Sunday, April 10, 2011

11 millones de presos de conciencia cubanos

carcel palmeras

El 28 de Mayo de 1961, el artículo The forgotten prisoners al lanzar la campaña Appeal for Amnesty definió por primera vez el significado de lo que hoy se considera Prisionero de Conciencia:

“Cualquier persona a la que se le impide físicamente expresar cualquier opinión que mantiene honestamente y que no defiende ni justifica la violencia personal.”

El principal objetivo de esta campaña, iniciada por el abogado inglés Peter Benenson y un pequeño grupo de escritores, académicos y abogados, fué identificar prisioneros de conciencia en todo el mundo y hacer campaña por su liberación.

Desde entonces hasta hoy dia, Amnistia Internacional es la organización que ha hecho suya la labor de la defenza mundial de la libertad de expresión, entendida como libertad de conciencia y opinión.

Desde el primer año de existencia de eso que la izquierda conoce como revolución cubana, y que no es más que la guillotina del Terror Robesperriano, el sistema político de mi pais ha hecho de la represión a la opinión individual, el hostigamiento a la diferencia política y la lapidación pública a la disidencia de conciencia, la plataforma política de estado que ha hecho a Cuba un pais sitiado, encerrado entre las rejas de un régimen secuestrador de la voluntad individual del hombre, en nombre de un ideal nunca materializado.

11 millones de cubanos viven como prisioneros de conciencia en un pais que solo está atento a la opinión de un nombre, a los deseos arrogantes de un hombre, a la voraz megalomania de un alma perversa. Cualquier desviación infinitesimal de la norma política establecida, cualquier curvatura ideológica a la línea oficial de ideas es considerado una alta traición, es lapidado en los medios secuestrados por el régimen de mercenarismo y anexionismo. El simple ciudadano cubano se ha convertido en un ente alienado de su propio pais.

Los cubanos sí opinan, sí difieren de su gobierno. No creen ya más en esa ideologia fracasada. Muchos ya murmuran abiertamente su descontento social, pero pocos hacen un gesto de desafio. Se reconocen prisioneros dentro de su propio pais. Son presos de conciencia.

Temen que los medios oficiales, el vecino que le da buenos dias, el compañero de aula o de trabajo, el simple transeúnte de una calle, por oportunismo, desviar de sí mismo la atención oficial, e incluso por cinismo e hipocresia social, lo delaten. En un sistema totalitario, la primera víctima es la verdad.

Cuba no habla en voz alta, murmulla. No sale con los puños en alto a gritar contra los que la oprimen, prefiere una huelga de brazos caídos, una huelga silenciosa. Nadie quiere trabajar ya para el gobierno, nadie quiere malvivir con un salario ridículo que no alcanza para la semana. Nadie cree en el discurso oficial porque ya sabe que ese discurso se desvia en las propias casas de los oficiales que escriben las leyes, la política y los discursos públicos. Cuba está presa de sí misma, es una prisionera de conciencia de su propio cuerpo social.

Los cubanos que vivimos fuera y vemos año tras año hundirse en abismos más profundos la moral, la conciencia social y el pais mismo, debiéramos solicitarle a Amnistia Internacional que declarara Cuba como presa de conciencia, y pedir a las Naciones Unidas un voto de condena a sus opresores.

11 millones de cubanos pesan demasiado en la vida del planeta, y dos millones fuera de las fronteras territoriales deberíamos solicitarlo al organismo humanitario mundial. Pidámoslo todos.

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