Sunday, September 23, 2012

Los Blue Jays y el “dilema” Escobar


Días atrás el torpedero cubano Yunel Escobar de los Blue Jays causó una pequeña tormenta en el vaso de algunos periodistas de la prensa canadiense e internacional. Especialmente en Canadá obtuvo, posiblemente, más repercusión que en el resto del planeta deporte, quizás porque los Blue Jays últimamente nos tienen acostumbrados a sencillamente darnos las usuales malas noticias de perder abrumadoramente contra casi todos sus oponentes.
¿Cuándo esa mala racha parará?
Pero no, no fue sobre la pérdida de un juego contra los yanquis de New York, ni porque el torpedero cubano se haya fracturado el preciado brazo. El asunto fue el pequeño letrero a que nos tiene acostumbrado Escobar debajo de sus ojos. Usualmente los jugadores de beisbol utilizan esa mancha oscura para combatir los efectos del sol cuando juegan pelota, Yunel acostumbra a poner algún mensaje en esa pequeña mancha negra. Esta vez, al parecer, fue demasiado … ¿lejos?
El mensaje dice: “TU ERE MARICON” (You are fag”, en inglés)
Para la teleaudiencia habitual el mensaje permaneció inadvertido. Es que nadie le presta la ridícula atención a lo que los jugadores escriben en su cerebro, perdón, quise decir debajo de sus ojos. Lo que importa es cómo se comportan en el cuadrilátero, después de todo el aficionado va a ver jugar pelota no a ver como alguien se pinta los ojos.
La prensa, sin embargo, es un mero buscador de noticias, las fabrica en toneladas, escrudiña cada uno de los detalles que se le escapan al tele-espectador y las lanzan para vender el medio al cual reportan. Nadie se hubiera percatado del suceso si algún cazador de noticias no hubiera escudriñado con recelo lo que Escobar tenía debajo de sus ojos. Pero eso es lo típico de la prensa occidental, especialmente la que se enfoca a escarbar algún detalle y echar a rodar la pelotica de nieve de la especulación y el chisme hasta convertirla en una avalancha mediática.
Ya se sabe, se necesita vender un nombre, un medio, un hecho escapado del suceso deportivo, cultural o político. Una miga de paja convertida en escándalo.
Esa es una parte del asunto. ¿Cuál es la otra?
La otra es, precisamente, Escobar.
¿Se han fijado lo que el cubano escribió debajo de sus ojos?
¿No notan los efectos de un español disfuncional en la escritura?
Sí, falta la S que necesariamente debe tener la palabra ERE al final como lo exige la conocida regla del idioma. Y es ahí donde está el pequeño detalle que descubre el verdadero rostro del “dilema” Escobar.
La educación cubana hoy día, esa de la que tanto alardean los oficialistas de la política cubana, el castrismo y sus secuaces en el mundo, es disfuncional. La falta de profesores, la falta de motivación de los que aun enseñan y las décadas de experimentos desastrosos en la educación han hecho del español de la isla un desastre. Y esto no es culpa del ciudadano común que va a recibir esa educación disfuncional, como lo fue Yunel en Cuba.
Yunel no es culpable de hablar y escribir disfuncionalmente como alguien lo ha hecho notar en la prensa canadiense.
No es, ciertamente, el único. Todos y cada uno de los deportistas cubanos de alto rendimiento tienen un español disfuncional. No es un suceso aislado, es la generalidad.
¿Acaso se nos pueden olvidar las hilarantes declaraciones de Teófilo Stevenson a la prensa y su peculiar forma de hablar? Y nada de eso lo disminuye de ser uno de los grandes atletas de todos los tiempos.
Cuando en la década del 70 la educación cubana abandonó el rigor por la masividad, ante el galopante incremento de la población infantil y adolescente cubana, el gobierno generó el mito de la masividad y se olvido de que la educación es, esencialmente, una labor de perseverancia, de rigor y de paciencia. La educación es una profesión de amor.
Adolescentes haciendo el rol sagrado del maestro, personas sin ninguna preparación psicológica y sin verdadero amor a la más importante profesión de una sociedad, individuos que veían en el magisterio la única puerta de salida para alcanzar una carrera, en inglés usualmente le llamamos a estas personas “dropouts”. El magisterio cubano fue centro de política de estado, especialmente en períodos donde se impulsaba la inclusión en las organizaciones políticas sólo a aquellos que la escogían…”voluntariamente”
Bueno, ya se sabe el significado que tiene la palabra voluntad en Cuba. Todo lo contrario de su definición en el diccionario ESPASA.
Y es así es como Yunel Escobar aprendió a decir “Tu ERE…”, lo que sea. Lo repiten miles de cubanos hoy día en sus calles y lo trasplantan, además, al idioma inglés cuando no pronuncian las terminaciones inglesas, lo que hace que tengan que encontrar un traductor para el famoso azulejo cubano-canadiense a la hora de dar explicaciones a la prensa… después de los sucesos.
