Saturday, December 15, 2012

Kafka, la Metamorfosis Cubana y Chávez


No es de Kafka aunque el acto pueda parecerse tanto a la transformación que sufre el protagonista del famoso relato del escritor alemán. Ayer viernes 14 de Diciembre del 2012 una iglesia en La Habana vio transformarse el sagrado Misal en un acto de la más repugnante tragicomedia que sufre Cuba en los últimos días con el agravamiento de Chávez. Los hechos siempre prevalecen en aparecer primero como una tragedia, y después se tuercen y reaparecen como comedias, aunque siempre implique el sufrimiento de muchos más: en el pasado, en el presente y aún en el futuro inmediato.
No creo tenga que comentar mucho, la foto lo dice todo. Estos militares cubanos en la Misa dedicada a Chávez es la más clara muestra del grado de desesperación que el gobierno de Cuba tiene frente a algo que, en esencia, es una debilidad humana: la muerte de una persona.
Pero es que esta persona es Chávez, no la persona, no el ciudadano, no el individuo minimizado en su íntimo entorno, sino el jefe de estado que le ha dado al gobierno de Cuba años de sobrevivencia con el petróleo gratuito, los millones de dólares en “colaboración” lujosamente pagada, el apoyo político esencial en organizaciones internacionales. Es el brazo que La Habana perdió en 1991 cuando la Unión Soviética colapsó y que con alivio recuperó cuando un militarote golpista, inculto hasta la médula, pero con el populismo a flor de piel le presentó al régimen cubano la tabla de salvación… una vez más.
Hoy Chávez está en el camino de transición a la muerte, en un corto o en un largo plazo, no importa cuál. Al ciudadano Chávez yo no le tengo ningún mal que desearle, no es a la persona a quien se odia, o se rechaza, o se combate con fiereza. Es al presidente Chávez, al militarote de alma que ha hecho de una dictadura el referente para su régimen, para su ideal político a quien no me guardo ni un minuto en degradarlo de estatura y convertirlo en lo que ha sido todo este tiempo: un simple monigote en manos de los hermanos Castros… para sus intereses.
Pero lo que me recuerda esta foto, sin embargo, es aquel día de 1961 en que el régimen de Fidel Castro expulsó a 131 sacerdotes de Cuba. Los montó en el barco “Covadonga” anclado en el puerto de La Habana y los envió a España. El objetivo era destruir la religión católica. Ayer, sin embargo, el régimen de los mismos hermanos envió bien ordenaditos a estos militares para asistir a la misa otorgada por un sacerdote español en una iglesia en La Habana. Ironías que depara el decursar del tiempo: en el pasado reciente los sacerdotes españoles fueron expulsados de Cuba por esos militares que ayer asistieron a la misa por un militarote.
El tiempo le encarga de dar la bofetada a los mismos culpables, a los mismos protagonistas del bochornoso acto. Hoy envían a este grupo que, como las mismas imágenes lo demuestran, no saben qué hacer con la flor y con la vela encendida, miran calladamente, con esa sincronía cronometrada que todo militar conserva como disciplina en su alma.
¿Cuándo habrán recibido la clasecita de instrucción de cómo se procede en una Misa?
¿Qué “general” habrá dado la instrucción militar de religión para que estos rostros sepan qué hacer, qué decir, cómo actuar, cuando reclinarse ante el altar?
¿Les habrán enseñado el Padre Nuestro en una lámina bien coloreada en un aula de instrucción de combate?
El ridículo, la asquerosidad de este acto vil es tan grande que faltan palabras para describirla. Estos mismos militares nunca han acudido a ninguna de nuestras iglesias para pedir por nuestros problemas, por los miles de muertos que se han cosechado entre las aguas del estrecho de la Florida cuando cientos y miles de cubanos han intentado escaparse, ni tampoco por los miles de problemas que los ciudadanos comunes soportan con estoico sufrimiento. Pero aún mas allá del simple gesto grosero y grotesco de acudir en marcha a una iglesia por un político extranjero, está lo más esencial: a todos ellos se les prohíbe tener la mas mínima presencia de independencia y acudir en su vida diaria y civil a la iglesia, a esa misma que ayer acudieron. Ningún militar cubano puede hacerlo.
Entonces, ¿qué valor representa esta tragicomedia?
Por supuesto, no se puede dejar de recordar aquí a los militares vestidos de civil que han asaltado iglesias para golpear disidentes, mujeres incluidas. Ni tampoco la vigilancia cotidiana que cada una de ellas tiene. Nada mas falta llegarse a la esquina de Neptuno e Infanta y ver la conocida cámara colgando en la esquina de la Iglesia, acechando al cotidiano feligrés que entra por sus puertas.
Sin embargo, no fue ni en el ex arzobispo auxiliar de La Habana Monseñor Eduardo Boza, en proceso de beatificación por el Vaticano y, curiosamente, quien vivió después de su expulsión de Cuba en Caracas, ni tampoco en las cientos de historias de esos sacerdotes expulsados por el régimen castrista lo que me hizo recordar esta foto que encabeza el post.
A mi mente acudió Kafka y su genial “Metamorfosis”, ¿se acuerdan de ese clásico de la literatura mundial?
En la historia de Kafka Gregorio Samsa amanece convertido en un insecto, nunca bien definido en el relato, pero con todas las señas de ser una cucaracha. Pues bien, en eso es en lo que se ha convertido a estos individuos, a los que se agolpan en los predios de las Damas de Blanco para gritar como dementes, o golpear o asaltar propiedades privadas de ciudadanos libres en Cuba por el solo delito de opinar.
Cuba ha convertido a estas personas en cucarachas, insectos de una sociedad que actúa como una maquinaria demoledora de la individualidad y los utiliza a la conveniencia de su necesidad imperiosa de sobrevivir. Por eso ayer fueron estas botas a pisar el recinto sagrado de una iglesia por alguien que no tiene, ni ha tenido, el más mínimo escrúpulo de usar la religión a conveniencia.
Puro Kafka, pura metamorfosis…

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