Sunday, October 28, 2012

¿Y el General salió de su cueva?


Y bien, más de 3 días tuvo que esperar Cuba para que el General en Jefe saliera de la cueva y asomara la careta con una foto en el periódico Juventud Rebelde, no en sus calles. Pero Santiago y Oriente han tenido que esperar algo más, ¿quizás para que las fuerzas del orden lograran “tranquilizar” aquella zona un poquito más?
No lo sé. Los estilos de dirección de los hermanos Castro difieren en todo: el primero porque quería estar en todo momento en el centro de atención, y el segundo porque sencillamente no se sabe lo que hace. El detalle curioso, sin embargo, lo tenemos en la foto que encabeza el post. Seis personas alrededor de una mesa, cuatro de ellas vestidas de uniforme verde olivo y todas, con la excepción quizás de un rostro que aparenta ser un poco más joven, representan el cuadro de vejez que es la dirección con que cuenta Cuba hoy, desde el Palacio donde se administra el estado hasta las más pequeñas zonas recónditas del país.
Burocracia, militarización y vejez se resume en esa foto. Es el estatus quo de un país que no admite que los mecanismos civiles y la propia población puedan interactuar con el poder, que la solidaridad fluya de mano en mano y que los organismos estatales se engarcen con los mecanismos sociales. Para hacerlo tienen que vestirse de un uniforme y obedecer instrucciones unidireccionales. El detalle, tantas veces criticado por organismos internacionales, descubre su rostro en las declaraciones de CARITAS CUBA  a DDC cuando expresó que “las autoridades manejan abrir mecanismos específicos para la entrada de ayuda humanitaria”.
“Manejan”, es decir, aún no han tomado la decisión. La lentitud también es otra de las características del estilo raulista.
Pues bien, esperaremos por esos “mecanismos específicos”. Veremos cuán lejos la “nueva” dirección reacciona, si lo hace como ha hecho siempre: total control de la ayuda humanitaria que proviene del exterior. La más importante crítica que Cuba siempre ha tenido con toda razón es la falta total de transparencia con que dispone de esa ayuda entre la población civil, sobre todo porque los mismos cubanos hemos visto como productos destinados a la caridad pública se han colocado en el mercado minorista en divisas.
Al General, sin embargo, le toca responder cómo va a reaccionar el estado cubano frente a la desgracia. Si va por fin a dejar a un lado la ideología y el chovinismo y va a permitir que los mecanismos familiares, de ciudadano a ciudadano jueguen su rol como lo hacen en cualquier otra sociedad abierta. Si va a levantar las restricciones de entrada de materiales, alimentos y ayuda a los damnificados. Si va a permitir que los mismos ciudadanos puedan enfrentar con sus fuerzas la devastación y dejar a un lado el control excesivo que ha sido siempre la práctica histórica del estado castrista. Si va a tomar las medidas necesarias para que desaparezcan de por vida “los albergues” de personas que han perdido su vivienda de una forma u otra. Si va a resolver el problema urgente de la vivienda, que es en resumen, lo que ha traído estas desgracias.
En resumen, si esto no va a ser una vez más la “curita” de un día, un instante. Poner unas tejas, regalar unos pocos materiales, estrechar unas pocas manos y tirarse unas pocas fotos para la prensa oficial para responder a la presión social.
En Cuba hay mucha historia de desastres naturales de todo tipo donde las personas han perdido sus casas y hasta el último artículo de uso personal y aún están esperando, en albergues, o en lugares temporales, por la solución definitiva a sus problemas. Por eso ya nadie quiere irse de sus edificios y casas en peligro de derrumbe, nadie quiere abandonar lo poco que le queda o tiene.
¿Tomara el General la decisión final?
Vivir para ver.

Saturday, October 27, 2012

El General Desaparecido


Aún recuerdo los días posteriores al 11 de Septiembre en Cuba, la prensa, los voceros oficiales, los periodistas asalariados del régimen de La Habana, Generales y Doctores - recordando la famosa obra latinoamericana de Carlos Loveira – y, por supuesto, no olvidar al señor Fidel Castro, todos en coro bien acompasado criticando al señor Presidente de los Estados Unidos porque se vino ha presentar y aparecer en New York tres días después del horroroso atentado terrorista.
Hay una vieja frase que dice “dar tiempo al tiempo”, y así llegamos a los acontecimientos de Sandy hace tres días y el General en Jefe de Cuba no se ha aparecido por Santiago y las zonas afectadas por el reciente huracán. Casas destrozadas, personas muertas, lesionados y cubanos desamparados, pero la oficialidad en mayúsculas de Cuba no ha puesto un pie en las zonas del desastre.
¿Dónde están ahora las críticas de la prensa al General Desaparecido?
¿Por qué ahora no dicen lo mismo de Castro como ayer dijeron de Bush?
¿Cuál es la diferencia?
No se puede vivir delegándolo todo a los demás, porque al final lo que se demuestra es que se está delegando incluso la humanidad… si es que aún existe algún despojo de ella en los que se ausentan.
No cuesta nada tocar un hombro, caminar unos minutos por la geografía de devastación y tragedia, compartir la desolación y el hambre, la desesperanza del pequeño atrapado en su suerte. Es un gesto que trasciende la política y se agarra con sus raíces profundas a las venas recónditas de nuestra humanidad como persona, la sensible solidaridad que cualquier tragedia dondequiera que ocurre ejerce en el corazón y el espíritu humano. El que no la ejerce demuestra indiferencia, como mínimo, y desprecio como esencia racional.
¿Son esas las características del General Desaparecido?
Juzgue usted por su ausencia luego de tres días… como se hizo con Bush.

