Sunday, November 25, 2012

Los dos Antonio: Rodiles y Castro (hijo del dictador Fidel Castro)


Mark Twain dijo en alguna ocasión que “es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y disipar la duda”. Esta famosa frase del escritor americano deberían leerla una y otra vez los que hacen la apología del gobierno de Cuba, sus secuaces en las redes sociales, los que se encargan día a día de publicar esas bochornosas fotos de los ciudadanos cubanos que visitan las embajadas, por cualquier motivo, desde la acción de solicitar una simple visa para sí mismos o un familiar  – común en cualquier parte del mundo, pero al parecer menos en Cuba – hasta para acceder a medios que le son vedados al ciudadano medio cubano y especialmente a los disidentes, internet uno de ellos.
Solo para dejar bien claro déjame decir que visitar una embajada no es un delito: todos lo hemos hecho en algún momento de la vida. De hecho si lo fuera cuántos no lo hubiéramos cometido cuando visitamos las embajadas de la propia Cuba, y sus consulados en los países donde vivimos en la actualidad, como en mi caso en particular aquí en Toronto. Pero, mas allá de la fortuita visita a una embajada extranjera en La Habana, esas fotos son la crónica fotográfica indeleble del sistema de vigilancia que el régimen cubano ejerce sobre sus ciudadanos por un “delito” espurio, un “delito” que no existe en las leyes internacionales.
Preguntas tan sencillas como ¿quiénes toman esas fotos que los blogs oficialistas muestran? y ¿cómo las hacen? Definen claramente la acción ilegal de un gobierno que vigila y acosa la opinión ciudadana. Esas fotos son tomadas por los oficiales de seguimiento de los Órganos de la Seguridad del Estado de Cuba, que se la suministran a estos voceros, blogueros, “periodistas” para que la divulguen, convirtiéndose ellos mismos en tornillos de ese departamento de represión.
Estas preguntas, además, pueden definir exactamente no el delito que, supuestamente, está cometiendo ese ciudadano común, llámese disidente o simple cubano, sino precisamente el delito que está cometiendo el estado cubano contra el ciudadano de su país, y que en cualquier parte del mundo podría ser llevado a corte por la violación de la privacidad a la que cada cual tenemos derecho, pero mucho más por ejercer una vigilancia electrónica sin ningún permiso legal, sin cumplir la reglamentación básica de un estado de derecho: la firma previa por parte de un juez de una orden para ejercerla.
Y es así que, por ejemplo, que en estos días usted puede recorrer todos y cada uno de esos blogs oficialistas y encontrar la siguiente foto de Antonio Rodiles entrando en los predios de la SINA (Sección de Intereses de EEUU) en la Habana:
Es una verdadera ridiculez porque el señor Rodiles nunca se ha ocultado para entrar en los predios de la SINA, ni ha ocultado su rostro ni mucho menos esa acción no define nada en la opinión personal de una persona ni en su postura política. Si fuera así la foto del señor Fidel Castro con Richard Nixon en el Congreso de los Estados Unidos definiera al dictador como un asalariado del congreso americano. Me pregunto, ¿lo es?:
Y es casi para morirse de la risa porque la misma SINA no oculta que ofrece gratis el acceso a internet que el gobierno de Cuba les niega a sus ciudadanos. La señora Victoria Nuland del Departamento de Estado de los Estados Unidos lo ha dicho claramente:
La Sección de Intereses ofrece efectivamente cursos de forma regular a todos aquellos cubanos interesados. Obviamente, todo esto no sería necesario si el gobierno cubano no restringiera el acceso a internet.”
Y yo agregaría "y el gobierno de Cuba no acusara a sus ciudadanos de poder ejercer sus derechos de acceder libremente a la información", un derecho que es normado por la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU, subscrita por Cuba pero nunca cumplida… como tantas otras.
Sin embargo, mas allá de todo este galimatías político la realidad cotidiana también le muerde la cola a estos “periodistas”, blogueros y voceros oficiales de Cuba cuando, paralela a las fotos del señor Rodiles, aparecen las fotos de los familiares del dictador de Cuba rodeados por los mismos miembros de la SINA, como la que aparece en el encabezamiento de este post del señor Antonio Castro (uno de los hijos de Fidel Castro) tomadas en un campo del golf en Bahamas con el tercer hombre de la Oficina de Intereses de EEU. ¿Acaso en los campos de Golf se reciben cursos sobre internet, señor Castro?
El señor Antonio Castro es habitual, además, en las cenas de lujo de ventas de humidores de tabacos de marca cubanos (ventas que llegan a la astronómica suma de 730 mil dólares) donde no deja de saborear un buen tabaco costoso de Cuba, algo que ningún cubano común puede hacer ni acceder con su salario. Aquí lo vemos, por ejemplo, acompañado o solo, siempre asiduo a estas cenas y comelatas, con su eterno habano:
Un ambiente muy relajado, varias copas de vino o alcohol, un bonito rostro a su lado y un muy buen traje en cada ocasión. ¿Está recibiendo algún adiestramiento de internet el señor Antonio Castro en estas fiestas?
¿Qué dicen los que acusan a la disidencia de “comelatas” y cenas fastuosas en las residencias de los embajadores occidentales, especialmente de los Estados Unidos?
¿Se reciben clases de internet en los campos de Golf en Bahamas donde asiste el hijo del tirano a compartir con los miembros de la SINA?
Pero algo más importante, ya que acusan a Antonio Rodiles de ser un “empleado” de la embajada americana, ¿no lo es también Antonio Castro?
Es por eso que mencionaba en mis primeras líneas del post a Mark Twain. Cuando se señala con el dedo a alguien se tiene que tener suficiente moral para no ser señalado, so pena de convertirse uno mismo en idiota y lo peor… demostrarlo con  la palabra.

Nota:

Por cierto, de la misma forma que los ¿blogueros? ¿periodistas? oficiales de Cuba han publicado la foto de Rodiles deberían publicar en los periódicos de Cuba y en esos blogs oficialistas las fotos del señor Antonio Castro. O si no sencillamente mantener la boca cerrada y no demostrar la estupidez.

Links de interés:

Antonio Castro (Fidel Castro’ son) CIA’s agent, Mercenary or what?




Saturday, November 24, 2012

La ex Delegada de Limones y el Parlamento Cubano


El Parlamento de Cuba ha sido convocado para el 13 de Diciembre. Este evento por tradicional, ya mecánicamente coreografiado, es harto conocido e ignorado por la población cubana. Es prácticamente un no-evento, algo que mecánicamente surge una jornada a mediados de año y otra en los días de Diciembre. Quizás algún año aparezca alguna tercera extraordinaria convocatoria: por alguna razón imprevista o porque quienes de manera bien visible, e invisible, mueven los hilos del poder en Cuba necesiten perentoriamente aprobar nuevas leyes… cualesquiera que fuesen. Formalmente, la Asamblea Nacional del Poder Popular es el máximo órgano de poder del estado en ese país, pero solo sesiona dos veces un día, u ocasionalmente dos. Tiene el extraño y habitual record de haber aprobado todo, con la unanimidad autómata que presenta todo mecanismo de transmisión.
Para el cubano de la calle el Parlamento es un actor mudo, una pantomima donde un grupo de adultos levantan la mano en una maratónica jornada. Nada más. Y, sin embargo, esos actores, esa pantomima de manos que se levantan sí afectan a 11 millones de seres que no le prestan atención, que recorren las calles de Cuba sobreviviendo sus discursos y leyes, y que para cuando ya se la prestan el tiempo se les ha hecho demasiado tarde. Siempre es demasiado tarde para las verdaderas víctimas de ese grupo de adultos que ejecutan la conocida pantomima dos veces en el año en Cuba.
Tanto para el que toda la vida se la pasa lanzando preguntas sin esperar respuestas, como para los que solo delimitan su papel en una sociedad a responder sin nunca levantar la voz para preguntar, el mundo se divide de manera muy elemental: los que mandan y hacen preguntas, y los serviles tornillos de un estado que solo responden. Este es el orden de una sociedad autoritaria. Así de sencillo.
Y es así como, por ejemplo, una sesión parlamentaria en un país como Cuba puede durar solo un día. Los actores listos a preguntar tienen el guión bien cocido, los documentos bien impresos, la tinta bien emborronada y las manos contadas porque ya saben que el presupuesto, (si existe y se presenta), las leyes, los estatutos, las declaraciones importantes y los documentos necesarios para regular ya están previamente aprobados... por los mismos que los emiten.
Cuba tiene el record histórico de tener un Parlamento que nunca habla, que nunca cuestiona a sus Ministros, que nunca pregunta ni sugiere diferentes soluciones a los pocos problemas que se le presentan. ¿Cómo se le puede entonces llamar a un Monólogo “Parlamento”?
¿Qué galimatías es este?
Esta contradicción sintáctica de la gramática socialista cubana no presenta para los que la defienden en las redes sociales, en los foros internacionales, en la prensa mundial y en las declaraciones públicas ninguna sinrazón, ninguna barbaridad intelectual, ni siquiera una burla anecdótica a la inteligencia del hombre medio. Esta es la arquitectura del Socialismo Cubano que, si alguna vez se llega a escribir en su totalidad en algún libro, podría resultar más enrevesada y fantástica que el poblado de la obra insignia de García Márquez: Macondo.
Nunca fui miembro de la Asamblea Nacional de Cuba, ni de ningún órgano de estos poderes que están desprovistos de todo poder. Nunca fui delegado de ninguna Circunscripción, que es el delegado de base, ese que da la cara diariamente al ciudadano común, el que representa este Mono-Parlamento Cubano en las calles.
¿Qué resuelve este delegado?
Hagámonos mejor esa pregunta. ¿Acaso resuelve algo?
Quizás que alguna vez le  rellenen un bache a alguna calle de algún punto de la geografía capitalina, mientras que en el resto de Ciudad de La Habana prolifera una tormenta de huecos por doquiera que usted pasa. Que el pan le agreguen un poco más de la grasa que desaparece “misteriosamente” de las panaderías locales… por un tiempo. O que alguien reciba una “respuesta” a su casa cayéndose en pedazos, sin que sea necesariamente la oportuna reparación. Nada que implique poder de decisión política, social, nada que haga cambiar una ley torcida, una decisión apresurada que implique la sociedad en su conjunto o un cambio estructural en la economía y el bolsillo ciudadano. Esas decisiones están fuera del límite de los que son miembros del “poder supremo del estado”: el poder popular.
Por eso cuando esa pequeña ciudadana de Limones, Shirley Ávila León, se levantó de su estatura y logró entender que, por la Constitución de Cuba, esa que es la que aprobó y debe regir este Parlamento, ella era el máximo representante de su pequeño conglomerado de ciudadanos en un pueblo pobre del interior del país, casi venido a menos por fatalidad geográfica – digámoslo de una vez, allí no llega ni prensa extranjera, ni visitantes de Hollywood ni de la FAO, y tampoco los organismos internacionales de las Naciones Unidas, no llega ni el idiota que en Twitter y en los “treplecientos” blogs oficialistas cantan loas al Parlamento del cual ella es un representante de base, o lo era -. Cuando esa ex Delegada  del interior del país comprendió en la necesaria estatura quién era y qué era de acuerdo a esa ley, comenzó a ejercer su derecho a hacer preguntas, muchas preguntas, fastidiosas preguntas, molestas preguntas. A exigir a los demás y a dejar de ser un simple instrumento de respuesta. Se convirtió en CIUDADANA, una palabra que solo en Cuba la utilizan los policias en el acto de represión, pero que en el mundo libre significa DEMOCRACIA, OPINION.
Pedía sólo que le reinstaurasen una escuela para los hijos de los ciudadanos de los que ella era la máxima representante en el poder de una sociedad que se dice es “con el pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Y tropezó con la misma piedra que todos conocemos: los poderes constitucionales de Cuba son para los elegidos al cargo que tienen el derecho sagrado a NO SER CUESTIONADOS… por nadie. Ni aún por la pequeña ciudadana de Limones.
Y así se le terminó el cuento de la revolución del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Aún hoy cuando leo las últimas declaraciones de esta persona me pregunto cuánto de ingenuidad aún le queda, cuánto de verdadero espíritu “revolucionario”, entendido como lo entienden los que la amenazan con meterla en la cárcel por EXIGIR precisamente lo que un Delegado de Circunscripción tiene que exigir, amparado en el cuerpo de la Ley que aprobó ese Parlamento que se va a reunir un 13 de Diciembre.
La bloguera Yoani Sánchez hoy comentaba en uno de sus tweets:
Siento mucho contradecir a la conocida bloguera, y siento defraudarla con lo que creo es la realidad de ese Parlamento que ella misma decía solo aprobaba, aplaudía… y el resto de los etcéteras que todos conocemos. Los cambios no vendrán desde ese Parlamento. No pueden venir incluso de la ex Delegada de Limones porque aún ella sigue a ciegas, con la ingenuidad del que toda una vida creyó en ese proceso con los ojos vendados y hoy ve que se le desgaja de las manos y no sabe hacia dónde caminar, qué hacer, a qué lugar conducir sus pasos.
Los que diseñaron el sistema político cubano lo crearon para que el ciudadano medio, y su títere en el Mono-Parlamento, no pudieran dar ningún paso a favor de ninguna reforma que implicara reforzar su estatura como ciudadano, como miembro activo de una sociedad.
Y para hablar con propiedad, en Cuba no hacen falta reformas, ni cambios. Cuba necesita inevitablemente la Revolución que nunca llegó a tener.
Así de sencillo.

Sunday, November 18, 2012

Navidades de plástico


Cada vez que se acercan las Navidades se me hace necesaria la visita a las tiendas, ese bonito recorrido obligatorio para encontrar el regalo para mi pareja, mis hijos, algún amigo imprescindible, ese que siempre ha estado cercano cuando lo he necesitado y para ocasionalmente renovar las luces y decoraciones de la fiesta más familiar, la más íntima del año.
Confieso que los adornos de Navidad ejercen una profunda fascinación en mí desde que siendo un niño descubrí que eran el centro de alegría de mi familia, una alegría rodeada de un gran silencio en un país donde la seriedad era el tema oficial de esa jornada de fiestas. No había fiestas.
Nací un día de Diciembre de 1972, esa década gris donde todo lo que se desviara de la línea de seriedad pre-establecida era considerado enemigo de un estado que se había nombrado, a sí mismo, dueño perpetuo de nuestra nacionalidad y de esa sagrada palabra que es Patria. Es quizás por eso y otras miles de razones que llenarían páginas y páginas sin lograr poder decirlas todas, la coincidencia de mi nacimiento y de las fiestas de Navidad, la creencia secular de mis padres y la felicidad interna – no así la externa – que ese mes y esas fiestas siempre marcaron mis años de infancia. Yo fuí un niño feliz en una tierra triste.
Entonces, el viejo árbol de Navidad de mi madre, ya bastante abatido por el tiempo, las veces que había sido instalado, la escases de adornos para re-emplazar los que sufrían el paso del tiempo y las manos caprichosas de un niño que aún no alcanzaba a comprender por qué no había fiesta en todas las casas, por qué no se vendían esos bonitos adornos y guirnaldas, por qué los que me rodeaban nos miraban con un extraño recelo, y por qué muchos domingos nuestra visita a la iglesia era interrumpida por piedras y mucho desprecio.
Aquel árbol sobrevivió seis Navidades de mi niñez y un buen día de Diciembre mi madre me anunció quejumbrosamente que no podíamos volverlo a poner. Ya no había adornos que sobrevivieran, ni luces para re-emplazar las que había muerto por el uso, las guirnaldas habían perdido el brillo, y la nieve y el “cabello de ángel” se habían convertido en una masa compacta por el calor tropical y la humedad. Mis ojos se convirtieron entonces en un río silencioso de lágrimas. Miraba tristemente aquel árbol desprovisto ya casi de todos esos flequillos verdes que tantas veces había ayudado a adornar, y el sentimiento de pérdida inundaba mis ojos, mi memoria, era como el viejo amigo de Diciembre que había muerto en alguna batalla inexplicable. Un mismo día de Diciembre había nacido mi inocencia y la había perdido con solo seis pequeños años.
Ayer, visitando otras tiendas en una diferente geografía y alejado en el tiempo por 36 años, para re-emplazar algunas luces, buscar algunos adornos de colores y cristal me encontré con estos, muy bonitos, muy brillantes y hermosos, que me recordaban aquellos de mi infancia pero que al tocarlos mi decepción tropezó con el mismo sentimiento de entonces: eran de plástico.
Cientos de guirnaldas, bonitos adornos con Santa Claus y esas preciosas bolitas de cristal han sido sustituidos por el moderno y frío plástico. Es cierto,  el tiempo pasa, el plástico tiene la cualidad irrompible que lo hace perdurar por un número ilimitado de años, casi una eternidad. Pero es artificial, es una belleza coreografiada en una industria que multiplica dividendos sólo para vender, para hacer dinero, y que hace perder el calor humano que aquel cristal poseía en mis manos de niño, en aquellos adornos frágiles que debían ser re-emplazados. La vida en sí misma no puede ser ilimitada, detenida en un instante para el resto de la eternidad.
También desde la altura de mi edad, hoy, conociendo las condiciones en que cientos, miles, y muy por seguro millones de chinos trabajan por un mísero salario, sabe quién bajo qué condiciones laborales, me cuestiono aquellos lindos adornos que engalanaban mi viejo árbol, el de mi madre. Todos sabemos hoy como han muerto cientos de obreros en China bajo los vapores venenosos en las fábricas de productos de APPLE, sin protección, sin medios donde acudir para protestar sus muertes, sin unas leyes que protejan sus vidas. ¿Las Navidades y sus adornos también les traerán a ellos esas muertes?
Los adornos de entonces y los de hoy tienen una misma historia compartida: la gran mayoría venía de China, hoy siguen viniendo ya sustituidos por este plástico que carece de un alma de belleza y espiritualidad. Pero, ¿qué espiritualidad y alma tienen los adornos?
Todo estos pensamientos encontrados vinieron ayer a mi memoria y lo que quedó fueron los ojos traviesos de mi hijo “ayudando” a levantar el árbol de Navidad, rompiendo algunos adornos de cristal, riendo sonoramente por la alegría natural de la travesura. Para él esa pequeña luminosa bola de cristal colorida es una alegría re-emplazada en algo nuevo, y el 25 de Diciembre no será el único feliz, ni se encontrará solo en la alegría y en la fiesta. Mis años han sido re-emplazados en ese niño que es él, y también en el árbol que cada Diciembre encuentra nuevas luces y nuevos adornos. Hoy soy también feliz.
Sí, mis adornos son de cristal, no puedo evitarlo. La vida tiene que ser también re-emplazada como esos adornos, y la felicidad tiene que seguir el curso natural. Hay que mirar atrás, recordar lo sufrido y vivido, las pequeñas alegrías y las grandes tristezas y recordar que todo tiene que tener un re-emplazo en la vida… aún cuando algunos intentan no tenerlo.
Por todas esas razones mi Navidad nunca será de plástico. 

Sunday, November 11, 2012

El caso cubano y la re-elección de Obama


Según la última encuesta de la cadena de televisión FOX y del Pew Hispanic Centre los cubanos-americanos le dieron a Obama el 49% de los votos, mientras su contraparte Romney sólo recibía el 47%. Por otra parte, las encuestas del lado demócrata realizadas por Bendixen & Amandi International ofrecía un margen mayor: 52% Obama, 48% Romney. Sin embargo, como analiza John Cassidy en un artículo en el “The NewYorker”, las encuestas del lado Demócrata eran más acertadas que la de los republicanos. Quizás esta sea parte de la causa de por qué Romney le costó tanto tiempo asimilar su derrota… y admitirla en público. Pero este no es mi tema hoy.
El día de las elecciones en Estados Unidos ya ha pasado y hoy Obama está de regreso en la Casa Blanca. Mi pregunta de hoy: ¿Qué pasara con el tema Cuba?
Una pregunta que ocupa a analistas en todas partes, y nos hacemos también todos los cubanos.
Con respecto a Cuba hay varias legislaciones  en Estados Unidos que coartan los derechos fundamentales del ciudadano común, ese que fue a votar por Romney o por Obama. No hay por qué ni para qué negarlo: la prohibición sobre los viajes e inversión en Cuba de sus ciudadanos es, bajo cualquier circunstancia política, una limitación al derecho que la Constitución Americana le otorga a sus ciudadanos.
Sobre la ley que establece el embargo económico a Cuba se apilaron a lo largo de los años La Ley Torricelli, que fue realmente quien le dio estatus de Ley al embargo – esto es desconocido por mucha gente dentro y fuera de Cuba - y la Ley Helms-Burton, las dos trataron de implementar un cerco más estricto a la dictadura cubana. La Ley Helms-Burton tiene, además, colgada un capítulo de carácter extraterritorial, de naturaleza esencialmente injerencista: el Capítulo 3 de esa Ley, donde trata de castigar a empresas extranjeras del comercio con la contra-parte cubana. Este capítulo nunca ha sido aplicado y constantemente ha sido rechazado por todas las administraciones desde que la ley existe: Republicanos y Demócratas, nadie quiere subscribir ese capítulo. .. no por gusto.
¿Por qué entonces subsiste?
Obama en los primeros días de su mandato levantó las restricciones que Bush instauró sobre los viajes y el envió de dinero a Cuba con una orden ejecutiva presidencial. Este tipo de cambio en la política norteamericana ha sido parte de las diferencias políticas entre el Partido Republicano, en el pasado con una base muy sólida en la Florida donde la mayoría de los cubano-americanos viven, y el Partido Demócrata. Estas órdenes ejecutivas no tienen provisiones constitucionales ni estatutos para emitirlas, pero generalmente los presidentes tratan de usarlas con discreción porque siempre han sido fuente de enorme criticismo desde que en 1862 la uso Abraham Lincoln por primera vez, y algunas han dado orígenes a batallas legales de gran magnitud, como fue el caso de la orden ejecutiva firmada por Bill Clinton cuando la guerra de Kosovo.
La pregunta que pudiéramos hacernos entonces es: ¿firmará el Presidente de los Estados Unidos alguna orden ejecutiva sobre Cuba?
Digamos, por ejemplo, levantar las restricciones sobre los viajes de ciudadanos norteamericanos a la isla o, al menos, eliminar el excesivo burocratismo a la hora de pedir los permisos para los viajes de académicos y profesionales de instituciones norteamericanas a Cuba. Es una cuestión que muchos se preguntan.
El voto cubano en la Florida favoreció a Obama, de esto no hay dudas en estos días, por lo que el Presidente puede sentirse inclinado a favorecer a este sector y de esta manera preparar el terreno para su sucesor en el 2016. La campaña electoral de Obama no creó ninguna base solida para que el posible contrincante de los Republicanos en la próxima elección en Estados Unidos, y han sido siempre los Demócratas los que han dado mas apoyo a la acciones favorables a levantar las restricciones a Cuba. ¿Lo hará Obama?
Contrario a lo que usualmente se piensa, existe un marco legal y constitucional para que cualquier Presidente de los Estados Unidos pueda emitir una orden presidencial que realice cualquier tipo de corrección a la forma en que una ley ha sido implementada, no se puede olvidar que el gobierno de los Estados Unidos cuya cabeza más visible es su Presidente pertenece a la rama ejecutiva de ese gobierno. La pregunta, sin embargo, es ¿podría el Presidente derogar una ley actualmente aprobada por la rama legislativa, el Congreso, como lo es La Ley Helms-Buston o el Acta para la Democracia en Cuba?
La respuesta es sí, ya se ha hecho con anterioridad. Y Obama lo hizo en su primer mandato cuando firmó una orden ejecutiva que eliminaba las restricciones de viajes de los cubano-americanos a la isla que es uno de los acápites impuestos por la Ley Torricelli en 1992 aprobada por el Congreso como Acta para la Democracia en Cuba. ¿No se acuerdan?
Volvamos entonces a hacer una nueva pregunta: ¿realizara Obama algún cambio, firmará alguna orden ejecutiva para derogar esa ley en su nuevo mandato?
En lo general los presidentes norteamericanos en su segundo mandato le dan mucha más importancia a la política exterior, se ocupan más de su relación con el mundo, es lo que nos enseña la historia. Sin embargo, la situación económica de Estados Unidos en el futuro inmediato no posibilita mucho margen para que Obama se dedique con entusiasmo a este terreno, y en la historia americana no existen muchos presidentes demócratas que hayan ganado ese segundo mandato, y mucho menos que haya sigo sucedido por otro Demócrata. Esto último nunca ha ocurrido.
La otra parte de la historia están en las ganancias republicanas en el Congreso que le pueden provocar un verdadero dolor de cabeza a Obama en su política económica interna, donde tiene que concentrar gran parte de su energía y que es en lo que, en última instancia, hace que un candidato de algún partido sea elegido Presidente en los Estados Unidos. Un desliz con esas órdenes ejecutivas presidenciales provocara inevitablemente la derrota del candidato Democrata en las próximas elecciones, sin duda alguna. Pero no debemos tampoco olvidar que los congresistas norteamericanos fueron también re-elegidos, y el Congreso tiene formas de derogar esas órdenes ejecutivas, aunque para que esto ocurra necesita la aprobación de sus dos terceras partes.
Constitucionalmente las órdenes ejecutivas sólo tienen alcance administrativo interno en el territorio americano, no tienen nada que ver con la política exterior norteamericana, formalmente es así por la Constitución. El hecho es que el embargo, la prohibición de viajar y comercial con Cuba es una ley que establece restricciones a los ciudadanos norteamericanos en primer término, y desde ese punto de vista puede ser visto como una ley administrativa de alcance interno en los Estados Unidos, pero que tiene un uso en política exterior para lograr un objetivo: la Democracia en Cuba.
Sin embargo, la misma historia presidencial norteamericana nos ofrece ejemplos de órdenes ejecutivas presidenciales de carácter nacional que tuvieron un alcance político internacional. ¿Ejemplo? Orden Presidencial 9066 del 19 de Febrero de 1942 por Roosevelt sobre los campos de internamiento a los americanos-japoneses.
Esencialmente el Acta para la Democracia en Cuba tiene un carácter netamente injerencista, no nos equivoquemos aquí, nos guste o no el termino la realidad es que trata de establecer reglas en territorio legislativo de otro país que no es los Estados Unidos, y aunque tiene el deseo implícito de ayudar al pueblo de Cuba en su lucha contra una dictadura desgraciadamente lo hace de la peor forma: instaurando un procedimiento legislativo en un país ajeno adonde la ley fue aprobada. ¿Hay alguna legalidad internacional que ampare esto?
No, no la hay. Es así de sencillo, nos guste o no.
Las legislaciones aprobadas en el Congreso de los Estados Unidos para ayudar al pueblo de Cuba en su transición hacia la democracia son netamente extraterritoriales, ilegales en su fundamento ante la ley internacional. La aprobemos los cubanos que nos oponemos a Castro o no, no deja de ser una realidad que esas leyes constituyen una violación de la Carta Constitucional Americana, en primer lugar, y una violación de la legislación internacional para el funcionamiento regular de la comunidad mundial.
Entonces, ¿Obama será capaz de enfrentar este reto? ¿Podrá cambiar las leyes que el Congreso de los Estados Unidos ha aprobado para encontrar la Democracia en Cuba? ¿Derogará  el Acta para la Democracia aprobada en 1992 como ley y que coarta con la libertad de los ciudadanos de su país?
No debemos olvidar que el primer deber del Presidente de los Estados Unidos es con y para sus ciudadanos, no con la vida de terceros. De esto siempre nos olvidamos nosotros los cubanos que insistimos en una y otra dirección.
Obama tiene que dirigir los Estados Unidos, no Cuba, el Congreso de ese país no debe – en forma al menos, porque ya vemos lo ha hecho – instaurar leyes que se van por encima de las fronteras geográficas de su país. Corregir eso sería una tarea sublime para cualquier político norteamericano y acarrearía una gran ola de criticismo y de aplauso, las dos cosas. En unos reinstauraría ese aura de que los Estados Unidos es un país donde todas las libertades se respetan, todas, incluso las que permiten a sus ciudadanos viajar a países donde existe una dictadura como Cuba – de hecho sus ciudadanos viajan a otros países donde existen dictaduras: China, Viet Nam y los Emiratos Arabes para poner tres ejemplos. Pero también el ala más conservadora y reaccionaria de la sociedad norteamericana imputaría esto como una acción dictatorial de Obama, utilizando los mecanismos que una orden ejecutiva le ofrece. Después de todo, ya este criticismo ha sido ejercido por Democratas, Republicanos y liberales de extrema izquierda durante su primer mandato.
Por supuesto, no es una perspectiva “bonita” para los que nos apoyamos en la voluntad norteamericana de ayudar a Cuba en su búsqueda de Democracia, pero nosotros mismos nos olvidamos muchas veces, o casi siempre, que el resto del mundo NO TIENE ninguna legislación que prohíba a sus ciudadanos viajar, comerciar, tener relaciones con Cuba. Y MUY POCOS HABLAN DE ESTO.
Por lo tanto mi pregunta es: ¿qué sentido tiene hacérsela entonces a los Estados Unidos en perjuicio de los derechos de sus ciudadanos?

