Friday, October 14, 2011

Un crimen de estado

Se acaba de cometer en Cuba por parte del gobierno de Raúl Castro el último crimen de estado: Laura Pollan, la líder de las Damas de Blanco, acaba de fallecer.
A menos de una semana de estar afectada por una “grave deficiencia respiratoria” que nadie puede comprobar in situ, que ningún organismo independiente puede investigar, en un país que desconoce todas las organizaciones independientes de derechos humanos. Así, a la merced de un gobierno capaz de las peores maquinaciones, un viernes 14 de octubre, anocheciendo en Cuba y en todo el hemisferio Occidental, hemos conocido que ha fallecido Laura.
Minutos antes la prensa internacional, las redes sociales, amigos, personas cercanas a Laura habían reportado que se le había efectuado una “traqueotomía”. Me pregunto, ¿para qué? ¿Para acabarla de matar?
Un día después de un fuerte operativo policial en su casa, soportando horas de abrumadora represión, empujones, gritos, golpes y maltratos de una jauría fascista, dirigida y controlada por los órganos de la seguridad del estado, que es decir la Gestapo caribeña del señor Castro, Laura comenzó a sufrir de una enfermedad que el sistema de salud de Cuba, tan alabado en los medios internacionales, nunca pudo definir con exactitud. ¿O sí y solo fue la patraña que siempre han utilizado los hermanos Castros para eliminar sus más temidos oponentes?
Ha muerto Laura, pero aún está viva y estará viva para el resto de la vida de las generaciones de cubanos que aún quedan con dignidad. La Han matado físicamente, pero aun vive su espíritu y su voz. Laura esta aun con nosotros.
De la misma forma en que ocurrió con Orlando Zapata, los genízaros cancerberos del régimen de La Habana en Twitter y en internet no dejaron de burlarse de su enfermedad, como solo los seres más despreciables pueden hacerlo. Para ellos, en el nombre que justifica todo este odio por la vida, los derechos del hombre, la libertad y la dignidad humana, me digo recordar las esclarecedoras palabras de Voltaire cuando dijo, quizás refiriéndose a Fidel Castro y sus secuaces:
“Es el más desgraciado de los seres humanos, porque es el peor de todos”
Más de cincuenta años la pequeña isla de Cuba ha sufrido este fascismo silencioso. Más de cincuenta años los que hoy le quitaron la vida a Laura han destruido el país, la voluntad ardiente de un pueblo heroico, los sueños, el espíritu y su propio corazón. Y todo ha ocurrido frente a los ojos abiertos del mundo: sus órganos de prensa, las organizaciones internacionales de lucha por derechos humanos, las organizaciones internacionales que deben velar por la justicia y la paz. Y nadie ha movido una mano, y han dejado morir a Laura una vez más. Ellos también son culpables de este crimen.
¿Hasta cuándo será así? ¿Hasta cuándo seguirán muriendo otras Lauras en manos de sus asesinos?
¿Hasta cuándo?

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