Hay, además, un detalle que me hace sonreír. Luego de que la caja de Pandora de Escobar fuera “descubierta” por la prensa, el cubano fue suspendido y enviado a una “escuelita” para aprender tolerancia.. ¿en tres días? Es para caerse de espaldas de la risa.
No me sorprende la ingenuidad canadiense, o norteamericana, la he visto aparecer cotidianamente aquí y allá. A estas alturas Yunel Escobar es ya un adulto, un hombre joven cuya ética personal, educación sentimental y principios morales han sido delineados por una infancia en Cuba, la misma que sufrió los embates de los que hablaba antes en las escuelas cubanas.
La educación cubana es, además, una educación esencialmente homofóbica. La sociedad cubana siempre fue esencialmente machista, lo ha sido antes y después, a pesar de que el gobierno castrista creó códigos de familia y organizaciones feministas. El hecho cierto es que Cuba sigue siendo una sociedad profundamente machista donde la homosexualidad, en cualquiera de sus variantes, es profundamente rechazada. Y es gracias a los mismos que crearon estos códigos de familia y estas organizaciones feministas.
El deporte, además, fue un medio que el gobierno de Castro utilizó para erradicar las tendencias homosexuales de personas en el pasado, ¿o es que se nos olvida que en el UMAP se obligaba a los “gays” a jugar beisbol? ¿Se acuerdan de ese detalle?
1967, ese fue el año en que la máxima autoridad del país abrió los campos de concentración para homosexuales, disidentes e individuos que no se alineaban a la política oficial de Castro. Pero la homofobia no solo se “concentró” en el UMAP porque, quiéralo ocultar ahora el régimen por todas las formas posibles, los máximos representantes de la política oficial cubana eran homofóbicos… y lo siguen siendo.
No hace falta ir muy lejos en una sociedad donde la voluntad de un hombre impone políticas de estado, experimentos descabellados en la educación, cultura y economía, y un lenguaje agresivo esencialmente homofóbico para que la sociedad sea caldo de cultivo favorable a la intolerancia.
La cultura cubana sufrió de la intolerancia homofóbica, borrando nombres, ocultando de nuestra educación el acervo de grandes artistas solo porque en su vida personal eran homosexuales, mientras el discurso oficial se masculinizaba a grados superlativos. Es curioso, por ejemplo, como un artista como Bola de Nieve (conocídamente homosexual) decía que le gustaba la “revolución” cubana… “porque es macha”.
¿No les parece sugestivo el adjetivo del famoso artista?
Alguno puede decir, bueno, 70’s, 80’s, 90’s es tiempo pasado. OK, les recuerdo entonces ahora lo que ocurrió en el verano del 2003 cuando unos emigrados cubanos en Miami decidieron hacerle una broma al dictador en jefe en Cuba a través de la radio local de la Florida.
¿Se acuerdan del suceso de la llamada de “Chávez” a Castro sobre la dichosa maletica?
25 minutos de conversación telefónica entre el supuesto “Chávez” desde una radio de Miami a Fidel Castro descubren lo esencial en el dilema Escobar. La única respuesta que el dictador acierta responder luego que el bromista le descubre la broma es llamarle “MARICON”.
Es la misma palabra que empleo Yunel Escobar en su famoso letrero. ¿Hay algún periodista americano o canadiense que lo haya anotado por ahí en sus comentarios sobre el torpedero en estos días?
Siguiendo la ingenua forma de pensar de estos reporteros alguien pudiera sugerir de enviar a Fidel Castro a la misma “escuelita” que dicen va a asistir Yunel Escobar para aprender tolerancia.
El filósofo británico Karl Popper dijo alguna vez “… que debemos reclamar en nombre de la tolerancia el derecho a no tolerar a los intolerantes”.
Me pregunto hoy, ¿vale solo esto para pequeños individuos cuyo única función social es ser un buen jugador de beisbol en un equipo canadiense llamado Blue Jays?
Yunel Escobar es solo eso. Un pequeño ciudadano nacido en una pequeña isla donde la intolerancia a lo diferente ha sido la política de estado regida por un intolerante. Creció, se formo como niño y joven en ese ambiente. Llego a ser un gran torpedero en un medio esencialmente machista, homofóbico, en medio de una sociedad que estableció la homofobia como política estatal oficial y que aún, a la altura del 2003, tenía a un intolerante como rey supremo de un estado capaz de llamar por el mismo nombre, en una radio internacional, a otra persona con la misma palabra que Escobar disfuncionalmente escribió debajo de sus ojos.
¿Quién protesto entonces?
Yunel Escobar no es un “role-model” como algunos tontos tratan de encuadrarlo en la prensa. Es simplemente el producto social de su pasado como persona. Un pasado enmarcado por la política de este otro intolerante cuyo nombre es Fidel Castro.
Dejémonos, entonces, de hablar tanta bobería y pongamos los pies en la tierra, después de todo, Yunel solo juega con las pelotas… no con la suerte de millones de personas como Fidel Castro.

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