Saturday, February 23, 2013

El viaje de Yoani Sánchez


Confieso que he estado ausente de las redes sociales por un largo tiempo, y también de mi blog. A veces es importante retirarse un poco del medio y mirar desde lejos, observar el terreno con la ventaja del ojo discreto, no ser la mano que mueve la ficha del ajedrez sino el simple espectador que observa ese juego, ser el testigo y no el elemento en la partida. Es así como he estado por alrededor de dos meses, leyendo y observando la partida de ajedrez, el cruce de fichas y el posicionamiento de peones en el tablero. Y es así que he visto partir a la conocida bloguera de Cuba y seguir el tráfico de su persona por Brasil. Algunos sucesos a su paso eran de esperarse, y me explico.
Más de 20 ocasiones el gobierno cubano le negó la salida a Yoani Sánchez sin darle ninguna explicación oficial, aunque los motivos siempre han sido muy obvios. Y entonces aparece la “descongelación” de los trámites de salida para los cubanos de la isla y se le concede a la figura más reconocida internacionalmente como disidente el multi-solicitado pasaporte. La pregunta evidente es, ¿por qué el No antes y por qué el ahora?
¿Qué se pretende con el permiso a Yoani Sánchez a viajar que antes no era posible alcanzarlo?
Las especulaciones pueden ser muchas, pero yo no soy ni un oráculo griego para adivinar los pensamientos ocultos o semi-transparentes en las decisiones castristas, y no quiero convertir este post en fuente de esas mismas especulaciones. Sencillamente, les dejo esa tarea a otros.
Lo bien cierto es que con el viaje de la más conocida bloguera el gobierno de La Habana ha lanzado una campaña internacional para tratar de embadurnar, de algún modo, su nombre y el prestigio que instituciones de prensa y académicas han levantado con premios y menciones. Y, sobre todo, tratar de oscurecer su prestigio en las redes sociales donde su estrella brilla por encima de otras conocidas figuras, disidentes y expresos políticos.
A Yoani Sánchez hoy se le escucha tanto o más que al propio Raúl Castro, y toda la pléyade de ministros y miembros del gabinete castrista. Su voz tiene más peso político que la del propio ministro del exterior cubano, el “parlamento” nacional y la prensa de Cuba. Cada palabra de la bloguera es repetida por “amigos y enemigos”, seguidores incondicionales y fervientes detractores de su figura. Y es así que el viaje de Yoani adquiere, de las dos partes, una importancia que yo creo ni la misma bloguera aún tiene el total conocimiento de su alcance.
Como era de esperarse, con ella no solo viaja su persona, sino también la represión de Cuba a cualquier lado donde se mueva la bloguera. Ya lo vimos desde que desembarcó en el aeropuerto en Brasil hasta las muestras de hostigamiento y violencia en cada uno de esos lugares por donde ha viajado. Seguirá apareciendo, por supuesto, en el resto de su gira y volverá a aparecer incluso en predios donde tan poco se aplaude a Castro como en Miami. Sinceramente, Miami será uno de los puntos más interesantes a observar con detenimiento.
Pero el viaje de Yoani Sánchez también nos sirve a los cubanos para poder dimensionar humanamente a esta persona. Oírla más de cerca, verla equivocarse, rectificar y volver a contestar una pregunta difícil, un hecho controversial o agregar una pequeña nota de humanidad mas allá de la frialdad de un post en su blog o en un escrito en la prensa.
Sin  embargo, el viaje de Yoani permite reconocernos mucho más a nosotros mismos los cubanos en comparación con su figura y es aquí donde yo, personalmente, veo la verdadera importancia de su viaje.
Sólo unas pocas horas atrás la bloguera se refirió a uno de los temas que divide a la comunidad cubana, más allá de las aguas territoriales de Cuba y del Caribe: los cinco espías. Yoani Sánchez insistió que había utilizado una evidente ironía cuando habló de la posible liberación de esos espías y que el sentido de sus palabras no había sido capturada por sus paisanos alrededor del mundo, levantando la muy conocida jauría de opiniones en su contra. No voy a defender ni sus palabras ni voy a expresar mi opinión sobre la forma en que utilizó esa figura literaria para exponer sus ideas, si realmente lo hizo. No es lo importante en este caso.
Lo esencial es que ante su opinión “amigos y enemigos” se lanzaron al ataque. Insultos y acusaciones, manipulación y violencia verbal contra la bloguera por parte de ciudadanos de su propio país mientras la cubana cosechaba simpatías y amistades con la de otras nacionalidades, aún con personas que están lejos de su posición ideológica con respecto a Cuba. ¿Cómo es posible esto?
Sin embargo, la pregunta medular no esa sino: ¿hemos aprendido los cubanos las lecciones de la democracia en los lugares donde vivimos?
¿Sabemos escuchar a los que no tienen nuestra simpatía ni nuestras ideas políticas?
¿Sabremos hacer uso de las herramientas de la democracia algún día cuando la dictadura se derrumbe y no apelar al insulto y al gesto grosero como respuesta?
Porque, honestamente, esto es lo que ha ocurrido con el viaje de Yoani Sánchez a Brasil y sus palabras sobre los cinco espías. ¿Cómo podremos levantar de las ruinas autocráticas a un país cuando sus ciudadanos no somos capaces de escuchar con paciencia a los que opinan de forma diferente?
La democracia no se construye con insultos, que es precisamente lo que ha enviado el régimen para que persiga a Yoani Sánchez durante su gira. Si los que vivimos en países democráticos nos lanzamos insultar  la primera manifestación de divergencia sobre nuestros pensamientos políticos a una persona que evidentemente juega en el mismo lado del tablero politico, ¿qué vamos a esperar de los cancerberos tradicionales del régimen?
¿Cómo vamos a exigir que se respeten los derechos de los demás si nosotros mismos tratamos de apalear con nuestra grosería e insultos a los que disienten de nuestras ideas?
Albert Einstein dijo en alguna ocasión:
“Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera.”
Se habrá Yoani Sánchez equivocado al utilizar la ironía, o sencillamente no supo colocar su pensamiento en el lugar justo en ese espacio-tiempo, o probablemente no calculó el alcance de sus palabras. La pregunta que todos deberíamos habernos hecho es, ¿cómo usted hubiera reaccionado en ese instante y qué hubiera dicho?
A todas luces la bloguera no es el conocido político que calcula con astucia lo que va a decir y cómo lo va a decir para no causar molestia, pero eso mismo lejos de denigrarla la enaltece, porque demuestra que es mas auténtica que muchos otros y demuestra, sobre todo, que está diciendo sus más íntimas opiniones. Y eso, en mi muy personal opinión, es más importante que todos sus posts en el blog personal que mantiene por tantos años.
Y mucho más importante para nosotros debe ser entonces el expresar con sinceridad nuestra personal opinión sin usar las mismas herramientas que la represión ha utilizado estos 54 años en el poder en Cuba. El insulto es fácil emitirlo, expresar una opinión de manera articulada y coherente con respeto es la única manera de influir con prestigio sobre los demás para derrumbar los muros de la represión y las armas de la dictadura. Si no lo podemos hacer es mejor quedarnos callados y dejar que los que lo logren manifestar con coherencia la emitan. El silencio a veces es más importante que la misma palabra.
Nunca he sido un incondicional defensor de la bloguera cubana. Hay capítulos en su vida personal y en su actitud que me han hecho cuestionar su opinión, y sus criterios y acciones. Pero eso no me da ninguna autoridad para ofenderla y usar el insulto contra su persona como vehículo para desprestigiarla y convertirme en un tornillo mas, incondicional, del régimen que ella misma condena y enfrenta. Y, sobre todo, no me hace a mi muy superior como persona y como ser humano a ella misma.
Esta vez y, posiblemente muy a pesar de algunos, mi solidaridad está sin ningún límite con su persona. Se debe respetar para ser respetado.

