Saturday, October 8, 2011

Elogio a Laura


No es la gran líder que levanta la mano para comandar las legiones de aplaudidores de ocasión, es una sencilla ciudadana, una voz que no pidió ser relevante pero que por el camino las circunstancias, la vida, la ausencia del compañero diario por estar en cárcel, los dolores de un país huérfano de voces, el espíritu, Dios, tantos factores que se confunden y trascienden en una sola voz: Patria, Cuba, Libertad.
Cuba no necesitaba líderes, necesitaba ciudadanos, civilidad cotidiana, vergüenza y un poco de la dignidad perdida, del coraje a salir y levantar la voz, y también una flor por los que estaban ausentes. Y en el camino encontramos a Laura.
¿Quién sabe dónde estaríamos ahora si ese grupo de mujeres no hubieran decidido levantar esa flor y pedir por Cuba. ¿Fue espontáneo? ¿Acaso Dios inspiro en el silencio y en las noches cálidas, cuando el recuerdo de los ausentes dolía y la espera era muy larga?
Quizás…
Cuba no sería la misma porque siempre se necesita la gota de esperanza por los demás, por los que no se atreven, por los cobardes o los no decididos, o quizás porque la espera es una trampa a la que juegan los traidores y los ególatras.
No ha sido una labor de perfección, y las palabras duras algunas veces han roto la dulce imagen que quizás el signo de las manos recogía en las fotos, en los diarios y en la prensa mundial.
Nadie es perfecto ante Dios, y no es la obra de perfección lo que eleva al hombre, y a la mujer, y a la flor. Es su presencia, su tesón, el gesto sublime de enfrentar la mentira, el golpe, el grito diario del cobarde. Son los cobardes los que gritan, el hombre de valor discute, conversa, habla con la voz de la razón.
Quién sabe si fueron las largas jornadas de zozobra y duda ante la incertidumbre y el dolor, o los atropellos diarios en el camino de las flores, o las incomprensiones y silencios, las duras vicisitudes de una vida en el centro de una sociedad de odio e indiferencia. Hoy domingo no tenemos su flor, débil, quejumbrosa pero aun en pie de lucha levanta la mano para entregar su aroma.
Y es quizás ese símbolo dulce de fragancia que me recuerda los inspirados versos de Nimia Vicéns, quizás inspirados en su bello nombre, o en el gesto sublime de su larga vida en defensa de los derechos de todos.
De cualquier forma, y como sea, estos son unos versos que reproduzco como homenaje a su bonita obra por Cuba.
Para Laura Pollan, y su rápido regreso a las calles de Cuba, estos versos de la poeta puertorriqueña, casi inspirados en su nombre:



Cae del aire la flor

Tan leve amada
de ese trémulo espacio
donde viaja su huella
deslizando
aroma de su imagen
al amor...

Un pedazo de cielo
y una rama...

Nada más
cayó al aire la flor.

¡Qué solos nos quedamos
sobre el mundo
mi corazón y yo!

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