Mark Twain dijo en alguna ocasión que “es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y disipar la duda”. Esta famosa frase del escritor americano deberían leerla una y otra vez los que hacen la apología del gobierno de Cuba, sus secuaces en las redes sociales, los que se encargan día a día de publicar esas bochornosas fotos de los ciudadanos cubanos que visitan las embajadas, por cualquier motivo, desde la acción de solicitar una simple visa para sí mismos o un familiar – común en cualquier parte del mundo, pero al parecer menos en Cuba – hasta para acceder a medios que le son vedados al ciudadano medio cubano y especialmente a los disidentes, internet uno de ellos.
Solo para dejar bien claro déjame decir que visitar
una embajada no es un delito: todos lo hemos hecho en algún momento de la vida.
De hecho si lo fuera cuántos no lo hubiéramos cometido cuando visitamos las
embajadas de la propia Cuba, y sus consulados en los países donde vivimos en la
actualidad, como en mi caso en particular aquí en Toronto. Pero, mas allá de la
fortuita visita a una embajada extranjera en La Habana, esas fotos son la crónica
fotográfica indeleble del sistema de vigilancia que el régimen cubano ejerce
sobre sus ciudadanos por un “delito” espurio, un “delito” que no existe en las
leyes internacionales.
Preguntas tan sencillas como ¿quiénes toman esas
fotos que los blogs oficialistas muestran? y ¿cómo las hacen? Definen claramente
la acción ilegal de un gobierno que vigila y acosa la opinión ciudadana. Esas
fotos son tomadas por los oficiales de seguimiento de los Órganos de la
Seguridad del Estado de Cuba, que se la suministran a estos voceros, blogueros,
“periodistas” para que la divulguen, convirtiéndose ellos mismos en tornillos
de ese departamento de represión.
Estas preguntas, además, pueden definir
exactamente no el delito que, supuestamente, está cometiendo ese ciudadano común,
llámese disidente o simple cubano, sino precisamente el delito que está
cometiendo el estado cubano contra el ciudadano de su país, y que en cualquier
parte del mundo podría ser llevado a corte por la violación de la privacidad a
la que cada cual tenemos derecho, pero mucho más por ejercer una vigilancia electrónica
sin ningún permiso legal, sin cumplir la reglamentación básica de un estado de
derecho: la firma previa por parte de un juez de una orden para ejercerla.
Y es así que, por ejemplo, que en estos días usted
puede recorrer todos y cada uno de esos blogs oficialistas y encontrar la
siguiente foto de Antonio Rodiles entrando en los predios de la SINA (Sección
de Intereses de EEUU) en la Habana:
Es una verdadera ridiculez porque el señor Rodiles
nunca se ha ocultado para entrar en los predios de la SINA, ni ha ocultado su
rostro ni mucho menos esa acción no define nada en la opinión personal de una
persona ni en su postura política. Si fuera así la foto del señor Fidel Castro
con Richard Nixon en el Congreso de los Estados Unidos definiera al dictador
como un asalariado del congreso americano. Me pregunto, ¿lo es?:
Y es casi para morirse de la risa porque la
misma SINA no oculta que ofrece gratis el acceso a internet que el gobierno de
Cuba les niega a sus ciudadanos. La señora Victoria Nuland del Departamento de Estado de los Estados Unidos lo ha dicho claramente:
“La Sección de Intereses ofrece efectivamente cursos de forma regular a todos aquellos cubanos interesados. Obviamente, todo esto no sería necesario si el gobierno cubano no restringiera el acceso a internet.”
Y yo agregaría "y el gobierno de Cuba no
acusara a sus ciudadanos de poder ejercer sus derechos de acceder libremente a
la información", un derecho que es normado por la Declaración de los Derechos
Humanos de la ONU, subscrita por Cuba pero nunca cumplida… como tantas otras.
Sin embargo, mas allá de todo este galimatías político
la realidad cotidiana también le muerde la cola a estos “periodistas”, blogueros
y voceros oficiales de Cuba cuando, paralela a las fotos del señor Rodiles,
aparecen las fotos de los familiares del dictador de Cuba rodeados por los
mismos miembros de la SINA, como la que aparece en el encabezamiento de este
post del señor Antonio Castro (uno de los hijos de Fidel Castro) tomadas en un
campo del golf en Bahamas con el tercer hombre de la Oficina de Intereses de
EEU. ¿Acaso en los campos de Golf se reciben cursos sobre internet, señor Castro?
El señor Antonio Castro es habitual, además,
en las cenas de lujo de ventas de humidores de tabacos de marca cubanos (ventas
que llegan a la astronómica suma de 730 mil dólares) donde no deja de saborear
un buen tabaco costoso de Cuba, algo que ningún cubano común puede hacer ni
acceder con su salario. Aquí lo vemos, por ejemplo, acompañado o solo, siempre
asiduo a estas cenas y comelatas, con su eterno habano:
Un ambiente muy relajado, varias copas de vino
o alcohol, un bonito rostro a su lado y un muy buen traje en cada ocasión. ¿Está
recibiendo algún adiestramiento de internet el señor Antonio Castro en estas
fiestas?
¿Qué dicen los que acusan a la disidencia de “comelatas”
y cenas fastuosas en las residencias de los embajadores occidentales, especialmente
de los Estados Unidos?
¿Se reciben clases de internet en los campos
de Golf en Bahamas donde asiste el hijo del tirano a compartir con los miembros
de la SINA?
Pero algo más importante, ya que acusan a
Antonio Rodiles de ser un “empleado” de la embajada americana, ¿no lo es también
Antonio Castro?
Es por eso que mencionaba en mis primeras líneas
del post a Mark Twain. Cuando se señala con el dedo a alguien se tiene que
tener suficiente moral para no ser señalado, so pena de convertirse uno mismo
en idiota y lo peor… demostrarlo con la
palabra.
Nota:
Por cierto, de la misma forma que los ¿blogueros? ¿periodistas? oficiales de Cuba han publicado la foto de Rodiles deberían publicar en los periódicos de Cuba y en esos blogs oficialistas las fotos del señor Antonio Castro. O si no sencillamente mantener la boca cerrada y no demostrar la estupidez.
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