Mi opinión final

No creo que Obama de ningún paso concreto en los próximos 4 años en materia de eliminar las legislaciones del Congreso de Estados Unidos. No tiene sentido hacerlo en vista de un país y unas instituciones políticas tan divididas, un Congreso dominado por los Republicanos, un Senado dominado por los Demócratas y un conflicto muy complicado y muy largo en la historia de los dos países, sería otro frente de enfrentamiento entre las ramas legislativas y ejecutivas del gobierno norteamericano y el golpe fatal para el candidato Demócrata del 2016, por seguro. Y sobre todo, porque no creo Obama posee realmente voluntad personal para realizarlo. Vamos a decirlo en buen cubano, no creo Obama tenga cojones para hacerlo. ¿Entendido?
No ocurrirá.

Nota:

Para comprender un poco qué es una orden ejecutiva presidencial y cómo funciona le ofrezco los siguientes enlaces:

Saturday, November 10, 2012

¿Qué se esconde detrás de la última ola de represión en Cuba?



¿Consecuencias de la re-elección de Obama, inesperada por el régimen?
¿Agravamiento de la situación económica y social en la isla?
¿Deterioro de la salud del dictador?
Son algunas de las preguntas que nos podemos hacer sobre lo ocurrido en los últimos días en Cuba, a partir de la detención y posible procesamiento de la abogada Yaremis Flores. Trataré de contestar todas ellas y presentar mi opinión.

Consecuencias de la re-elección de Barack Obama


Algunos analistas han expresado que el régimen de La Habana saludó con alivio la re-elección de Obama para un segundo período. En mi modesta opinión, sin embargo, la realidad dista mucho de esta afirmación.
El gobierno de La Habana, especialmente Fidel Castro, nunca dejó de inmiscuirse de manera indirecta en los procesos eleccionarios en los Estados Unidos, de una forma u otra. Esta última vez, sin embargo, producto que el dictador está alejado de los medios la intromisión tomó otros cauces “más discretos”, especialmente con el viaje de Mariela Castro Espín a California donde “alabó” con “vehemencia” la gestión de Obama. Estas palabras de alabanza, en el caso de Cuba, nunca deben tomarse a la ligera: no son espontáneas, ni se producen con mucha frecuencia para no tomarlas en consideración.
El hecho cierto es que, precisamente, y gracias a estas declaraciones de la delfina, el Presidente de los Estados Unidos se vio encadenado a una serie de nombres molestos para cualquier candidato a la Casa Blanca. El equipo de Romney sencillamente “contestó” a la sugerencia castrista conectando, en un anuncio en la Florida, a Obama con Fidel Castro, Mariela Castro y el Che Guevara. Típica reacción a lo que en estos días se conoce como “Efecto Streisand” (Vea su definición en la Wikipedia). La alabanza oficial cubana a Obama causó el efecto esperado: el equipo de Romney lo utilizó para “castigar” a Obama.
La realidad, sin embargo, descubre lo contrario. Apartándonos de la prensa cubano-americana, y de los blogs y sitios cubanos en los que la objetividad se diluye muchas veces, un periódico como “Le Monde”, más alejado del problema, más distanciado de las aguas turbulentas del diferendo entre cubanos y entre los dos gobiernos, señala que “Cuba minimiza la reelección de Obama para justificar el inmovilismo”.
Dice “Le Monde”:
“Cependant, à La Havane, d’autres secteurs, très bien représentés dans les médias et la Sécurité de l’Etat, ont fait de l’affrontement avec Washington la raison de leur perduration, après plus d'un demi-siècle.”
Es decir:
“Sin embargo, en La Habana, otros sectores, muy bien representados en la prensa (cubana) y en la Seguridad del Estado, hacen del enfrentamiento con Washington la razón de su existencia por mas de medio siglo”.
Más claro ni el agua, y muy cierto. No podemos olvidar que Fidel Castro ha tratado de sabotear todos y cada uno de los intentos de distención de las relaciones entre los dos países. Los sucesos del Mariel cuando Carter son la respuesta más elocuente, o una vez más la salida masiva de balseros cuando Bill Clinton. En esta ocasión, la razón fue Obama y su política hacia Cuba, sin lugar a dudas. No pudieron utilizar los mismos mecanismos, pero conociendo los resortes de la vieja guardia republicana que típicamente representa Romney se lanzaron a “aplaudir” a Obama esperando recoger el resultado que conocemos. Los extremos siempre se tocan, no olvidemos esto.
La Habana esperaba que Romney ganara, lo necesitaba, tenía imperiosa urgencia porque llegara al poder para levantar el viejo estigma del imperio amenazador, era su apuesta… pero fracasaron en el intento. Hoy sólo les queda “llover sobre lo mojado”: tratar de debilitar una creciente disidencia interna.
Para el régimen castrista Obama es una incógnita. No saben cómo va a reaccionar, no conocen qué pasos dará en su no-relación con La Habana. El Presidente de EEUU es un hombre sereno, ecuánime, muy distinto del resto de los presidentes que le han precedido y esto confunde a la oficialidad cubana. Tiene el distanciamiento y la agudeza, por ejemplo, de un Ronald Reagan – como Adam Gopnik del “The NewYorker” recientemente escribió – y, contrario a lo que dice Carlos Alberto Montaner en su post sobre la reelección de Obama, el Presidente Norteamericano sí tiene carisma, pero un carisma diferente a la generación de Montaner, a la generación de los Castro. Un carisma que funcionó con los cubano-americanos, con la juventud que oye a Jay-Z y accede a los medios sociales, a Twitter y a Reddit para comunicarse con sus seguidores, que comparte fotos vía Twitter para comunicar su victoria, y que sabe comunicar ese apariencia “cool”, distanciada,  sin que ello signifique arrogancia, que es lo que en todo momento mostraba Romney.
Esta es una primera respuesta. No la única.

