Sunday, October 7, 2012

El café con leche de Bruno


Estas cosas pasan cuando no se tiene nada nuevo que decir, se miente, o sencillamente se es tan automáticamente incapaz que solo se atina a “cantinflear” expresiones frente a una taza de café con leche con el rostro idiotizado del que repite viejas frases. Los ministros del exterior de Cuba tienen esta última capacidad exponencialmente elevada a la quintuplésima potencia. Es quizás cuestión de educación socialista, principio básico castrista de estado o tal vez elemental formula socialista para sus representantes de política exterior.
Esta vez Bruno Rodríguez se ha sentado con un CAFE a hablar de lo que no se puede hacer en Cuba con los exiliados, que él llama emigrantes: no podemos invertir porque no tenemos dinero para rescatar las empresas estatales, y Cuba ha hecho mucho por todos nosotros para mantenernos atados a nuestra tierra natal.
Se comprende: nos impone límites lacerantes a nuestra estancia en el suelo que nos vio nacer; nos impone un permiso de entrada con período límite para controlar lo obedientes que somos en no abrir la boca y decir todas las humillaciones de que somos objeto por parte del gobierno que el señor Bruno representa; nos cobra altísimos impuestos cada año por visitar nuestros seres queridos en nuestra propia patria; nos carga humillantes impuestos por la visita que nuestras familias realizan al país donde vivimos; precios inflados a estos pasaportes-prestados obligatorios para cruzar las fronteras del país natal, aun cuando ya poseemos otra ciudadanía y portamos otro pasaporte.
Esto es, para el señor Bruno, una pequeñísima miseria… después de todo nosotros “no tenemos suficiente dinero”.
¡Ah!, esto tampoco le sufraga el muy publicitado CAFE con leche que se tomo este señor con un grupo de tontos en New York. Son “minucias”, los miles de cubanos que visitan el país, y los otros miles que visitan a sus familiares en el exterior lanzan su dinero al océano. En un país donde el gobernante en jefe se toma el tiempo de salir en televisión para empuñar una olla arrocera para enseñar a nuestras abuelas a cocinar TODO ES POSIBLE.
Lo interesante, y absurdo pero muy alineado con la política diseñada por los que mueven estos títeres “Brunistas”, es que aún quedan en este mundo nuestro cubanos, personas que nacieron en la isla, sufrieron las mismas miserias de estos gorilas y se “mudaron” a New York, Washington o algún otro lugar de Estados Unidos que continúan tratando de mediar con el gobierno que los lanzó a las calles del mundo moderno transigiendo con los principios básicos que cada ser humano tiene como derecho elemental: el derecho a su nacionalidad, a visitar su país, a regresar si incluso lo desea... sin ninguna traba financiera, política y burocrática.
El derecho a entrar y salir de nuestro país de nacimiento no es negociable, y nadie tiene divino poder para decir quiénes pueden entrar o no. Mucho menos cuando esos que imponen barreras también han utilizado las mismas herramientas del terrorismo para permanecer en el poder.
Pero a veces, al parecer, la porción de cafeína de cierto CAFE parece adormecer la inteligencia de determinados personajes hablando boberías en algún salón americano. Y esto es, pura y simplemente, de nuestra propia culpa.
Hemos sido nosotros los que hemos permitido que estas imposiciones se mantengan y sean vistas como algo “natural”: NO SIENDOLO.
Le pagamos sus impuestos. Le compramos sus pasaportes inflados. Le enviamos dinero a sus arcas para que puedan seguir sobreviviendo y tomándose su CAFE con leche socialista. Los seguimos visitando y dándonos el lujo de exhibir éxitos y luminarias por las calles destruidas de nuestras ciudades en Cuba. Seguimos invitando a familiares y amigos y convenciéndonos nosotros mismos de la inutilidad de hacer algo más. Y, para colmo de los colmos, aún queremos convencernos de la “utilidad” de negociar con los que nos quitaron los negocios.
¿Pero de qué lógica se habla aquí?
¿Quién le dijo al señor Bruno que queremos invertir en las ruinosas empresas del gobierno de Castro?
Esas se las dejamos a los idiotas canadienses, españoles e italianos y del resto del planeta que aún piensan que “negociando” con el diablo se ayuda a Dios. Cervantes dijo una vez que “por la calle del ya voy se va a la casa del nunca”. Es precisamente lo que hemos hechos los cubanos.
No se trata de poner bombas, impulsar ningún terrorismo ni siquiera disparar un tiro – que es lo que siempre está delirando la política del CAFE con leche del castrismo… olvidándose con todo propósito que fue eso mismo lo que los llevo a apoderarse del sillón presidencial  y permanecer ahí.
Yo todavía conozco algunos por acá que dicen que piensan retirarse a vivir a Cuba cuando dejen de trabajar… no importa si aún personajes como el tal Bruno siguen existiendo, y repitiendo el mismo mensaje cafeconlechero en sus encuentros matinales con los nuevos tontos del momento.
Me pregunto: ¿el material con que estamos hechos los cubanos es diferente a los que han derrocado a otras dictaduras?
No lo sé. Pero a veces cuando uno lee y oye estas cosas, cuando se habla del embargo utilizando categorías del castrismo, cuando se justifica ciegamente la destrucción de la nación cubana con la política de algún otro gobierno que no es el criollo, y se olvida que el resto desembarca, negocia, instala hoteles y contratos, comercia con la miseria y explotación de la mano de obra del cubano simple la conclusión puede ser afirmativa: hemos sido diferentes y lo seguimos siendo.
Quizás por eso la dictadura está aún enclavada tomándose un CAFE con algún otro.
Pero hasta el CAFE con leche no se disfruta si se le añade demasiadas cucharadas de azúcar, se convierte en imbebible y este que se sirvió en New York evidentemente es casi la misma melcocha de siempre. Con el detalle que ahora la justificación es el dinero de los que nos hemos ido de Cuba.
¡Ah!, curioso detalle. Se reconoce que ellos están en ruinas y nosotros al menos podemos vivir con decencia nuestras vidas, y tenemos dinero. ¿Qué trabalenguas es este, señor Bruno?
¿Se le escapó este detalle en el desayuno americano?

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