Saturday, June 9, 2012

El penúltimo cuento de Mariela Castro



En el folclor popular cubano existe un conocido cuento popular llamado “el cuento de la Buena Pipa” que sirve para engatusar y enredar per secum seculorum a niños, todos hemos oído su referencia en nuestra infancia. Es curioso, sin embargo, que cuando somos adultos – algunos adultos – pretenden elevar a categoría filosófica el enredo infinito de esta tradición infantil cubana.
El penúltimo en esta saga es el caso de Mariela Castro.
Hija del actual dictador de Cuba, sobrina del que aún escondido detrás de bambalinas sigue dictando los destinos de Cuba, esposa de un italiano encargado de los negocios camaroneros de Cuba en Europa, fotógrafo profesional –eso dice su resumé-. Viaja sin problemas el mundo entero.
Imparte conferencias en San Francisco, Francia y España. Entra y sale del país a costa de su relación sanguínea con las autoridades cubanas. No necesita ningún permiso de entrada, ninguna estampa especial en su pasaporte y los gastos de viaje. Bueno, esos gastos nadie los discute, ni publica a cuánto ascienden, ni ninguna prensa cuestiona los resultados de esos viajes a costa del erario público.
Los cubanos no tienen información independiente de lo que dice en Estados Unidos, de lo que transcurre detrás de bambalinas, y la señora Castro no admite ni comentarios en su blog ni tampoco preguntas en las conferencias de prensa que imparte. Ella dice que va “a trabajar y no a perder tiempo”.
Mi primera pregunta entonces es, ¿en qué consiste su trabajo? ¿Sólo un monólogo unidireccional? Pero, en fin, esto es familiar y se hereda en sangre, es lo mismo que le sucede a su tío y su padre que no contestan preguntas porque “están muy ocupados”, digo yo.
Lo curioso de todos estos personajes es que se enredan en sus propias faldas. Ahora se presenta la infanta Mariela con el cuento de la “Buena Pipa” de por qué no dejan viajar a los norteamericanos a Cuba, en una carta sobre su viaje a los Estados Unidos. Esta hablando del gobierno de Obama que ella dice quiere votar (¿querrá ser ciudadana norteamericana, también?)
Pregunta: ¿y por qué su tio y su padre no dejan viajar libremente a sus propios ciudadanos como lo hace usted, señora Mariela?
¿No es cuestión de ética, coherencia y honestidad pedir y exigir la misma medida para el gobierno de su padre?
Todos los cubanos tenemos por ley secular del gobierno de Cuba que pagar un impuesto, un sello de probidad de que no nos oponemos públicamente a las opiniones del padre y tío de Mariela, y de ella misma, y ese sello es la estampa de nuestra libertad personal cercenada en nuestro pasaporte. Y cuesta 160 dólares, aquí en Canadá, en Estados Unidos creo es un poquito más caro.
Pero la señora Mariela Castro no está preocupada con esto. Ella le preocupa la “libertad personal de viajar”… de los eventuales turistas norteamericanos a Cuba.
Se toma, además, la libertad de hablar por los cubanoamericanos de Estados Unidos para cuestionar los congresistas elegidos por ellos en la Florida. Pero su tío y su padre no han sido elegidos en Cuba nunca.
¿Cómo se explica esto?
Ella misma dice que recibió 2 veces visas durante el gobierno de George W. Bush. Una tardía y por eso no pudo viajar a Estados Unidos.
¿Se ha preguntado usted, Mariela Castro, cuántos cubanos se les ha negado la entrada a Cuba por parte de las autoridades comandadas por su tío y su padre?
Una persona racional, con sentido de la decencia y la honestidad mandaría a callar a esta persona que es, como bien dijo Zoe Valdés, el castrismo.
El maquillaje mediático que se está llevando a cabo con este personaje tiene como objetivo el futuro de Cuba. Se está implementando una arquitectura de la sucesión dinástica, ahora que los dos topos del gobierno cubano están ya viejos y no hay nadie que los re-emplace en el poder.
Y no se escatima ningún detalle, por cierto. Cirugía plástica por medio, fíjense en las dos fotos que contrasto aquí en el post. Articulito mediático en el periódico mas importante de España, El País, estampándola como la “hija rebelde” de Raúl Castro, el largo viajecito a San Francisco, entrevistas con la prensa y video maquillado de la CNN. Las payasadas homosexuales en las calles de La Habana con la claque oficial de la comunidad gay cubana es parte del carnaval.
Y en su viaje a San Francisco no se le olvidó llevar a un sargento político como Miguel Barnet, un detalle pintoresco para imponer cierta intelectualidad “literaria” al debate en el evento de LASA.
Lo preocupante en toda esta propaganda histriónica es la mentira evidente que todo el mundo calla: la esencial raíz castrista continuista que se quiere establecer. Así, no está muy lejos el día que oigamos que Raúl Castro logro aprobar en la Asamblea Nacional que la señora Mariela Castro fuese la presidenta del Parlamento Cubano, de ese parlamento que solo sesiona un día para levantar solo la mano, primera etapa del salto a la primera magistratura del país.
Es el mismo cuento infantil que nunca se acaba, solo que ya no es apto para los niños.

1 comments:

John said...

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