampoco las partes se limitaron a la lectura blanco-y-negra de la obra clásica del alemán. No se estaba en Alemania, y no era en un teatro donde transcurría aquella tragedia. Las fronteras entre el bien y el mal no se dilucidaban tan facilmente, no podían hacerlo. Regresó Elián a su antigua casa gracias al sistema de justicia de Estados Unidos, que defendió el derecho de todo niño a convivir con su padre… dondequiera este viviera. Después de todo, los padres, y los hijos, no tienen la culpa de haber nacido bajo el manto de una dictadura, y es absolutamente inalienable el derecho a preservar la patria potestad de todos los padres, sin exclusiones, so pena de proteger el derecho inalienable también a la libertad de elección, expresión y a la justicia dondequiera que se encuentre la persona.
Así regresó Elián a Cuba. Bombos y platillos lo esperaron, y una guardia de niños entonando el himno de nuestros mambises como cobertura perfecta a una tragedia planificada, el conocido uniforme verde-olivo con la insignia de “comandante” tomándole detrás de bambalinas las manos lo condujo por el guión ensayado de antemano, milimétricamente dibujado. Y así ha estado desde entonces. Creció rodeado de ocultos y muy visibles vigilantes en su escuela remodelada, pintada de nuevo, acordonada de un anillo de seguridad en su Cárdenas natal. El no lo supo, el era ese nino, esa victima propiciatoria. Pero sí el padre, y las abuelas, y muchos de los que le sonreían a sabiendas de que siempre habría algún ojo oportuno en cada ocasión, observándoles. Se hizo un adolescente, “Camilito”. Le otorgaron con el automatismo que se esperaba ese carnet rojo de militante de aquella organización que tenía que militar. Seguía estando el nuevo guión de "Madre Coraje" sin Brecht. Lo siguieron llevando del dedo, ahora convertido en una mano cuasi-joven, cuasi-hombre. Acostumbrado a vivir en esa burbuja ideológica que le rodeaba, le sigue rodeando, no es extraño que se haya convertido en lo que hoy vemos, el soldadito de plomo militante, este joven al que le cuelga una credencial desde la foto mientras alguien lo sigue resguardando en esa burbuja. Después de todo, ¿cuántos niños no lo hubieran sido en esas peculiares circunstancias? Muchos, todos, la mayoría. Usted es libre de pensar lo que quiera. Es libre de achacarle motes, prenombres y pronombres a este soldadito dibujado por la mano de aquel que guio, y utilizo el sistema jurídico americano para asestar un golpe al exilio de la Florida. No fue él ni Madre Coraje, ni tampoco eran los floridanos su contraparte. Aquí no hubo tragedia personal, sino colectiva… una vez más.

Por eso hoy, cuando leo esa entrevista a Elián González Brotons y el soldadito nos habla de su Fidel Castro en la forma que nos habla, y lo levanta a la estatura de un semidiós, declarándose ateo él mismo, me da lástima, pero no me causa sorpresa. Se ha convertido en lo que debía de ser, no hay nada que no se salga del pre-guión elaborado de este "Padre Coraje" que conocemos desde entonces. No se le puede pedir a nadie que camine entre los árboles, en el medio de la más tupida foresta ideológica y entonces nos hable de libertad individual, coloque los nombres de las personas, especialmente de los políticos de su país, en minúsculas y lo haga con su propia voz. Lo haría si se hubiera quedado aquella vez en Estados Unidos, con su padre. Pero lo regresaron allá, y la conocida araña tejió esa burbuja artificial en su derredor en la que muchos lo han visto crecer. El no es el victimario sino la victima, es la mosca en esa telaraña de cristal a la que no la dejan escapar. ¿Podrá alguna vez salir de ese entorno y liberarse de la tela? Entonces, ¿qué confesará? ¿Qué creencias personales, espirituales e íntimas describirá? ¿De qué se arrepentirá o se sentirá defraudado? Esa es una historia por escribir… alguna vez, sin la ayuda del alemán Brecht. Lo demás lo tenemos aquí, en esta predecible foto. ¿Hay algo más que preguntar?

1 comments:

Simon-Jose said...

Welcome Back.

Hace algún tiempo ando yo por el blog de los 4 gatos. Allí también se publican articulos que invitan a pensar y comentar.
Dan alguna vuelta por allí.
https://los4gatos.wordpress.com

Un abrazo cubanísimo,
Simón José.