Monday, October 22, 2012

Fidel Castro y el precio del ridículo


Esta historia tiene tres partes, todas ellas con su merecida moraleja.
Hace más de 4 semanas los rumores de la posible gravedad de Castro, o su muerte, han estado de boca en boca en los cubanos. En las redes sociales el rumor llegó tarde, y la prensa internacional la vino a recoger en los últimos días de la semana pasada. Ya se sabe, cada vez que este señor desaparece los rumores de su “escapada” para el reparto boca-arriba “se hace” noticia.
La primera parte de este rompecabezas, sin embargo, es precisamente cómo se viene a “derrumbar” la enésima muerte mediática del dictador: una foto mostrada por el Vice-Presidente de Venezuela Elías Jaua. Es decir, ni un solo periodista cubano, ningún sitio oficial de Cuba, ningún canal televisivo ni ningún representante del gobierno de Castro tuvo el más mínimo gesto de mostrar públicamente la evidencia. Y la verdad es que los rumores no comenzaron en las redes sociales, sino en las calles de La Habana, como ya lo dije en otro post.
¿Qué hacían los periodistas o los que se dicen llamar así en Cuba?
Ante la inminencia de los rumores y la especulación nacional que saltó al plano de los medios internacionales, ¿por qué tuvo que el vice-presidente de Venezuela venir a adelantarnos “la nueva”?
¿Es que los periodistas cubanos no van a la bodega, no caminan por las calles de Cuba, no conversan con  el cubano de a pie, tienen los oídos sordos?
La primera trompetilla y el primer ridículo lo tienen que sufrir esta prensa oficialista cubana que tiene que esperar a que Jaua en Venezuela ofrezca la maravilla de la foto para que el Lunes venga la edición de Granma, con un atraso de 4 semanas, a demostrar lo evidente.
Por supuesto, no se demora el sátrapa en hablar tonterías de la “prensa imperialista” de estar propagando mentiras, etc., etc., etcétera. Pero, ¿de qué prensa imperialista usted habla, señor Castro?
La BBC, la CNN, el New York Times y hasta el Nuevo Herald lo único que se dedicaron fue a reportar la ola de rumores de las redes sociales, que era precisamente el eco tardío de lo que acontecía en Cuba, en sus calles. Y en muchos de esos reportes aparecía la oportuna coletilla de que no era la primera vez que esto acontecía cuando no había señales del dictador cubano. Sencillamente, lo único que hicieron fue informar, cumplir con su función de prensa.
Pero, por supuesto, es muy posible que este no sea el perfil de un periódico socialista cubano. De hecho, nunca lo ha sido, de acue4rdo a como razona este viejito desbarbado ya.
La locura de la desinformación que ese país vive me ha hecho, en lo personal, que tenga que enviar recientemente no una, sino varias veces, la información de la Gaceta de Cuba sobre las cacareadas “reformas migratorias”. Resulta que en La Habana, por estos mismos días, la “bola” era que para salir y visitar a los familiares en el extranjero, las personas “tenían que depositar 10 mil CUC en una cuenta en un banco cubano”. Tal como lo digo.
Locuras de Cuba, locuras de un país que publica la información sobre leyes en una Gaceta a la que nadie tiene acceso. Y entonces el rumor aparece como esa bola de nieve para después hacerse eco en las redes sociales, cruzar internet y aparecer como grandes titulares en los periódicos occidentales y en los canales de televisión.
Ah, y que no se me olvide, para que después aparezca la vieja momia a acusar de “aves de mal agüero” a la “prensa imperialista”. Ridículo.
La segunda cara de este ridículo, y muy significativa, es que el señor Jaua en Venezuela haya sido el eje que escogió el señor Castro para iniciar el proceso de desmentido de la muerte física del dictador cubano. ¿Por qué no Chávez?, me pregunto.
¿Es que de esta forma  la dictadura cubana comienza el proceso de mediatización de Jaua para un futuro sin el burro Perico?
¿Es esta la forma de elevar el papel protagónico del vice-presidente venezolano para una Venezuela post-Chávez?
Muy interesante el detalle. Es parte de esta comparsa del ridículo a que nos tiene acostumbrado el régimen de La Habana.
Y entonces llegamos a la tercera historia del ridículo. La que le toca a los cubanos. No, no me refiero ni a la prensa ni a la oficialidad cubana. Me refiero a los cubanos de allá y de acá que ante la ausencia de la momia comienzan a rodar el rumor oportuno.
¿Cuántas veces van a volver a caer en el ridículo?
¿Hasta cuándo vamos a estar dándole un minuto de historicidad a este idiota?
Es como el cuento de la buena Pipa: si está porque es que habla demasiado, y si no está por qué es que no habla o no sale la fotico. ¡Vaya trabalenguas el nuestro!
El hecho cierto es que ocultar la muerte de este tipo ya no tiene sentido alguno. Fidel Castro ya no tiene peso específico en el esquema de poder en Cuba, ¿Qué se gana con ocultarla?
Y, además, ¿qué va a ocurrir después de su muerte?
De inmediato no ocurrirá NADA. Raúl Castro tiene los hilos del poder bien firmes en la mano, y hasta que todos estos no desaparezcan no comenzará el desmontaje del sistema. Es así de sencillo. Ocurrió en la Rusia Soviética, y ocurrirá en Cuba. ¿Es que no nos damos cuenta de esto?
¿Por qué nos encaprichamos en caer en el mismo ridículo? ¿Qué sentido tiene?
La realidad es que 54 años de dictadura cubana no han cambiado la raíz del problema en Cuba con los cubanos: muchos – no digo todos -, muchos siguen pensando de manera ridícula y tonta que la simple desaparición del fantasma terminará con la película de terror.
Así estamos.

Sunday, October 21, 2012

La fascinación de la mentira


Pudiéramos llamarle a estos LOS TRES DE LA HABANA, con el permiso de los músicos cubanos… que ya también se fueron de La Habana. Y me explico. Son los últimos tres cantinfleros de turno.
El señor Abel Prieto hace unas semanas nos salió con aquello de que “en los cubanos no hay un solo chiste que aluda a la revolución”. Después se le unió el señor Bruno Rodríguez que dice es el Ministro del Exterior para añadir otra trompetilla al coro: los cubanos exiliados “no tienen suficiente dinero para invertir en Cuba”. Y ahora la dinastía de la UNEAC agrega una bobería más de su cosecha. Según el vice-presidente de la UNEAC, esa unión coral de limpiabotas del régimen, las últimas medidas sobre el tema migratorio cubano son “trascendentales” y, esta lechuga es para morirse de la risa:
Esta actualización nos hace tan libres como hemos sido siempre” – nos dice  Omar Valiño.
OK, señor Valiño, si eran “tan libres como siempre”, ¿por qué entonces tienen que cambiar los términos de la ley de forma tan radical? ¿Cómo es que no provocaban entonces el congestionamiento de las líneas aéreas anunciado por Ricardo Alarcón?
Agréguese a este coro la reunioncita de algunos castristas por España donde anuncian la “maravilla de la revolución”… para acto seguido decir que se quedan lejos de Cuba. Ni en sueños desean retornar a compartir las “esperanzas socialistas” en la isla. ¡Qué maravilla ser emigrados, señores revolucionarios de España!
Los que hemos vivido en Cuba hemos podido constatar cómo funciona la mecánica de la propaganda del régimen. El dictador de turno anuncia la medida tomada, y acto seguido el coro de organizaciones sale a cantarle a la patria socialista – por cierto, la verdadera Patria no tiene apellido. Es así de sencillo. Ha ocurrido tantas veces que ya ni nos lo tienen que decir para imaginarnos las declaraciones en la prensa, los mítines relámpago en los centros de trabajo para aplaudir “la libertad de siempre”, las cartas enviadas a Raul y a Fidel por las instituciones oficiales, la pomposidad del locutor embigotado de voz engolada en el Noticiero Único de Televisión.
¿A quién en Cuba hoy engañan más que a sí mismos y hacen el ridículo de turno?
Todos son uno. Después ya se sabe, se agrega el coro de abejas castristas en el exterior. Los tres gatos en España o Estados Unidos y Canadá, el grupito de residentes permisibles, esos que gracias a la guataquería senil, el aplauso automático y la chivatería institucionalizada se han ganado el viajecito de trabajo en algún país democrático de Europa, o por estos fríos lares de Canadá. Lo hemos visto siempre aplaudir. Ya nada sorprende.
Lo que aún sigue siendo un misterio, sin embargo, es la fascinación que la mentira sigue provocando en los tontos útiles, ingenuos ignorantes y algún que otro izquierdoso astuto que se logra colar e insertar en la comparsa. La mentira siempre ha ejercido una fascinación alucinante en los sectores liberales y de izquierda, hasta llegar al punto de confundir a personas bien intencionadas pero desconocedoras del medio en que se insertan.
El escritor alemán Johann Seume dijo alguna vez: “engañar y ser engañado, nada más común en el mundo”. Y Shakespeare agregó en una de sus obras: “con el cebo de una mentira se pesca una carpa de verdad”.
Nada más cierto. Por lo que no nos debiera sorprender entonces que estos señores se precipitaran a aplaudir cualquier cosa. Ya se sabe: Abel Prieto necesita publicar su libro en la editorial oficialista, el señor Bruno Rodríguez no tiene más remedio que parlotear en New York y Valiño al parecer ya hizo desaparecer la “B” del apellido paterno para no recordar en el futuro al precursor comunista de nuestra última guerra contra España.
Todos son, sencillamente, miembros del coro de payasos que fascinan al mundo libre con sus mentiras de adorno, pero ya se sabe, con una mentira suele irse muy lejos… pero sin esperanzas de volver.
Es así de sencillo.

