Thursday, April 7, 2011

No puedo salir, pero tampoco puedo entrar.

No puedo salir. Tampoco puedo entrar.

El articulo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice, textualmente:

1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
  • 2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Este documento de carácter universal fué, aunque paresca increible, firmado por el gobierno de Cuba, pero no la cumple ni la publica, y ha sido un gravamen en condenas a activistas por los derechos humanos por repartirlas públicamente en Cuba.

Mi pais de origen no me deja entrar sin pagar un pasaporte y un permiso de entrada que estampe mi silencio, el callar sumisamente ante tantas tropelias y maltratos a mis derechos y a los de mis conciudadanos. Si hablo, si protesto públicamente y si intento entrar a Cuba sin ese oprobioso permiso que estampa mi complicidad con tanto crimen, me retornan adonde actualmente vivo, me expulsan de la tierra donde nací y crecí y herede su cultura, adonde tengo derecho de entrar y salir por esa misma resolución firmada por las autoridades que me lo niegan.

Los emigrantes cubanos estamos desheredados de protección internacional que nos ampare. El gobierno criminal que usurpó nuestros derechos firmó la declaración para burlarla, y todo el mundo lo sabe. ¿Por qué esa Asamblea General que la aprobó lo permitió?

Los que aún viven dentro, sin  embargo, enfrentan una situación peor. Tienen las puertas cerradas, la boca tapiada y los derechos cercenados. No pueden decir nada, la mas mínimo palabra de agravio les prohibe su derecho elemental a viajar, a moverse libremente en este mundo, e incluso a moverse dentro de su propio pais y quizás a sufrir represión y cárcel.

Las ideas políticas, la disidencia, la opinión propia en Cuba cierra las puertas de salida, y definitivamente también las puertas de entrada a los familiares de esos que dejaron de ser duendes automáticos del gobierno y empuñan su opinión ciudadana. Pero todo el mundo civilizado calla y otorga el silencio al victimario condenando a la víctima.

Cuba transpira represión y silencio, pero no está callada. Millones de cubanos viven en el exterior. Millones tratan de irse. Un millón desesperadamente esperan su pasaporte español y se corre el rumor que el gobierno quiere cobrarle impuestos a esos postizos ciudadanos cubano-españoles en dólares.

¿Cuánto más van a esquilmar al cubano? ¿Cuánto más van a esclavizar estos que enrejaron a Cuba?

Y viven de nosotros, y nos esquilman en impuestos y documentos que no valen nada en el mundo civilizado. El pasaporte cubano es el documento de esclavitud que cada ciudadano libre de Cuba tiene que arrastrar como sello de su esclavitud, aún viviendo en paises como los Estados Unidos, Canada o España, y siendo ciudadanos libres de esas sociedades libres.

¿Hasta cuando? ¿Cuando dejaremos de ser sumisos y bajar la cabeza?

Como corderos al matadero viajan miles de cubanos a Cuba, pagándole su impuesto en dólares a Castro. ¿Por qué no nos rebelamos? ¿Por qué sus familiares en Cuba se los permiten?

Basta ya. Es tiempo de pasar la página a este holocausto.

1 comments:

Lazaro Gonzalez said...

esta bloqueado compartirlo en facebook. saludos.