La situación social y económica de Cuba


El paso de Sandy, la reticencia a dar rienda suelta totalmente a la libertad de mercado por parte del gobierno de Raúl Castro, a sabiendas de que será el final de su estancia en el poder, las consecuencias de décadas de aventuras en el campo económico, retrocesos y experimentos fallidos y mucho voluntarismo ha creado una situación social que, lejos de mejorar, empeora.
Los gobernantes de Cuba no saben cómo salir de esta situación y ante el reto de, sencillamente, reconocer su error y actuar en consecuencia han decidido continuar sus viejas políticas: reprimir, tratar de debilitar el movimiento disidente que hoy, a diferencia de décadas anteriores, está peligrosamente entrando en las filas de los jóvenes.
Los blogueros, por ejemplo, con Yoani Sánchez en su frente, están utilizando el acceso a la información y las vías alternativas como medios idóneos para crear la base disidente de la futura Cuba. Y lo hacen con inteligencia: pequeñas dosis, ofreciendo la mano no el golpe, presentando al mundo la otra cara del país que mucha gente desconoce.
Esto no es fácilmente discernible desde dentro, y quizás a eso se haya debido que el régimen no respondió con prontitud a la bloguera desde sus inicios: perdió así la iniciativa y la señora Sánchez se lanzó a conquistar el mundo y los medios. Hoy su voz es más respetada que la oficialidad de Cuba, que la vieja disidencia, e incluso que muchas de las voces internacionales que llevaron la avanzada en este terreno. La actitud de Yoani ha confundido a no pocos también de los de los cubanos que estamos en el exilio (me incluyo aquí). A ella se unió Rodiles con su Proyecto de SATS, algo que tampoco avizoraron a tiempo las autoridades castristas y una vez más están sin otra respuesta que no sea la abierta represión.
Yoani Sánchez, Rodiles y el resto de blogueros y jóvenes que se formaron alrededor de Generación Y han evolucionado desde aquellas ingenuas respuestas de la señora de que “no era una disidente” hasta sus más recientes declaraciones a la CNN donde dice que estos arrestos “no es una campaña contra Yoani Sánchez, sino contra la oposición en general”.
Y esto es lo que desde el inicio las autoridades han visto en esos jóvenes, en esos movimientos alternativos. Esta es otra de las respuestas a lo ocurrido.

Empeoramiento de la salud de Fidel Castro


Ya he escrito varias veces sobre esto y aquí estoy de acuerdo con la visión de Carlos Alberto Montaner de que el régimen no tiene que ocultar la muerte del tirano. No lo hará, no sé por qué razón algunos sectores de cubanos se empecinan en este mito a estas alturas donde ya la influencia de este señor NO EXISTE. Incluso la prensa internacional solo utiliza su nombre para lanzar una noticia mas, no importa la idiotez y locura que diga. Los medios ya se ríen de este hombre que ha ido, sin ninguna duda, de lo sublime a lo ridículo.
Dicho todo esto hay que señalar que en los instantes en que la salud del tirano empeore veremos reflejado en las calles de Cuba y en sus cárceles que el momento se acerca. En sus calles: la presencia policial se incrementará. En las cárceles: la presencia masiva de opositores, disidentes y blogueros, como quieran llamarse a sí mismos, sin ninguna exclusión, ya se los digo.
¿Es este el momento?
No lo creo, pero uno nunca puede estar seguro de nada con respecto a Cuba.

¿Alguna otra razón que se nos escapa?


Sí, y la principal en mi opinión, y no precisamente lo que algunos hablan sobre el intento de descabezar la “Demanda Ciudadana”. Esta es la consecuencia, no la causa. Llegarán a ella por uno u otro medio, pero la causa la tenemos que ver, sin lugar a dudas, en el arresto de Yaremis Flores.
¿Qué hizo Yaremis Flores para capturar la ira del régimen?
Publicar un pequeño escrito sobre el fallo del sistema de salud de Cuba en el nombre de una persona. Una persona.
Esto puede parecer pequeño, pero no lo es. Del sistema de salud cubano se ha dicho mucho, pero de manera general, con muy pocas especificidades y sin mucha fanfarria y alcance mediático. El régimen ha ocultado esto apilando propaganda sobre propaganda sobre ese sistema, ha aprovechado la actitud hipócrita de idiotas útiles como Michael Moore, visitas de figurines estelares de Hollywood como Sean Penn y tontos políticos como Susan Sarandon. Ha tenido éxitos en este orden, no podemos negarlo.
La educación, el deporte y la salud son los caballos de Troya que el régimen cubano ha presentado por largos años como “éxitos” de la sociedad castrista para aplacar la ira de alguna izquierda y vender “su producto revolución”. Ya no lo son nunca más.
Del deporte no hay que hablar mucho. No hay un día en que no aparezca el nombre de un cubano fugado de una delegación, o los éxitos de un refugiado cubano en el boxeo profesional de Estados Unidos o en el beisbol. El deterioro de instalaciones y del sistema deportivo de Cuba es evidente y ya nadie puede negarlo. Hasta las autoridades olímpicas internacionales están preocupadas con la fuga de talentos de Cuba por la política ciega y obtusa del régimen.
De la educación no hay que decir mucho tampoco. Los maestros cubanos desde hace mucho tiempo no tienen la preparación necesaria. Los experimentos que Fidel Castro realizó en este campo con la incorporación de batallones de jóvenes inexpertos, carentes de la aptitud y actitud, la necesaria preparación sicológica y pedagógica provocaron el deterioro de la educación. La situación económica también cobró su precio: miles de maestros y profesores emigraron al turismo como simples maleteros o empleados de limpieza, o cualquier cosa. La educación en Cuba es un desastre que ni ellos mismos quieren ver, es así de sencillo.
Lo único que queda en el arsenal castrista es la salud. Y es aquí donde se inserta el problema medular, la “culpa” dolorosa de Yaremis Flores para el castrismo.
Hay en términos matemáticos lo que se conoce como “Teoremas de Existencia”, que en términos muy generales enuncia una hipótesis sobre la existencia de “algo” (Vea Teorema de Existencia). Generalmente los teoremas de existencia se demuestran con una técnica que se llama, en esos términos matemáticos, “reducción al absurdo”. Es decir, se niega la premisa, la hipótesis del teorema y se llega a un absurdo, una contradicción que no se puede sostener, lo que significa que el teorema es válido.
Bueno, esto es precisamente lo que Yaremis Flores hizo: puso en evidencia que la hipótesis NO ES CIERTA  (“en Cuba no hay ningún ciudadano desahuciado por el sistema de salud”) y NO LLEGO A NINGUNA CONTRADICCION.
Yaremis Flores le puso un nombre a la tragedia, lanzó al mundo la existencia de Bárbaro García Méndez, enfermo de cáncer y desahuciado por el sistema de salud cubano, en sus calles, sin lugar donde vivir, sin tratamiento al cáncer que padece, lanzado a la calle y desamparado por las autoridades cubanas que fallaron en protegerlo.
En matemáticas este hallazgo es SUFICIENTE para demostrar que el teorema de existencia es FALSO… y así también lo es en la realidad de un país. Esa es la causa de los últimos arrestos y la ola de represión. No hay ninguna otra.
El en mundo los seres humanos no nos conmovemos por los actos generales, las desgracias humanas globales (con algunas excepciones). Los humanos necesitamos relacionarnos con un nombre, una realidad particular, un rostro, una historia personal, después de todo es parte indispensable de nuestra sicología como seres humanos. Usted no se relaciona con una cifra, es ridículo hacerlo. Y es por eso que el escrito de Yaremis hiere en lo profundo y provoca la rabia del régimen, que conoce muy bien y ha usado mucho de sicología para propagandizar las “ventajas” del sistema de salud de Cuba… que gracias a un simple escrito lanzado en internet por Yaremis Flores ha descubierto a miles de personas, millones, el rostro descarnado del sistema de salud de Cuba.
Es así de sencillo.
La ola de represión de Cuba trata de detener esa bolita de nieve que destruirá la imagen que han fabricado los jerarcas cubanos sobre el sistema sanitario en el país.
Ni el cólera, ni el dengue, ni incluso las muertes en el Hospital Siquiátrico de La Habana han tenido y han provocado tanto impacto en el mundo, y especialmente en las autoridades cubanas, como para que generaran esta ira. Sólo se necesitó un nombre, una simple demostración de un teorema cubano para que el mítico sistema de salud de Cuba se tambaleara.
Y es por eso que quieren acusar a la abogada de “difundir noticias falsas”. Esta es, en mi opinión, la verdadera causa, la respuesta a esa ola de represión.