Saturday, October 20, 2012

Ni Obama ni Romney


A principios de la década del 60 los cubanos que no simpatizaban ni querían al régimen de Castro centraban sus esperanzas en que Estados Unidos “no permitirían” la existencia del régimen castrista. Era una vox pópuli en Cuba entre los círculos opositores. 54 años han pasado, y aún parece que aquellos sentimientos de dependencia siguen centrando las esperanzas de los que no comparten ese destino, esta vez multiplicados.
Los miembros de la brigada 2506 que penetraron por el punto sur de Cuba conocido por Bahía de Cochinos meses más tarde acusaron a Kennedy de haberlos dejado “desamparados” en aquel rincón inhóspito, y el exilio “histórico” catalogó la administración de entonces – Administración Kennedy - de haberles virado la espalda en el momento clave, y haberlos traicionado.
Llegaron luego los reclamos de una invasión directa alrededor de los sucesos de la Crisis de los Cohetes, la aprobación de la ley del embarco económico, y décadas más tarde otros intentos legislativos para cerrar el cerco a la dictadura cubana: Ley Torricelli, Helms-Burton. Capítulos de un esfuerzo legislativo norteamericano para destronar una dictadura que constaba con muy poca oposición interna. Esos son los hechos desnudos.
Los cubanos por décadas han descansado en el “sueño americano” de una actuación directa o decisiva – de alguna forma – para resolver los problemas que nos atañen a los cubanos. Y el gobierno de Castro temió esa intervención, utilizó los términos y los intentos legislativos para ahogar la dictadura, y los explotó con astucia en los organismos internacionales. Hoy los sigue esgrimiendo.
El embargo es la primera respuesta a toda crítica desapasionada y objetiva a la falta de libertades políticas, civiles, sociales y económicas en Cuba. Y a la vez, de manera caprichosamente contradictoria, los oficiales del gobierno de Cuba y sus acólitos internacionales se apresuran a catalogarlo como un fracaso, un arrastre de la época de la guerra fría que hay que eliminar, olvidándose que en el mismo momento Estados Unidos instauró el embargo, los socios europeos y Canadá se apresuraron a hacer las maletas para invadir el mercado huérfano de competidores norteamericanos.
Los principales enemigos de esa medida legislativa norteamericana hacia Cuba no son las políticas, ni los “logros” de la “revolución” de Castro, sino los socios comerciales de las administraciones norteamericanas. Los empresarios, gobiernos y políticos que negocian con la mano de obra barata del cubano. Esa es la realidad.
Hoy, frente a una próxima elección en los Estados Unidos, muchos cubanos exiliados – quisiera pensar que no son muchos – siguen apostando a la “mano de Washington” para resolver nuestros problemas. Los unos – esos que claman el levantamiento del bloqueo como llave mágica de la democracia en Cuba – apelan a que Obama sea re-elegido. Los otros ferozmente acuden a Romney.
Y es en este juego de malabares y frente a la inminencia de las elecciones norteamericanas que el régimen destraba “milagrosamente” – no hay nada de milagros aquí – el tema de las visitas de los cubanos a sus familiares en el exterior. En mi opinión, es una apuesta a Obama la jugada de La Habana. Y es también la necesidad de ofrecer “signos de reformas” políticas cuando las económicas no alcanzan mas allá de una pulgada. Es así de simple.
Y es así que los cubano-americanos – yo continuo con la esperanza de que no son todos ni tampoco la mayoría – siguen apostando porque las administraciones americanas hagan lo que nosotros no hemos sido capaces de hacer en 54 años: derrocar a la dictadura.
Sin embargo, ni los embargos han logrado cambiar los actores y las fichas castristas en el poder de Cuba, ni tampoco el juego diplomático y de “diálogo” de los socios europeos y canadienses de los hermanos Castros. Ninguno puede reclamar victorias en este terreno: esa es la verdad.
Ni Romney ni Obama tienen en sus manos el destino de Cuba si los cubanos de la isla no toman en sus manos el deseo de luchar por su libertad definitiva. Ya sé que es fácil, y muy cómodo decirlo desde aquí, cuando ya el que escribe estas líneas está ausente. La juventud cubana, generaciones y generaciones de cubanos hemos decidido escapar, irnos de Cuba en vez de enfrentar la disyuntiva de reclamar nuestros esenciales derechos. Esa es la realidad, y a esa realidad responde la jugada del régimen con el “levantamiento” del permiso de salida, y el resto es cuento.
Sin embargo, hay un último detalle que escapa al entendimiento del verdadero alcance de lo que se decidirá en 6 de Noviembre en los Estados Unidos entre Obama y Romney, y esto tiene que ver esencialmente conque la persona que finalmente ocupará el asiento en la oficina oval de la Casa Blanca será el futuro Presidente de los Estados Unidos, no el de Cuba. Su deber principal es con el pueblo norteamericano, no con el pueblo ni con los exiliados de Cuba. Y lo que debiera importar a los americanos, incluidos los ciudadanos cubanos con ciudadanía norteamericana, es el programa de gobierno de estas dos personas frente a América, y no frente a lo que puedan hacer – que es casi nada – en Cuba.
¿Apostarán por un enérgico mentiroso como Romney frente a un débil pero honorable Obama para sus próximos 4 años?
¿Escogerán al Romney que pulsa todas las teclas de trucos para no pagar taxes frente al más “transparente” Obama que sí los paga?
¿Decidirán por el que sólo quiere gobernar para el 47% de la población norteamericana y ser el presidente de los ricos?
¿O se decidirán por el que quiere imponer mayor gravamen a la riqueza?
Ver, leer y observar como estas dos personas se comportan frente al electorado es una lección que deben recordar los cubanos-americanos, y los americanos en general. Todos nosotros. Y aquí nadie es inocente: ni Obama lo es, pero mucho menos lo es Romney.
Yo mismo, en múltiples ocasiones, he criticado a la administración Obama por débil, indecisa, por apostar a medidas demasiado conciliadoras y poco enérgicas. Por aplazar decisiones y no acotar términos. Todo eso es cierto. Pero yo no puedo apostar a la mentira como arma para alcanzar el poder, o incluso para ganar las mejores causas. No hay ninguna virtud en la mentira, los cubanos lo conocemos muy bien en carne propia por 54 años.
Y es así que me tropiezo, una vez más, con las palabras de Zoe Valdés a raíz de la revisión cubana de los permisos de salida de Cuba. Dejando aparte los muy conocidos ataques a Yoani Sanchez, y algunos otros en la isla – y fuera también – la escritora cubana tiene mucho de razón cuando reclama el levantamiento de la Ley de Ajuste cubano, y cuando habla de que al parecer “la libertad no es primordial para estos cubanos” - usted puede leer el post Zoe aquí.
No puedo coincidir con los ataques y los insultos de la escritora, pero el centro de su post tiene un axioma esencialmente justo. Los cubanos hemos abandonado la idea de que lo más importante, y esencial, es la libertad humana. Hemos decidido escapar, huir de la lucha imprescindible por adquirirla. Y es así que la sociedad cubana de hoy apuesta a irse del país y entonces la revisión castrista en el acápite de los viajes es mayoritariamente aplaudida, aún por muchos cubanos en el exilio.
Los que estamos del lado de acá, de manera subjetiva unas veces y muchas veces de manera automática, descansamos la solución a nuestros problemas en las manos del inquilino de la Casa Blanca, olvidándonos que pasa por nosotros mismos la solución a nuestros problemas. Es así de sencillo.
Por lo que deberíamos preocuparnos más por, esencialmente, decidir quién será el inquilino elegido el 6 de Noviembre no de frente a los problemas de Cuba, sino de frente a los problemas que afrenta los Estados Unidos. Y aunque en el pasado expresé esperanza porque los republicanos pudieran cambiar la postura débil que la administración de Obama ha adoptado frente a la Cuba de Castro hoy, a la altura de lo que he visto de Romney, y de lo que se puede esperar de un hombre esencialmente mentiroso y p[peligrosamente enérgico en su mentira, apuesto porque Obama continúe en el poder por otros 4 años… con la esperanza de que algún futuro candidato pueda ofrecer una postura más valiente y enérgica, pero honorable.
Pero no nos equivoquemos. Ni Obama ni Romney decidirán por Cuba y por los cubanos, no nos traerán la Democracia. Esa es una tarea que nos toca enfrentar personalmente a nosotros, los cubanos.
Nadie más tiene  un futuro en ella.

Monday, October 15, 2012

Algunas reflexiones a raíz de los sucesos con Daisy Granados


En más de una ocasión me he preguntado qué nos hizo pensar que la integridad de un ser humano puede ser violada en honor a una idea, un principio, una filosofía, una manera de pensar y ver la vida. ¿Se demuestra fortaleza cuando se golpea y se grita visceralmente contra alguien? ¿O es precisamente lo contrario?
Fidel Castro logró salvar su vida en aquellos días en que escapaba del cerco de las fuerzas de Batista luego de asaltar un cuartel en Santiago por dos hombres totalmente diferentes en sus mundos, creencias y profesiones: un guardia negro de Batista y el Obispo de Santiago de Cuba. El primero evitó que algún tira-tiros de gatillo alegre disparara la bala inevitable, y el segundo logró convencer a Batista de que a Castro se le preservara la vida, ya cuando el guardia negro lo entregó a sus captores en Santiago para celebrarle juicio.
¿Fidel Castro le hizo justicia a esos dos hombres con su historia personal después de 1959?
Las palabras del guardia negro fueron esenciales, y siguen siéndolo a la altura de este siglo, 59 años después del suceso: “Las ideas no se matan”.
¿Por qué entonces las ideas las quieren matar los mismos a los que le preservaron la vida entonces?
¿Por qué el autor del ataque del Moncada no puede dictar amnistía a prisioneros políticos cuando se le fue dictada a él por quien entonces intentó destronar?
¿Por qué instauró órganos de vigilancia, patrullas civiles de asalto, soplonería estatalizada, censura total, control estricto de los medios visuales e impresos?
Bohemia publicó su llamado a derrocar el gobierno de Batista, ¿por qué hoy el Granma no publica las declaraciones de opositores y grupos pacíficos?
Los que hoy detentan el poder tuvieron su baño de sangre y crearon el terror “revolucionario” en la capital cubana durante aquellos años. Llegaron a explotar 100 bombas en una noche, sembraron el terror en la capital cubana con bombas y ejecuciones de “chivatos” y guardias de Batista. Hoy acusan de terrorismo a Israel, Estados Unidos y la Unión Europea, pero no hablan de los asaltos planificados a las viviendas de los opositores en Cuba, las golpizas, el terror de los pelotones que ejecutan el circo de los mítines de repudio.
¿No es eso también terror?
Las ideas no se matan” le increpaba el guardia negro a los que querían ejecutar al líder del asalto a la fortaleza de Santiago en su captura. ¿Por qué tratan de matar las ideas hoy en Cuba?
Los sucesos del Mariel abrieron el cauce para lo que desde entonces ocurre a los que intentan cambiar el curso de una dictadura en Cuba. Muchos recuerdan las piedras, los huevos tirados contra personas que nunca habían hecho daño a nadie, que ni siquiera habían públicamente expresado sus ideas en contra de nada. La generación del Mariel vivió en carne propia el inicio de lo que después fue política estatal: la lapidación.
La lapidación pública la comparte La Habana con Irán y con otros países musulmanes, es una manifestación de odio visceral ejercido desde el poder. No se entiende que las generaciones jóvenes, cínica y mil veces descreída ya de los valores de esa “revolución”, aún siga participando de esos mítines de odio. De la misma forma no se explica que la delación siga siendo, y haya sido desde la toma del poder por  Castro, un acto revolucionario, una demostración de fe en principios filosóficos y políticos. Es una delación. El cubano siempre tuvo del chivato la peor opinión, pero ese fue el camino escogido por los que instalaron los juicios sumarios contra los “chivatos de Batista”. ¿Habrá entonces juicios contra los chivatos de Castro en el momento de la democracia en Cuba?
¿Cómo entender esto?
No me refiero a Castro, me refiero al pueblo, al ciudadano común que siempre rechazó la delación, el atropello. ¿Cómo es que contempla impasible la ejecución de este circo de odio?
Podemos reclamar en nuestra ayuda los sucesos de la Alemania fascista, los asaltos planificados de las SS contra judíos, la masacre, el Holocausto, acúdase a lo que se desee. No hay explicación plausible para estos actos bochornosos que se generalizaron en el Mariel y aún hoy continúan.
Han penetrado tan profundamente en el alma del cubano que hoy, lejos de las calles de Cuba, en la Florida, lo practican contra supuestos verdugos de entonces. Sucedió hace unos días contra Daisy Granados, ha ocurrido contra figuras como Pablo Milanés y otros artistas cuando viajan a ese territorio. Y estos que provocaron los hechos contra el famoso ícono del cine cubano no fueron los miembros del exilio “histórico” como siempre acusa el castrismo.
Yo no soy partidario de los intercambios culturales cuando ese intercambio es unilateral, como ocurre ahora. No se logra nada con eso, y el hecho concreto lo tenemos en Canadá quien nunca rompió relaciones con Cuba, nunca estableció embargos ni exclusiones, nunca se sumó a ninguna política americana contra La Habana. La pregunta: ¿qué ha logrado Canadá con su política de “acercamiento”?
Nada.
Pero para lograr que Cuba cambie, que la dictadura desaparezca y que la democracia al fin ancle en nuestro país se necesita reconciliación con justicia. Una justicia objetiva, calmada, que no aspire a “la sangre” y que sea lo más imparcial que se pueda en su momento. Los crímenes tienen que ser condenados y los criminales deben responder ante la justicia: bajo leyes que respeten su integridad.
No se logra nada con la histeria, no se logra nada con crear la confusión y el circo castrista de los “mítines de repudio”.
Yo no sé si Daisy Granados participó en algún acto de repudio cuando el Mariel. Las acusaciones provienen de una persona, ¿cuán objetivas son esas acusaciones? ¿Cómo se puede saber si es que esas acusaciones no responden a motivos más personales?
Si yo fuera esa persona que acusa a Daisy de esos actos yo me le hubiera presentado y le hubiera preguntado si no se arrepentía de aquellos hechos – si es que realmente ocurrieron, todo es posible en este mundo. Le hubiera hecho entonces algunas preguntas y le hubiera pedido de manera personal que emitiera alguna opinión pública al respecto. No tenia que personalmente reconocer el bochornoso suceso, no tenía que pedir perdón públicamente de su pequeña contribución personal a la desgraciada historia del Mariel. Yo no hubiera pedido eso en un lugar como Miami.
No se puede estar condenando públicamente lo que no se ha sido capaz de condenar en persona. Para pedir una diferencia hay que ser diferente. Estaríamos repitiendo el mismo procedimiento castrista si creamos el mismo circo, el mismo acto de repudio, si repetimos el Mariel en Miami. Para poder denunciar a otros se tiene que tener una moral superior a la del que se condena, y una actuación también superior.
Sucedido el hecho, ejecutada la histeria, provocado el motín de los facinerosos, ¿qué queda?
La duda. Yo no sé cuán cierto es lo que esta persona afirma contra la Granados, y tampoco creo enteramente lo que la artista manifiesta. Las dudas y la división han sido políticas que Castro sembró entre las masas de simples cubanos para mantener el poder. Y es lo que hoy aún continúa vivo en Cuba y en Miami.
¿Cómo terminará todo esto? ¿Cómo podremos aspirar a una democracia usando los mismos bochornosos instrumentos de poder del enemigo de la democracia?
Esas son las preguntas que siempre me hago cuando sucesos como los de Daisy Granados en Miami suceden. Y las respuestas no son fáciles… si es que existen.

Sunday, October 14, 2012

Una necesaria respuesta al Blog de la Seguridad del Estado


El martes 9 de octubre publiqué un post sobre los rumores de la muerte del dictador. Desde entonces en las redes sociales la bola de nieve de esos rumores ha crecido hasta alcanzar el clímax en un “desmentido”del Blog de la Seguridad del Estado – aunque ya se sabe que los blogs oficialistas casi todos los son, de una u otra manera, y ya se sabía también que lo iban a desmentir.
En ese blog las manos anónimas que lo escriben y que reportan a un solo nombre, un tal “Yohandry Fontana”, dedicó unas líneas a acusar a Miami de ser la fuente originaria de los “rumores”. Por cierto, el nombre y la identidad de este escriba son intrascendentes. El individuo, o grupo de personajes que escriben bajo ese nombre, no tiene el valor cívico de identificarse, por lo que no importa quién es ni el alcance de sus palabras. Esencialmente lo que se escribe desde el anonimato tiene el valor que la cobardía y el miedo impone a la palabra, por lo que ¿qué importancia puede tener entonces?
Sin embargo, se hace necesario en ocasiones responder a insultos y mentiras, y evidentes manipulaciones. Muy típico de estos blogs oficialistas.
El post que publiqué ese martes lo titulé: De rumores y mucho BLA BLA BLA. Y de eso se trata. Ya en anteriores posts he escrito de la excesiva atención que los cubanos le seguimos brindándole a un personaje que debió haber ya desaparecido de nuestras palabras, aunque no de nuestra memoria: Fidel Castro. Lo señalé hace algún tiempo en mi post “La obsesiva relación de los cubanos con Fidel Castro”.
Preguntaba entonces:
¿Por qué esta obsesividad con un nombre que no ha agregado nada a la riqueza espiritual y material de Cuba y ha destruido el país en pedazos?
Y agregaba:
“Hoy por hoy el nombre nos persigue por dondequiera. La machaconería del sistema educacional, de la prensa, de los medios y cada uno de los oficiales de Cuba ha creado el sello “fidel”… Y aún desde lejos los cubanos lo siguen estampando, como si ya algo quedara de su divinidad o no pudieran deshacerse de ese nombre.”
Sin embargo, la realidad es que estos rumores sobre el tipo siguen apareciendo de manera recursiva. Y es así que el personaje, o grupo de personajes, que redactan las notas necrológicas del blog de la Seguridad del Estado vienen a insultar y echar la culpa – casi siempre – a los cubanos que habitan en el sur de la Florida… de cualquier cosa.
Bueno, yo no puedo hablar por ellos. Yo vivo en Toronto, Canadá, y honestamente de Florida solo me interesan sus hermosas playas. Y con respecto a los rumores, le adelanto que ni me interesan ni los creo, ya lo dije en el post en cuestión.
Pero lo fundamental es que su origen no está en Miami sino EN LAS CALLES DE CUBA. Antes de que publicara mi post y la voz “corriera” por internet - no creo haber sido ni el primero ni el único en recibir mensajes desde Cuba sobre este tema, ni tampoco haber sido el primero en hablar sobre el tema -, dos semanas antes de que me decidiera a escribir como lo hice, comencé a recibir insistentemente correos electrónicos de mis amistades en Cuba, todos asegurándome que el viejo dictador estaba “fuera del aire” y que después de las elecciones en Venezuela iban a dar a conocer la noticia. Fueron dos semanas seguidas de correos y mensajes. Hasta que ya estuve harto y publiqué mi post.
Al final, ni el Blog de la Seguridad, ni el hijo “fotógrafo” de la momia han presentado pruebas de que aun respira ese señor. Y para el caso que importa, agregaría de mi cosecha personal.
Sin embargo, el susodicho bloguero de la seguridad no se permite el mínimo granito de vergüenza y honestidad cuando dice:
“… cada dos o tres meses Twitter mata a Fidel Castro, y cuando comienza a seguirle la pista a la cosa, por lo general, la punta aparece en Miami, la cloaca de la información mundial”
Bueno, señor seguroso, no es Miami “la punta” sino La Habana, no son los cubano-americanos del sur de la Florida, sino los cubanos que circulan por las calles de Cuba, que por cierto, siguen rodando la bola aún hoy, después del “desmentido” del hijaso. Por lo que sería de la más elemental ética informativa de que la prensa cubana, esa que calla los rumores y la verdadera situación personal del dictador, le diera respuesta. Por lo menos una vez en la historia tienen que vestirse de honestidad e informar a las calles de Cuba de que "Fidel Castro está vivo", retomándole las palabras al señor seguroso y no estar buscando culpas mas allá de sus propios predios.
Pero en resumen, si los rumores aparecen, en Miami o en La Habana, no es precisamente por manipulación, mentiras o terrorismo, ni tampoco por culpa de los cubanos de Cuba o de la Florida, sino porque la prensa cubana no informa adecuadamente a su población nacional de lo que acontece en sus palacios habaneros. 

