Saturday, December 21, 2013

A las Dictaduras no se les respeta

Raúl Castro acaba de repetir su sermon, el mismo que el hermano repitió por 50 años. No sabemos si es un guión censurado por Castro I, o si es solo lo mismo de lo mismo. Ya ni eso interesa ni es importante. Lo que ha dicho claramente, y ha pedido con desesperación, son relaciones bilaterales en condiciones de igualdad con los Estados Unidos Es decir, que ellos aceptan la Democracia de Ese pais, y en respuesta que el gobierno americano respete una Dictadura.
Pero las igualdades no existen, como tampoco puede existir ningun respeto por las Dictaduras y sus Dictadores. Asi de sencillo.
No se puede respetar un régimen que reprime la diferencia, que viola sus propias establecidas leyes con progromos fascistas, que impide salvajemente la libre circulación de todos sus ciudadanos cualesquiera sea ssus creencias politicas, religiosas, sus inclinaciones sexuales y sus derechos individuales.
No se puede respetar un régimen que no admite la opinión diferente, la libre asociación de personas, la pertenencia a un partido o a un grupo religioso o social diferente al establecido por la oficialidad, las leyes discriminatorias creadas, refrendadas e impuestas por la acción criminosa de un solo hombre.
No se puede respetar al que lanza a grupos de delincuentes, personas salvajes e histéricas contra mujeres indefensas levantando una flor, solo por exigir que se cumplan las obligaciones internacionales que ese mismo régimen tuvo la hipocrecia de firmar para nunca cumplir ante la comunidad internacional de naciones.
No se puede repetar al que encerró en campos de concentración a homosexuales, religiosos, disidentes políticos, al que persiguió la religión y a los que acosaron las iglesias y templos por decenios e hizo de Dios un proscrito en nuestros propios hogares.
No se puede respetar al que intentó despojarnos de la filiacion natural que todo cubano tiene con su Patria, subordinándola a mediocres sentimientos de fidelidad a un falso profeta, exógenas ideologías y partidismos asquerosos. La Patria no es potestad de Nadie y es indivisible de la condición de cubania de cada uno de nosotros, no importa color, sexo, religión, pertenencia politica, filosófica e ideológica. La Patria es de Todos, diciéndolo con la única voz que es la de todos los cubanos: la de Martí.
No se puede respetar al que dividió la familia, y la divide, y sembró odios, y los sigue sembrando. Al que intimida con amenazas veladas y pide a artistas e intelectuales, que son la conciencia cívica de toda nación moderna, ser serviles ovejas al servicio de una ideologia fracasada, que ha llevado al país a la miseria total, destruido la industria, ha creado comunidades fantasmas de nuestros pueblos y de nuestra gente, ha hecho del país un cuartel.
No se puede respetar al que miente, e impone mecanismos de vigilancia para coartar la libetad individual y colectiva.
No se puede respetar al que no cree en elecciones y se escoge a sí mismo el líder supremo de todo, como si creido de ser Dios sin serlo, ahora quiere que sea respetado aún no siéndolo. No se respeta a quien no respeta, así de sencillo.
Hoy mas que nunca antes ningún cubano cree en ese mito que llamaron algún dia "revolucion cubana" y que es simplemente una sangrienta dictadura.
No se reapeta al que no quiere oir la voz de una nacion dividida gracias a la conjunción de odios de los que hoy piden respeto. Los odios no generan el respeto, sino la mas rotunda condena, y el mas profundo rechazo.
A Cuba nadie la amenaza más allá de sus propios tiranos del que cada cubano conoce sus nombres: Raul Castro, y su infiel hermano mayor.
El pueblo cubano, un dia de enero hace ya unos cuantos decenios, creyó en la palabra de un hombre con un nombre que inspiraba fidelidad. La palabra de ese hombre se convirtió en mentira, y la fidelidad desapareció en cada una de las infidelidades políticas, ideológicas y filosóficas.
Hoy Cuba es la sombra de lo que fue, y su pueblo camina dividido por las tierras del mundo. Somos como los judios de Egipto buscando la tierra prometida en tiempo de Moises, pero sin una guia que seguir, sin un camino que tomar. Todo ha sido destruido, cezgado, derrumbado, dividido en pedazos y los principios que el dictador Castro pide se respeten, es la palabra mentirosa del verdugo cuando conoce que tiene el hacha a centímetros de la estrecha porción de la geografía física de su cuerpo que separa sus hombros de su cabeza arrogante.
No se respeta al verdugo, ni al cómplice ni al cobarde, pero mucho menos se respeta a quien por demasiado tiempo ha dejado de respetar la condicioó sagrada e intocable del ser humano, se ha erigido sobre los demás sin merecerlo y ha tratado de reemplazar a Dios con una doctrina abominable, huérfana de seguidores de corazón, infértil y árida en su alma impura.
Ni a usted, señor Castro, ni a su hermano, ni a los que quieren seguir teniendo el alma de una nación atada a los intereses personales de una familia se les respeta ni se les puede respetar.
Que Dios le perdone todos sus pecados, crímenes y blasfemias, pero yo no los puedo perdonar, mucho menos sentir el menor de los respetos.

1 comments:

Mario Riva said...

Muy bien dicho Juan Martín.