Wednesday, November 7, 2012

We are Greater than the Sum of our Individual Ambitions



This is my dream:

Cuba. Very soon, probably sooner than anybody could even imagine today. Election Day and long lasting lines of enthusiastic people willingly waiting to cast their vote. An actual free election and this is the very first speech I would consider as the perfect template for our First President in a Democratic Cuba to accept his victory:

President Obama Acceptance Speech 2012:

Tonight, more than 200 years after a former colony won the right to determine its own destiny, the task of perfecting our union moves forward.
It moves forward because of you. It moves forward because you reaffirmed the spirit that has triumphed over war and depression, the spirit that has lifted this country from the depths of despair to the great heights of hope, the belief that while each of us will pursue our own individual dreams, we are an American family and we rise or fall together as one nation and as one people.
Tonight, in this election, you, the American people, reminded us that while our road has been hard, while our journey has been long, we have picked ourselves up, we have fought our way back, and we know in our hearts that for the United States of America the best is yet to come.
I want to thank every American who participated in this election. Whether you voted for the very first time or waited in line for a very long time.
By the way, we have to fix that.
Whether you pounded the pavement or picked up the phone. Whether you held an Obama sign or a Romney sign, you made your voice heard and you made a difference.
I just spoke with Governor Romney and I congratulated him and Paul Ryan on a hard-fought campaign.
We may have battled fiercely, but it's only because we love this country deeply and we care so strongly about its future. From George to Lenore to their son Mitt, the Romney family has chosen to give back to America through public service and that is the legacy that we honor and applaud tonight.
In the weeks ahead, I also look forward to sitting down with Governor Romney to talk about where we can work together to move this country forward.
I want to thank my friend and partner of the last four years, America's happy warrior, the best vice president anybody could ever hope for, Joe Biden.
And I wouldn't be the man I am today without the woman who agreed to marry me 20 years ago.
Let me say this publicly: Michelle, I have never loved you more. I have never been prouder to watch the rest of America fall in love with you, too, as our nation's first lady.
Sasha and Malia, before our very eyes you're growing up to become two strong, smart beautiful young women, just like your mom.
And I'm so proud of you guys. But I will say that for now one dog's probably enough.
To the best campaign team and volunteers in the history of politics...
The best. The best ever. Some of you were new this time around, and some of you have been at my side since the very beginning.
But all of you are family. No matter what you do or where you go from here, you will carry the memory of the history we made together and you will have the life-long appreciation of a grateful president. Thank you for believing all the way, through every hill, through every valley.
You lifted me up the whole way and I will always be grateful for everything that you've done and all the incredible work that you put in.
I know that political campaigns can sometimes seem small, even silly. And that provides plenty of fodder for the cynics that tell us that politics is nothing more than a contest of egos or the domain of special interests. But if you ever get the chance to talk to folks who turned out at our rallies and crowded along a rope line in a high school gym, or saw folks working late in a campaign office in some tiny county far away from home, you'll discover something else.
You'll hear the determination in the voice of a young field organizer who's working his way through college and wants to make sure every child has that same opportunity.
You'll hear the pride in the voice of a volunteer who's going door to door because her brother was finally hired when the local auto plant added another shift.
You'll hear the deep patriotism in the voice of a military spouse whose working the phones late at night to make sure that no one who fights for this country ever has to fight for a job or a roof over their head when they come home.
That's why we do this. That's what politics can be. That's why elections matter. It's not small, it's big. It's important. Democracy in a nation of 300 million can be noisy and messy and complicated. We have our own opinions. Each of us has deeply held beliefs. And when we go through tough times, when we make big decisions as a country, it necessarily stirs passions, stirs up controversy.
That won't change after tonight, and it shouldn't. These arguments we have are a mark of our liberty. We can never forget that as we speak people in distant nations are risking their lives right now just for a chance to argue about the issues that matter, the chance to cast their ballots like we did today.
But despite all our differences, most of us share certain hopes for America's future. We want our kids to grow up in a country where they have access to the best schools and the best teachers.
A country that lives up to its legacy as the global leader in technology and discovery and innovation, with all the good jobs and new businesses that follow.
We want our children to live in an America that isn't burdened by debt, that isn't weakened by inequality, that isn't threatened by the destructive power of a warming planet.
We want to pass on a country that's safe and respected and admired around the world, a nation that is defended by the strongest military on earth and the best troops this -- this world has ever known.
But also a country that moves with confidence beyond this time of war, to shape a peace that is built on the promise of freedom and dignity for every human being. We believe in a generous America, in a compassionate America, in a tolerant America, open to the dreams of an immigrant's daughter who studies in our schools and pledges to our flag.
To the young boy on the south side of Chicago who sees a life beyond the nearest street corner.
To the furniture worker's child in North Carolina who wants to become a doctor or a scientist, an engineer or an entrepreneur, a diplomat or even a president -- that's the future we hope for. That's the vision we share. That's where we need to go -- forward.
That's where we need to go.
Now, we will disagree, sometimes fiercely, about how to get there. As it has for more than two centuries, progress will come in fits and starts. It's not always a straight line. It's not always a smooth path.
By itself, the recognition that we have common hopes and dreams won't end all the gridlock or solve all our problems or substitute for the painstaking work of building consensus and making the difficult compromises needed to move this country forward. But that common bond is where we must begin. Our economy is recovering. A decade of war is ending. A long campaign is now over.
And whether I earned your vote or not, I have listened to you, I have learned from you, and you've made me a better president. And with your stories and your struggles, I return to the White House more determined and more inspired than ever about the work there is to do and the future that lies ahead.
Tonight you voted for action, not politics as usual.
You elected us to focus on your jobs, not ours. And in the coming weeks and months, I am looking forward to reaching out and working with leaders of both parties to meet the challenges we can only solve together. Reducing our deficit. Reforming our tax code. Fixing our immigration system. Freeing ourselves from foreign oil. We've got more work to do.
But that doesn't mean your work is done. The role of citizens in our Democracy does not end with your vote. America's never been about what can be done for us. It's about what can be done by us together through the hard and frustrating, but necessary work of self-government. That's the principle we were founded on.
This country has more wealth than any nation, but that's not what makes us rich. We have the most powerful military in history, but that's not what makes us strong. Our university, our culture are all the envy of the world, but that's not what keeps the world coming to our shores.
What makes America exceptional are the bonds that hold together the most diverse nation on earth.
The belief that our destiny is shared; that this country only works when we accept certain obligations to one another and to future generations. The freedom which so many Americans have fought for and died for come with responsibilities as well as rights. And among those are love and charity and duty and patriotism. That's what makes America great.
I am hopeful tonight because I've seen the spirit at work in America. I've seen it in the family business whose owners would rather cut their own pay than lay off their neighbors, and in the workers who would rather cut back their hours than see a friend lose a job.
I've seen it in the soldiers who reenlist after losing a limb and in those SEALs who charged up the stairs into darkness and danger because they knew there was a buddy behind them watching their back.
I've seen it on the shores of New Jersey and New York, where leaders from every party and level of government have swept aside their differences to help a community rebuild from the wreckage of a terrible storm.
And I saw just the other day, in Mentor, Ohio, where a father told the story of his 8-year-old daughter, whose long battle with leukemia nearly cost their family everything had it not been for health care reform passing just a few months before the insurance company was about to stop paying for her care.
I had an opportunity to not just talk to the father, but meet this incredible daughter of his. And when he spoke to the crowd listening to that father's story, every parent in that room had tears in their eyes, because we knew that little girl could be our own.
And I know that every American wants her future to be just as bright. That's who we are. That's the country I'm so proud to lead as your president.
And tonight, despite all the hardship we've been through, despite all the frustrations of Washington, I've never been more hopeful about our future.
I have never been more hopeful about America. And I ask you to sustain that hope. I'm not talking about blind optimism, the kind of hope that just ignores the enormity of the tasks ahead or the roadblocks that stand in our path. I'm not talking about the wishful idealism that allows us to just sit on the sidelines or shirk from a fight.
I have always believed that hope is that stubborn thing inside us that insists, despite all the evidence to the contrary, that something better awaits us so long as we have the courage to keep reaching, to keep working, to keep fighting.
America, I believe we can build on the progress we've made and continue to fight for new jobs and new opportunity and new security for the middle class. I believe we can keep the promise of our founders, the idea that if you're willing to work hard, it doesn't matter who you are or where you come from or what you look like or where you love. It doesn't matter whether you're black or white or Hispanic or Asian or Native American or young or old or rich or poor, able, disabled, gay or straight, you can make it here in America if you're willing to try.
I believe we can seize this future together because we are not as divided as our politics suggests. We're not as cynical as the pundits believe. We are greater than the sum of our individual ambitions, and we remain more than a collection of red states and blue states. We are and forever will be the United States of America.
And together with your help and God's grace we will continue our journey forward and remind the world just why it is that we live in the greatest nation on Earth.
Thank you, America. God bless you. God bless these United States.

