Wednesday, October 26, 2011

Cuba no Paga

Los países occidentales, con la notable excepción de los Estados Unidos, viven una suerte de mitología humanista que nunca encontrarán en su contraparte cubana cuando respecta a las relaciones comerciales. Los gobiernos de Europa, y especialmente el gobierno de Canadá, creen que sacan dividendos económicos cuando comercian con Cuba. En realidad acumulan dólar sobre dólar de una deuda que nunca le pagan. Y aun así sufren una especie de vértigo sicológico: creen que tendiéndole la mano a una dictadura ayudan a un pueblo oprimido.
Se equivocan.
Cuando se comercia, y se tiende la mano a una autocracia se le sirve al autócrata, al demonio sentado en el poder con carácter divino. A nadie más. Especialmente si esas autocracias son de las “izquierdas”, o aparentan navegar un rumbo de izquierda. Otra evidente equivocación. Las denominaciones en las dictaduras no existen.
Dictadura de derecha, de izquierda, del proletariado o divina: son dictaduras. Las denominaciones no las apartan de su esencia criminal y represiva. De su esencia política monoteísta.
El mismo gobierno de Canadá ha declarado sucesivamente que coopera con la sociedad civil cubana en su lucha por los derechos humanos y civiles esenciales. En realidad, no coopera con nadie. Canadá solo calla, levanta tímidamente la mano para condenar a Cuba cuando no puede hacer otra cosa sin perder prestigio internacional. Canadá está en Cuba para aprovechar un mercado que no tiene presencia americana. Y eso es todo. Sin embargo, ni aun así el gobierno canadiense le garantiza a sus hombres de negocios, que han invertido en Cuba, la garantía de tenderle una mano cuando La Habana los despoja y los echa a la calle. Es así de sencillo.
Ha sucedido varias veces. Nadie mejor que Mr. Clarence Boudreau conoce los caminos del infierno cuando se negocia con el diablo: Fidel Castro.
El sr Boudreau, CEO de FirstKey Project Technologies - compañía canadiense asentada en Mississauga - , gastó 9 millones de su bolsillo desarrollando un supuesto contrato de 500 millones de dólares con el gobierno de Castro. Pobre ingenuo, aun espera el pago de Cuba después que el sr Fidel Castro se negara a firmar el contrato en el cual gastó sus millones.
Pero esa es, sinceramente, la culpa de los propios ingenuos occidentales que negocian con un país que nunca paga. Jamás. Ni aun con los que han sido sus aliados.
Después de 40 años de relaciones, de subvención y enormes sumas en dinero por parte de la Rusia Soviética, Cuba acumula una deuda que está en el orden de los 26 mil 750 millones o los 30 mil 30 millones de dólares americanos – dependiendo de la tasa de cambio que usted use para convertir rublos a dólares. Cuba nunca pagó a los soviéticos. Tampoco hoy le paga a los rusos. Nunca paga.
¿Quién pagará cuando mueran estos malandros?
¿Y cómo se pagará?
Hoy por hoy ya no es Rusia quien subvenciona a Castro. Ahora es Venezuela que regala millones en todo tipo de operaciones comerciales y financieras. Fuentes de la oposición petro-chavista calculan que el gobierno de Chávez ha regalado a Cuba alrededor de 19 mil 700 millones de dólares. ¿Es esa la cantidad final?
No se sabe. Las informaciones sobre la financiación chavista del castrismo tiene una clausula de confidencialidad, como también la tenía con el gobierno del malandro que desapareció, Muamar Gadafi. ¿Y nadie le pregunta a Chávez cuánto gasta y cómo lo gasta?
Lo cierto es que Hugo Chávez entrega diariamente entre 100 mil y 115 mil barriles de petróleo a Cuba, que a los precios actuales significan un ingreso para los dueños de la isla caribeña de 10 millones de dólares al día, cercanos a los 300 millones al mes. ¿Están sacando ustedes la cuenta?
¿Para donde va ese dinero?
¿Qué hace el gobierno de Cuba con esos millones?
¿Dónde los invierte?
Nadie lo sabe. Nadie lo publica. Existe un parlamento que solo se reúne allá dos veces al año para levantar la mano. Pero nadie cuestiona sobre estas cifras.
Pero no es solo con la Venezuela bolivariana y con la Rusia pre y post soviética. Ah, y también con el frio Canadá los problemas de bolsillo que presentan los hermanos Castros. Existe un largo listado de países que aun esperan sus pagos, mientras el gobernante cubano le compra en líquido a las compañías norteamericanas con las que comercia (¿Quién dice que hay bloqueo?).
Cuba paga los americanos porque los Castros quieren poner las manos en los fondos crediticios americanos… para no pagar, como lo han hecho siempre. Aquí les entrego algunas pocas cifras de lo que estos ladrones caribeños les deben a sus ingenuos deudores:
  • Venezuela : 11 367 billones
  • España:  3 200 billones
  • China:  3 170 billones
  • Japón:  2 775 billones
  • Argentina:  1 967 billones
  • Francia: 1 856 billones
  • Rumania:  1 236 billones
  • Rusia (post-soviética): 1 149 billones

Estas cifras son las conocidas hasta el año 2008 gracias a una institución académica que ha podido escarbar en los números escondidos por Cuba, porque si se espera por la prensa cubana, sus acncerberos políticos en las redes sociales e internet y el propio gobierno de Castro tendrían que esperar las calendas griegas.
Estos números son solo una pequeña perla en la gran caja de joyas castristas. En concreto, estos personajes nunca han pagado un centavo a nadie. Entraron en La Habana un día de Enero de 1959, y entraron expropiando propiedades privadas, casas y negocios sin compensación. Lo mismo han hecho con los que le han tendido, ingenuamente, una mano desde el occidente.
Lo que ha demostrado, durante todos estos largos 50 años Cuba es que nunca paga a sus acreedores, y hoy grita a las administraciones norteamericanas para que les abra las cajas crediticias para desfalcar sus fondos.
Al final de la cuenta, los presidentes americanos han tenido mucho más sentido común que sus colegas occidentales y de otros lares, aunque hayan tenido que pagar alguna “consecuencia” política, que en mi opinión ha sido ninguna.
Es así de sencillo.

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