¿Por qué los escribas como los del blog de la Seguridad del Estado no informan a su propio pueblo y vienen aquí a insultar y acusar a otros de sus propias debilidades, errores y pifias?
Así que, como primer necesario correctivo, infórmele a su pueblo qué es lo que ocurre detrás de las paredes de Punto Cero, o dondequiera se encuentre el finado. En definitiva, los cubanos de Cuba son los principales destinatarios de la información nacional, y no los emigrados. Pero al parecer, tampoco ellos tienen ese derecho, de acuerdo a este blog de la Seguridad del Estado.

Saturday, October 13, 2012

¿Se terminarán las ventas de casas en Cuba?


Hace casi un año el gobierno de Raúl Castro autorizó la compra-venta de casas en Cuba, un hecho sin precedentes desde que el hermano mayor se tomó el poder en 1959 y decidió que las proiedades eran derecho sólo del estado castrista.

Fue una medida que los que se dedican a hablar de "reformas y cambios" se apresuraron a difundir internacionalmente, olvidándose en reseñar entonces que para vender, al menos en Cuba, era necesario "registrar" la vivienda en el "Fondo de Viviendas" - evidentemente la forma coyuntural castrista para controlar qué se vende, cómo se vende y quién lo vende. La historia de los últimos cincuenta años se puede resumir en esa "milagrosa" palabra: control.

Pero lo que debió habernos enseñado el tiempo, y la larga historia de marcha atrás que esta “revolución” ha tenido, es que medidas como esta siempre han tenido una corta vida. Hoy en el plato gubernamental raulista ya está la idea de dar marcha atrás esas ventas, al menos en la forma en que la Ley de Noviembre 10 del año pasado la diseñó.
Se dice que el gobierno de Raúl Castro impondrá desde Enero del próximo año una restricción a la ley – entiéndase mejor, una marcha atrás a la ley. Desde Enero, los que quieran vender “su casa” tendrán que hacerlo al estado.
¿Cómo será? ¿Qué cambios adicionales y qué controles agregará esta ley de marcha atrás, o esta reforma de ley para hablar con propiedad?
No hay detalles, pero no es un simple rumor, no es siquiera un rumor, es algo tangible que ya se “cocina” en los palacios revolucionarios del templo socialista.
En realidad, los cubanos siempre nos hemos valido de algunos entresijos legales para vender lo nuestro - ¿es que algo es nuestro en el socialismo cubano?- aunque frente a la ley sea ilegal. Las permutas que por décadas rigieron el mercado inmobiliario en Cuba eran un telón a cientos y miles de compra-venta clandestinas. Le pagábamos a los inspectores “populares” de la vivienda por la inspección, le pagábamos a los abogados para “legalizar” la permuta, y los que vivían en La Habana Vieja incluso más de una vez dejaban caer algún billete a la Oficina del Historiador para recibir el documento que autorizaba la permuta en el territorio. Y los jerarcas estatales no estaban ajenos a esta realidad, sencillamente desviaban la mirada del simple hecho para declararlo inexistente. Es la historia típica de los sistemas comunistas: lo que no se dice no existe.
La venta de las propiedades de los cubanos despoja al gobierno comunista de un necesario control al que parece no querer renunciar. Añádale, además, la crisis desesperada de viviendas en el país y la insolvencia por parte del estado castrista de resolver esa crisis. Un estado que no construye, ni nunca construyó al ritmo del crecimiento poblacional.
Hoy, paradojas del destino, Cuba no crece en cifras poblacionales y la vivienda sigue siendo una de las carencias más dramáticas de su población. Sin embargo, en los pocos meses en que la ley de ventas ha estado vigente, el mercado inmobiliario de viviendas ha explotado dramáticamente y Raúl Castro no quiere estar ajeno a su control, ¿o al dinero que genera?
¿Es por el dinero que pierde en la transacción o porque teme perder el control de un sector tan sensible?
Puede que sea una mezcla de ambos factores. Lo cierto es que los cubanos, desde Enero del 2013, tendrán que venderle al estado “su vivienda”… es lo que al menos pretende la nueva “reforma” de Castro.

