Wednesday, March 6, 2013

¡Bienvenida la Historia!

La historia no escribe las coincidencias, no las genera por capricho divino ni fortuito, pero aparecen, surgen con su toque de ironía y cinismo para delatar un significado más profundo al suceso que acontece.
Un día como ayer hace 60 años el dictador ruso Josef Stalin falleció dejando a su paso una historia de tragedias, divisiones, un submundo desconocido de desgracias personales que un ejército enorme de personas desconoce. Y en ese caprichoso  60 aniversario de Stalin fallece otro personaje que también deja esa estela de divisiones y miserias entre sus propios paisanos.
Murió Hugo Chávez y ese simple hecho “fortuito” lo encadena curiosamente a Stalin, al que aún un sinnúmero de rusos adoran a muerte, aún cuando la memoria de millones de personas recuerdan las tragedias que a su familia ese personaje le trajo en nombre de algún socialismo.
Millones de muertos en campos de concentración, nombres de los que sus seres queridos desconocen donde descansan sus restos mortales, perdidos en esos años de “revolución”, fanatismo y adoración divina a los jefes.
Estas revoluciones del socialismo del siglo XX y XXI dejan muchos adoradores para cantar las loas y mostrar las lágrimas en esas mediáticas comparsas funerarias de dolor. No producen mucha utilidad práctica en la materialidad del individuo, pero son muy fértiles en estas ceremonias funerarias que cultivan con un parecido siniestro.
No importa que los idiomas sean distintos, y los nombres, y las épocas, las imágenes todas son tan profundamente parecidas que espantan. No importa que sean en 1953 a Josef Stalin:
Sacando su sarcófago con rumbo al “Mausoleo a Lenin” – para años más tarde sacarlo con desprecio.
O el largo trayecto que recorrió el ataúd de Josip Broz Tito con rumbo a otro mausoleo… de ese tampoco se sabe nada.
O quizás lo más cercano en la historia moderna del “socialismo del siglo XXI”, la comparsa Kim Jong Il, ¿se recuerdan?
Ese no es Chávez ni Venezuela, esta es la fría y hambrienta Corea del Norte con el retablo de lágrimas coreografiadas al paso del féretro del payaso en jefe.
La semejanza patética de los llantos escenográficos de los Coreanos del Norte:
Que no tienen ni el pudor de esconder la ropa uniformada, con lo que hoy acontece a Venezuela:
Es sencillamente PATETICO.
El carnaval de “dolor” y lágrimas, la multitudinaria coreografía de personas alrededor del paso del ataúd del personaje de ocasión es lastimoso. En esto es muy fructífero el socialismo del siglo XXI.
Las agencias de prensa reportan en vivo esta comparsa de lágrimas mediática mientras los seguidores del momento discuten si colocan al difunto en el Mausoleo a Bolívar, que el mismo difunto ayudó a retocar antes de su muerte… quizás previendo ya la suya próxima. Ya les digo, son muy previsores, en  Cuba ya también el lugarcito está muy bien preparado para quien ustedes saben.
¿Cuánto tiempo necesitaremos esperar para que, como en la Rusia Soviética con Stalin, sus paisanos lo expulsen definitivamente de la compañía de Bolívar?
Le pasó a Stalin, le pasará a Chávez… es solo cuestión de tiempo. Por ahora, los dos comparten su fecha de retiro forzoso. ¡Gracias a Dios!
Y gracias también a la historia… ¡Bienvenida sea!

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