Sunday, June 3, 2012

Las palabras de Aung San Suu Kyi para Cuba



"Hay muchas leyes buenas en Birmania, pero no tenemos un sistema judicial independiente y justo"
Son palabras de Aung San Suu Kyi en el Foro Económico Mundial celebrado en Tailandia. La disidente Birmana habló por 15 minutos en Bangkok, un discurso mesurado, pero profundo y coherente con su historia política. La luchadora por los derechos humanos del pueblo Birmano recordó como el momento más memorable de su visita a Tailandia el instante en que vió las luces de las noches de Bangkok desde la cabina del avión que la llevaba al Foro Mundial, en contraste con la oscuridad de la capital de Burma afectada por constantes cortes eléctricos.
En lo personal esa pequeña anécdota sobre las luces de Bangkok y las oscuridades de Rangún fue lo que me hizo recordar, casi doce años atrás, mí salida de Cuba.
En un atardecer de junio el pequeño avión levantó vuelo desde La Habana, y en pocos minutos la silueta azul de mi país se perdió en la distancia. Atrás quedaba el contorno lejano de Varadero, fácilmente distinguible desde la altura del avión que me lanzaba a un viaje unidireccional hacia Canadá, mi país de destino, mi segunda patria quizás para siempre. Mi pequeña isla se perdió en la distancia y en la noche, atravesando territorio americano, hacia lo desconocido.
Fue precisamente el mar de luces de Toronto lo que me golpeó la primera vez, profundamente, y que aún hoy está anclado en mis pensamientos, tal y como le sucedió a Aung San Suu Kyi con Bangkok: el contraste entre la oscuridad de La Habana y el resplandor titilante de las luces nocturnas de Toronto. Muchos contrastes.
"Hay muchas leyes buenas en Birmania, pero no tenemos un sistema judicial independiente y justo".
"El proceso no es irreversible. He llegado a observar un optimismo desmesurado, a veces es necesario un poco de escepticismo saludable".
“Los inversores en Birmania deben tener en cuenta que incluso las mejores leyes no tienen ninguna utilidad si no hay tribunales limpios e independientes para administrar las normas de forma justa”.
"No queremos inversiones que supongan más corrupción. No queremos inversiones que aumenten las desigualdad o para que los privilegiados sean más privilegiados todavía".
Son algunas de las palabras de la Premio Nobel de la Paz. ¡Cuánta verdad!
Birmania es controlada por una junta militar, también lo es Cuba.
Han liberado cientos de presos políticos de las cárceles y le han permitido a Suu Kyi, después de 24 años de aislamiento, ejercer sus derechos de opinión, su libertad personal y sus derechos civiles.
En Cuba la junta militar, con la ayuda de la Iglesia, lanzó a los presos políticos al exilio y aún no deja ejercer ninguno de los derechos recuperados por la Premio Nobel a los disidentes políticos, a ningún ciudadano cubano.
La junta militar de Birmania le abrió las puertas de salida y entrada a “La Dama” para asistir al Foro Mundial y después dar una gira por Europa, y regresar. En Cuba, la junta militar castrista no deja salir ni a disidentes ni a ciudadanos, y el poder se ejerce precisamente con el estricto control de los movimientos de sus nacionales: desde el derecho a caminar por sus propias calles hasta a residir, trasladarse desde y hacia alguna otra provincia o ciudad, o el vital derecho humano a viajar fuera de las fronteras geográficas… y regresar a sus ciudadanos.
Las similitudes son muchas, y también las diferencias. Y son ahí donde las palabras de Suu Kyi se me antojan reveladoras, especialmente cuando recuerda que hay que mantener un “escepticismo saludable” y recordar que “el proceso no es irreversible”.
La prensa extranjera en mi país, y en el mundo, se hace eco de las minimalísticas reformas que el gobierno de Raúl Castro ha hecho y hace hoy y posiblemente hará mañana. Las exagera demasiado y las confunde con el verdadero espíritu de lo que una reforma es: cambio profundo en las estructuras existentes.
No los ha habido en Cuba. ¿Los habrá?
Cuando Aung San Suu Kyi dice que no quiere más “inversiones que aumenten las desigualdad o para que los privilegiados sean más privilegiados todavía” hay que recordar, por ejemplo, que los amagos de apertura de personeros políticos de sangre castrista como Mariela Castro gastan 5 mil dólares en estancias en lujosos hoteles americanos en los Estados Unidos, para promover una pantomima de “revolución sexual” que no existe en mas ningún orden, y que es incluso parcial en sí mismo.
Los inversores en Cuba cierran los ojos a la esclavitud de las leyes cubanas de contratación de mano de obra, los salarios míseros a que son contratados esos obreros y profesionales de los sectores en que se invierten. Y mucho más importante, en qué y cómo se utilizan los fondos capturados con esas inversiones.
Leyes buenas también existen en todas las dictaduras: son el papel coloreado con que todo autoritarismo cubre las graves violaciones a los derechos del ciudadano común.
Y como mismo advierte la luchadora Birmana “las mejores leyes no tienen ninguna utilidad si no hay tribunales limpios e independientes para administrar las normas de forma justa”.
Aung San Suu Kyi hablaba sobre su país, pero hablaba desde lejos y por curiosa asociación también sobre Cuba. Las distancias geográficas en muchas ocasiones provocan que se acorten las políticas.
Y en el caso de Burma y Cuba, las similitudes y diferencias son muy evidentes. Por supuesto, mi país aún no cuenta con una personalidad como la de Suu Kyi, es parte de la pequeña tragedia que todavía nos cuelga del tobillo insular y nos hace arrastrar a la junta militar más larga de la historia americana.
Mientras, los que vemos con simpatía el nacimiento de la democracia en el lejano país asiático saludamos con sincera alegría el contorno que se perfila en el lejano Oriente… con la sonrisa optimista de esta delgada mujer valiente y tenaz, quizás pensando que pronto, muy pronto, tendremos la versión nuestra en la pequeña isla del Caribe.