Tuesday, October 9, 2012

De rumores y mucho BLA BLA BLA


No me gustan los rumores, sobre todo por aquello que se acercan más al chisme, la manipulación intencionada  que tan bien conocemos los cubanos – debiera haber dicho manipulación malintencionada – y a la pura mentira. Generalmente la falta de información, el silencio o sencillamente las largas “ausencias” provocan el inevitable asomo de este fenómeno social que todos conocemos como “bola”.
En Cuba el rumor es un hecho cotidiano. Comienza por la falta total de información y, sobretodo, por la total lejanía entre lo que se publica y lo ocurre. La realidad informativa del país está en otro planeta y no precisamente en las calles cubanas.
El rumor también ha sido una herramienta del castrismo para, incluso, avergonzar y poner de rodillas a empresas noticiosas tan poderosas como la CNN, aún cuando era propiedad del antiguo “amigo” norteamericano de Castro: Ted Turner. Fue utilizado abundantemente por los órganos de la policía política cubana durante los grandes juicios mediáticos de Ochoa, y previos a la muerte del flamante ex ministro del interior, Abrahantes.
Después que Fidel Castro desapareció de la vida pública, enfermedad misteriosa de por medio, los rumores sobre su situación personal han circulado en Cuba y rodado estrepitosamente por las redes sociales. Más de una vez con una sistematicidad misteriosa. Y más de una vez para bochorno del que lo generó. Por lo que sencillamente ME NIEGO a creer nada que sea sencillamente UN RUMOR. Por supuesto, es la falta de información lo que genera todo esto, pero también puede interpretarse de muchas formas.
En el caso cubano la paranoia tiene ilimitada vida propia, y también el deseo popular de que acabe de desaparecer una figura que ha mediatizado, para mal, toda la vida pública y privada de los cubanos.
Por todo esto, y por muchos más factores, yo no hago caso de los rumores que circulan en las redes, y tampoco de lo que me llega por otras vías más personales.
Pero es que en los últimos 10 días a mi buzón personal han acudido, mas de una vez e insistentemente, mensajes de mis amistades en la isla sentenciándome la muerte inminente – otra vez – de la “momia”. Ya saben, de Fidel Castro. Es la muerte electrónica repetidamente anunciada, me he dicho siempre.
No son dos, ni tres, ni aún cuatro. Y su insistencia, aún cuando les he expresado mis más sinceras dudas, me dejan este sabor amargo de que esta vez soy yo ese estoico incrédulo que no quiere oír, o leer, lo que realmente puede estar pasando. ¿Es otro rumor más en el enorme listado?
No lo sé. Días atrás me anunciaban que ya estaba “fuera del aire” y que lo iban a publicar después de las elecciones de Venezuela. Ayer los últimos mensajes me repetían que estaba “muy grave”.
Esta vez, con honestidad, yo creo que la paranoia o quizás el deseo ferviente de mis amistades quieren hacer fallecer la vieja calamidad de Cuba. Quizás es ese deseo oculto lo que siempre se esconde, o casi siempre, detrás de cada rumor echado a rodar sobre el personaje. Su presencia en todos y cada uno de los momentos de la vida del cubano hizo que viéramos detrás de cada esquina ese inevitable fantasma, y hoy que no está ya estamos enterrándolo sin aún tener sepultura.
La pregunta, sin embargo, que yo siempre le dirijo a los que me escriben sobre esos rumores es: y si está muerto ¿qué?
¿Qué ocurrirá? ¿Significará algún cambio en el espectro político cubano? ¿Comenzará con ello la inevitable caída de esta sociedad artificial que es Cuba?
Yo se que la esperanza es lo que siembra siempre la semilla de estos rumores. La esperanza de que con la muerte del sujeto todo cambie… para bien, se entiende. Pero, ¿responde esto a alguna realidad?
Honestamente, yo creo Castro ya desapareció desde aquel día en que anuncio su enfermedad y se vio en la imposibilidad de asumir su puesto televisivo. En realidad desapareció mucho antes.
Los cubanos hace muchos años no contamos con su presencia, no nos importa su figura mas alla de la generación de malas noticias que siempre trajo. El está ahí, o estuvo, presente o ausente, moviendo la vida política del país a su antojo, pero el cubano común ya lo había dejado mucho tiempo de escuchar. Usted podía notarlo cuando caminaba por las céntricas calles de La Habana cuando la televisión única lanzaba sus largas monsergas mediáticas: era extraño escuchar un televisor encendido, alguien que en alguna cuadra le prestara un minuto de atención. Dejamos de escucharlo, dejo de existir.
Cuba apago hace rato la televisión a las descargas castristas y eso lo saben muy bien los que gobiernan el país. Por lo que la pregunta se mantiene: ¿de qué vale estos rumores?
Cuba no cambiará si no la cambian los cubanos. Nada se cae por sí mismo, ni aún con la desaparición de lo que lo sostiene. Por lo que si el tipo está muerto, o grave, o con un pie en la tumba o sigue en su sillón de ruedas ¿qué importa si nadie mueve un dedo?
Esa es mi pregunta siempre a los que han lanzado rumores en todas las épocas. ¿De qué sirven estos rumores si no se hace nada a cambio?
Honestamente, nunca pensé hacer este post, lo he estado rechazando desde hace diez días. He respondido más de un mensaje diciendo que todas estas “bolas de humo” no son más que los mismos rumores de siempre. Pero la avalancha sigue. No sé, quizás esta vez peque de ser demasiado escéptico e incrédulo porque, pese a que he expuesto a los que me lo envían mis dudas, y he preguntado pruebas, hechos concretos y fuentes, los mensajes siguen acumulándoseme en mi buzón y sencillamente ya estoy harto.
¿Podremos los cubanos dejar de producir estos rumores, por favor, y en cambio hacer algo más concreto y útil?
Yo no puedo, evidentemente, evitar que me sigan escribiendo lo mismo, pero el hecho cierto es que ya este BLA BLA BLA ha dejado de ser agradable a mis oídos, o al menos a la lectura de ellos.
Pasemos la página y olvidemos al sujeto. ¿Ok?

Monday, October 8, 2012

Perdió Venezuela y Ganó el Castrismo


Las elecciones venezolanas se han terminado y el final, aunque previsto, es una muestra de lo que el populismo, la ignorancia y el uso de la fuerza puede lograr en un país dividido. No se puede dudar un segundo de que el más importante logro de Chávez en Venezuela durante todos estos años ha sido la división. Y ahí hay un desgraciado paralelismo con lo ocurrido en la Cuba de los 60: la abismal división de la sociedad en su conjunto mediante el odio programado, la mentira y la manipulación.
Mientras Capriles  apeló a la razón y a la serenidad, Chávez utilizó el simple arsenal que tiene todo caudillo populista: apelar a los sectores más bajos de la población venezolana, utilizar su mismo lenguaje, que en definitiva es el suyo propio, manipular la ignorancia de ese enorme sector venezolano para impregnar el miedo al cambio, el odio y el sectarismo. Machacar sobre las raíces antiguas en un líder que no tiene ninguna fuente cercana a la vieja oposición venezolana, en resumen, mentir.
Algunos analistas internacionales le han criticado a Chávez que utilizara su enraizado antisemitismo, y estigmatizara a su oponente con los peores epítetos que le acudían a su pequeño vocabulario. ¿Qué se le puede pedir al lobo!? ¿Qué no esquilme ovejas?
Chávez apela a lo que es: un líder de odio, es la historia personal la que refleja su discurso y su política, además de su estrechez intelectual y de razonamiento. El es la Venezuela de los bajos sectores de la sociedad. Visto desde allí, en su propio círculo, se puede aventurar a decir que es “atractivo” y “magnético” en su propia lógica. Desde lejos se ve lo que es: un ignorante, una persona con muy pocos recursos intelectuales pero con la voluntad de mando de un general, y es eso lo que es. A sus pies permanece una mina de oro: el petróleo, y con eso cosecha voluntades y amistades.
La Venezuela de Chávez, la que él quiere instalar, es la de los generales, la de la voluntad de acero de un Castro. Trató de hacerlo en los inicios de su carrera política en el poder, pero no lo pudo lograr y hoy cosecha sus pérdidas: ya no es la estrella que arrasaba con la opinión publica, mas de 12 años de erosión y desastres pesan demasiado en un país que suavemente despierta. La continuación del éxito meteórico de Capriles ahora depende de que la oposición continúe consolidada y empuje unida a un único propósito: sacar a Chávez.
Personalmente, desearía que ese suceso ocurriera de manera natural: en una elección donde el caudillismo cayera ante la democracia. Pero con toda sinceridad, y sin ningún escrúpulo intelectual y espiritual, si la derrota del chavismo viene en caja rectangular para el “reparto boca-arriba” lo aplaudiría sin ninguna vacilación.
Lo que sucedió ayer fue la victoria del castrismo, no la de su pupilo en Venezuela. Una victoria donde las fuerzas ocultas de la mano cubana se emplearon a fondo. Fue la continuación de una alimentación necesaria, de una oxigenación imprescindible. Sin Chávez, Castro quedaría “colgando de la brocha”, como decimos los cubanos, y esta vez peor que en 1991 durante la caída del elefante ruso. Es así de sencillo.
La lección de la jornada del domingo es clara para el chavismo: ha perdido terreno, el estrecho margen con que retuvo el poder dice mucho de lo que ha significado ese desastre para el país y para la región. La realidad es que 5 años atrás nadie hubiera podido imaginar que un candidato de la oposición  pudiera desafiar el poder del caudillismo chavista, y la gran importancia es que Capriles lo hizo contra todo el poder de la maquinaria con que cuenta Chávez: contra cientos de horas de discurso y propaganda televisada, ataques masivos de puro odio en cadena, zancadillas y mentiras de todo tipo.
La lección para el chavismo es que la próxima vez, si la oposición logra mantener esta unidad, el margen de posible retención del poder será absolutamente nulo, y esa es una lección que también tiene que recordar la oposición. El gran perdedor, sin embargo, es el país en su totalidad que permanecerá por otros 6 años en “manos amigas”. Y este es el suspiro del elefante temeroso de la picada de la hormiga. El petróleo seguirá fluyendo hacia La Habana y de allí al mercado internacional, y así Raúl Castro podrá seguir suspirando armoniosamente por un corto periodo de tiempo.
No, no ha ganado Chávez, ni tampoco ha perdido Capriles: ha ganado el castrismo y, en consecuencia, ha perdido Venezuela.

Sunday, October 7, 2012

El café con leche de Bruno


Estas cosas pasan cuando no se tiene nada nuevo que decir, se miente, o sencillamente se es tan automáticamente incapaz que solo se atina a “cantinflear” expresiones frente a una taza de café con leche con el rostro idiotizado del que repite viejas frases. Los ministros del exterior de Cuba tienen esta última capacidad exponencialmente elevada a la quintuplésima potencia. Es quizás cuestión de educación socialista, principio básico castrista de estado o tal vez elemental formula socialista para sus representantes de política exterior.
Esta vez Bruno Rodríguez se ha sentado con un CAFE a hablar de lo que no se puede hacer en Cuba con los exiliados, que él llama emigrantes: no podemos invertir porque no tenemos dinero para rescatar las empresas estatales, y Cuba ha hecho mucho por todos nosotros para mantenernos atados a nuestra tierra natal.
Se comprende: nos impone límites lacerantes a nuestra estancia en el suelo que nos vio nacer; nos impone un permiso de entrada con período límite para controlar lo obedientes que somos en no abrir la boca y decir todas las humillaciones de que somos objeto por parte del gobierno que el señor Bruno representa; nos cobra altísimos impuestos cada año por visitar nuestros seres queridos en nuestra propia patria; nos carga humillantes impuestos por la visita que nuestras familias realizan al país donde vivimos; precios inflados a estos pasaportes-prestados obligatorios para cruzar las fronteras del país natal, aun cuando ya poseemos otra ciudadanía y portamos otro pasaporte.
Esto es, para el señor Bruno, una pequeñísima miseria… después de todo nosotros “no tenemos suficiente dinero”.
¡Ah!, esto tampoco le sufraga el muy publicitado CAFE con leche que se tomo este señor con un grupo de tontos en New York. Son “minucias”, los miles de cubanos que visitan el país, y los otros miles que visitan a sus familiares en el exterior lanzan su dinero al océano. En un país donde el gobernante en jefe se toma el tiempo de salir en televisión para empuñar una olla arrocera para enseñar a nuestras abuelas a cocinar TODO ES POSIBLE.
Lo interesante, y absurdo pero muy alineado con la política diseñada por los que mueven estos títeres “Brunistas”, es que aún quedan en este mundo nuestro cubanos, personas que nacieron en la isla, sufrieron las mismas miserias de estos gorilas y se “mudaron” a New York, Washington o algún otro lugar de Estados Unidos que continúan tratando de mediar con el gobierno que los lanzó a las calles del mundo moderno transigiendo con los principios básicos que cada ser humano tiene como derecho elemental: el derecho a su nacionalidad, a visitar su país, a regresar si incluso lo desea... sin ninguna traba financiera, política y burocrática.
El derecho a entrar y salir de nuestro país de nacimiento no es negociable, y nadie tiene divino poder para decir quiénes pueden entrar o no. Mucho menos cuando esos que imponen barreras también han utilizado las mismas herramientas del terrorismo para permanecer en el poder.
Pero a veces, al parecer, la porción de cafeína de cierto CAFE parece adormecer la inteligencia de determinados personajes hablando boberías en algún salón americano. Y esto es, pura y simplemente, de nuestra propia culpa.
Hemos sido nosotros los que hemos permitido que estas imposiciones se mantengan y sean vistas como algo “natural”: NO SIENDOLO.
Le pagamos sus impuestos. Le compramos sus pasaportes inflados. Le enviamos dinero a sus arcas para que puedan seguir sobreviviendo y tomándose su CAFE con leche socialista. Los seguimos visitando y dándonos el lujo de exhibir éxitos y luminarias por las calles destruidas de nuestras ciudades en Cuba. Seguimos invitando a familiares y amigos y convenciéndonos nosotros mismos de la inutilidad de hacer algo más. Y, para colmo de los colmos, aún queremos convencernos de la “utilidad” de negociar con los que nos quitaron los negocios.
¿Pero de qué lógica se habla aquí?
¿Quién le dijo al señor Bruno que queremos invertir en las ruinosas empresas del gobierno de Castro?
Esas se las dejamos a los idiotas canadienses, españoles e italianos y del resto del planeta que aún piensan que “negociando” con el diablo se ayuda a Dios. Cervantes dijo una vez que “por la calle del ya voy se va a la casa del nunca”. Es precisamente lo que hemos hechos los cubanos.
No se trata de poner bombas, impulsar ningún terrorismo ni siquiera disparar un tiro – que es lo que siempre está delirando la política del CAFE con leche del castrismo… olvidándose con todo propósito que fue eso mismo lo que los llevo a apoderarse del sillón presidencial  y permanecer ahí.
Yo todavía conozco algunos por acá que dicen que piensan retirarse a vivir a Cuba cuando dejen de trabajar… no importa si aún personajes como el tal Bruno siguen existiendo, y repitiendo el mismo mensaje cafeconlechero en sus encuentros matinales con los nuevos tontos del momento.
Me pregunto: ¿el material con que estamos hechos los cubanos es diferente a los que han derrocado a otras dictaduras?
No lo sé. Pero a veces cuando uno lee y oye estas cosas, cuando se habla del embargo utilizando categorías del castrismo, cuando se justifica ciegamente la destrucción de la nación cubana con la política de algún otro gobierno que no es el criollo, y se olvida que el resto desembarca, negocia, instala hoteles y contratos, comercia con la miseria y explotación de la mano de obra del cubano simple la conclusión puede ser afirmativa: hemos sido diferentes y lo seguimos siendo.
Quizás por eso la dictadura está aún enclavada tomándose un CAFE con algún otro.
Pero hasta el CAFE con leche no se disfruta si se le añade demasiadas cucharadas de azúcar, se convierte en imbebible y este que se sirvió en New York evidentemente es casi la misma melcocha de siempre. Con el detalle que ahora la justificación es el dinero de los que nos hemos ido de Cuba.
¡Ah!, curioso detalle. Se reconoce que ellos están en ruinas y nosotros al menos podemos vivir con decencia nuestras vidas, y tenemos dinero. ¿Qué trabalenguas es este, señor Bruno?
¿Se le escapó este detalle en el desayuno americano?