Friday, April 8, 2011

Desalojos, inhumanidades y castrismo.

El gobierno de Cuba no se cansa de repetir que hizo una “revolución” para los humildes, y con los humildes. Pero la realidad les tapa la boca y los somete a la prueba de la verdad.

Placetas es un pueblo pequeño, situado a unos pocos kilómetros del centro geográfico de Cuba. Sólo una tercera parte de sus calles son asfaltadas, y muchas de ellas estan en mal estado. La juventud no tiene en que emplear su tiempo mas allá de una botella de ron, y darle la vuelta al parque los sábados.

A las 8 de la noche Placetas es un pueblo fantasma. La economia de ese pequeño pueblito estaba en los tres centrales azucareros que le rodeaban. Hoy no existen, Fidel Castro decidió antes de que cayera enfermo, de que el azúcar ya no era un renglón que produciera nada en el pais. Placetas perdió sus centrales, y sus trabajadores perdieron su trabajo.

Yamiléisis Cabrera vivía en un pequeño casucho en unos de los arrabales de ese pueblito. Así viven muchos allá. La casita estaba hecha de casi nada, con las tablitas que habia encontrado para guarecerse de las inclemencias, y poder decir que al menos tenia un techo donde vivir. Yamiléisis vivia con su pequeño hijo.

Pero las autoridades cubanas decidieron que era una vivienda “ilegal”. Por lo que alistaron policias, miembros del organismo municipal de la vivienda. Rodearon la casa de esta persona que ni es disidente, ni opositora política. Es sólo un miembro pobre de Cuba, de esa Cuba que no aparecen en los cintillos de prensa de Castro, ni en los tweets de los castristas.

Roderaron la casucha y la demolieron, arrastrando todo lo que tenia la pobre mujer, golpeándola incluso. Hoy Yamileisis no tiene donde vivir ni su hijo, porque al gobierno de Cuba se le acabaron los sentimientos humanos que alberga un corazón desde hace mucho tiempo.

Las escenas que se ven en este video nunca aparecerán en la televisión de Cuba. El nombre de esta mujer no será mencionado en las agencias de prensa. Nadie ha viajado a Placetas para informar a Cuba, en primer lugar, y al mundo de esta pequeña tragedia.

Tampoco escenas como estas se repetirán con los hijos de los que hoy dirigen la isla. Esos viven en buenas casas, nadie los molesta ni los desaloja, aún cuando divorcian mujeres, duplican casamientos, multiplican familia. Todos ellos habitan buenas casas, viajan en buenos autos. Ningún organismo de la vivienda los desaloja. Intocables son.

Si ven en las imágenes, los niños que rodean a la pobre mujer gritan “Desalojo”. Y es lo que es. A Cuba la han desalojado de su corazón humano, de su espíritu de decencia y de su moral altruista.

Nadie escapa de esa cruda realidad. Y el caso personal de Yamiléisis y su pequeño hijo es la tragedia repetida que Cuba sufre, calladamente, en silencio, sin que nadie reporte nada al mundo.

No es el primer caso reportado. No será el último… mientras quede un gobierno sin corazón y sin verguenza en Cuba.

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