Saturday, October 22, 2011

Hueco para ratas

Hay mucho de ironía el conocer que Gadafi fué encontrado escondido en un hueco de desagüe de aguas ¿pestilentes?. Algo así… ¿cómo viven y se esconden las ratas? El detalle se hace repetitivo cuando recordamos como y donde estaba escondido Sadam Hussein los últimos días de su vida. El final difiere, sin embargo, en algunos puntos.
Pero, ahí está, como una referencia a como vivieron en vida, como despreciaron al ser humano, como trataron a su propia gente, sobre qué piedras levantaron su imperio de arrogancia, poder y desprecio a todas y cada unas de las leyes divinas que nos colocan en la cúspide de la escala de vida en este planeta.
Los dictadores se levantan sobre la estatura de su arrogancia, que es enorme, para morir lanzándose al abismo que se levanta a sus mismos pies. De esa forma han muerto todos. ¿Morirán todos así?
Por las costas de occidente, sin embargo, la alarma de su muerte y el espanto que recorre cada uno de los que aun detentan un poder supremo, les hace gritar de horror. Ahora piden clemencia, y ahora claman supuestos crímenes contra el que estaba escondido en ese hueco de ratas.
Desde La Habana, haciéndose eco en Venezuela, los clamores de horror ante su muerte producen espasmos, y también mucho miedo. Por supuesto, no hace falta repetir que todo lo que salga de la boca de Hugo Chávez es el eco apagado de un viejito encogido en su silla de ruedas en La Habana, arañando unas pocas líneas que reproducirán como fotocopias todos y cada uno de los pocos periódicos de Cuba, todos y cada uno de los sitios en internet de ese gobierno, todos y cada uno de los que sirven de voz en las redes sociales. La prensa cubana asemeja esa vieja Celestina, achacosa y rumiante, que muele su dentadura a la vez que saca todas y cada una de las fotocopias de lo que se debe leer en la isla. Nada nuevo hay que esperar por ahí.
Lo que es realmente bochornoso, y humillante para la inteligencia humana, es que alguien ahora clame en la ONU para que se investigue un supuesto “asesinato” en nombre de Gadafi.
¿Dónde estaban los brillantes defensores de esta rata escondida en un hueco de desagüe de aguas cuando ordenaba ametrallar la multitud en sus propias calles?
¿Dónde estaban los acorbatados representantes de esta casta de hipócritas cuando el animalito rastrero, y su curia, volteaba agua hirviente sobre su servidumbre, encerraba y torturaba a los que no cumplían su palabra sin rechistar?
¿Se recuerdan de la surrealista historia de horror de la nanny de uno de los hijos de este orate libio?
Aquí les dejo el enlace para que la memoria no olvide los horrores detrás de ese rostro ensangrentado que ha recorrido los sitios de internet, la prensa mundial, la televisión. El mundo no debe olvidar que los que piden clemencia, o urgente investigación, o acusan con su dedo inquisidor a los que ejecutaron a Gadafi, están defendiendo una raza capaz de provocar horrores como este => La nanny de uno de los hijos de Gadafi cuenta su historia (OJO: Imágenes graficas violentas, en inglés).
De paso, ya que la ONU quiere estudiar y analizar el caso, sería también recomendable pedirle explicaciones a estos gobierno que hoy claman “asesinato”, y otras alegaciones, por qué no fueron capaces de detener la matanza libia, qué hicieron para detener la mano asesina de esta rata escondida en un hueco, y por qué no mostraron a su propio pueblo las imágenes de lo que sucedía realmente en las calles de Libia.
Pedirle explicaciones a Castro y a Chávez, no solo porque defienden a un asesino, sino porque defendieron también la masacre de ese asesino. Ellos también son culpables ante las víctimas, y en última instancia, son también co-autores del llamado “crimen” contra el sátrapa libio porque dejaron correr el odio, como han hecho siempre, que llevo a la muerte fácil del orate.
Sin embargo, las últimas horas de Muamar el Gadafi se me antojan, y es absolutamente extraordinario, la representación más fiel y elocuente de lo ocurrido a Ricardo III, ¿se acuerdan de Shakespeare?. Esas penúltimas palabras la noche antes de su muerte cuando dice:


"O coward conscience, how dost thou afflict me!
The lights burn blue. It is dead midnight.
Cold fearful drops stand on my trembling flesh.
What do I fear? Myself? There's none else by:
Richard loves Richard; that is it, I am!
Is there a murderer here? No. Yes, I am.
Then fly." (*)
La misma suerte, el mismo trágico destino escrito desde el primer día de sus crímenes. Es como si Shakespeare se nos hubiera retornado desde el pasado, y nos lanzara esta alerta moderna, haciéndonos recordar lo que debió haber sido evidente: los criminales modernos existen porque las manos ingenuas le concedieron el espacio para su subsistencia.
La paz no puede convivir junto a la semilla de la guerra, la bondad no es la mejor consejera cuando la política la ejerce un criminal, la democracia nunca puede coexistir junto a la dictadura. No se le hace ningún favor a la víctima concediéndole una mano al victimario.
He ahí el crimen de nuestra época moderna.

(*) Traduccion del pasaje de Ricardo III de Shakespeare:

“¡Ah, conciencia cobarde, cómo me afliges!
Las luces arden como llamas azules. Ahora es plena medianoche.
Frías gotas miedosas cubren mi carne temblorosa.
 ¿Qué temo? ¿A mí mismo? No hay nadie más aquí:
Ricardo quiere a Ricardo; esto es, yo soy yo.
¿Hay aquí algún asesino? No; sí, yo lo soy.
Entonces, huye.”

1 comments:

Anonymous said...

no son mejores los que lo mataron