Saturday, April 9, 2011

Posada Carriles: una lección a la justicia cubana

Posada Carriles

Por más de 10 semanas se llevó en El Paso uno de los juicios más seguidos por los medios de prensa que claman la atención sobre el caso Cuba.

Posada Carriles con un largo historial de lucha contra el régimen castrista enfrentó 11 cargos. El gobierno estadunidense lo acusó de mentir ante funcionarios de inmigración sobre su ingreso como indocumentado al país, sobre sus falsas declaraciones en un proceso para solicitar asilo y por el uso de documentos migratorios alterados.

Las dos partes involucradas en el proceso hicieron todo lo que pudieron por defender sus puntos de vista. En un giro que sorprendió a todos, sin embargo, Posada fué ebsuelto en menos de 3 horas de deliberaciones de todos los cargos.

El juicio y su final echaron luz sobre como los sistemas de justicia en ambas lados del estrecho de la Florida difieren. Mientras el gobierno de Cuba clama y vocifera sobre injusticias, conturbenio de las autoridades norteamericanas y terrorismo de estado, el gobierno norteamericano deploró la solución del caso aunque expresó respeto por el jurado y el fallo. Las posiciones definen las distancias de cuán lejos está la justicia en Cuba y Estados Unidos pegada al poder.

No hubo que esperar mucho para que el eje Cuba-Venezuela empezara la coreografia conocida de acusar al acusador, el gobierno norteamericano, de encubrir y realizar una puesta de teatro.

No puedo juzgar cuánto de sinceridad hay en estas declaraciones cubano-venezolanas. Las mentiras, manipulaciones y perretas mediáticas a que nos tienen acostumbrados estos dos gobiernos hace dificil delimitar entre realidad e imagineria.

Por otra parte, quisiera tambén expresar enfaticamente aqui mi total apego a la condena de todo tipo de terrorismo contra civiles, no importa de donde venga: de la izquierda o de la derecha.

Los terrorismos no tienen filiación ideológica: terrorismos son. El problema básico que se enfrenta, y en el que el gobierno de Cuba ha tratado de confundir como cotidianamente hace, es manipular los cargos por los cuales estuvo acusado Posada Carriles con los deseos políticos de los hermanos Castro: condenar al anticastrista de terrorista.

Posada Carriles no estuvo en ningun momento en la corte de El Paso enfrentando cargos de terrorismo, sino fundamentalmente cargos de perjurio por los cuales podria sólo cumplir una pena máxima de hasta 8 años de prision. Esa es la realidad. Los deseos de adjudicarle otros cargos dentro del territorio americano, además, están fuera de toda posibilidad real. Desconocerlo, manipular políticamente esa posición es mentir, tergiversar un hecho jurídico inapelable.

El problema reside, sin embargo, en las esencias y estructuras del poder judicial en los dos lados del estrecho floridano. La justicia americana se atiene a normas internacionales reconocidas, y está separada totalmente del poder político, de la rama ejecutiva del gobierno. Y eso ni se puede dudar. Son incontables las causas en que el gobierno americano ha perdido una batalla judicial.

De la otra parte, sin embargo, la justicia cubana está secuestrada por el gobierno. Y los que ingresan en las salas de justicia de Cuba saben que pueden enfrentar un futuro incierto. Los cargos se acumularán uno tras otro, y los jueces que juzgarán a las víctimas son los mismos que la otorgarán la condena. No hay panel ni selección de jurados. No hay independencia jurídica. No hay respeto a la ley.

Los juicios en Cuba son amañados. Se acusan a personas y se condenan con pruebas circunstanciales y testimonios que en una democracia, y en un sistema jurídico en consonacia con las leyes internacionales, serían rechazados sin ningún género de dudas.

Y eso fué lo que ocurrio durante las semanas que Carriles estuvo bajo juicio en El Paso. Las pruebas de la parte fiscal carecieron de absoluta credibilidad. Las mismas grabaciones de la ex-periodista del The New York Times estaban manipuladas, tenían sobreimposiciones y partes borradas que nadie pudo aclarar quién lo hizo. Los abogados del gobierno no pudieron convencer sin un atisbo de dudas a los miembros del jurado. Y la prueba fué la rápida emisión del veredicto: solo 3 horas de deliberaciones.

Eso es imposible lograrlo en Cuba. Donde los acusados se les impide reunirse con tiempo con sus abogados, muchas veces no pueden acceder a los propios documentos “reveladores” del delito por el cual el gobierno los acusa. Y al final, los mismo jueces que escuchan, dos de ellos miembros no-profesionales, dictan sentencia.

Las diferencias son evidentes. Que nos guste o no el final del juicio no es aqui lo que está en juego. No es política lo que se discute, y no hay cargos de terrorismo que evidentemente tendrían condenas mayores a ocho años. Es perjurio, ¿se entiende el término jurídico? Mentir a las autoridades.

El juicio sobre supuestos actos de terrorismo contra Posada aún tiene que ser resuelto en un jucio. Si las autoridades competentes lo presentan… que no ha sido el caso.

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