3 comments:

Anonymous said...

No voy a estar a favor ni en contra de lo que dijo la bloguera...compadre, eso no es dividir, eso es tener un criterio propio, tu no puedes defender la democracia con esa falsa neutralidad

Anonymous said...

Es comico asi q yoani viaja y las personas la van a conocer mejor,q jodedora jajaja

La lajera said...

Decididamente, a algunos cubanos le faltan dos características intelectuales: perspicacia y sentido del humor. Si no se tiene la primera, la segunda puede ser un buen paliativo a la ausencia de la primera.

Podría yo estar de acuerdo con Armengol ( http://armengol.blogspot.com.es/2013/02/sera-abucheada-yoani-sanchez-en-miami.html ) en que la expresión de Yoani fue poco feliz, en el sentido de que no es fácil entenderla de buenas a primeras. Hacer la relación entre el enunciado y “su fundamento” requiere un cierta cantidad de materia gris. De perspicacia.

Explico: el gobierno cubano basa su campaña de reclamo de libertad de los espías en la afirmación contundente (aclaro que contundente no significa que sea verdadera) de que son inocentes.

Yoani dijo que preferiría que los liberaran para que el gobierno deje de gastar dineros públicos en esa campaña, dineros que hacen falta cruelmente en otros dominios en Cuba.

El “argumento” dado por Yoani, lo digo bien claro, es ridículo. Ahora bien, si una persona conocida por sus serios planteamientos, de pronto asume una posición enunciada seriamente dándole un fundamento ridículo ¿no significa que estamos en presencia de una ironía? Si no vemos la ironía, por lo menos se puede ver que hay una paradoja. Entonces, hay lugar para plantearse una interrogante:¿por qué dijo esto fundamentado de esa manera tan absurda? Parece que muchos no llegaron a esa etapa, se quedaron pegados en ”¡dijo que liberen los espías!”

Hay un aspecto de esa toma de posición y su fundamento que casi todos pasaron por alto: los ataques del castrismo y sus aliados a Yoani se centran en los asuntos monetarios del viaje de Yoani. La flaca le restregó en la cara a la dictadura los millones de dólares -que pertenecen a los cubanos- que se gastan para defender los espías.

Esa comparación es contundente y verdadera, pero una buena parte del exilio prefirió ocuparse de criticar a Yoani por dejar caer “una bandera” (bandera fácilmente desechable, digo yo) en lugar de empuñar el arma que Yoani les dio para atacar a la dictadura.

Lo dicho: si no hubo perspicacia para captar la ironía, se puede, por lo menos, captar la asimetría entre el enunciado y su fundamento -ridículo- y en ese caso lo más sano es lanzar una carcajada.