Tuesday, February 7, 2012

El pequeño Peón del Ajedrez

Twitter es una herramienta poderosa de dispersión de la noticia, ya más de una vez lo ha demostrado, pero también esos 140 caracteres demuestran sus límites cuando alguien, tratando quizás de filosofar y generalizar sobre algún tema, cae en la trampa que el pequeño espacio de esa red social les depara en su camino.
Precisamente uno de esos usuarios de Twitter me respondió en estos días un viejo tweet sobre la visita de Dilma Rosseuff a Cuba. Aquí les muestro su respuesta en esta pequeña toma de mi TL:
No viene al tema aquí la cita del cuestionable trovador cubano, ni tampoco la mención de la muy socorrida bloguera cubana – demasiado referenciada por cuanta prensa e institución internacional aborda el tema de Cuba. No hablaré de eso.
Un telón de fondo y una pieza de ajedrez es parte de una teoría, y también de una ideología, que ha hecho de mi país una sociedad anulada, un territorio libre de iniciativa ciudadana, un lugar donde el individuo se ve anulado y convertido en esa simple muesca del enorme engranaje de servicio al estado.
He ahí otro de los grandes temas del Socialismo y del castrismo insular: el ciudadano como un servidor automático del estado, el inevitable peón, la muesca del tornillo secular estatal. Lo contrario a este axioma  comunista es lo correcto. No estoy diciendo aquí, por supuesto, que el estado es un servidor automático, pero lo que no podemos suponer es que todos y cada uno de los ciudadanos seamos unos servidores del gobierno.
Quizás en la Edad Media, o en los no muy lejanos años 50 se podía aventurar a decir que todos y cada uno de los ciudadanos de una sociedad eran simples peones en un gran ajedrez político. Pero entonces, ¿cómo es posible que la ONU haya definido los Derechos Universales de los Hombres?
Y estos derechos son de las personas, de cada individuo como entidad única, nunca de los estados. Pero eso es precisamente lo que el castrismo ha traído en mi país. La sociedad hecha “un telón de fondo” como mencionaba esta persona haciendo referencia al manoseado trovador cubano.
No hay nada original en lo que digo, ni he descubierto una nueva teoría social. Un hombre como Gene Sharp ya lo había mencionado en su libro “De la Dictadura la Democracia”. Dice Sharp:
“En muchos países al pueblo … se le ha inculcado insistentemente la sumisión incondicional a las figuras y gobernantes que detentan la autoridad.”
Mejor retrato de Cuba no lo hay. Y añade:
“… las instituciones sociales, económicas, políticas y hasta religiosas de la sociedad han sido deliberadamente debilitadas, subordinadas o aun reemplazadas por otras nuevas y regimentadas.”
Dondequiera que la práctica socialista ha establecido puerto este ha sido el resultado, pero en Cuba ha tomado proporciones realmente surrealistas. El individuo ha dejado de ser ciudadano, y se ha convertido en el peón del que hablaba la persona del tweet. Esta ha sido la consecuencia de 53 años de castrismo en Cuba.
Esta tesis, esta ideología del peón amaestrado la trataron de expandir, y argumentar, como una característica intrínseca de las sociedades capitalistas los teóricos marxistas desde el siglo XIX. Sin embargo, ¿cómo se explica entonces que es en el capitalismo donde el individuo tiene las herramientas sociales, políticas y legales para ejercer sus derechos individuales civiles, humanos y económicos?
Y es precisamente el Socialismo ¿científico? el que remata la teoría de que no existe la predestinación humana, de que el líder no es lo importante sino la masa humana, “el pueblo” como argumentan. ¿Es que no hay nada más anónimo y oscuro que ese concepto de pueblo? ¿Quién entonces ha cimentado la teoría del ajedrez sino los mismos sofistas del comunismo?
Por más de 60 años la Rusia Soviética degenero los derechos del pueblo en los derechos de un tirano, un líder pre-establecido, una camarilla secular de poder: los ciudadanos se convirtieron en simples tornillos, células invisibles de la sociedad, sin voz.
El Socialismo entonces no les garantizo ningún derecho allá, tampoco se los ha garantizado en 53 años a los cubanos, por el contrario, se los retiró. Esa sociedad anónima convirtió a la masa humana en ese peón para poder garantizar “la sumisión incondicional” de la que Sharp hablaba.
Hoy día, con la tecnología tocando las puertas de nuestra casa, y donde un simple ciudadano con un teléfono móvil puede mover una opinión y generar un movimiento cívico, la Teoría del Ajedrez se ha convertido en la última cortina de humo despejada de la arquitectura del Socialismo.
Como bien dice Gene Sharp en su libro, a la lucha por la caída de las dictaduras debe seguir la lucha por reconstruir todas y cada una de las leyes que le reintegren al ciudadano común su derecho inalienable a la existencia como ser individual, social, político, que vuelva a ser una voz fuerte y garantice así la imposibilidad del retorno de la vieja estructura autocrática desaparecida.
Los hombres hoy no somos peones en ningún tablero de ajedrez. Y al final, como también sucede con ese juego de estrategias, los peones que alcanzan la octava fila pueden reclamar su lugar como alguna otra pieza de mayor envergadura en ese juego.
Lo que demuestra que esa pieza, el peón, aun en el ajedrez, es muy superior que el resto…  porque es la única ficha que puede cambiar su rol sobre el tablero.

Note: I will translate this article in English soon !!!

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