Sunday, March 18, 2012

Una Misión Penosa y una Iglesia que ya no es de Nadie

El Martes 13 de Marzo un grupo de 13 opositores cubanos decidió entrar en la Iglesia de La Caridad de Centro Habana y entregar una carta solicitando un encuentro con el Papa Benedicto XVI, de visita en Cuba entre los días 26 y 28, en conjunto con una serie de exigencias de Derechos Humanos, sociales y políticas para que la Iglesia sirviera de sabio interlocutor entre el poder absoluto, por más de 53 años en Cuba, y la necesidad de Cuba de transitar a una sociedad libre.
Pero los oídos de la Iglesia Católica estuvieron sordos. El propio Cardenal Jaime Ortega entrego las llaves del recinto eclesial a las tropas paramilitares del régimen y los opositores fueron detenidos: conducidos a una estación policial, tomadas sus huellas digitales, muestras de orina y cabello. Como se hacen con los posibles culpables de penas capitales para identificar ADN de posibles víctimas.
La Iglesia Católica Cubana criminalizo la acción de los opositores. Y de hecho santifico el asalto de las autoridades, por todo lo largo de estos años, a los disidentes por las turbas fascistas del Gobierno. Detrás vinieron la reafirmación de Monseñor Lombardi en Roma, santificando papalmente la acción, y también la oportuna declaración del embajador de la dictadura en el Vaticano, diciendo que Iglesia y Dictadura “hablaban el mismo lenguaje”.
Bochornosas coincidencias.
Desde entonces, se ha conformado un delicado precedente en Cuba: ya no hay refugios adonde el cubano pueda acudir a pedir ayuda cuando piense de manera diferente. Las plazas están tomas, y asi mismo las iglesias.
Los 13 disidentes que entraron en La Caridad, y los otros tantos que se atrevieron en Pinar del Rio y Holguín, fueron desalojados de la Casa de Dios, que es de TODOS, por la orden de los obispos. Es a ellos a quien hay que pedirles pleitesía, no a los inquisidores habituales.
El gobierno de Cuba siempre invadió Iglesias sin permiso de nadie. Primero expulsando del país a sacerdotes y monjas, y después introduciendo miembros de sus servicios de seguridad en celebraciones religiosas, días festivos de la Iglesia, procesiones religiosas donde los que llevaban en andas las vírgenes Católicas eran miembros del G2: eso es vox populis en Cuba.
En La Habana, por ejemplo, aun se recuerdan los incidentes de los principios de los años 90 cuando en la Iglesia de las Mercedes un grupo paramilitar ataco a disidentes que gritaban “Libertad”, y los feligreses escaparon en estampida del recinto.
Pero de eso la Iglesia y el Cardenal no tienen nada hoy que decir.
La Carta Pastoral de 1992 salió a luz porque entonces aun dentro de la curia católica quedaban hombres como Pedro Meurice y el Cardenal Ortega era una figura pequeña aun: no podía enfrentarse a la estatura del Arzobispo Santiaguero.
Hoy casi no queda nadie de esa generación. La Iglesia Cubana esta de rodillas ante el clero partidista de Castro. ¿Qué podemos esperar entonces de la visita del Papa Benedicto XVI?
Nada. Todo está pactado.
Benedicto no es Juan Pablo II con una doctrina social clara, un conocimiento maduro de lo que significa la lucha por los derechos humanos. Los intereses de la Iglesia hoy no son los mismos que cuando Juan Pablo II era su guía. De hecho, el papa en los años que lleva al frente de la Iglesia no ha sacado alguna encíclica valiosa que podamos referenciar.
Cuan diferente es uno del otro lo podemos constatar en el hecho de que Juan Pablo II, inmediatamente llego al trono de Pedro emitió una famosa encíclica llamada “Redemptor Hominis”, donde abrazaba la idea de que la iglesia tenía el papel de ser actor principal en el drama humano contra las fragrantes violaciones de derechos humanos en los países comunistas.
Benedicto XVI no ha dicho una palabra al respecto. Quizás porque los centros de comunismo ya no están en Europa sino en terceros países, menos importantes. Es así de sencillo. Honestamente, no quisiera pensarlo así, pero entonces ¿cómo interpretar que los padres de la Iglesia dediquen misas a caudillos autoritarios como Chávez y no a hombres sencillos como Zapata?
¿Cómo interpretar que la Iglesia emita una nota calificando de “irrespetuosa e irresponsable” la entrada de cubanos, que además acudían cotidianamente a sus predios, para pedir hablar con el ciervo de Dios y no la emita para condenar la represión a las Damas de Blanco en el aniversario de la Primavera Negra del 2003?
¿Por qué a unos si y a otros no? ¿Por qué el Papa no muestra interés alguno por encontrarse con el pueblo de Cuba y muestra un excesivo interés por encontrarse con Fidel Castro?
En la mencionada encíclica que Juan Pablo II emitió en el mismo principio de su papado, y que ya anteriormente mencione, “Redemptor Hominis”, se nos dice:
“Since man's true freedom is not found in everything that the various systems and individuals see and propagate as freedom, the Church, because of her divine mission, becomes all the more the guardian of this freedom, which is the condition and basis for the human person's true dignity.”
Traducido:
“Desde que la verdadera libertad del hombre no es encontrada en todo lo que los diferentes sistemas e individuos ven y propagan como Libertad, la Iglesia, producto de su misión divina, se convierte mucho más en LA GUARDIANA de esta LIBERTAD, que es la condición y la base para la verdadera dignidad de la persona humana.”
El subrayado es mío.
En Cuba, sin embargo, los 13 opositores no encontraron a LA GUARDIANA ejerciendo su función fundamental prescripta por Juan Pablo II en su encíclica del 1978. ¿Significa esto que para el nuevo papado esos documentos oficiales de la Iglesia Católica Romana son papel mojado?
No lo sé.
Hoy, como cada domingo, las mujeres miembros de las Damas de Blanco fueron arrestadas a la salida de la Iglesia de Santa Rita en La Habana, otras no pudieron llegar porque los celosos guardianes de la dictadura rentaron dos ómnibus llenos de paramilitares y le rodearon la sede.
A lo largo del país los arrestos, el bloqueo de las comunicaciones a los opositores, las amenazas y la impartición de instrucciones de violencia a partidarios del gobierno durante la visita de Benedicto XVI son vox populis, pero la Iglesia no escribe su NOTA.
Al parecer, ya las Iglesias no son de Nadie. Es decir, son del Gobierno…

0 comments: