Esta historia tiene tres partes, todas ellas con su merecida moraleja.
Hace más de 4 semanas los rumores de la
posible gravedad de Castro, o su muerte, han estado de boca en boca en los
cubanos. En las redes sociales el rumor llegó tarde, y la prensa internacional
la vino a recoger en los últimos días de la semana pasada. Ya se sabe, cada vez
que este señor desaparece los rumores de su “escapada” para el reparto
boca-arriba “se hace” noticia.
La primera parte de este rompecabezas, sin
embargo, es precisamente cómo se viene a “derrumbar” la enésima muerte mediática
del dictador: una foto mostrada por el Vice-Presidente de Venezuela Elías Jaua.
Es decir, ni un solo periodista cubano, ningún sitio oficial de Cuba, ningún
canal televisivo ni ningún representante del gobierno de Castro tuvo el más mínimo
gesto de mostrar públicamente la evidencia. Y la verdad es que los rumores no
comenzaron en las redes sociales, sino en las calles de La Habana, como ya lo
dije en otro post.
¿Qué hacían los periodistas o los que se dicen
llamar así en Cuba?
Ante la inminencia de los rumores y la especulación
nacional que saltó al plano de los medios internacionales, ¿por qué tuvo que el
vice-presidente de Venezuela venir a adelantarnos “la nueva”?
¿Es que los periodistas cubanos no van a la
bodega, no caminan por las calles de Cuba, no conversan con el cubano de a pie, tienen los oídos sordos?
La primera trompetilla y el primer ridículo lo
tienen que sufrir esta prensa oficialista cubana que tiene que esperar a que
Jaua en Venezuela ofrezca la maravilla de la foto para que el Lunes venga la edición
de Granma, con un atraso de 4 semanas, a demostrar lo evidente.
Por supuesto, no se demora el sátrapa en
hablar tonterías de la “prensa imperialista” de estar propagando mentiras, etc.,
etc., etcétera. Pero, ¿de qué prensa imperialista usted habla, señor Castro?
La BBC, la CNN, el New York Times y hasta el
Nuevo Herald lo único que se dedicaron fue a reportar la ola de rumores de las
redes sociales, que era precisamente el eco tardío de lo que acontecía en Cuba,
en sus calles. Y en muchos de esos reportes aparecía la oportuna coletilla de que
no era la primera vez que esto acontecía cuando no había señales del dictador
cubano. Sencillamente, lo único que hicieron fue informar, cumplir con su función
de prensa.
Pero, por supuesto, es muy posible que este no
sea el perfil de un periódico socialista cubano. De hecho, nunca lo ha sido, de
acue4rdo a como razona este viejito desbarbado ya.
La locura de la desinformación que ese país vive
me ha hecho, en lo personal, que tenga que enviar recientemente no una, sino
varias veces, la información de la Gaceta de Cuba sobre las cacareadas “reformas
migratorias”. Resulta que en La Habana, por estos mismos días, la “bola” era
que para salir y visitar a los familiares en el extranjero, las personas “tenían
que depositar 10 mil CUC en una cuenta en un banco cubano”. Tal como lo
digo.
Locuras de Cuba, locuras de un país que
publica la información sobre leyes en una Gaceta a la que nadie tiene acceso. Y
entonces el rumor aparece como esa bola de nieve para después hacerse eco en
las redes sociales, cruzar internet y aparecer como grandes titulares en los periódicos
occidentales y en los canales de televisión.
Ah, y que no se me olvide, para que después aparezca
la vieja momia a acusar de “aves de mal agüero” a la “prensa imperialista”. Ridículo.
La segunda cara de este ridículo, y muy
significativa, es que el señor Jaua en Venezuela haya sido el eje que escogió el
señor Castro para iniciar el proceso de desmentido de la muerte física del
dictador cubano. ¿Por qué no Chávez?, me pregunto.
¿Es que de esta forma la dictadura cubana comienza el proceso de mediatización
de Jaua para un futuro sin el burro Perico?
¿Es esta la forma de elevar el papel protagónico
del vice-presidente venezolano para una Venezuela post-Chávez?
Muy interesante el detalle. Es parte de esta
comparsa del ridículo a que nos tiene acostumbrado el régimen de La Habana.
Y entonces llegamos a la tercera historia del ridículo.
La que le toca a los cubanos. No, no me refiero ni a la prensa ni a la
oficialidad cubana. Me refiero a los cubanos de allá y de acá que ante la
ausencia de la momia comienzan a rodar el rumor oportuno.
¿Cuántas veces van a volver a caer en el ridículo?
¿Hasta cuándo vamos a estar dándole un minuto
de historicidad a este idiota?
Es como el cuento de la buena Pipa: si está
porque es que habla demasiado, y si no está por qué es que no habla o no sale
la fotico. ¡Vaya trabalenguas el nuestro!
El hecho cierto es que ocultar la muerte de
este tipo ya no tiene sentido alguno. Fidel Castro ya no tiene peso específico en
el esquema de poder en Cuba, ¿Qué se gana con ocultarla?
Y, además, ¿qué va a ocurrir después de su
muerte?
De inmediato no ocurrirá NADA. Raúl Castro
tiene los hilos del poder bien firmes en la mano, y hasta que todos estos no
desaparezcan no comenzará el desmontaje del sistema. Es así de sencillo. Ocurrió
en la Rusia Soviética, y ocurrirá en Cuba. ¿Es que no nos damos cuenta de esto?
¿Por qué nos encaprichamos en caer en el mismo
ridículo? ¿Qué sentido tiene?
La realidad es que 54 años de dictadura cubana
no han cambiado la raíz del problema en Cuba con los cubanos: muchos – no digo
todos -, muchos siguen pensando de manera ridícula y tonta que la simple desaparición
del fantasma terminará con la película de terror.
Así estamos.









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