Tuesday, March 15, 2011

Economía de Botas

La economia de botas

Entraron en La Habana sobre un tanque saludando al pueblo que les salía al encuentro lleno de esperanzas en los nuevos rostros, y en el aura casi hollywoodense que rodean los personajes heroicos en los filmes de acción.

Aquella escena de película se les antojo el cuadro propicio, hablando en términos cinematográficos, para rodar la dirección de un país que se habia detenido ante la huida de Batista.

Desde entonces los vemos montados en aquel tanque, situando generales en puestos económicos para dirigir finanzas, planes anuales o quinquenales que nunca se cumplen, bancos y empresas estatales, corporaciones y hoteles. La dirección verde olivo tenía mas confianza en la fidelidad ideológica al jefe supremo, Fidel Castro, que a leyes económicas, expertos financieros y conocedores de los resortes económicos.

Al fin y al cabo, las revoluciones solo conocen fidelidades y destrucciones: no construyen nada, no surgieron para eso.

Y con el tanque y los héroes barbudos, también vino una dirección anárquica, sostenida y movida desde lo alto por la sola mano del comandante barbudo, que quitaba, movia fichas, despojaba de ministerios y cargos a su antojo, culpando a otros de errores y lanzándose en aventuras económicas disparatadas.

¿Cuantos ministros, miembros de gobiernos y expertos son removidos de cargos en el término de un gobierno democrático en el mundo libre? No muchos, es dificil llegar a la docena, que es casi un número extraordinariamente elevado en un gobierno estable democrático.

¿Cuantos ministros, miembros de la jerarquia estatal cubana y expertos han sido removidos en la larga historia de los hermanos Castro en el poder? La lista se hace dificil encontrarla. Demasiado larga, abrumadora y locuaz.

Desde aquel inicio, sobre los tanques, sentaron la política de la fidelidad por encima del conocimiento, la fe ciega en el líder por encima del sentido común y la experiencia, la aduloneria y la simulación por encima de la honestidad y la realidad económica. En definitiva, las leyes que impulsan una revolución no impulsan la economia del pais en revolución.

Hoy ya el líder no está, aparentemente, sentado en la silla suprema del gobierno. Lo está su hermano, y como ayer, comenzo su carrera de colocar botas militares en ministerios, sillas financieras y oficinas corporativas. No importa que la cientificidad del puesto demande conocimientos financieros y experticidad en las decisiones económicas.

Primero funcionan las leyes de la fidelidad al general del gobierno. Después funciona la amistad, que es muy importante en estos sistemas militarizados, y por último funciona la ley de la sumisión a un dedo, que siempre apuntará admonitoriamente en cada momento.

En la historia económica de Cuba en los últimos 53 años, sin embargo, no es raro encontrar que esas tres leyes han sido siempre violadas cuando las crisis ha asomado su punta de nariz por la oficina del jefe. Y entonces no valieron amistades, fidelidades y sumisiones. Amigos y generales han caido cuando el momento ha llegado. ¿Alguien se recuerda ya de Ulises Gonzales del Toro, amiguisimo de Raul Castro? Con una movida de ficha el general lo retiro de la Agricultura: no funcionó !!!

Nada ha funcionado en Cuba desde 1959. ¿Como va a funcionar una economia a golpes de aventuras, vaivenes, caprichos monárquicos y religiones fidelistas?

La economia tiene leyes. No se administra como al cuartel lo dirige un sargento. No se dan órdenes a las finanzas y a la contabilidad de un gobierno. Las botas que marchan en los cuarteles no pueden marchar en las oficinas económicas de un gobierno.

Pero en Cuba eso no se entiende. Mas correctamente, se entiende como un diversionismo del imperio, una debilidad ideológica capitalista y una influencia contrarrevolucionaria de la CIA.

Por 53 años las botas militares han marchado la economia y hoy Cuba es un desastre.

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