Friday, March 4, 2011

Los viejos no útiles

miliciano

Los has visto en cada acto público, en grandes movilizaciones en la plaza integrando el cordón que protege al viejo comandante, alguno incluso confundido entre tanto visitante y expectador en la tribuna, nunca muy cerca de los líderes. Casi perdido, muchas veces ignorado y arrinconado entre los ilustres visitantes extranjeros.

De adolescente se integro a las milicias. De joven subió los 5 picos y estuvo, quizás, entre los que lucharon en Bahia de Cochinos, mas tarde integro las milicias obreras, fue a Angola o a Etiopia, lucho día a día el carnet de militante del partido único para guardar con celo la firma del comandante que tanto admiraba.

Mientras, en casa su familia crecia, los hijos abandonaban la edad de los sueños que le dieron las medallas al viejo, y se volvian excépticos y cínicos. Ellos no luchaban por ningún carnet, y si lo tenian buscaban la forma de entregarlo a tiempo. Mas tarde los vio quemar las naves y abandonar el pais.

No fueron los únicos, algún vecino le dijo que muchos de los hijos de los que él admiraba y estaban en el poder también se habian ido para España, Canada o Estados Unidos. Algunos incluso habian roto sus lazos de fe con sus padres biológicos e ideológicos. Pero él consideró ese rumor contrarrevolución y mentira.

Pero él se mantuvo allí, se quedó en Cuba, solo y abandonado de la familia joven, guardando las viejas medallas ganadas con el sacrificio. Buscando cada día los productos que la libreta de racionamiento hacia cada vez mas escasos. Envejeció temprano, y cada una de las “victorias” por las que luchó se fueron desvaneciendo con el tiempo.

Angola nunca mas apareció en los titulares de Granma, de alguna forma se enteró que el presidente de aquel pais en el que estuvo dos años disfrutaba las vacaciones parisinas que él nunca pudo disfrutar. A pesar de ser invulnerable a cada diversionismo del imperio, nunca pudo viajar. Ni dinero, ni carta de invitación, ni delegacioon oficial le hizo conocer la hoy desaparecida Unión Soviética, al menos.

De la noche a la mañana oyó que los viejos tiempos donde todo faltaba y nada llegaba a la bodega eran nuevos otra vez. Pero ya él estaba viejo, no podia cambiar. Seguia marchando cada 1ro de Mayo con su banderita y su pecho cubierto de medallas por la plaza. Alguna vez lo invitaron a estar entre los invitados de nuevo, sobre todo cuando al viejo comandante se le hizo evidente que tenia que virarse hacia la vieja guardia, porque la nueva no queria compromisos mas allá de la simulación.

Con horror vio como subian personas a puestos altos, escondidos detrás de las máscaras de la simulación y el oportunismo. Combatió silenciosamente, en su partido único, esos nombres y cuando les llegó el día de la caída se lanzó sin frenos a su demonización política. Pero siguio haciendose viejo.

Hoy ya el comandante no esta visible. Los hijos ya no están en casa. Es cierto que alguno le manda algún dolar para su subsistencia, mientras él sobrevive en la penuria con la pensión mísera del gobierno a quien le dedicó todos sus años. Con inmenso dolor hoy ve como todos y cada uno de los símbolos que coloca en su pecho, esas medallas ganadas en lomas, contiendas militares y trabajos voluntarios pierden el significado esencial por el que se las dieron.

Ya nadie las quiere, solo el dinero importa. Viejos amigos han sido retirados forzosamente del trabajo. Tampoco ellos importan. El mismo partido en el que milita ahora en la asociación de combatientes de la revolucion cubana dice deben dar el ejemplo y dar paso a la juventud.

Con rabia silenciosa entiende que los viejos son la primera línea del frente de los despidos. Ya no importan. Hasta el viejo comandante se ha despedido. Pero él, de alguna forma natural, sabe que sigue estando activo detras del hermano.

Ya no tiene nada por qué luchar. Todas y cada unas de las banderas alcanzadas han sido derrumbadas. Cuba ya no necesita de sus viejos con medallas. Nunca más.

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