Monday, November 5, 2012

La Patada para @mittromney

Mañana son las elecciones en los Estados Unidos, pero yo no puedo votar. Simple: soy canadiense. Nosotros tenemos la desgracia de tener Primeros Ministros bien poco carismáticos, pesados, aburridos como los discursos mentirosos de Romney y pedantes hasta el bostezo como Paul Ryan.

Así que me inventé yo mismo mi elección particular: La Patada de Oro por el Fondillo al que mejor se lo merece entre los candidatos americanos.

¿Adivinen quién ganó?

¡Mitt Pinocchio Romney!

Aquí les ofrezco algunas caricaturas sobre el candidato ganador:


Por mi parte, yo le deseo esto al señor representante de los ricos:

¿Le gusta, Sr. Romney?

Sunday, November 4, 2012

Los límites de la confianza


El General Raúl Castro ha pedido confianza al pueblo de Cuba… una vez más. Estas palabras no han sido la primera vez que han sido expresadas. A lo largo de 54 años su hermano también las expresó repetidamente desde el primer día en que entró a La Habana en 1959. Para decirlo lo más corto y rápido posible: la confianza siempre tiene un límite y una vida corta. Y esta depende de que sea reafirmada por la realidad, por hechos concretos en la esfera material, espiritual y política de cualquier país. Esa es la regla primordial de la democracia y se expresa en las urnas, en la elección libre de una opción, en el cuestionamiento diario a los órganos de poder: en el Parlamento, en la prensa libre, en la opinión ciudadana y en el límite a la vida pública de los que ejercen un mandato.
Los que hoy continúan en el poder lo han hecho sin ninguna de estas premisas. Nadie los cuestiona en ningún encuentro parlamentario. Ninguna prensa pregunta y exige respuestas a los dirigentes estatales. Las elecciones se hacen sin ninguna opción. No existen partidos ni proyectos políticos alternativos. El ciudadano no tiene acceso a ninguna forma de información alternativa, y mucho menos a la participación activa en la toma de decisiones sobre su propia vida. Los que dirigen no tienen límite a la confianza expresada en ellos. Más allá de sí mismos no hay nadie con autoridad para expresar y reafirmar esos límites a esa confianza. Pero lo más importante, la apelación a la confianza no puede ser de ningún modo eterna, ni mucho menos indefinida el límite de su apelación.
Los problemas más graves que enfrentan los ciudadanos cubanos hoy son, esencialmente, dos: la comida y la vivienda. La capital es la mejor muestra del desastre que significa la Cuba de hoy, y no hablemos de los pequeños pueblos del interior del país. La misma prensa oficial y los organismos estatales han tenido que reconocer que La Habana se cae en pedazos. ¿Quién tiene una respuesta a eso? ¿A quién se le exige soluciones? ¿Cuánto más hay que esperar para que se resuelvan los problemas de la vivienda y la alimentación, que no son los únicos?
Los problemas materiales de Cuba son el reflejo de la falta de libertades civiles esenciales. Sin mecanismos para cuestionar ese poder el ciudadano está indefenso frente al poder que pide y exige confianza. Exigir es solo una función que debe estar en manos de la ciudadanía. Los gobiernos ejecutan las aspiraciones del pueblo, no al revés. Los cubanos hoy no pueden decidir, no pueden cuestionar, no pueden ejercer su función controladora. Los límites entonces a la confianza “depositada” en los que dirigen no existen.
Los funcionarios intermedios en la maquinaria estatal, mientras tanto, siempre han sido la tuerca que los de arriba han decidido desmontar cada vez que un desastre ha llegado demasiado lejos, el resto de la nomenclatura es intocable. Esos mismos funcionarios, sin embargo, sí tienen un  límite  muy estrecho a sus decisiones y actos y no pueden actuar sin consultar, sin esperar miles de instrucciones y escapar la burocracia uniformada en que está estructurada la sociedad cubana. Ah, y sin olvidar que el secretario del partido en la región es quien absolutamente ejerce el poder ejecutivo, decisión suprema al dedo partidista. Cualquier milimétrico cambio en las decisiones partidistas es el perfecto vehículo para desmontar el poder ejecutivo, el gobierno municipal o provincial. Así de sencillo.
En esa geografía política es en la que los problemas esenciales del ciudadano cubano han navegado por 54 años. Hoy no se sabe a ciencia cierta cuántos albergues resguardan personas que han perdido sus viviendas por cualquier motivo. Mientras, los derrumbes y las víctimas aumentan cotidianamente. Nadie quiere ir a esos lugares, prefieren quedarse en el techo que casi se les viene encima porque al menos es su propio techo. Son a esos mismos ciudadanos los que hoy Raúl Castro apela y les pide resistir.
¿Confiarán una vez más en sus palabras? ¿Quién lo puede saber con exactitud?
 Hoy en Cuba existen dos realidades: la oficial dibujada en los medios del gobierno, y la que transcurre callada y sufridamente en sus calles. Ninguna de las dos se asemeja en nada y las dos cohabitan en esferas diferentes de la vida.
Ni vivienda ni comida ni muchos otros problemas más han resuelto los 54 años en el poder de los que tomaron la silla presidencial en 1959. ¿No es ya tiempo suficiente para que se marchen? ¿Cuánta más confianza hay que otorgarles? ¿Qué confianza puede haber en las mismas soluciones repetidas por cinco décadas? ¿No es tiempo de encontrar otras soluciones?
Y mientras el general habla de suspender maniobras militares. ¿Qué importancia tienen estas maniobras? ¿Quién hoy va a atacar a Cuba? ¿Por qué gastar en un ejército que no va a enfrentar nada cuando se necesita ese esfuerzo para enfrentar otros problemas?
La resistencia, además, es de las palabras a la que más acude la oficialidad gobernante en cuba, y las soluciones temporales. En la memoria del cubano aun está viva aquella apelación “temporal” a disminuir una libra de la cuota de azúcar al núcleo familiar cubano para ayudar al pueblo chileno durante el devastador terremoto de 1970. Fidel Castro la anunció como una medida temporal entonces, una más, aún hoy 42 años después sigue existiendo. ¿Hasta cuándo?
Otra de las palabras socorridas es el embargo renombrado como “bloqueo”. Pero ni ese mismo embargo-bloqueo-cuanta-definición-se-quiera puede justificar que Cuba se caiga en pedazos cuando florecen los hoteles en La Habana, en Varadero y otros centros turísticos. Los campos siguen sin  cultivar, las frutas no existen y el aumento de los precios en todos lados es la única noticia que se conoce a los mismos productos. Los campesinos abandonaron la tierra gracias a la “confianza” que una vez “le otorgaron” a ese gobierno para el control exclusivo del producto de la tierra, y aún hoy sigue ese mismo gobierno frenando los mecanismos privados en todos los sectores. Con reformas o sin reformas la vida cubana transcurre como mismo ha transcurrido siempre. Controlar las fuerzas productivas excesivamente no ha dado resultados en ninguna parte, tampoco en Cuba.
Mientras el estado castrista controle la actividad privada y el comercio nada cambiará. Mientras el ciudadano sea un simple peón en manos del gobierno ninguna “reforma” hará que una verdadera confianza surja. Y es precisamente porque el cubano continúa cuestionando la seriedad de un gobierno que ha cambiado su veleta a cada año, a cada golpe del destino. ¿No es eso suficiente muestra de la pérdida de confianza?
Hoy la confianza a la que apela Raúl Castro es aquella enraizada en los mecanismos de represión a los que somete la opinión de su ciudadanía, el control férreo de la prensa y la vigilancia estricta a la actividad cívica de su población.
Liberados esos mecanismos de poder, de represión y de vigilancia el estado castrista desaparecerá inevitablemente y la democracia establecerá sus propias raíces, a corto o largo plazo, con heridas profundas o superficiales, con un aterrizaje liviano o doloroso. Todo depende de que esa confianza que pide el General acabe de ser rechazada públicamente por su pueblo.
A fin de cuentas, tienen que acabar de comprender que los gobernantes no pueden pedir eternamente confianza a sus ciudadanos porque esta siempre tiene un límite.

