Saturday, December 22, 2012

El más grande logro de la medicina cubana


Ha sido un melodrama mediático de más de año y medio, desde que Chávez anunció su enfermedad Venezuela ha vivido una novela de misterio y secretismo. Viajes continuos a Cuba, estancias largas en la isla y una constante batalla de reportes, contra reportes de prensa, rumores y especulaciones se ha movido entre España, Venezuela, Cuba y Miami. El centro de las especulaciones ha estado en un muy selecto hospital situado al oeste de la capital cubana, enclavado en una unidad militar, resguardado celosamente por bayonetas, personal militar y el silencio comprometedor de su claustro de médicos: el CIMEQ.
Chávez tuvo la posibilidad de haber podido elegir serenamente el lugar idóneo para un eficaz tratamiento a su cáncer, esto no se puede dudar en ningún momento. Pudo haber sido políticamente correcto y haber elegido una de las grandes instituciones venezolanas con gran experiencia en el tratamiento de la enfermedad, y así mostrar su apoyo a los médicos e instituciones de su país. O ser más audaz y acudir a las grandes instituciones norteamericanas, menos correctas políticamente pero con una experiencia superior sin lugar a dudas. O quizás optar por la variante más neutra y segura para su salud personal y la política de su gobierno: acudir a Brasil, a la misma institución donde Dilma Rousseff y Lula da Silva acudieron para enfrentar la misma enfermedad. Pero como todos sabemos acudió a Cuba, un lugar incorrecto políticamente… y también en el orden científico.
La ideología se impuso sobre la razón y el sentido común, pero ya sabemos que el venezolano ha gobernado por encima de estas categorías humanas. Ni el CIMEQ, aún siendo el mejor hospital de Cuba, ni los médicos cubanos tienen desgraciadamente la experiencia que las instituciones venezolanas, norteamericanas y brasileñas poseen para enfrentar el cáncer, esto todo el mundo lo conoce, sobre todo después del fiasco que la enfermedad del mayor de los Castro demostró, se vieron en la necesidad de acudir al más importante internista de España para garantizarle la vida al viejo sátrapa.
El CIMEQ está diseñado para la oficialidad cubana, sus familiares y amigos, personal elegido a dedo para su tratamiento allí y, por supuesto, la muy conocida pléyade de turistas con el boleto verde de sus bolsillos. Ni la experiencia por la cantidad de casos que trata de esta enfermedad, ni el equipamiento puede compararse con las instituciones en Venezuela, Estados Unidos y Brasil. Lo que Cuba tenía para el Sr. Chávez era el silencio, la complicidad que el secretismo da para callar mentes, opiniones y criterios, y esto era el valor esencial que Chávez perseguía a toda costa… muy bien adoctrinado por sus “médicos” personales: los hermanos Castro.
Ironías que nos presenta la vida, Cuba es el principal inversionista en la sobrevivencia de este caudillo, pero como sabemos los mismos que tienen acceso de preferencia al mandatario venezolano no poseen ya todas las capacidades de raciocinio que hubieran tenido quizás veinte años atrás, y en vez de aconsejar con sentido común al venezolano para que acudiera a lo mejor de la medicina mundial para enfrentar su enfermedad, algo que Hugo Chávez puede hacer fácilmente con su bolsillo, decidieron jugar la conocida carta de marketing: vender el sistema de salud cubano, y a la par ofrecer lo que siempre han ofrecido a cambio, el silencio.
Y es así que hoy Chávez camina lentamente, pero seguro, hacia su muerte. Ironías del destino, los mismos que más necesitan de su vida lo han condenado a su muerte. No se sabe cuándo será, si transcurrirá de manera lenta y dolorosa o si mañana amaneceremos con la conocida noticia, pero eso ya no importa, lo cierto es que el golpista suramericano corrió la misma suerte que uno de los más conocidos personajes de la literatura de su país, Dona Bárbara, vencido por el más conspicuo de sus enemigos, el cáncer, y despreciado por el mas encantador de sus amigos, el castrismo. Y todo gracias a la ideología.
Definitivamente, y esto más que una frase lapidaria es la descarnada realidad, el logro más grande de la medicina cubana de hoy es haber logrado lo que 14 años atrás parecía imposible: la muerte de Chávez.
Curiosamente unas muy conocidas palabras de Flaubert acuden a mi mente:
“El contemplar una vida que una pasión violenta ha vuelto miserable es siempre algo mas instructivo y altamente moral. Eso rebaja, con una ironía aullante, tantas pasiones banales y manías vulgares, que uno queda satisfecho al pensar que el instrumento humano puede vibrar hasta ese extremo y subir hasta tonos tan agudos.”
[sic]

1 comments:

Anonymous said...

Excelente post! Lo empece a leer sin muchas esperanzas (a un final, como decimos -o deciamos?- en Cuba, que puede aportar un cubano de Toronto este tema?), pero realmente me sorprendio muy gratamente tu analisis. Gracias por publicarlo!