Saturday, February 18, 2012

Cristina de Kirchner y su asalto a la privacidad ciudadana en Argentina

Hay un dicho cubano que dice: “dime con quién andas y te diré quien eres”.  Meses atrás la oposición venezolana denunció, y de hecho desmantelo, un proyecto secreto chavista  en el que se quería instalar en Venezuela el uso de una tarjeta electrónica china en un nuevo documento de identidad. Los venezolanos descubrieron que la tarjeta electrónica poseía un chip con los datos del futuro poseedor que podía ser leído por lectores de proximidad, fácilmente utilizables por miembros del aparato de seguridad para vigilar, y controlar los movimientos y la vida ciudadana en Venezuela. Al parecer, con la denuncia y el incremento en fuerza de la oposición venezolana, el proyecto quedo dormido, o murió.
No ha pasado así en Argentina. La señora Kirchner no espero a que la oposición creciera, y ni lenta ni perezosa se dejo vencer por la oposición, y por tener un país en sus manos, prácticamente. Hoy día la ciudadanía argentina tiene en su posesión, y no tiene otra opción que utilizar una llamada tarjeta SUBE, para acceder a los medios de transportación del país austral, y para el supuesto cobro de las pensiones.
Lo que nadie había dicho era la naturaleza de esa tarjeta. ¿Adivinan? Del mismo estilo que la proyectada en Venezuela.
Lo que en un país cualquiera puede ser adquirido en cualquier estanquillo de ventas de tickets de transportación, sin ninguna identidad requerida, la sr Kirchner lo ha impuesto, en pago, los argentinos tienen que rendir a la oficialidad Kirchneriana, a un organismo estatal, sus más privados datos.
La tarjeta SUBE se integra a la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales, que a través del Ministerio de Justicia depende del Poder Ejecutivo Nacional. Es decir, depende de la sra Cristina Fernández Kirchner. Ah, un detalle curioso, subdirector se llama Juan Antonio TRAVIESO.
Cualquier parecido entre su curioso apellido y su conducta como funcionario leal a Cristina corre por cuenta de ustedes.
SUBE posee un chip que permite almacenar una enorme cantidad de datos, tiene una capacidad de almacenamiento de 1 gigabyte. El gobierno, fácil en vender y marketing, la publicita diciendo que sus poseedores podrán viajar sin efectivo, estarán más seguros porque sus miembros no podrán ser asaltados porque no llevaran dinero en líquido, etc. Ya sabemos que fácil estos populistas encuentran el lenguaje del marketing.
Dicen, por ejemplo, que si ocurre un robo, la persona es asaltada y su tarjeta robada, la víctima puede anularla y le será entregada una nueva, sin costo. Ah, no se sabe que ocurrirá con el ladrón, si este carga la dichosa tarjeta y sigue viajando y accediendo a la información de la víctima. Cualquier cosa en un país donde los niveles de corrupción son altos es posible y, sobre todo, donde el deseo de recaudación al ciudadano es superior a su seguridad personal.
El problema detrás de SUBE es que el ciudadano común, ese que la porta, deja detrás de sí toda una gigantesca cantidad de información en manos de un gobierno que puede hacerla manipular por sus organismos de seguridad, y no añadiendo de que la puede vender al mejor postor.
La traza de sus movimientos quedara registrada cada vez que tome un medio público de transporte, con nombre y apellidos, dirección y la totalidad de su identificación personal. ¿Se acuerdan que le dije tiene que ser adquirida con una identificación legal personal?
Detalle Orwelliano. La tarjeta SUBE puede ser leída por lectores de proximidad, de los cuales hay muchos en el mercado. Dependiendo de su sensibilidad, pueden ser leídas por los equipos colectivos del transporte público a una distancia de 10 centímetros, pero también por equipos de alto rendimiento que las pueden leer hasta una distancia de 500 metros. La tecnología está al alcance del que se lo proponga, y con las intenciones de quien se los proponga. Se usan en China, ¿adivinan para qué?
Sin darle mucha vuelta, cruzando esas bases de datos, el gobierno, cualquier entidad de ese gobierno, o incluso una persona (¿la señora Kirchner?) podrá saber adónde viajan los ciudadanos, digamos sus opositores, o sus seguidores. Si cumplen esos seguidores sus obligaciones de fidelidad, o si no la cumplen. Si la gente viaja sola, en grupo, con su familia, adonde los lleva, qué rutas utiliza, etc. Toda su vida personal expuesta a un dedo bipolar.
Recientemente el Grupo de Hackers auto titulado ANONYMOUS logro acceder a la información de 1 millón de argentinos, y demostró públicamente en su sitio sobre Argentina, lo que esta tarjeta resguarda diariamente. Su comunicado puede ser leído en este link: Todo lo que SUBE…tiene que BAJAR.
He aquí una muestra de lo que ANONYMOUS muestra en su Comunicado:
Lo marcado en rojo muestra el rastro de datos de un usuario (argentino) y su movimiento a través del transporte público. ANONYMOUS no mostro los datos personales de esas personas recolectados en el hackeo, como lo dice en la parte de arriba, pero están. ¿Se dan cuenta del problema?
En su Comunicado, esta comunidad de Hackers dice:
“En Argentina a diario se observan problemáticas por cuestiones de control por parte del estado. Cámaras en la calle cada dos cuadras, edificios y patrulleros, la creación de una base de datos con información biométrica de cada ciudadano desde que nace y el rastreo de sus movimientos.”
Y agrega:
“Como si este sistema de monitoreo de la población y la existencia de esta base de datos sensibles signos de una sociedad de control no fueran suficientes, los datos están prácticamente al alcance de cualquiera.”
Así “avanza” Argentina hacia la sociedad de George Orwell. Preguntas que me asaltan ahora.
Esto ocurre en Argentina. No voy a mencionar Venezuela. No conozco en que ha quedado aquel proyecto dormido de Chávez. Mi pregunta es Cuba, donde las cámaras de vigilancia han comenzado a hacer su aparición en lugares de sensibilidad política. Cito: esquina de la sede de las Damas de Blanco, donde se encuentran las Iglesias, intersecciones importantes, cercanía de casas de opositores conocidos,etc.
Un gobierno que no gasta un centavo en suministrar un litro de leche a sus niños de más de 7 anos ha invertido e invierte en esto. ¿Invertirá también en estas tarjetas para cambiar sus documentos de identidad?
No es paranoia, los mismos venezolanos denunciaron que habían cubanos detrás del proyecto con China de aquellas tarjetas que les mencione. ¿Entonces?
He ahí como la asociación de amistades trae la asociación de ideas, y de métodos seculares de vigilancia. Como decía al principio: “Dime CON QUIEN andas, y te diré QUIEN ERES”.

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