Saturday, May 25, 2013

Yoani Sanchez: ¿Periodismo o Disidencia?

El miembro más prominente de la blogosfera cubana llega a término un viaje que la ha llevado a países de Europa, América Latina y Estados Unidos. Casi 80 días, como la conocida novela de Julio Verne, pero no precisamente alrededor de todo el mundo, aunque algunos piensen que el mundo se reduce precisamente a eso, al grupo de los miembros del G8. De todas formas, el viaje de Yoani Sánchez no ha dejado de tener aventuras y desventuras.

Una cobertura desmedida en su apertura, con tropiezos bastantes evidentes en Brasil, rectificaciones sobre la marcha, una excelente conversación con los estudiantes de periodismo en New York, para terminar en un agotamiento del tema en Europa. En una Europa que está más interesada en sus problemas económicos y en la crisis de la Unión, que en las peticiones de apertura de internet de un blogger cubano.

Cuba está muy lejos del viejo continente, y los abrumadores problemas financieros de griegos, italianos y españoles, mas la crisis general del sistema financiero europeo desplazó el foco de atención y la mirada hacia este miembro pequeño de un país minúsculo. Somos un peñasco en un gran islote de problemas universales.

Cuba no es prioridad para Europa, y mas allá de España, el viaje "alrededor del mundo en 80 días" de la señora Sánchez no ha sido noticia de grandes titulares como sucedió en América Latina y Estados Unidos. Entre cubanos, sin embargo, ha sucedido lo contrario: no deja de ser tema de polémica.

A Yoani Sánchez se le pide que emita opiniones sobre todo. Se le exige que mencione nombres, que justifique sus finanzas, cómo paga sus viajes, porqué se le recibe en algunos centros de poder y en otros no. Porqué hace turismo y publica fotos en su cuenta Twitter. Se burlan de su pelo largo y de su ropa, de sus gestos y palabras, de comprometerse con unos y de no comprometerse con otros. De hablar de Paya después de su muerte y no antes, de decir que quiere hacer un periódico en Cuba y no hablar de los que ya "existen". En fin, de todo.

Es curioso que dentro y fuera, disidencia y oficialismo, exiliados e “inxiliados” (emigración interna como la llama Hanna Arendt), todos critiquen y pregunten a la bloguera lo que no se le pregunta y critica a los miembros de la oficialidad castrista. A ellos no se les cuestiona quién le financia los gastos de hoteles y viajes, ni tampoco que acordonen conferencias de prensa ni se rodeen del servicio secreto norteamericano, como lo hizo la señora Mariela Castro Espín en Filadelfia hace unas semanas.

El caso de Yoani Sánchez genera las jaurías de estos autómatas útiles que la embajada cubana alimenta con impresos de preguntas cuyo único objetivo es desacreditar a la bloguera, pero no hacerla contestar. Lo esencial en estos actos bochornosos de gente manipulada que solo sabe disparar preguntas, dólares falsos y gritos, es que no esperan repuesta alguna: solo desean gritar, hacer su ruido e irse. Es sencillamente patético, un acto desesperado de indigencia política.

Por otra parte, los que critican a la bloguera que publique sus fotos, hable lo que le dé la gana, y tenga su propia agenda de trabajo se olvidan que su cuenta Twitter es de ella, y punto. No reclama Yoani Sanchez que sea una disidente, pero tampoco lo niega. He ahí la clave quizás del gran problema que enfrenta la bloguera cubana, su gran error. Pero es fácil entenderlo. Alguien le endilgó el apellido mediático que atrae la publicidad y enfoca con mas luminosidad su presencia en el mundo. El error, sin embargo, es que al no aclarar su posición, le genera más dudas entre los que deben ser su auditorio natural, los cubanos, generando de paso su rechazo.

Sin embargo, hay un olvido voluntario por aquí. La bloguera desde hace mucho dijo no ser disidente. Aceptémoslo, son sus palabras después de todo, y también los hechos. No ha creado ningún grupo disidente, ni ha generado un proyecto político (por Dios, ¿cuántos existen en Cuba entre la oposición?), ha llegado a decir que no es "suficientemente cínica para ser político". Y aceptémoslo también, son sus palabras.

Yo no creo que el cinismo sea la actitud correcta de un político, pero evidentemente no se puede pedir a nadie lo que no quiere ser. En cambio, yo sí le pediría que acabara de esclarecer con claridad meridiana estas posiciones. Que acabara de decir llanamente: no soy una disidente sino una periodista. Y punto. Porque después de todo han sido los medios los que le han añadido ese apellido... y ella con su silencio otorgador. Así que en este capítulo si yo le pediría una posición clara y vertical.

En mi opinión personal Yoani Sánchez sólo aspira a ser periodista. No es la Aung San Suu Kyi conque la comparaba Zoe Valdés (Ver post "Disintur" de Zoe). Tampoco puede reprochársele que salga a la calle con las Damas de Blanco y sea como Bertha Soler, porque ella no pertenece a ninguna agrupación disidente ni grupo político. Ni tampoco exigirle que tenga las opiniones de Rosa María Paya porque la bloguera creció en un entorno familiar diferente, fue la "pionerita" que creyó en el sistema y se decantó, lo ha dicho ella misma. Pertenece a una generación de desencantos que no cree en políticas y busca su propio desarrollo personal.

Pedirle peras al olmo es un absurdo. Lo único que se le puede pedir a una persona es ser coherente y que aclare ese pequeño aspecto que ya he señalado. Yo no le pido mas, porque para mí Yoani Sánchez es lo que es: una periodista en simiente. ¿Periodismo insípido occidental? Quizás.

Pero recuérdese que hemos sido, por muchos años, maltratados con un periodismo de trincheras, verde olivo, sesgado y desbordado de slogans, mentiras, medias verdades y mitos. Las sociedades no se cambian de la noche a la mañana, las personas actúan y piensan a la altura de sus intereses personales, su educación y el entorno familiar y social donde crecieron. Y cada cual también actúa de acuerdo a su conciencia, y las herramientas intelectuales que posee.

Yoani Sánchez es la persona de la sociedad civil cubana más reconocida y multipremiada en el mundo. Ignorarla no se puede, desdeñarla más que un error seria una estupidez, y tratarla de acorralar es tirarla contra las cuerdas del oficialismo. ¿Qué se ganaría con todo esto?

Si algo tenemos que aprender los cubanos es escucharnos todos y cada uno de nosotros. Somos una comunidad habladora, opinadora y que usa los epítetos y las etiquetas de manera muy liberal. Dejémonos de poner etiquetas tan libremente a las personas y concentrémonos en aunar los esfuerzos. Después de todo, ha sido práctica del oficialismo sembrar la duda, etiquetar actitudes, condenar el disentimiento.

Detrás de los ataques personales a Yoani Sánchez hay una actitud arrogante de cada uno de nosotros. Y, sí, es posible ella también la posea, no lo descarto, especialmente cuando se calla y no aclara estas dudas que he dicho, pero al final del falso problema “Yoani” existe el verdadero problema de Cuba: y ese es el castrismo.

Dejémonos de atacar a la bloguera y concentrémonos en encontrar un punto de reunión, un consenso. Sin él, no podremos encontrar la nueva Cuba.

5 comments:

Que viva la Pepa said...

¡Excelente! Lo comparto en FB.

Anonymous said...

Ella dice no ser "disidente", y esto lo ha aclarado v arias veces, como linguista ser "disidente" es haber estado en las filas del oficialismo y salir de el. Osvaldo Paya se describia como "opositor".. ya que nunca fue del partido. Ella se describe a si misma como periodista. Quizas si vea las entrevistas con Maria Elvira, Sevsec, se aclare su duda al termino "disidente"

Anonymous said...

Hola y gracias.

Muy bien dicho. Solo faltaria agregar esa ridicula obsesion por hacerle "denunciar" los problemas de cada pais que visita o cualesquiera otros, ajenos a Cuba, y cubiertos de sobra en los medios de prensa mundiales. Todo el mundo (excepto en la Isla) conoce bien los problemas entre Israelies y Palestinos, los ataques de narcos a los periodistas mexicanos y demas. Yoanis, logicamente, quiere que el mundo sepa sobre su pais: Cuba, que lleva decadas en la oscuridad mediatica generada por la tirania. Asi que pedirle tales cosas no pasa de ser otra tangente de distraccion de los que sirven a los empleados del castrimo.

Un saludo.

La Mano Franca said...

Estoy de acuerdo con lo expresado. Yoani se proyecta como periodista opositora, y su misión ha sido informar su opinión sobre la realidad que la rodea, que son los asuntos cubanos. Realmente no tiene un proyecto político por sí misma, aunque apoye algunos de los que se desarrollan en Cuba; eso (al contrario de los que algunos piensan) no es un defecto, sino lo que ella ha escogido. Lo que sí es criticable es a Yoani le pongan un papel superior al que ella ha logrado, como el de líder de la oposición, esperanza del cambio, etc, que aunque no se le puede acusar a ella por eso, aunque como dice el post ella consienta en que la traten como tal. Sin embargo, no deja de haber polémica alrededor de ella desde todos los bandos. En mi opinión el principal “defecto” de ella viene por algunos de sus más acérrimos seguidores, que practican con ella ese afán del mesianismo y la “búsqueda del líder”, que tanto daño han causado en el pasado, y que inclusive ella misma ha criticado al menos en una ocasión, que yo conozca. A Yoani se le ha comparado, además de Aung San Suu Kyi, con otros reconocidos opositores, como Lech Walesa, Vaclav Havel, entre otros, lo que en mi opinión no es correcto, por la simple razón de que la influencia de Yoani dentro de Cuba es casi nula, su proyección principal es internacional, sus opiniones se leen mayoritariamente en el exterior, dentro de Cuba es prácticamente una desconocida o en todo caso su influencia es muy poca. En mi opinión a los cubanos de la isla no les interesaría que les cuenten lo que ellos viven a diario; imagínense a algunos de nosotros, exiliados, ir a Cuba y decirle a nuestros familiares y conocidos de lo malo que está el transporte, que el salario no alcanza, o cualquiera de los disimiles problemas que atacan a la sociedad cubana; lo que podamos decirles al respecto ellos lo saben mejor que nosotros, así que resultaría aburrido, e inútil, llover sobre mojado. No estoy tratando de decir que sus escritos sean inútiles, es loable que logre expresar lo que piense en un país donde esa simple acción es para muchos una quimera, y que le dé un tono fresco u otro ángulo a los problemas cotidianos que enfrenta la sociedad cubana. De hecho yo le envié un tweet a Yoani preguntándole que pensaba hacer para revertir su influencia externa en interna, jamás recibí respuesta. En fin, que como hace ver el post, el problema de Yoani es que su papel en la Cuba de hoy ha sido sobredimensionado, le han otorgado un papel que no es el real, le han dado poderes de cambio, que tal vez tenga para llevar la realidad cubana por el mundo, pero que no tiene poder para cambiar nada dentro de la Cuba profunda. Lo peor de todo es que el régimen lo sabe, y le conviene que sea así, que le endilguen poderes de cambio a alguien que no los tiene, siendo Yoani, de forma inconsciente, un instrumento del régimen para crear espejismos de libertad, falsas expectativas, cambios que no llegarán de su mano, pues su papel es el de periodista o consultora de la realidad cubana, y en todo caso un ejemplo a seguir para que el cubano pierda el miedo a dar su opinión, pero no el de líder con fuerza y propuestas para tumbar el muro, en todo caso solo para escribir sobre el.

Cuba Independiente y Democratica #Cuba #CID said...

Muy buena apreciación y análisis. Saludos.

nota: Veo que eres programador. Puede ser muy util tu aporte por esa via a la causa, mi contacto es karelbecerra@gmail.com