Saturday, November 3, 2012

Entre La Habana y Miami: la delgada línea de demarcación entre la verdad y la mentira


No es la primera vez que el diario del Sur de la Florida El Nuevo Herald se ve involucrado en una controversia, alguna manipulación de determinada información o algún que otro escándalo de menores o mayores proporciones. En las últimas semanas todo ha sido en torno a una supuesta presencia de un represor del régimen de La Habana en Miami.
Geográficamente la corriente del Golfo de México separa estas dos ciudades yuxtapuestas en la historia geopolítica cubana. A través de esa corriente impetuosa han fallecido cubanos tratando de escapar y buscar refugio y un mejor porvenir en la Florida. El sueño americano ha estado y está cada vez más presente en las generaciones jóvenes en Cuba, cualquiera que visite la isla lo sabe, puede palparlo a cada paso. Las largas cola en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana lo atestiguan, y la constante fluencia de balseros y emigrantes a través de las corrientes impetuosas de ese estrecho, o de las fronteras de Estados Unidos con Canadá y México.
Los cubanos atraviesan el estrecho con una masividad cotidiana y se refugian en Miami. No es extraño así ver en la prensa floridana, la televisión, los órganos impresos del sur de la Florida y la radio la presencia de antiguos deportistas, miembros de los órganos de prensa castristas, ex oficiales de las Fuerzas Armadas Cubanas, burócratas de la nomenclatura del Partido y el gobierno cubano, ex generales y ex miembros del Comité Central del PCC, ex integrantes del MININT y la Seguridad del Estado de Castro, toda la oficialidad rampante de la Cuba castrista.
No es la primera vez que vemos en ese bochornoso programa de la llamada “periodista” María Elvira (*) entrevistas a flamantes miembros de la escolta del dictador, o a cualquier otro integrante de esa burocracia partidista. ¿Alguien puede negar esto?
Muchos de los que se desgajan de la oficialidad cubana van a vivir a alguna ciudad de esa alargada península que parece desprenderse de los Estados Unidos. Algunos escogen vivir calladamente, olvidar un pasado opresivo que los persigue con tormento por el resto de sus vidas. Eligen olvidar, esconder lo que fueron, no recordar nunca más los compromisos a los que tuvieron que acceder para sobrevivir la vida social cubana durante su historia personal en la isla.
Otros han decidido lo contrario. Volver a comprometer su conciencia, vender la información que poseen, utilizarla en la prensa y la televisión, acceder al dinero que no tenían en Cuba concediendo entrevistas, escribiendo libros, redactando artículos para los periódicos locales de Miami o sencillamente volviéndose a erigir en los cancerberos ideológicos de lo que un día ellos mismos fueron sus más fieles representantes.
Lo hemos oído todos, lo podemos buscar en internet, cada vez que se especula de la salud de Fidel Castro reaparecen en los dichosos programas, y de vez en cuando se aparecen con artículos en El Nuevo Herald a condenar a la hoguera a otros nuevos y recién llegados “herejes”, como es el caso de Crescencio Marino Rivero.
¿Es verdad lo que cuenta El Nuevo Herald en su artículo sobre este supuesto represor?
No lo sé. No puedo saberlo.
¿Es verdad lo que contesta el señor Marino Rivero a los que lo acusan en el diario miamense?
Tampoco lo sé. Tampoco puedo saberlo.
La demarcación entre la verdad y la mentira tanto en Miami como en La Habana a veces parece diluirse. Se ha ido demasiado lejos en las dos orillas. El sistema cubano es muy cerrado, no permite la más mínima transgresión a su fidelidad “monolítica”. Y a la misma vez, los que atraviesan las corrientes impetuosas del Golfo de México y se instalan en la Florida se olvidan que algún tiempo atrás ellos estuvieron en la misma piel del señor Crescencio Marino Rivero. Las dictaduras no perdonan: o te comprometes o eres un enemigo más.
Unido a toda esta controversia se nos adjuntan los congresistas cubano-americanos de la Florida. ¿Qué pretenden hacer en este ajiaco? ¿Por qué insisten en el señor Marino y se olvidan de los demás? ¿Qué importa uno mas si hay ya unos cuantos cientos en el mismo suelo donde gobiernan?
En lo que respecta al señor Marino solo tengo un comentario. Si usted considera que quienes escribieron esas informaciones en El Nuevo Herald son unos mentirosos y tratan de calumniarlo PUEDE RECURRIR A LOS TRIBUNALES PERTINENTES. Las leyes americanas lo protegen, señor Marino, algo muy difícil de hacer por un ciudadano medio cubano en su país de origen bajo el régimen de Castro, y mucho menos un disidente como Guillermo Fariñas.
Acuda a la justicia, presente sus cargos y sus pruebas. ¿No dice ser usted abogado? Ejerza sus derechos como ciudadano residente en la Florida: la ley americana le da ese derecho que le es negado a los cubanos en Cuba. Esa sería mi personal opción.
(*) Nota sobre María Elvira:
No me gusta mencionar un tema sin aclarar ni decir mi opinión personal. La señora María Elvira, que se dice llamar “periodista”, comete todos y cada uno de los errores que un periodista NO DEBE COMETER: interrumpe continuamente a sus entrevistados, insulta cuando alguno de los que entrevista no apoya sus palabras, en lugar de preguntar objetivamente insinúa en sus preguntas las respuestas que quiere obtener del entrevistado, y nunca presenta una fuente alternativa a las opiniones que incluye en su programa.
Los que han estudiado periodismo, o los que conocen algo de la prensa americana y de programas y personalidades similares saben de lo que estoy hablando. Por desgracia esta persona sigue siendo referenciada por muchos sitios cubanos en internet, muchos blogs y muchas personas que hablan del tema de Cuba.
Yo nunca lo haré.