Wednesday, March 9, 2011

La comparsa de los disfraces

La comparsa de los disfraces

Uno tras otro persiguen una cuenta demonizada por el castrismo. Uno tras otro repiten las mismas contraseñas, las mismas palabras, el mismo mensaje cargado de odio. Uno tras otro intercambian guiños de 140 letras cazando una voz libre que se aventura salir de Cuba via Twitter.

La pequeña comparsa de disfraces oculta nombres, rostros, identidades anónimas, perdidas en el rio de ofensas, blafemias y mentiras.

Los cazadores le caen atrás a un nombre maldito: Yoani Sanchez. Es casi predecible su aparición sincronizada con el mensaje corto que via sms la bloguera cubana envía a Twitter bajo la tag Cuba.

¿Cuando se levantaran las máscaras? ¿Cuando esos disfraces mostrarán un rostro, el suyo propio, mas allá de un avatar y un nombre falso, un seudonimo, el primitivo disfraz del miedo?

¿A que temen? Si es tan sólida esa ideologia que proclaman, los pilares filosóficos de ese régimen, y sus propias convicciones, ¿por qué el rostro Twitter de la Cuba oficial oculta su imagen detrés de disfraces y nombres prestados?

Oscar Wilde dijo alguna vez que “una máscara nos dice mucho más que un rostro”. Cuanta razón en los tiempos modernos en que vivimos en Cuba. El desfile de máscaras y disfraces por la internet que fluye los canales oficiales desde La Habana nos muestra la verdad del gobierno cubano: miedo, temor a descubrir su verdadero rostro, pánico.

Pero lo que puede ser bien una global materialidad del enemigo ideológico de la democracia, el comunismo castrista, también puede ser el temor individual de la persona que ejerce la diatriba contra la independencia de pensamiento, la individualidad ciudadana y la honestidad.

Por una lógica que hemos visto funcionar repetidamente, esos rostros han caido bajo las ruedas aniquiladoras del estado totalitario y han tenido que huir, escapar de la isla cárcel para pasearse por las calles del pais que un dia lapidaron: los Estados Unidos. Es una historia repetida en 53 años.

Recientemente leí en algún periodico Argentino una entrevista a Lissette Bustamante, la flamante periodista que seguia en Cuba al verdeolivo comandante. Esta señora arrastra hoy dia el lastre de su vida pasada alabando el régimen que hoy la condena. ¿No es realmente una tragicomedia medieval?.

Los que victimizan a los disidentes y ciudadanos con independencia de pensamiento en Cuba se olvidan de la fragilidad de su trayectoria humana alabando regímenes totalitarios. Mañana pueden estar bajo la rueda dentada de los mismos que hoy lapidan a Yoani Sanchez. ¿Es por eso que ocultan su rostro?

Es casi denigrante ver el desfile initerrumpido de avatares engañosos en Twitter cuando los 140 caracteres de la bloguera cubana comienzan a flotar por los espacios virtuales del mundo. Lejos de detener el curso fluido de sus verdades, riegan por el mundo la llama de la solidaridad, que es un sentimiento espontaneo hacia el que es perseguido, aún cuando no se comparta sus pensamientos.

Pero las comparsas son así. Enganosas, falsas en colores y avatares, ocultando el rostro verdadero que retorna a casa pensando qué perfil, qué palabras mañana tendrá que usar, cuando ya no exista la censura, la lapidación y el pensamiento fluya libre en la sociedad cubana.

Mientras, ahí los tenemos, acompañandonos con sus disfraces cada dia, cada hora, en un hilo interminable de intolerancia y absurdo.

1 comments:

Esperanza E. Serrano said...

Muy buen analisis.
Me llevo el siguiente fragmento para la barra derecha de mi blog
www.anhelos-y-esperanzas.com.

"Internet en Cuba, a pesar de ese cable que une umbilicalmente La Habana y Venezuela, no llegó a esa isla para abrir puertas y ventanas virtuales al ciudadano común. Llegó a las oficinas de los que censuran, crean una red interna virtual, aislando artificialmente del mundo crítico a Cuba.

De ese modo, la internet descansa apaciblemente en Cuba en una pequeña jaulita de imágenes edulcoradas y filtradas, sólo accesibles desde oficinas autorizadas por una legislación y un organismo castrense, con reglas rígidas de instalación, supervisión y chequeo. La tecnologia digital llegó a La Habana no para dar libertad, sino para controlar el acceso a la libertad. Nada más.

"Y de la misma forma que Cuba sólo emite una señal oficial de televisión, radio y prensa, la internet castrista es un hilo muy fino de control, monitoreado desde cómodas oficinas refrigeradas. Y esto no es un mito, es la realidad diaria cubana. Por eso ellos enjuician del mismo modo al mundo libre."

Saludos
Esperanza