2 comments:

Anonymous said...

"Aunque la oposición en Birmania está legalmente permitida, ya que la Constitución asegura que todo ciudadano tiene derecho “a formar asociaciones y organizaciones”, lo cierto es que los movimientos opositores tienen poca libertad de maniobra". Esto lo tome prestado para demostrarle que la situacion en Birmania, en cuanto a sistema politico, es incomparable con Cuba, a pesar de que en ambos paises gobiernan juntas militares. Aunque la oposicion en Birmania haya sido debil, la Constitucion la tiene en cuenta y eso ha servido para que la junta haya incluido a la liga democrata que preside An San Su Kuy. Por eso ella puede hablar de reformas dentro de su pais, y dentro de ese mismo sistema politico, como algo viable. Sin embargo, para el caso cubano es imposible, toda vez que en Cuba la oposicion no esta permitida y las reformas no llegaran a ser viables nada mas que para los de la junta militar y sus personeros. Si la opositora se dirigiera con palabras hacia la realidad cubana, empezaria hablando sobre la necesidad de un cambio politico institucional que legalice a la oposicion. Por eso adaptar a la realidad cubana(no digamos tergiversar) las palabras de la opositora, y bajo ese titulo, pidiendo la estabilidad del proceso de reformas con gran optimismo, es una ficcion que dentro de Cuba salta un gran capitulo. Gracias por esta oportunidad.

Juan Martin Lorenzo said...

Por supuesto salta un capitulo, no lo ignoro, por eso digo "semejanzas y diferencias". Pero las palabras de Suu Kyi son medulares porque precisamente en Cuba los inversionistas que van llevan siembran la corrupcion y obstaculizan la democratizacion del pais.

Hay otro detalle, y es que Suu Kyi nunca transigio con dialogos a sus principios, y eso tambien es adaptable a Cuba. En Cuba no hay reformas, solo colorete al sistema. Pero las palabras de Suu Kyi si son importantes, sobre todo eso de los "cambios que no son irreversibles" porque ya de hecho en Cuba lo han sido mas de una vez.

No tergiverso en ninguna palabra lo que Kyi dijo, estan exactamente dichas como fueron expresadas por ella en el Foro Mundial.

Las comparaciones, ademas, siempre son pausibles, es un metodo tambien de debate que es lo que quiero provocar.

Muchas gracias por su opinion pero me gustaria haber conocido su nombre