Saturday, October 13, 2012

¿Se terminarán las ventas de casas en Cuba?


Hace casi un año el gobierno de Raúl Castro autorizó la compra-venta de casas en Cuba, un hecho sin precedentes desde que el hermano mayor se tomó el poder en 1959 y decidió que las proiedades eran derecho sólo del estado castrista.

Fue una medida que los que se dedican a hablar de "reformas y cambios" se apresuraron a difundir internacionalmente, olvidándose en reseñar entonces que para vender, al menos en Cuba, era necesario "registrar" la vivienda en el "Fondo de Viviendas" - evidentemente la forma coyuntural castrista para controlar qué se vende, cómo se vende y quién lo vende. La historia de los últimos cincuenta años se puede resumir en esa "milagrosa" palabra: control.

Pero lo que debió habernos enseñado el tiempo, y la larga historia de marcha atrás que esta “revolución” ha tenido, es que medidas como esta siempre han tenido una corta vida. Hoy en el plato gubernamental raulista ya está la idea de dar marcha atrás esas ventas, al menos en la forma en que la Ley de Noviembre 10 del año pasado la diseñó.
Se dice que el gobierno de Raúl Castro impondrá desde Enero del próximo año una restricción a la ley – entiéndase mejor, una marcha atrás a la ley. Desde Enero, los que quieran vender “su casa” tendrán que hacerlo al estado.
¿Cómo será? ¿Qué cambios adicionales y qué controles agregará esta ley de marcha atrás, o esta reforma de ley para hablar con propiedad?
No hay detalles, pero no es un simple rumor, no es siquiera un rumor, es algo tangible que ya se “cocina” en los palacios revolucionarios del templo socialista.
En realidad, los cubanos siempre nos hemos valido de algunos entresijos legales para vender lo nuestro - ¿es que algo es nuestro en el socialismo cubano?- aunque frente a la ley sea ilegal. Las permutas que por décadas rigieron el mercado inmobiliario en Cuba eran un telón a cientos y miles de compra-venta clandestinas. Le pagábamos a los inspectores “populares” de la vivienda por la inspección, le pagábamos a los abogados para “legalizar” la permuta, y los que vivían en La Habana Vieja incluso más de una vez dejaban caer algún billete a la Oficina del Historiador para recibir el documento que autorizaba la permuta en el territorio. Y los jerarcas estatales no estaban ajenos a esta realidad, sencillamente desviaban la mirada del simple hecho para declararlo inexistente. Es la historia típica de los sistemas comunistas: lo que no se dice no existe.
La venta de las propiedades de los cubanos despoja al gobierno comunista de un necesario control al que parece no querer renunciar. Añádale, además, la crisis desesperada de viviendas en el país y la insolvencia por parte del estado castrista de resolver esa crisis. Un estado que no construye, ni nunca construyó al ritmo del crecimiento poblacional.
Hoy, paradojas del destino, Cuba no crece en cifras poblacionales y la vivienda sigue siendo una de las carencias más dramáticas de su población. Sin embargo, en los pocos meses en que la ley de ventas ha estado vigente, el mercado inmobiliario de viviendas ha explotado dramáticamente y Raúl Castro no quiere estar ajeno a su control, ¿o al dinero que genera?
¿Es por el dinero que pierde en la transacción o porque teme perder el control de un sector tan sensible?
Puede que sea una mezcla de ambos factores. Lo cierto es que los cubanos, desde Enero del 2013, tendrán que venderle al estado “su vivienda”… es lo que al menos pretende la nueva “reforma” de Castro.

3 comments:

Anonymous said...

meZcla con Z

Juan Martin Lorenzo said...

Gracias por señalarme el error. Mis posts los escribo en mi iphone y no siempre tengo tiempo de chequear detalles.

Un saludo

Anonymous said...

de que tu estabas hablando ahi señor? quien dijo q las casas hay q venderlas al estado?