Saturday, April 2, 2011

De humanidades y derechos…

Habana Sep 8, 2010-Ni los perros se salvan

Antonio y Leonela son un matrimonio de médicos cubanos que compartían la Misión Cuba en Venezuela… pero decidieron escapar de la cárcel que hoy es Cuba, donde no habia futuro para ellos como profesionales, ni para su pequeño hijo como hombre del futuro.

Antonio Velázquez de la Cruz es cirujano general, y su esposa Leonela Perez Osoria realizaba una residencia de cirugia plástica cuando decidieron partir en el 2003 hacia Venezuela. En el 2007 decidieron cambiar su suerte y marchar a Estados Unidos, su hijo pequeño quedaba en Cuba a cargo de sus abuelos con la esperanza de poderlo reclamar inmediatamente.

Los dos conocían que su regreso a Cuba significaba una cárcel de 5 años a la espera de poder emigrar hacia algún lugar en este planeta, donde su futuro podria ser garantizado.

Los médicos en Cuba cumplen una condena de 5 años fuera del ejercicio de su profesión para poder aspirar a salir del pais con la necesaria autorización del gobierno. Eso si no hacen ninguna denuncia y se convierten en una suerte de ficha en el juego político de Fidel Castro, como fue el caso de la dra Hilda Molina. Ella tuvo que esperar 15 años, mucha perseverancia por gobiernos libres e instituciones internacionales para que pudiera salir de la cárcel que es Cuba.

Antonio y Leonela no son médicos prominentes de Cuba. Ellos son dos humildes profesionales, atrapados en el juego criminal de un sistema que trata a sus ciudadanos todos, profesionales y hombres sencillos, como una ficha en el tablero personal de dos nombres: Fidel y Raul Castro.

Las declaraciones de Antonio Velazquez son dramáticas, las cito:

“Mi familia ha tocado todas las puertas en Las Tunas y La Habana, y hasta el Consejo de Estado, con documentación médica y certificados de psiquiatra y psicólogos donde se plasman las alteraciones emocionales y psicológicas que presenta el niño, pero la respuesta es que no lo van a liberar hasta que ellos se acuerden de que los padres son ‘médicos desertores’ (…) El cabecilla encargado de dar estas respuestas es el tte. coronel Abel Marrero Caballero, jefe de Inmigración y Extranjería en la provincia de las Tunas, el cual amenazó a mi suegra delante del niño de mandarlo a un orfanato (tengo el video de lo que lloró mi hijito cuando llegó a la casa)”.

Este es el régimen que en los inicios de este siglo generó una campaña publicitaria de enormes proporciones para el retorno de un niño, secuestrado por una familia en Miami. ¿Se acuerdan de Elian Gonzalez?

Entonces el padre de la criatura tuvo todos los recursos del régimen castrista para utilizarlos en el sistema americano de justicia. Tuvo también el acceso libre a ese sistema de justicia en Estados Unidos, y el propio gobierno ordenó la entrega del niño hasta llegar a la toma forzosa de su persona por fuerzas de seguridad del gobierno americano.

En el caso de Antonio y Leonela, nadie ha hecho nada. La voz del gobierno cubano es el silencio. La prensa castrista no emite ni un comentario. Los voceros de ese régimen a todos los niveles ni responden ni hablan del caso. Y el niño presenta ya problemas psicológicos evidentes. Necesita a sus padres, ha presenciado hasta como maltratan las autoridades a sus abuelos. El colmo de la insensibilidad humana.

¿Es esto humanidad en un sistema que acusa a todos los demás de violar lo que cotidianamente viola en sus predios?

¿Son estos los derechos inhumanos que poseen lo pobres padres de familias en Cuba?

¿Dónde está la Patria Potestad que los cubanos debemos y tenemos que tener en Cuba?

Castigar al niño para que se acuerde que sus padres son “desertores”. ¿Qué concepto es este en pleno siglo XXI?

¿Qué humanidad es esta que clama derechos sólo para una casta de degenerados intereses personales en una Cuba secuestrada?

Antonio y Leonela necesitan su hijo, y el niño necesita de sus padres. Nadie tiene derecho a secuestrarlo en nombre de ninguna causa. Es un niño de 4 años, por Dios, no es una causa politica!

¿Hasta qué colmo de inhumanidad se degrada ese gobierno?

¿Existe algún Dios que permita esta injusticia?

¿Somos hombres o somos bestias desmedradas?

Basta ya !!!

Nota: Ni los perros se salvan – Foto tomada en La Habana Cuba, en el Boulevard de la Habana Vieja en Septiembre 8, del 2010.

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